<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100</id><updated>2011-09-30T15:09:38.171+02:00</updated><category term='Narraciones'/><category term='Anuncios'/><category term='Noticias'/><category term='Experiencias'/><title type='text'>Bienvenidos al blog del escritor Alberto Castellón</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>110</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-5916443701995163366</id><published>2011-03-16T12:24:00.002+01:00</published><updated>2011-03-16T12:28:31.982+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Real Decreto-Ley 112/2012 por el que se establecen medidas adicionales y urgentes para el ahorro energético</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En el Real Decreto-Ley 12/2010 de 27 de febrero, desarrollado por las ordenanzas ministeriales de 2 y 3 de marzo, se establecieron medidas encaminadas a aumentar la eficiencia energética así como a disminuir la excesiva dependencia del suministro de gas y petróleo con el consiguiente equilibrio en la balanza de pagos. No obstante, habida cuenta de que aún continúa la inestabilidad política en muchos de los países productores de crudo, al tiempo que suben los precios de las materias primas, resulta, no solo aconsejable, sino incluso obligado poner en marcha un nuevo paquete de iniciativas que abunden en el ahorro de energía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por ello, haciendo uso de la autorización contenida en el artículo 86 de la Constitución, a propuesta de la Vicepresidenta Segunda del Gobierno y Ministra de Economía y Hacienda y del Ministro de Industria, Turismo y Comercio, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 3 de enero de 2012, &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;DISPONGO:&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Artículo 1.&lt;/strong&gt; Se prohíbe a los toreros llevar encendido el traje de luces. Esta prohibición se extiende a matadores, novilleros, banderilleros, mozos de espada, peones de brega y picadores. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Artículo 2&lt;/strong&gt;. En lo referente a los dispositivos utilizados para crear una llama y que consuman productos derivados del petróleo (butano, gasolina y similares), se dictan las siguientes normas:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1.&lt;/strong&gt; Se prohíbe la fabricación de cualquier encendedor basado en la combustión de hidrocarburos. Las empresas dedicadas a esta perniciosa actividad podrán beneficiarse de líneas ICO a interés cero con el propósito de reconvertir sus productos finales en mecheros de yesca.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt; Se establecen multas de entre 600 y 12.001 euros para aquellos fumadores recalcitrantes que utilicen encendedores de gas o gasolina.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt;. A fin de aumentar las reservas energéticas de España, en los estancos se habilitarán bidones y campanas herméticas para la recogida de la gasolina y el gas de los mecheros que aún queden en uso.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4.&lt;/strong&gt; Se crea una partida de 35 millones de euros para subvencionar a los sindicatos que organicen cursos de formación en el pulido de pedernal y sílex y en el encendido de hogueras por medio del frotado de dos palitos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Artículo 3.&lt;/strong&gt; Quedan prohibidos todos los sistemas de calefacción domésticos basados en la electricidad o en la combustión de gasóleo, gas natural, gas butano o gas propano. Se regulará un plan renove por el que los usuarios podrán cambiar sus actuales estufas por braseros de carbón o leña. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Artículo 4.&lt;/strong&gt; Los vehículos propulsados por motores de explosión solo podrán circular por las vías públicas los días 1, 9, 18 y 27 de cada mes. Esta medida no afectará a los vehículos de los servicios sanitarios de urgencias, a los de los bomberos y los de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en el cumplimiento de sus funciones. También quedan exentos de esta prohibición los coches oficiales de las autoridades y representantes políticos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Artículo 5.&lt;/strong&gt; Para el fomento de la utilización de la energía animal, se dictan las siguientes disposiciones:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1.&lt;/strong&gt; Los ayuntamientos tienen un plazo de 2 años, a contar desde la entrada en vigor de esta norma, para construir un “carril bestia” en cada calle del término municipal cuyo ancho supere los 5 metros. Este “carril bestia” estará reservado exclusivamente para el tránsito de cabalgaduras, ya sean acémilas, mulas, yeguas o potros.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2.&lt;/strong&gt; Una futura norma regulará la homologación, normas ISO y criterios de excelencia de las cuadras, herrerías y caballerizas. Así mismo, se transfiere a las comunidades autónomas las competencias para la concesión e inspección de las postas de diligencia que se ubiquen en autovías y carreteras. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Disposición transitoria.&lt;/strong&gt; Los peajes de las autopistas, entre tanto no se evalúe el gasto producido en el firme por las herraduras, mantendrán las tarifas actuales, sin perjuicio de imponer un canon en los recibos en concepto de limpieza de excrementos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Disposición final.&lt;/strong&gt; Entrada en vigor.&lt;br /&gt;El presente real decreto-ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado». &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Dado en Madrid, el 14 de marzo de 2012. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-5916443701995163366?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/5916443701995163366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2011/03/real-decreto-ley-1122012-por-el-que-se.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5916443701995163366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5916443701995163366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2011/03/real-decreto-ley-1122012-por-el-que-se.html' title='Real Decreto-Ley 112/2012 por el que se establecen medidas adicionales y urgentes para el ahorro energético'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-5097977846101728770</id><published>2011-01-01T20:01:00.004+01:00</published><updated>2011-01-01T20:19:32.193+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>EL NUEVO MARISCAL RADETZKY</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Acabo de escuchar, queridos lectores de este blog, el concierto de año nuevo. Sabido es de sobras por todos vosotros que se cierra con dos bises obligados: el soberbio &lt;em&gt;Danubio Azul&lt;/em&gt; de Johann Strauss (hijo), al que sigue la &lt;em&gt;Marcha Radetzky&lt;/em&gt;, vibrante y enérgica composición de Johann Strauss (padre). Pese a lo que narraré, quiero que conste que ambas piezas me encantan. La primera quedará para siempre en mi memoria ligada a una de las más bellas escenas de&lt;em&gt; 2001 una odisea espacial&lt;/em&gt;, la fascinante película de otro gran genio. Stanley Kubrick fabula allí sobre una historia (¿tutelada?) de la evolución humana valiéndose, entre otros recursos, de la música. Al máximo avance tecnológico concebido en su época, una estación en el espacio orbitando la Tierra, la hace bailar al compás ternario de aquel vals. Y cada escalón evolutivo queda subrayado por el do, sol, do inicial del &lt;em&gt;Así habló Zaratustra&lt;/em&gt;, obra de Richard Strauss, homónima e inspirada en la literaria Nietschiana que establece la teoría del superhombre &lt;em&gt;(Übermensch&lt;/em&gt;). ¿Casualidad? Antes de proseguir, me gustaría apostillar que cuando el &lt;em&gt;Danubio&lt;/em&gt; se estrenó en la Exposición Universal de París de 1867, el éxito fue tal que a las pocas semanas ya se habían vendido en el mundo un millón de ejemplares de la partitura. A comienzos del XX, el certificado de defunción de los valses orquestales fue expedido por Maurice Ravel bajo el soporte de una nueva obra maestra, &lt;em&gt;La Valse&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no estamos en ese 2001 del film. Una década después de la fecha imaginada por Kubrick, en una alegoría que raya lo grotesco, la &lt;em&gt;Marcha Radetzky&lt;/em&gt; parece imponerse sobre el &lt;em&gt;Danubio Azul&lt;/em&gt;. Conviene recordar ahora a la figura histórica del mariscal Radetzky. En su biografía destacan hechos gloriosos en las guerras contra Napoleón y en las campañas italianas, contribuciones a teorías reformadoras del ejército, el mérito de ser la primera persona que redactó la receta de la &lt;em&gt;Cotoletta alla milanesa&lt;/em&gt;, costillas de novillo empanadas, vamos, y el haber contribuido decisivamente a reprimir las revueltas populares que azotaron a la Europa de 1848. Esta última faceta fue la que entusiasmó a Strauss padre, hasta el punto de construir sobre el trotar del caballo del militar el tema musical de la marcha con que lo homenajea. Se da la paradoja de que Strauss hijo, en las antípodas ideológicas de su progenitor, llegó a participar en los disturbios de Viena, e incluso estuvo encarcelado por atreverse a interpretar en público &lt;em&gt;La&lt;/em&gt; &lt;em&gt;marsellesa&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No en vano París fue el ejemplo a seguir en el resto del continente. La crisis financiera de 1846, las malas cosechas, la depresión económica posterior y un tercio de la población sin empleo provocaron el levantamiento de los pequeños burgueses y los asalariados. Ese fue el origen de la Segunda República. Las mismas circunstancias se daban en Italia con el agravante de la división política del territorio. En Milán, los manifestantes lograron imponer al vice gobernador algunas de sus reivindicaciones, pero Radetzky se negó a acatarlas. El mariscal masacró a los insurrectos milaneses amenazando además con bombardear la ciudad. Tras sucesivas victorias y derrotas parciales, las tropas austriacas, auxiliadas de napolitanos y franceses aplastaron el movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hete aquí que uno se ve en el 2011. Con más concreción, en el uno de enero de 2011. ¿Hay crisis financiera, crisis energética, crisis educativa, crisis laboral? Pues más o menos como en 1848. Con esto en mente, os invito a imaginar, apreciados amigos, que ocupáis una de las butacas de la Wiener Musikverein, una de las mejores salas del mundo en sonoridad. El concierto toca a su fin. En la selección de este año se ha incluido una pieza de cierta altura de espíritu, el &lt;em&gt;Mephisto-Walz&lt;/em&gt; de Franz Liszt, como contraste al repertorio habitual, rendido a la música fácil y ligera que apetece tras la resaca de una noche de festejos. Antes aludí a una alegoría, aquella en la que parece que se impone la &lt;em&gt;Marcha Radetzky&lt;/em&gt; sobre el &lt;em&gt;Danubio azul&lt;/em&gt;. Permitidme que la entrevere con el relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sale el director al escenario entre aplausos. La interpretación del vals de Strauss hijo ya es historia. Imposible recuperarla del pasado. En nuestros bolsillos todavía queda confeti de la víspera. Pero es tan historia como el vals. Un zigzag de batuta pone en marcha al tambor. Cuatro compases de tutti. El director desdeña a la orquesta y se vuelve hacia el respetable pues los maestros pueden interpretar solos. Conocen su trabajo. Es el público el que necesita lecciones de solfeo. Clap, clap, clap, clap… Muy bien. Lo están haciendo ustedes muy bien. Clap, clap, clap. Así, con ritmo, todos al tiempo fuerte del binario. Clap, clap, clap. Oiga, que me duelen ya las manos. Clap, clap… Usted se calla y a dar palmas. Clap, clap, clap, clap. Pero es que esto es demasiado rígido, ¿no podríamos volver a la libertad de movimientos de un vals? Clap, clap, clap. No. Clap. Donde haya una marcha uniformadora pisando sobre la Tierra, clap, clap, que se quite la anarquía de un baile en los espacios siderales. Clap, clap, clap. ¿Y no le parece a usted, señor director, que nos suben demasiado los impuestos y las tasas? Clap, clap, clap. Que se calle le digo, clap, si subimos los impuestos y las tasas y los precios, clap, clap, es porque no hay más remedio. Clap, clap, clap… Bueno, clap, si usted lo dice, pero no creo que sea urgente lo de las pensiones, clap, clap, a fin de cuentas, se piensa en dentro de 30 años, clap, clap, ¿no sería mejor esperar a superar la cr…? Clap, clap. Coño, no me replique, clap, clap, usted se mantiene pendiente de mi batuta y del redoble y ya está, clap, clap, ¿no ve que si le pido sacrificios, clap, es por su propio bien? Clap, clap, clap… Además, yo soy un mandao, clap, yo hago lo que me ponen en esta partitura. Clap, clap… ¿Y lo de los sueldos, señor director?, clap, clap, ¿recuperaremos alguna vez lo que nos han bajado? Clap, clap. Naranjas de la China, clap, clap, eso no está en el pentagrama. Clap, clap, aplaudan, clap, clap, sigan con sus palmas, clap, todos juntos sin rechistar. Clap, clap, clap. ¿Y el empleo, señor director? Clap, clap. Chitón le digo, clap, clap, ¿no ve que lo estoy salvando?, clap, clap, ¿no ve que gracias a mi responsabilidad y a mi entrega al bien común y a tomar el toro por los cuernos, clap, clap, acabaré por salvarlos a usted y a todos? Clap, clap, clap, clap… Sigan, sigan así. No se me descantillen. Clap, clap, clap, clap… Y al primero que no palmee al compás, clap, clap, lo militarizo de verdad. Clap, clap, clap. Va a estar el menda palmeando la Marcha Radetzky hasta empalmar con el concierto del 2012. Clap, clap, clap…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé vosotros, estimados lectores, pero, visto así, yo prefiero el Danubio azul..., y el confeti.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-5097977846101728770?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/5097977846101728770/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2011/01/el-nuevo-mariscal-radetzky.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5097977846101728770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5097977846101728770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2011/01/el-nuevo-mariscal-radetzky.html' title='EL NUEVO MARISCAL RADETZKY'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2276987737811011797</id><published>2010-11-23T09:07:00.002+01:00</published><updated>2010-11-23T09:16:46.967+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>ENCUENTRO EN ÁLORA</title><content type='html'>El Pasado viernes tuve el gusto de pasar un buen rato con los alumnos y profesores del I.E.S. Las Flores de Álora. Podéis leer la notixia &lt;a href="http://www.teleprensa.es/malaga-noticia-257683-Las-aulas-del-IES-Las-Flores-de-26Aacute3Blora-acogen-al-escritor-malague26ntilde3Bo-Alberto-Castell26oacute3Bn.html"&gt;pinchando aquí&lt;/a&gt;. Me gustó visitar de nuevo aquel precioso pueblo de la provincia de Málaga en el que situé parte de la acción de mi última novela &lt;em&gt;Regina angelorum.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Tras la lectura de fragmentos de mis obras, tomé una cerveza con Eloísa, la bibliotecaria del Ayuntamiento, quien me contó algunas costumbres muy curiosas acerca de los lagareños, que así llaman por aquellos pagos a los oriundos de la margen izquierda del río Guadalorce. Tanto me interesó el tema, que este domingo subí a la Ermita de las Tres Cruces, uno de los parajes referidos por esta inteligente mujer, situada en la cima donde confluyen los términos municipales de Álora, Pizarra, Cártama y Almogía.&lt;br /&gt;Prometo hablaros en breve de todo ello, queridos seguidores de este blog,&lt;br /&gt;Hasta pronto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2276987737811011797?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.teleprensa.es/malaga-noticia-257683-Las-aulas-del-IES-Las-Flores-de-26Aacute3Blora-acogen-al-escritor-malague26ntilde3Bo-Alberto-Castell26oacute3Bn.html' title='ENCUENTRO EN ÁLORA'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2276987737811011797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/11/encuentro-en-alora.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2276987737811011797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2276987737811011797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/11/encuentro-en-alora.html' title='ENCUENTRO EN ÁLORA'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-5450330213722658799</id><published>2010-10-30T11:33:00.006+02:00</published><updated>2010-11-01T19:23:34.430+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>El puñetero cambio de hora</title><content type='html'>&lt;div&gt;Cuando la estupidez se convierte en tradición, qué difícil es, no solo combatirla, sino al menos hacerla patente. Y de estupidez califico, queridos seguidores de este blog, al puñetero horario que rige en España. Aquí sufrimos una doble estupidez, la del huso horario y la del cambio de hora. Vamos por partes. Este pasado mes de marzo se cumplieron 70 años del primero de los dos desatinos. Y es que Hitler, conquistado un buen trozo de Europa, desde los Pirineos hasta la frontera rusa, decidió que todos los relojes de sus posesiones marcasen la hora de Berlín. Casi de inmediato, no se sabe por qué razón aunque se intuya, la España recién salida de la guerra civil se sumó al horario del III Reich. Y desde entonces tenemos que vivir al menos una hora por delante del Sol, que es quien dirigía nuestra vida de acuerdo al ritmo que la evolución impuso en el organismo de la especie humana.&lt;br /&gt;Y mira que ha habido gobiernos de signos muy distintos en todo este tiempo…, ¿eh? Incluso un cambio de régimen. ¿Ningún gobernante ha caído en la cuenta de que el meridiano de Greenwich pasa por Castellón de la Plana?, ¿de que en Salzburgo, durante los equinoccios, amanece una hora antes que en Madrid?, ¿de que mientras en Nápoles se encienden las farolas de las calles, en La Coruña todavía se pasea con gafas oscuras?&lt;br /&gt;La geografía le ha asignado longitud Oeste a la mayor parte del territorio nacional. Estamos en el mismo hemisferio que el Reino Unido, Irlanda y Portugal. Nuestra hora es, por tanto, la de Londres, no la de Berlín.&lt;br /&gt;Y encima hemos de soportar un cambio de hora estacional aún más absurdo.&lt;br /&gt;La idea se le ocurrió a Benjamin Franklin en 1784, quien argumentaba que se ahorrarían velas. La puso en marcha el kaiser Guillermo II en 1916 con el propósito de ahorrar carbón. Y por último se generalizó durante los años setenta para ahorrar petróleo. Pues bien, ni velas ni carbón ni petróleo. Basta ya de cuentos y de milongas. No se ahorra nada. Rien de rien, vamos. Cuando las autoridades dan la cifra del supuesto ahorro, resulta que se obtiene una cantidad ridícula: 6 euros por hogar. En mi caso, 1.5 euros por cabeza. Además, estas cifras oficiales son meras estimaciones, cálculos de Gran Capitán supervisados por ojos de un buen cubero. Un estudio científico requeriría de comparaciones con las épocas en las que no se llevaba a cabo el cambio de hora, algo imposible aquí por la lejanía de aquellos tiempos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El único estudio serio (&lt;a href="http://www2.bren.ucsb.edu/%7Ekotchen/links/DSTpaper.pdf"&gt;enlace al artículo&lt;/a&gt;) que conozco sobre el particular, a cargo de M. J. Kotchen y L. E. Grant, contradice la creencia general. Estos dos profesores de la Universidad de California aprovecharon para su invetigación que el Estado de Indiana no adoptó el cambio de hora hasta 2006 para poder cotejar el antes con el después. Tras miles de millones de datos sobre el consumo de los hogares acopiados durante tres años concluyeron con que cambiar la hora estacionalmente supone un aumento medio del gasto energético de un 1%. Toma ya. Lo dicho. Basta de milongas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y en el peor de los casos, en el de que se ahorra 1.5 euros por español, ¿quién no los ingresaría con sumo gusto en las cuentas del Estado si con ello no le transtornan la vida? Habría también que poner en el otro plato de la balanza las horas de trabajo perdidas por quienes no ajustaron el despertador o se quedaron dormidos, los accidentes laborales o de circulación provocados por la somnolencia, la asistencia sanitaria de los afectados por el &lt;em&gt;jet lag&lt;/em&gt;, etcétera. Seguro que ese euro y medio se convierte en gasto, en vez de ahorro.&lt;br /&gt;Antes hablé de la longitud. Y ahora le toca a la latitud. A mis alumnos de astronomía les hago el cálculo en clase. Auxiliado por el cañón de vídeo, les muestro en una hoja Excel cuál es la diferencia media a lo largo del año entre las horas diarias de luz y las de oscuridad a distintas latitudes. En España esta diferencia resulta despreciable. Cuanto más al Sur, más parejos son los días y las noches. A lo mejor en países muy septentrionales este incierto cambio de hora pudiera tener algún sentido, pero aquí, desde luego, no tiene ninguno.&lt;br /&gt;Y en España, el cambio horario se junta con la inadecuada hora de Berlín para jodernos del todo. Mientras los niños de Belgrado van de día al colegio, los escolares de Oviedo o de Huelva salen de su casa en plena noche. Y en verano, salvo en las frescas regiones bañadas por el Cantábrico, en el resto de España peninsular no hay quien pueda darse un paseo antes de las 10 de la noche. Cualquiera es el guapo que pone un pie en la calle con un Sol que derrite los sesos.&lt;br /&gt;Lo repito, cuando la estupidez se convierte en tradición… &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-5450330213722658799?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/5450330213722658799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/10/el-punetero-cambio-de-hora.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5450330213722658799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5450330213722658799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/10/el-punetero-cambio-de-hora.html' title='El puñetero cambio de hora'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3823457263575225009</id><published>2010-09-01T11:49:00.006+02:00</published><updated>2010-10-31T02:37:40.614+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Ensalada enriquecida</title><content type='html'>&lt;div&gt;No recuerdo haberos hablado nunca de mis problemas de estómago. El episodio que hoy quiero relataros, queridos amigos, tiene que ver con ellos. Y es que padezco desde hace 15 ó 20 años de reflujo gastroesofágico (vulgo ardores). Para combatirlos he experimentado todo tipo de remedios. He probado cualquier medicamento de los muchos que se han desarrollado a fin de mitigar los efectos de esas molestias. Bueno, digo molestias por decir algo, porque en más de una noche, tumbado en la horizontalidad de mi colchón e inerme ante las profundidades del sueño, los ácidos gástricos se me han subido hasta la garganta provocándome un espasmo de glotis. Entonces pego un brinco de la cama. Nadie me estrangula, ni tampoco una cuerda alrededor de mi cuello procede al ahorcamiento. Es mi parasimpático, mi cerebro latente el que, en un acto reflejo, ha taponado la tráquea con la campanilla a fin de evitar que líquidos tan corrosivos penetren en mis pulmones. Hincho el diafragma, elevo los brazos, intento con desesperación llevar oxígeno a mi organismo, mas solo consigo, a base de angustiosos hipidos, aspirar una mínima cantidad de aire. A nadie le deseo tan terrible trance. Un trance que puede durar incluso medio minuto mientras recupero la respiración. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Comencé en los ochenta con la sal de fruta y el bicarbonato sódico. El primero me resultaba un simple placebo. El segundo empeoraba la situación con el efecto rebote. Luego se inventaron sustancias más efectivas para neutralizar la acidez, algeldratos, almagatos… Pero llegó un momento en el que tampoco me aliviaban. Una segunda generación de medicinas abordó el problema desde otros frentes. Los laboratorios sintetizaron famotidinas, ranitidinas, cisapridas… Por fin encontré pócimas efectivas. Las tomé todas. Hasta que descubrí el omeprazol. Qué revolución la del omeprazol. Aunque hayan nacido sucedáneos posteriores (lansoprazol o pantoprazol), el original sigue superando con mucho a sus imitadores. Gracias al omeprazol hago una vida casi normal. Me basta con engullir una cápsula de 20mg al día para despreocuparme de lo que como en los almuerzos, y solo andarme con cierta precaución ante las cenas. Mi dilatada experiencia como enfermo de hernia de hiato me avisa de cuándo puedo pasar una mala noche, en cuyo caso me acuesto casi sin cenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso fue lo que me ocurrió ayer. Previendo un reflujo nocturno, abrí una de esas bolsas con ensaladas que vienen listas para servir. Pero viendo en el plato aquella aburrida macedonia de lechugas, canónigos, rúculas y espinacas, qué panorama tan triste, se me antojó enriquecerla con algo de sabor. Así que migué sobre las hojas una latita de atún. Como me pareció poco, corté unos daditos de queso manchego y otros de magro de cerdo cocido. Aquello ganaba en colorido. ¿Y unas aceitunitas rellenas de anchoa? Por qué no. Anda…, si también hay abierta en el refrigerador una de acitunas negras. Pues échalas también, Alberto. ¿Qué daño te harían unas inofensivas aceitunas negras? Ninguno. Además, la combinación de olivas verdes con negras ta he quedado preciosa. Y ahora que caes, a tu ensalada le vendría muy bien un huevo duro ralladito por encima. Cuézase entonces un huevo. Y maíz dulce. Y un pimiento morrón cortado a tiras. ¿Palmitos? Cómo no…, y unas puntitas de espárragos blancos. ¿Remolacha y zanahoria? Por descontado. ¿Y esos ajos al natural que usas de vez en cuando como aperitivo? Sea. Abre el frasco y mete la cucharilla para sacar 2 ó 3 dientes. Joder, se te ha ido la mano y han caído por lo menos 15. Da igual, ¿cómo te van a sentar mal unos inofensivos ajos cuya fuerza se anuló al curarlos en aceite? Y están tan buenos… Déjalos ahí, el efecto saludable de una ensalada tan sana ha de contrarrestar cualquier aliño indigesto. Y no te olvides de la sal Maldon en abundante cantidad, un chorreón bien generoso de aceite de oliva virgen extra y otro de vinagre balsámico de Módena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creedme, apreciados lectores de este blog, conseguí una ensalada exquisita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí, pasé una noche toledana. Ni omeprazol ni cinitaprida ni puñetas. Sobreviví hasta el amanecer gracias a 4 sobres de Almax y a intentar dormir con 3 almohadones a la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacedme caso. No enriquezcáis ensaladas así como así. Sobre todo, cuidado con los ajos. Porque seguro que fueron los ajos. No le echéis 15 dientes. Conformaos con 12 ó 13.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3823457263575225009?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3823457263575225009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/09/ensalada-enriquecida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3823457263575225009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3823457263575225009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/09/ensalada-enriquecida.html' title='Ensalada enriquecida'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-1043353902755522711</id><published>2010-07-05T13:05:00.005+02:00</published><updated>2010-10-31T02:39:17.713+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Rafael Nadal, Campeón de Wimbledon</title><content type='html'>&lt;div&gt;Ayer, nada más finalizar el partido Berdich-Nadal, mi familia y yo, provistos de 4 banderas españolas, dos con escudo constitucional, las restantes mostrando la silueta arrogante del toro de Osborne, nos lanzamos a la calle entusiasmados. Por fortuna, guardo en mi casa parte del instrumental de Takiraris, el grupo de música andina al que pertenezco desde su fundación. Así que, a falta de cornetas de plástico, me llevé un erke boliviano. Con tal aerófono también se propinan estridentes bocinazos. Mi mujer cogió el bombo legüero. Mis hijas, sendas carracas como las que se utilizan para marcar el ritmo en las morenadas de los carnavales de Oruro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero…, Alberto, si no hay nadie celebrándolo: solo nosotros. Eso será, Charo, porque hemos salido de los primeros. Todavía habrá mucha gente esperando a que acabe la ceremonia. Hay quien disfruta viendo cómo el duque de Kent saluda a los recogepelotas y les gusta escuchar los discursos y eso… Seguro que, conforme nos acerquemos a la fuente de La Cibeles, nos iremos encontrando a una muchedumbre de festejantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas esa tarde de un domingo de julio mostraba el habitual aspecto que tienen las calles en las tardes de los domingos de julio: desérticas. Por un momento pensé que me equivocaba, que a esas horas todo quisque estaría en la piscina o en la siesta o, si acaso, refrescándose con el aire acondicionado de los grandes almacenes en rebajas. Las masas, contradiciendo mis predicciones, no aparecían por ninguna parte. Más aún, si nos adelantaba un coche, alguno de sus ocupantes sacaba medio cuerpo por la ventanilla para gritarnos una ocurrencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero qué hacéis? Si la roja ya eliminó ayer a Paraguay. Menuda panda de despistados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No daba crédito a la situación. Porque acababa de producirse un evento deportivo de primera magnitud: el rey de la tierra batida conseguía alzarse por segunda vez con el triunfo nada menos que en la catedral de las pistas de hierba. El mayorquín, a quien el Estado no le sufraga ni un céntimo ni lo incentiva con primas ni le paga los viajes ni los hoteles ni los entrenadores ni los preparadores físicos, aumentaba su liderazgo en el ranking de modo que este no peligrará durante mucho tiempo. Otros compatriotas nuestros han ganado en Wimbledon. Sí. Y también han ocupado el número uno. Pero siempre de modo efímero. Por el contrario, hay Rafa para rato. Este Rafael Nadal, aunque solo represente a su país en la Davis, encarna el mascarón de proa del tenis nacional llevando a cualquier rincón del mundo el nombre de España. Aparte de excelente tenista, de esos pocos poquísimos que pasarán a la historia junto a los Borg, a los Sampras, a los McEnroe, a los Lendl, a los Agasi o a los Federer, Nadal se comporta con una enorme deportividad sobre las pistas y derrocha generosidad con sus rivales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya me disponía a regresar decepcionado a mi casa, cuando al entrar en la Gran Vía comenzaron a unírsenos grupos de fanáticos. A la altura de Fuencarral calculé que seríamos unos 700 ó 900. Al final de la gran avenida nos aguardaban decenas de miles de hinchas del tenis. En verdad que resultó muy apasionada la celebración. En medio de un estrépito de trompetas, silbatos y percusiones, se corearon los eslóganes de rigor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VA-MOS, RAFA, VA-MOS, RAFA… I-LLA, I-LLA, ILLA…, RA-FA MA-RA-VI-LLA… I-LLA, I-LLA, ILLA…, RA-FA MA-RA-VI-LLA… QUÉ TEN-DRÁN, ESAS BOTE-LLITAS. QUÉ TEN-DRÁN, ESAS BOTE-LLITAS… SA-CAEL CAL-ZON-CILLO, BO-TA LA PE-LO-TA, Y TI-RA UN BUEN SER-VI-CIO. SA-CAEL CAL-ZON-CILLO, BO-TA LA PE-LO-TA, Y TI-RA UN BUEN SER-VI-CIO…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las jóvenes llevaban felpas y muñequeras rojigualdas. Los muchachos se metieron en la fuente para lanzarnos agua con sus raquetas mojadas. La intensidad de los aplausos llegó a tal punto que se rompieron muchas de las esferas de los relojes de muñeca. Qué emocionante. Creedme, queridos lectores, si os digo que la alegría y el arrebato se instalaron unánimamente entre los centenares de miles de congregados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, a la noche, la sección de deportes de los informativos se abrió con el evento tenístico al que me refiero. Esta vez no hubo que esperar a que los periodistas desglosaran hasta la más pequeña novedad sobre el fútbol. No hubo que esperar a que nos informasen acerca de la evolución de la lesión de rodilla del tío que plancha los banderines del córner del estadio de Los Pajaritos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Qué alivio, ¿verdad?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-1043353902755522711?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/1043353902755522711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/07/rafael-nadal-campeon-de-wimbledon.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1043353902755522711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1043353902755522711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/07/rafael-nadal-campeon-de-wimbledon.html' title='Rafael Nadal, Campeón de Wimbledon'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3536602315789059666</id><published>2010-06-21T18:51:00.004+02:00</published><updated>2010-10-31T02:39:50.626+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Exótica mortaja</title><content type='html'>&lt;div&gt;En varias ocasiones, no solo en este blog, sino en algunas de mis novelas, he manifestado el respeto que profeso por los muertos. A ellos no les queda otra oportunidad que la de perdurar en nuestra memoria. De ahí que se les deba cierta consideración, aunque solo sea por eso, por el hecho de estar muertos. En el spot que ahora escribo os narraré, queridos amigos, un episodio que ilustra esa especie de veneración que los humanos sentimos por los seres queridos que han fallecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enteré ayer, cuando mi esposa me relató lo que le habían contado un par de mujeres con las que coincidió en la playa. Eran hermanas. Una de ellas sufría una depresión nerviosa. La otra, aun manteniéndose al filo de enfermedad tan ingrata, sobrellevaba de mala manera la desgracia que les había caído a ambas. Al parecer, su madre les señalaba con frecuencia el armario de su dormitorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Niñas, acordaos de que ahí arriba, en el techo del ropero, hay una caja. Cuando me muera, enterradme vestida con lo que hay dentro. Ay, mamá, qué pesadita te pones con lo de la caja. Qué dramática…, mira que las cosas que nos dices. Y sí…, ya sabemos lo de la dichosa caja…, no nos lo repitas más, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las madres suelen tomar esas determinaciones acerca de su propio entierro. La mía, por ejemplo, me recordaba cada dos por tres el cajón en el que guardaba la póliza y el último recibo de su seguro, así como el testamento vital por el que nos autorizaba a mis hermanos y a mí a suspender tratamientos médicos que dañaran su dignidad o prolongasen de manera inútil su agonía. Tampoco le hacimos mucho caso en eso. Hasta que llegó el momento, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como a estas dos señoras de las que hablo. Muerta la madre, procedieron a cumplir su voluntad. Subida a una silla, una de las hermanas rescató, tentando con la mano, la caja que reposaba encima de un ropero demasiado elevado para su estatura. Cuando la abrieron, las dolientes se quedaron perplejas. Dentro había un vestido de faralaes con todos sus complementos, peineta, flores, collar, zarcillos, pulseras, tacones…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero bueno…, ¿esto qué es? ¿Cómo es que a mamá se le ocurrió que la amortajáramos de flamenca? No me lo explico. Yo tampoco…, como no sea que…, sí, seguro que sí. Seguro que sí qué, suéltalo de una vez. Tranquila, hermana, ¿no te acuerdas de que mamá, cuando era joven, fue varias veces de romería al Rocío? Y hasta era cofrade de la Hermandad de Málaga. Bueno, puede que tengas razón. Aunque llevaba muchísimos años sin contacto con la Hermandad, a lo mejor seguía con su devoción por la Virgen del Rocío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como a los muertos no se les discute, las hijas vencieron su inicial resistencia a usar una mortaja tan folclórica. Ahora bien, por lo que le dijeron a mi esposa, su trabajito les costó enfundarle el vestido de faralaes al cadáver. Por un lado, el rigor mortis no suponía precisamente una ayuda. Por otro, la madre ya no disponía del talle de sus años mozos. Los michelines se resistían a entrar en cintura, y aquí la expresión es literal. A empellones hubo que domeñar a las grasas sobrantes. Los brazos se negaban a avanzar por el interior de las mangas. Y por la espalda, la cremallera no corría, se atascaba, se hincaba en la epidermis pálida de la ex rociera. En cada esfuerzo, las costuras amenazaban con reventar. Tampoco fue nada facil calzarla. Aparte de que la madre parecía haber ganado dos números de pie desde su juventud, sus hijas renunciaron a cerrar las hebillas de unas correas incapaces de rodear los gruesos tobillos. Menos mal que aquel cuerpo ya no podía sentir dolor, porque las manipulaciones a las que lo sometieron rayaban la violencia de los combates de sumo japonés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos mujeres quedaron exánimes, tanto en lo físico como en lo anímico. Me lo imagino a la perfección. Cuánta pesadumbre la de pelear con el cadáver de una madre a fin de cumplir con su voluntad. El caso es que, después de aquel brete, que no deseo a nadie, el entierro se efectuó sin mayores percances.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor vino meses más tarde, cuando vendieron el piso de la difunta y hubo que desmantelarlo. Hete aquí que, en la tarea de desmontar el ropero, aparece una segunda caja, también sobre el techo del mueble, pero que se hallaba más cerca de la pared que la anterior. Normal que, sin subirse a una escalera, no lo hubiesen descubierto antes. Las hermanas abren esta nueva caja. Sorpresa morrocotuda. La caja contenía un hábito del  Carmen. Estupor. Desconcierto. Pasmo. Remordimiento. Aflicción sin límites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inmediato comprendieron cuáles eran los anhelos de su madre para descansar en el féretro. Mucho más lógico utilizar como mortaja un hábito de devota de la Virgen del Carmen que no un festivo traje de gitana. Aquello sonaba a sarcasmo. Se les vino el alma a los pies. No era para menos pues lamentaban, no ya haber desatendido la voluntad de su madre, sino haberla enviado al cementerio ataviada de Isabel Pantoja y haciendo el ridídulo entre sus compañeros de nicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la cosa tiene mal arreglo. Por la cabeza de las hijas pasó la idea de la exhumación. Mas ¿quién es el valiente que se enfrasca en desnudar a un cadáver en pleno proceso de putrefacción? ¿Eh?, ¿quién es el valiente? ¿Y quién se atreve a apartar puñados de larvas para encontrar los botones? ¿Quién se arriesga a tirar de una manga y quedarse con una mano gelatinosa y fétida?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;No. Reconozco que la cosa tiene mal arreglo. De ahí una depresión nerviosa tan bien fundamentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me habría sucedido igual. Qué queréis que os diga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3536602315789059666?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3536602315789059666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/06/exotica-mortaja.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3536602315789059666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3536602315789059666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/06/exotica-mortaja.html' title='Exótica mortaja'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-6608494749228913454</id><published>2010-06-03T13:43:00.003+02:00</published><updated>2010-06-03T13:57:18.075+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Ulpiano Serrano Varesse</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hoy os quiero hablar, queridos lectores de este blog, de un personaje que, pese a cierta peripecia muy interesante de su biografía, no ha ocupado ningún lugar en la historia de la ciencia. Se trata de Ulpiano Serrano Varesse. Su primer apellido coincide con uno de los míos pues pertenece a una rama de mi familia materna. Sin embargo, aunque sé de él por referencias de mi tía, ha sido ahora cuando me he ocupado de su persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que un compañero de la Universidad, sabedor de mis aficiones astronómicas, me pidió que pusiese un poco de orden en algunos de los papeles antiguos de la Sociedad Malagueña de Ciencias, cuyo archivo histórico quiere rescatar del polvo de los estantes para digitalizarlos y ofrecerlos al público a través de Internet. Este amigo al que me refiero había encontrado una serie de hojas sueltas, bastantes con tachaduras, otras rotas o arrugadas, las más entreveradas de gráficos, pero todas ellas ininteligibles y firmadas por Ulpiano Serrano Varesse. Acepté encantado el trabajo de examinar aquel material, en apariencia elaborado por un demente. Al menos esa era la impresión que le causó al archivero en un principio. Sin embargo, me despojé de cualquier prejuicio pues recordé las anécdotas que mi tía solía contar de su tío abuelo Ulpiano. Por lo visto, Ulpiano fue un excelente matemático. Estudió en Salamanca, Coimbra y la Sorbona. Mi tía no recordaba los nombres de sus maestros, pero supuse que algún contacto hubo de tener con el gran astrónomo francés Camille Flammarion, ya que hallé numerosas referencias a este científico en los escritos de Ulpiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de unos días encerrado en mi casa, obsesionado como llegué a estar con la lectura y transcripción del manuscrito de mi antepasado, quedé convencido por completo de que Ulpiano había participado en el Premio Guzman. ¿Y qué es el Premio Guzman? Ahora mismo os lo explico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en día estamos razonablemente seguros de que no hay vida inteligente en nuestro cosmos cercano. (A veces incluso se duda de que haya vida inteligente en la Tierra.) Pero en el siglo XIX la situación era bien distinta. Tras descubrir que la Luna, Marte, Venus y el resto de planetas eran mundos esféricos que, al igual que el nuestro, giraban en torno al Sol obedeciendo a las mismas leyes físicas, ¿por qué no imaginar la existencia de otras civilizaciones que viajan a bordo de aquellos cuerpos tan similares? Por supuesto que se consideraba muy lógica la idea. De hecho, incluso mentes admiradas por su rigor y su genio concibieron procedimientos para transmitirles a aquellos seres algo así como “eh, estamos aquí”. El mismísimo Carl F. Gauss, por ejemplo, propuso plantar árboles de gran copa en largas hileras de centenares de quilómetros de longitud. El plantío resultante reproduciría el enunciado del teorema de pitágoras: un triángulo rectángulo en el que la hipotenusa y los catetos sirvieran de base a sendos cuadrados. Contemplado desde el espacio, aquel esquema arbóreo delataría la presencia de la humanidad. También ideó un sistema de espejos que recolectara la suficiente luz solar como para enviarla a la Luna a modo de heliógrafo interplanetario. No abundaré aquí sobre el particular. Baste decir que un buen número de científicos invirtieron tiempo de sus investigaciones en planificar métodos para contactar con inteligencia extraterrestre. Sobre todo a raíz de que Flammarion, en 1891, convocase el premio Guzman dotado con 100.000 francos. Para ganarlo era preciso acreditar, en el plazo de 10 años, que se había logrado comunicar con habitantes de otro planeta, y que se había recibido respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, mi antepasado Ulpiano Serrano Varesse fue uno de quienes concurrieron al Premio Guzman. Esa era la única conclusión posible que justificara, no solo el esquema y desarrollo de los textos encontrados en la Sociedad Malagueña de Ciencias, sino algunas de la excentricidades narradas por mi tía. Ella contaba que Ulpiano se encastilló durante una larga temporada en unos terrenos de secano que la familia poseía entonces en los páramos de Zafarraya. En una casa de labor aneja al cortijo, el matemático instaló una estructura de gran tamaño a la que mi tía se refería como un paraguas plateado y gigante. Una parabólica, sin duda, ya que el techo de aquella nave era corredizo. En su relato también aparece una línea eléctrica que, proveniente del salto de agua de un arroyo, conectaba primero con una especie de depósito de agua de forma cilíndrica, y luego proseguía hasta el paraguas plateado. Todo esto concordaba con los gráficos y cálculos que se han conservado en el archivo de la SMC. Y si a mi tía, cuando era niña, le tenían terminantemente prohibido acercarse a lo que ella llamaba un depósito de agua, es porque, en realidad, se trataba de un condensador con una burrada de faradios de capacidad. El método no debió de ser otro que el de, una vez orientada la parábola hacia su objetivo, provocar chispas eléctricas en el foco a fin de enviar un haz de fotones adonde se apuntase. Efectuada la transmisión, Ulpiano esperaría una respuesta con el ojo pegado al ocular de su telescopio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, aquel telescopio, un refractor de 150mm de abertura y 1.5m de distancia focal provisto de una aparatosa montura ecuatorial alemana, lo doné al Centro de Ciencia Principia cuando hubo que desprenderse de la finca para repartir la herencia. Mis hermanos y primos no pusieron inconvenientes en ello pues aquel armatoste, lentes arañadas, mecanismos atascados, engranajes rotos, no poseía ya otra utilidad que la de venta al peso del hierro o pieza de museo. Y siempre más digno para un instrumento científico acabar como pieza de museo que degradarlo como chatarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me estoy yendo por las ramas. Os contaba, queridos amigos, que estudié a fondo los papeles de Ulpiano Serrano. (De hecho, ultimo una edición facsímil que, acompañada de mis transcripciones e interpretaciones, se publicará este otoño en la editorial Nivola.) Había en ellos muy poca literatura. Casi todo eran números, fórmulas, ecuaciones. Supe de los planetas con los que intentó contactar gracias a que allí se reflejaban sus coordenadas celestes. Bueno, con más concreción, las coordenadas que tenían los planetas en las fechas en las que Ulpiano realizó sus experimentos, y que confirmé con mis propios cálculos. Puedo aseverar que se mandaron mensajes a la Luna, a Venus, a Mercurio y a Ceres. Sí, al asteroide Ceres. Qué curioso, ¿verdad? ¿Por qué a Ceres sí, y a Marte no? Cualquiera pensaría en Marte, digo yo… Porque a fines del XIX ya se había despertado una primera alerta marciana a partir de los &lt;em&gt;canalli&lt;/em&gt; que aseguraba ver Schiaparelli. Quizá por eso mi antepasado pensó en centrarse en otros mundos en los que no escudriñaran sus competidores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué era lo que transmitía a través de la parabólica? Números. Transmitía series de fogonazos cortos terminados en un fogonazo largo, o sea, como los puntos y rayas del morse, salvo que la raya no tenía para él más función que la separadora entre dos cifras. Y lo que enviaba eran series numéricas, la serie de los primeros cuadrados (1, 4, 9, 16, 25), la de los primeros cubos (1, 8, 27, 64, 125), la de los primeros números primos (1, 2, 3, 5, 7, 11), la sucesión de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13)… Es decir, series numéricas que pudiesen ser descartadas como de origen natural o aleatorio por una inteligencia extraterrestre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A estas alturas de mi narración, os preguntaréis si Ulpiano Serrano recibió respuesta del cosmos alguna vez. Por desgracia, no estoy en condiciones de asegurar nada. Lo único cierto es que no ganó el Premio Guzman, que, dicho sea de paso, quedó desierto. Pero en la última de las hojas que examiné, la correspondiente a una de las comunicaciones (¿fallidas?) con Venus, se leen unas series numéricas que a mí, hasta ahora, no me sugieren ningún patrón. Y esta serie numérica la escribió en la columna de las observaciones, y no en la de las transmisiones. Muy posiblemente se trate de destellos que Ulpiano detectó provenir de Venus. Eso no es extraño. Se han visto muchos de ellos: caída de meteoritos, relámpagos causados por las tormentas eléctricas del planeta… Lo que sí me escamó fue la cantidad registrada de destellos tan consecutivos. Y también es raro que mi antepasado, según relata mi tía, desapareció una noche sin que se supiera más de él. Ni siquiera hay una tumba suya en ningún cementerio. Tampoco conozco con exactitud la fecha de su volatilización, por si esta coincidiese con la de la misteriosa observación de Venus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué pudo descifrar mi antepasado en esa serie extraña de números, quién sabe si real o imaginada, que aún no atino a descubrir? Espero tenerlo solucionado para cuando se publique el libro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-6608494749228913454?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/6608494749228913454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/06/ulpiano-serrano-varesse.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6608494749228913454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6608494749228913454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/06/ulpiano-serrano-varesse.html' title='Ulpiano Serrano Varesse'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3141386827834419428</id><published>2010-06-02T18:48:00.003+02:00</published><updated>2010-06-02T19:00:42.015+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>La dolce vita</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ayer asistí a la presentación del libro &lt;em&gt;La dolce vita&lt;/em&gt;, una antología poética en la que Paco Ruiz Noguera ha recopilado textos relacionados con el cine de unos 200 autores españoles. Paco resaltaba anoche el hecho curioso de que, aunque comenzó su labor hace unos 15 años y en todo este tiempo nunca pensó en un título distinto del de &lt;em&gt;La dolce vita&lt;/em&gt;, ha sido ahora, en el cincuenta aniversario del clásico de Fellini, cuando ha recibido el bautizo de la imprenta tras varios intentos frustados de publicación. ¿Era este entonces su destino? Seguro que sí. El acto transcurrió acorde con el ambiente intimista que suele reinar en las presentaciones de los libros de poesía. Bueno, y también me recordó, dado el símil cinematográfico, el solazamiento distendido que se respiraba en los desaparecidos cines de verano. Aprovechando que el libro se presentó en la cafetería del Hotel Málaga Lario, que se prolonga hacia un patio descubierto, el público bebía y fumaba y cambiaba de postura y entraba y salía con la misma libertad y desparpajo con los que despachábamos aquellas mágicas noches de agosto de programa doble y sesión continua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al finalizar me acerqué a felicitarlo, no solo por el alumbramiento de una obra bien editada, y de la que procuraré comprar un ejemplar, sino porque Paco ganó el mes pasado el XXX Premio Juan Ramón Jiménez de Poesía. También le di las gracias por haberme incluido en una sección de &lt;em&gt;La dolce vita&lt;/em&gt; que, continuando con el homenaje felliniano, encabezó como &lt;em&gt;8 ½ trailers narrativos malagueños&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que, como contrapeso a la poesía, Ruiz Noguera ha incluido en la antología 8 (y medio) breves fragmentos de sendos narradores, ya nacidos en Málaga, ya asentados en esta ciudad. En concreto ha seleccionado, a modo de trailers, párrafos de Antonio Soler, de José Antonio Garriga Vela, de Guillermo Busutil, de Alfredo Taján, de José Luis González Vera, de Juan Francisco Ferré, de Pablo Aranda, de Juan Antonio Vigar (el medio tráiler, según confesó allí mismo) y míos. La verdad es que resultó una sorpresa muy agradable para mí verme compañero de página de algunos de los escritores de mi culto. Vaya aquí mi agradecimiento a Paco por depararme semejante honor. Y eso que Paco y yo apenas si hemos mantenido trato en los últimos años. Desde los tiempos del grupo Banda de mar no volví a coincidir con él hasta julio de 2008, precisamente en la presentación de otro libro que comenté en una entrada de este sitio web (&lt;a href="http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/tarta-noruega-en-patrimonio-literario.html"&gt;pínchese aquí para leerla&lt;/a&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, redactando estas línas, me ha picado la curiosidad por saber qué constancia hay en Internet de aquel grupo: Banda de mar. Google solo detecta 3 ocurrencias: la de mi blog, una mención en la biografía de Antonio Gómez Yebra, y otra en la de Francisco Selva López. Por eso me gustaría enriquecer la Red aportando alguna información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo Banda de mar fue fundado por jóvenes artistas de la ciudad, poetas, músicos y pintores, pero, sobre todo poetas. Con aquel nombre se quiso evocar a la célebre revista &lt;em&gt;Litoral&lt;/em&gt;, bandera de la generación del 27, que aún sigue viva. Sus actividades se resumen pronto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) Tertulia literaria un día a la semana.&lt;br /&gt;2) Publicación trimestral de una revista con obras de los integrantes de Banda de mar&lt;br /&gt;3) Publicación anual de un número extraordinario dedicado monográficamente a uno de los miembros del grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca sobrepasamos la decena de personas. Aparte de los ya mencionados Paco Ruiz Noguera , Antonio Gómez Yebra y Francisco Selva, recuerdo a Enrique del pino, a Antonio García Velasco, a Antonio Abad, a Jesús Parra… Y a Miguel Gómez Yebra, claro, pues, siendo amigos desde el bachillerato, ingresamos a la vez en Banda de mar. Cuando nos incorporamos Miguel y yo a las tertulias, estas se celebraban en el Café Español. Pero aquello duró poco. ¿Cerró el establecimiento? Tal vez. Mi memoria, algo confusa, me lleva después a aquel pub que se puso tan de moda, Pepe Leche. Y, más tarde, a otro pub de la Malagueta todavía más caro. Al menos a Miguel y a mí nos parecía muy caro. Ni él ni yo trabajábamos, aún nos encontrábamos cursando nuestras carreras ya que éramos los alevines del grupo. Además, las publicaciones de Banda de mar no se costeaban solas. Había que aflojar 20 duros por cabeza cada vez que nos reuníamos. Esas 100 pesetas nos suponían a Miguel y a mí un agujero negro en nuestro presupuesto de estudiantes. Pero resistíamos semana a semana esperanzados en que el próximo número monográfico de la revista se dedicaría a uno de los dos. Porque ese era nuestro objetivo al integrarnos en Banda de mar: publicar como fuera…, publicar como fuese… Publicar, publicar y publicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de las tertulias vespertinas llegó el momento en que se decidiría cuál de los miembros de Banda de mar monopolizaría el número extraordinario. Puesto que han transcurrido más de 25 años desde aquello, supongo que no violo la confidencialidad de las deliberaciones, sino que, por el contrario, quizás esté aportando datos valiosísimos a la historia de la literatura. No sé quién propuso a Antonio Gómez Yebra. Sí que estoy seguro de que Miguel me propuso a mí, y yo lo propuse a él. Cada cual escribió el nombre de su preferido en un papelito para la votación secreta. El escrutinio, poco emocionante, arrojó el siguiente resultado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Castellón —&gt; 1 voto&lt;br /&gt;Miguel Gómez Yebra —&gt; 1 voto&lt;br /&gt;Antonio Gómez Yebra —&gt; El resto de los votos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea, Miguel me votó a mí, y yo le correspondí con mi voto, mientras que todos los demás se decantaron por Antonio Gómez Yebra. Miguel y yo nos caímos simultáneamente del burro. Estimando, con mayor realismo, la cantidad de cuotas de 20 duros que habríamos de abonar hasta que nos tocase a alguno de los dos acaparar el número monográfico anual, hubimos de renunciar a aquella sangría, inaguantable para nuestro bolsillo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3141386827834419428?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3141386827834419428/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/06/la-dolce-vita.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3141386827834419428'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3141386827834419428'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/06/la-dolce-vita.html' title='La dolce vita'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-1543207128135560880</id><published>2010-05-27T12:59:00.002+02:00</published><updated>2010-05-27T13:02:05.246+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>Presentación en Marbella</title><content type='html'>El próximo viernes 28 de mayo a las 20:30, en el Museo Cortijo Miraflores de Marbella, la escritora Sasi Alami y yo tendremos el gusto de presentar la novela "La muerte tenía figura de mujer hermosa" de Andrés Fornells.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os animo a asistir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-1543207128135560880?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/1543207128135560880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/05/presentacion-en-marbella.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1543207128135560880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1543207128135560880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/05/presentacion-en-marbella.html' title='Presentación en Marbella'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7192747832888373347</id><published>2010-04-17T21:05:00.004+02:00</published><updated>2010-04-18T10:54:02.576+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Siluetas en El Torcal</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No creo haberos contado nunca que practico la ecolocación. Para quien no lo sepa, el término fue creado en 1938 por Donald Griffin a fin de describir la habilidad de los murciélagos consistente en crear imágenes mentales de su entorno utilizando el efecto sónar. La misma característica se descubrió más tarde en ciertos cetáceos, quienes generan en su cavidad nasal trenes de chasquidos cuyos rebotes en los objetos que les rodean les permiten orientarse. El fenómeno no sería posible de no escuchar en estéreo, pues a cada uno de los oídos llega el eco con diferente intensidad o timbre. Hace años me enteré de que un chiflado afirmaba haber adquirido el sentido de la ecolocación a base de mucha práctica y mucho ensayo. De inmediato me pareció aquella una más de las trolas con que la gente anhela saltar a la fama o ganarse unos eurillos. Vosotros, amables internautas, conocéis a través de las entradas de este blog mi habitual escepticismo, pues soy hombre de ciencia. Así que decidí utilizar el método introspectivo para dilucidar si este asunto de la ecolocación humana era o no una patraña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con buena lógica, elegí los clics palatales como sonido con el que entrenar a mi cerebro pues se parecen bastante a los que emiten los delfines. Más adelante supe que las pocas personas que se han instruido en la ecolocación hacen lo mismo: chasquear con la lengua contra el paladar, o sea, imitar la onomatopeya que suele interpretarse como reprobación o reclamo de silencio. Con los ojos fuertemente vendados, avanzaba y retrocedía por el pasillo de mi casa produciendo series de clics palatales, ora más cortas, ora más largas, estas más rápidas, aquellas más lentas, cambiando en intensidad... Al principio me sentí ridículo viéndome enfrascado en semejante estupidez, pero si aquel individuo declaró que le éxito le costó meses, no iba yo a abandonar al primer intento. Me propuse entonces realizar ese absurdo recorrido de gallinita ciega todos los días durante media hora. Al cabo de una semana o diez días, fue en una de las evoluciones, a mi juicio aún inútiles, cuando me quedé paralizado por la sorpresa: noté a mi derecha el vano de la puerta del cuarto de baño. Difícil describir el hormigueo de mis emociones ya que se trataba de una sensación por completo nueva para mí. Al oír mis propios paquetes de chasquidos, en mi mente se formaba la impresión verídica de que a mi izquierda ya no se hallaba la pared del corredor, sino un hueco con una reververancia más lejana. Curiosísimo, de verdad. No os miento si os asevero que mi corazón pegó una extrasístole con esa percepción inédita, parecida a un presagio, e imposible de expresar con palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No os cansaré, estimados lectores, con el proceso posterior de mi entrenamiento. A los efectos de lo que os contaré a continuación, os bastará con saber que domino ahora una técnica según la cual, tras unos 15 ó 20 clics palatales, obtengo una especie de imagen a grosso modo de lo que hay a mi alrededor. No con demasiada resolución, lo admito, aunque sí hasta el detalle de distinguir (o mejor, presentir) formas y objetos del tamaño de un cenicero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, tras estos imprescindibles precedentes, ahora viene la inquietante historia que os deseo relatar. Sucedió el sábado pasado en el Torcal de Antequera, un exuberante paraje natural famoso por la fantástica acción que los meteoros han realizado en la roca rebelde. No creo que haya un solo libro de geología general en el que no se mencione al Torcal como prototipo de erosión kárstica. Arriba, en la meseta, a 1060 metros de altitud, la Junta de Andalucía ha construido un centro de acogida para visitantes y el edificio que deberá albergar al futuro observatorio astronómico. Con la débil esperanza de encontrar cielos despejados, unos cuantos amigos acompañamos a Francisco, el flamante Director del observatorio. Bien pronto nos convencimos de lo inútil de montar los telescopios pues, nada más salir de la comarcal y comenzar la ascensión por la carretera de montaña, la furgoneta se sumergió en una niebla que se espesaba quilómetro a quilómetro. Viajábamos en el vehículo Francisco, Eduardo, Valentín y yo. Por detrás nos seguía Carlos en su BMW.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No hemos llegado?, porque ni siquiera se ve el observatorio. Claro que hemos llegado, circulamos por el aparcamiento, la cúpula debería de estar ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas no la distinguimos hasta llegar a su misma base. Al apearnos, nos reímos un momento con la situación. Vaya una noche de perros la que habíamos escogido para mirar las estrellas. No obstante, había otras cosas en las que entretenerse. Francisco descargó más mobiliario con el que acondicionar una instalación que le entregaron vacía. Luego subimos a la cúpula. Alrededor de una hora invertimos en examinar las causas por las que los motores no terminaban de hacer su trabajo y en pensar soluciones para remediarlo. También hablamos de otros futuribles, que si cómo subir el reflector hasta lo alto, que si podrían fijarse 2 ó 3 columnas en la terraza sobre las que colocar sendas monturas, que si hay que tapar com gomaespuma el hueco entre el pilar maestro y el suelo de la cúpula para que el aire caliente de la sala de abajo no provoque turbulencias, que si se precisan deshumidificadores a mansalva...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna, Francisco ya había llevado mesas, sillas, una radio con la que Carlos siguió el Madrid-Barcelona, y un microondas que nos proporcionó palomitas de maíz y té caliente. Disfrutamos de un rato de conversación muy agradable mientras cenábamos. Carlos se marchó en el descanso del partido, ya que perdió el interés con el gol de Messi. Los demás dijimos de quedarnos hasta terminar los víveres y bebidas. Eso sí, como el agua corriente la cortaban a las 22:00, aquel de nosotros que necesitaba orinar debía salir al campo a fin de no ensuciar el cuarto de baño. Cada vez que se abría la puerta impresionaba el telón albino de la niebla dibujado en el vano como un cuadro minimalista. Aunque nos lo tomábamos a guasa, innegable que en algo nos perturbaba la contemplación de aquella persiana de vapor de agua, una cortina uniforme y opaca, casi con vida propia, iluminada por los fluorescentes de la habitación. Creedme si os digo que más allá del umbral no se vislumbraban más de 10 centímetros de baldosas. Y si alguien, armado de una linterna, se internaba en las tinieblas, volvía a los pocos minutos exteriorizando su temor, aunque todavía medio en serio, medio en broma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque no me imaginaba lo que había ahí afuera, Francisco, que, si no, me subo a la cúpula y meo en el platillo de la terraza. ¿Pero qué hay ahí afuera, Eduardo? Nada, Francisco, nada de nada, esa es la cuestión: que no hay nada: qué miedo, joder. ¿Miedo tú?, ja, ja, ja... Hombre, pues claro que sí, como para no tenerlo..., si es que te ves en medio de la nada. Y, además, se oyen unos ruiditos por aquí y por allá..., y tú sin saber de qué se trata ni poder moverte mientras no acabes... En la próxima, Alberto, me acompañas tú dando chasquidos con la lengua: así por lo menos estoy seguro de que no me estampo contra una piedra. Sí, claro, Eduardo, como que vamos a ir a mear de dos en dos, como las mujeres en los bares..., ja, ja...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellas declaraciones nos provocaban más hilaridad que otra cosa. A mí, en particular, me divertían. Y no os extrañe que mis amigos supieran de mi habilidad para la ecolocación ya que han comprobado en numerosas ocasiones que no me quedo con ellos. A bien que no habremos pasado noches sin Luna, al raso y sin una sola luz encendida para no interferir en las observaciones astronómicas... Pero hube de cambiar de actitud cuando me tocó el turno a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confiado en mis clics palatales, clic, clic-clic, descendí por la rampa hacia el aparcamiento, clic-clic, clic. Percibí un bolardo de unos 3 palmos que esquivé sin titubear. Clic. Luego tuve el pálpito del bordillo de un escalón perpendicular a mi trayectoria, clic-clic. A mi derecha, clic-clic, adiviné la chapa de la furgoneta de Francis, clic, y más allá presentí las siluetas caprichosas y de timbre metálico de las rocas y el eco sordo de unas matas bravías. Aquí mismo. Para qué alejarse más, ¿no? Puesto de cara al observatorio, ver, lo que es ver, no se veía sino el rectángulo de luz de la puerta abierta flotando en la negrura. Creedme si os digo, queridos lectores, que aparte de esa especie de faro marítimo las sombras comenzaban a una cuarta de tu nariz. Daba la total impresión de que te hallabas en el espacio intergaláctico, envuelto en el misterioso manto de la energía oscura, a millones de pársecs de cualquier astro. Tranquilo, Alberto, no pasa nada ya que, como decía Eduardo, no hay nada ni nadie. Y el caso es que sí se escuchan ruiditos. ¿Crujir de ramas? A lo mejor. ¿Una alimaña? ¿Una perdiz? ¿Un conejo? Menos mal que ya has terminado. Regresa, porque lo del miedo de Eduardo no era tontería. Clic, clic-clic...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto, qué te pasa, por qué vienes corriendo..., ¿y esa cara?, si parece que te has topado con un zombi... No sé si era un zombi, Valentín, pero sí que tenía forma humana: he tenido la corazonada de que me seguía una cabeza sobre un tronco con dos brazos: por la parte de abajo apenas si he detectado un apoyo irregular, como si las dos piernas las tuviera unidas en una. Y viene hacia aquí, ¿eh?: clic, clic-clic: rápido, lo mejor que podemos hacer es recoger los bártulos y tomar las de Villadiego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis compañeros, que me conocen bien, supieron de inmediato que lo mío no era cachondeo, que si les aseguré que había una forma humana deambulando ahí afuera, entonces es que ahí afuera había una forma humana acercándose al observatorio. Echada la llave, los cuatro avanzamos juntos hacia el aparcamiento. Clic, clic-clic. Cuidado, Francisco, esa cosa la tienes justo delante, párate. El farol no alumbraba más que a Francisco y a Valentín en el eje de un ridículo cilindro de niebla, cli-clic, mas ambos supieron que no les mentía porque los puñeteros ruiditos procedían del punto exacto al que yo les señalaba. Clic. No sé si ellos también experimentaron un escalofrío ni si se les aceleró el ritmo cardiaco como a mí, clic-clic, pero retrocedieron hasta que todos nos reunimos en una piña. Clic. Aquí, tiremos por este lado, clic-clic, que se aproxima, venga ya. Los gritos se sucedieron impidiéndome en ese ataque colectivo de histeria el percibir con claridad mis chasquidos de lengua. Clic, clic-clic. Me cagüendiez, ¿pero dónde está la puta furgoneta de los cojones? Clic, ya llegamos, clic-clic. Nos sumió un terror unánime, clic, clic-clic, no recuerdo haber sufrido jamás aquel temor primario a lo desconocido. Clic. Venga, no nos entretengamos. Las mochilas al asiento trasero y todos dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El parabrisas parecía la pantalla de una televisión sin sintonizar. Cuando Francisco activó el desempañador nos dimos cuenta de que no se trataba de vaho, sino de la nube en que estábamos inmersos. Clic, clic-clic. Francisco, por el amor de Dios, arranca de una vez, que lo tenemos ahí en la puerta, clic-clic... Presiento a esa cosa ahí,clic, a menos de un metro, clic-clic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya os podéis figurar, apreciados amigos, el alivio que nos supuso alejarnos del observatorio y culebrear por la carretera hasta que, 15 quilómetros más abajo, recuperamos la visibilidad. Paramos en uno de los pubs de Villanueva de la Concepción. Allí sentados, cada cual frente a su bebida, charlamos de todo menos de lo que acabábamos de vivir, como si no nos creyéramos el episodio que nos había sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta el día de hoy, todavía seguimos en la misma actitud.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7192747832888373347?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7192747832888373347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/siluetas-en-el-torcal.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7192747832888373347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7192747832888373347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/siluetas-en-el-torcal.html' title='Siluetas en El Torcal'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-5059673772054244316</id><published>2010-04-15T19:23:00.002+02:00</published><updated>2010-04-15T20:29:06.035+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>El trabajo definitivo sobre Omar Ibn Hafsún</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Acabo de hablar por teléfono con Francisco Ortiz Lozano. He buscado su número para felicitarlo por su último libro, &lt;em&gt;Bobastro&lt;/em&gt;, que lleva por subtítulo &lt;em&gt;La ciudad de la perdición, gloria y refugio de la cristiandad&lt;/em&gt;. No conversaba con Ortiz desde los años setenta, creo yo. Aparte de haber sido compañeros en el bachillerato (de ahí que nos tratemos por el apellido, que era lo que estilaba entonces), nos veíamos casi a diario pues nuestras respectivas pandillas se obstinaban en una competición casi perpetua. La mía, el Club Zamarrilla, tomaba el nombre de la calle del barrio en la que solíamos vernos. La suya, el Club Olímpic, se congregaba en la calle de al lado. Antes hablé de competición casi continua, pero quiero que conste que se trataba de una competición sana a base de deportes de equipo inventados por nosotros mismos. El &lt;em&gt;palitroque&lt;/em&gt;, por ejemplo, consistía en una variedad del &lt;em&gt;jockey&lt;/em&gt;, aunque sobre cemento armado, sin porterías y unas normas tan flexibles que jamás se pudo determinar qué bando ganaba. En &lt;em&gt;gigantes y enanos&lt;/em&gt;, demencial deformación de un baloncesto anárquico, sí que estaba claro que vencería la formación de los más altos ya que a ellos les pillaba más cerca el hueco de la base de la farola por la que había que "encestar". Manolo Patabolo, el más espigado de todos, siempre llevaba ventaja.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero aquellos sucedáneos de deportes quedaron relegados al olvido en cuanto la ciudad se desperezó hacia el oeste, ocupando las antiguas huertas de Bernardo Larios, y construyeron sobre la Pellejera (mencionada por Antonio Soler en varias de sus novelas) las infraestructuras de lo que hoy es la avenida de Andalucía. Ahora bien, tardaron tanto en edificar el primer bloque de pisos que el alumbrado, las vías, que luego serían calzadas, y las explanadas para los futuros aparcamientos permanecieron inútiles durante varios años. Rectifico: no tan inútiles. Los clubes Zamarrilla y Olímpic les dimos un uso extraordinario al construimos en uno de los llanos de asfalto una espléndida pista de tenis con sus medidas reglamentarias, su red, y sus líneas pintadas en blanco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A la porra el palitroque y el gigantes y enanos. Tenis, tenis y más tenis. Espoleados por las primeras retransmisiones televisivas de la Davis, Olímpic contra Zamarrilla nos ajustábamos al formato de la célebre copa: dos individuales, un triples (modalidad que permite más jugadores que el dobles), y otros dos individuales. Eso sí, las pelotas eran caras. Así que jugábamos con las  que desechaban en el Club El Candado o en el Parador de Golf. Y las apurábamos durante semanas, hasta mucho más allá de llegar a la alopecia absoluta. Adquirían entonces una especie de querencia hacia la estratosfera. Con semejante característica, una de las jugadas más peligrosas era el globo de servicio. Se sacaba apuntando al cosmos, para que la bola ganara mucha altura. Así, el bote en el rectángulo de recepción proporcionaba tal energía a la pelota que si el que restaba no se situaba bien, la pelota lo superaba por encima incluso saltando a la desesperada. La jubilación de la bola solo se producía si la extraviábamos entre el monte bajo de los alrededores de la pista. A veces nos pasábamos horas dando raquetazos a las ortigas, buscándola con el ansia de proseguir el partido, hasta que nos dábamos por cachi.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero me estoy enrollando con estas anécdotas de mi pubertad que quizás os aburran. Perdonadme, apreciados seguidores de este blog, si se me ha ido el santo al cielo. Lo que quería era alabar la última obra de Ortiz. Os la recomiendo, sin duda. En ella se narra la interesantísima historia de Omar Ibn Hafsún, personaje de finales del siglo IX  y comienzos del X que, de haber contado con un poema en romance como el del Cid, habría conseguido la misma fama que el Campeador. Omar se fortificó en el fantástico e inexpugnable paraje de Bobastro, que ya describí en un spot hace algunos meses. (Si queréis releer aquella entrada, pinchad &lt;a href="http://albertocastellon.blogspot.com/2009/12/dichosos-aerogeneradores.html"&gt;AQUÍ&lt;/a&gt;.) Tuvo en jaque a varios emires cordobeses durante en una época tormentosa que apenas si ha trascendido a los libros de historia ya que las principales fuentes hay que buscarlas en los textos árabes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ortiz, aparte de patearse palmo a palmo toda la comarca, realiza un estudio completísimo de aquellos extraordinarios episodios, localiza cada fortaleza, cada villa, cada baluarte, cada accidente geográfico, recompone la cronología algo desbaratada de los libros que han tratado el asunto y despeja incógnitas sobre las que pesaban muchas especulaciones. El libro, además, contiene una numerosa colección de esquemas, fotografías y planos. Un pormenorizado índice año a año facilita las búsquedas de datos. No se advierte el menor favoritismo en la crónica por ninguna religión o raza, como venía siendo habitual en las obras del XIX y primera mitad del XX. Y encima, está muy bien escrito. Apenas si he detectado erratas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo dicho, amigos, os recomiendo que leáis &lt;em&gt;Bobastro&lt;/em&gt;, de Francisco Ortiz Lozano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-5059673772054244316?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/5059673772054244316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/el-trabajo-definitivo-sobre-omar-ibn.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5059673772054244316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5059673772054244316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/el-trabajo-definitivo-sobre-omar-ibn.html' title='El trabajo definitivo sobre Omar Ibn Hafsún'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2140518827067643068</id><published>2010-04-12T20:11:00.002+02:00</published><updated>2010-04-12T20:16:52.739+02:00</updated><title type='text'>¿Alguien tiene un pedazo de pan?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Días atrás os narré, apreciados amigos, un episodio ciertamente emotivo relacionado con una cofradía de pasión. Pues bien, hoy está en mi ánimo proporcionar un contrapeso a aquella historia. Y no me será difícil puesto que en la Semana Santa de mi ciudad también se viven escenas en las que el humor resalta como uno de sus principales aliños.&lt;br /&gt;No me entretendré en aquella peripecia que le aconteció a los hermanos de la Archicofradía de la Sangre, cuando apenas comenzado su cortejo del Miércoles Santo se les cayó del trono (paso en otras ciudades) la imagen del lancero Longinos. Bueno, concretando más, la escultura se desplomó desde una altura muy superior a la del cajillo, ya que el popular centurión romano monta sobre un caballo semi encabritado. Ante la desgracia, las deliberaciones de los responsables del desfile desembocaron en una solución bastante acertada. ¿No está Longinos en la postura de cabalgar sobre una silla? Pues aprovéchese tan favorable circunstancia para dejarlo sentado en una de las butacas de la terraza del bar Jamón, el más próximo al lugar del suceso. Y allí quedó el soldado, rígido, el escudo en la izquierda, la lanza en la derecha, apuntando al cielo, la capa colgando tras el respaldo, su mirada fija en un balcón de la esquina, como un cliente más del estabecimiento que aguarda a que el camarero le pregunte ¿qué va a ser? Ya lo recogerían cuando la procesión viniera de regreso.&lt;br /&gt;Y aunque haya mencionado a los romanos, tampoco detallaré la ocurrencia de uno de los cofrades del Santo Traslado, cuyo cortejo del Viernes Santo lo abre una uniformada sección de legionarios armados con gladium (espada corta) y pilum (javalina). A este individuo (he oído de alguien afirmar que se trataba del Hermano Mayor en aquellas fechas), se le antojó preceder a los soldados subido a una biga. Sí, habéis leído bien: biga con be, o sea, carro tirado por dos caballos, como las cuádrigas de Ben-Hur, pero con la mitad de potencia. El hombre, escoltado a bordo por un centurión, vestía a la usanza de los césares, toga amplia de color blanco con franja roja, enrollada al cuerpo y con un extremo reposando en el hombro, sandalias con correas que se entrelazan por las pantorrillas y corona de laurel rodeando una alopecia cuarentona. Conforme entraba en una calle, la primera impresión de sorpresa en el público se cambiaba al poco tiempo por una jocosidad incontenible. El estruendo de las carcajadas apenas si dejaba oír los aplausos y vítores con que se recibía al falso emperador: ave, César, viva el César: la gente asimilaba de inmediato el cachondeo: César, búscame un enchufe en el Senado: cualquier chiste encajaba en aquel remedo de película histórica: César, suelta a las fieras, que nos hagamos un arroz: en un acto reflejo, todos los asistentes, encarnándonos en extras, extendíamos el brazo derecho con la palma recta y dirigida hacia abajo: ave, César, ave, César: el griterío emulaba, vive Dios que no miento, al que muy bien pudo haber resonado en las gradas del Coliseo: César, morituri te salutam. Y el César de pacotilla, así mismo tronchándose con el espectáculo que nos proporcionaba, manejaba las bridas con una sola mano, pues la otra debía reservarla para corresponder a los unánimes saludos a la romana de quienes presenciábamos el desfile.&lt;br /&gt;Pero repito que no son estos avatares los que os pretendía contar, sino el que sucedió el Martes Santo de hará un par de lustros. Mis hermanos y yo nos apostábamos en calle Álamos. Por esa vía trancurren tres procesiones consecutivas, la del Rescate, la de la Sentencia y la del Rocío. En cabeza de la primera marchaban cuatro jinetes, cuatro policías municipales a lomos de sus respectivas monturas. Ahora sí que se tiene en cuenta esa eventualidad, pero entonces nadie cayó en el detalle de que las bestias, quizás a consecuencia de su complicado estómago de rumiante, hacen sus necesidades allá donde les pille. En efecto: un enorme defecación quedó desparramada en el asfalto, equidistante de ambas aceras. En la enfrentada a la nuestra había una familia con varios niños. Fue uno de ellos el que consiguió incitarnos al resto de los espectadores a que nos uniésemos a su diversión. Cada vez que un nazareno pisaba el morterón de estiércol, el chaval soltaba una risotada descomunal, una risotada contagiosa que pronto prendía en quienes la escuchábamos. El penitente, alertado por nuestro jolgorio, miraba extrañado a un lado y otro, como buscando el origen de la chanza. Mas la limitada visibilidad que le proporcionaba su capirote le impedía descubrir la masa de excrementos en la que se había detenido. Y así un macero, y un bastonero, y quien portaba el estandarte o el guión. La trampa de mierda no perdonaba a casi nadie de los que avanzaban por el centro de la calzada. A fuerza de reírnos, tuvimos que sacar los pañuelos para secarnos las lágrimas. Las risotadas más esperpénticas se producían cuando era un nazareno con capa quien transitaba por encima del revoltijo de heces y salía de él con los bajos de la prenda tiznados de marrón oscuro. Y estallábamos más aún en carcajadas, hasta el punto de dolernos el diafragma, si el desgraciado que pisaba aquella asquerosidad caminaba con los pies descalzos. Qué suspense el de toda la calle, izquierda, derecha, pendientes de los andares del nazareno, izquierda, derecha, permaneciendo en un silencio emocionante, izquierda, derecha, preguntándonos si la víctima colocaría la planta en el sitio justo, izquierda, derecha, y romper casi en un éxtasis de frenesí en el justo momento en que surgía de entre sus dedos esa crema de excreciones.&lt;br /&gt;Recuerdo que uno de los tronos se detuvo a 3 ó 4 metros de la boñiga. Uno de los hombres que iba de cabeza de varal vio que le sería imposible eludir el zurullo en el siguiente tirón. Que se la comía, vamos. Resignado a lo inevitable, se lo tomó con la misma guasa que nosotros. Volvió su mirada a sus compañeros de atrás y les gritó: Madre mía, qué pedazo de mierda hay ahí delante, ¿alguien tiene un pedazo de pan?&lt;br /&gt;Antes de despedirme, quiero aclarar que estas peripecias, rayanas en el esperpento, solo eran frecuentes años atrás pues la Semana Santa de Málaga, aun con un carácter muy distinto al de la castellana, ha ido ganando bastante en seriedad.&lt;br /&gt;Hasta la próxima entrada, amigos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2140518827067643068?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2140518827067643068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/alguien-tiene-un-pedazo-de-pan.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2140518827067643068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2140518827067643068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/alguien-tiene-un-pedazo-de-pan.html' title='¿Alguien tiene un pedazo de pan?'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-302346672386554796</id><published>2010-04-12T20:04:00.002+02:00</published><updated>2010-04-12T20:11:15.215+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncios'/><title type='text'>Lectura en Álora</title><content type='html'>Os anuncio que el próximo miércoles 21 de abril a las 19:00, dentro del programa "Circuito Literario Andaluz", leeré fragmentos de mis obras en la Biblioteca Pública Municipal Tomás García de Álora.&lt;br /&gt;En verdad que me ilusionó esta invitación del Ayuntamiento pues la acción de mi novela &lt;em&gt;Regina angelorum &lt;/em&gt;transcurre a caballo entre el escenario urbano de Málaga y los espléndidos paisajes de Álora.&lt;br /&gt;Si os apetece, allí podemos encontrarnos. Prometo haceros pasar un buen rato.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-302346672386554796?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/302346672386554796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/lectura-en-alora.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/302346672386554796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/302346672386554796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/lectura-en-alora.html' title='Lectura en Álora'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-1681432310229505952</id><published>2010-04-06T17:36:00.007+02:00</published><updated>2010-04-07T17:15:12.079+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Paraguas cerrados</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No sé si recordaréis, queridos amigos, que por estas mismas fechas subí al blog el año pasado un par de spots relacionados con la Semana Santa. Porque confieso que soy un entusiasta de la Semana Santa, o sea, lo que se denomina en estas tierras un semanasantero. De ahí que apenas si se haya notado actividad en este sitio web durante la Cuaresma. En aquella ocasión escribí 2 narraciones breves, una con tintes de parodia absurda, otra con ingredientes fantásticos. Pinchando &lt;a href="http://albertocastellon.blogspot.com/2009_04_01_archive.html"&gt;AQUÍ&lt;/a&gt; podréis acceder a ellas sin necesidad de buscarlas en los enlaces de la izquierda. Sin embargo, hoy y en los próximos días os relataré algunas de las experiencias que he vivido relacionadas con el tema que me ocupa. La primera no sucedió precisamente durante la Semana Santa, sino en la procesión extraordinaria que realizó la Cofradía de Zamarrilla con motivo de la coronación canónica de su titular, la Virgen de la Amargura.&lt;br /&gt;Para quienes no conozcáis Málaga, sabed que la Virgen de la Amargura, o de Zamarrilla, que el nombre del bandido acabó sirviéndole de apodo, recibe culto en una ermita, antaño situada a las afueras del caso urbano. En concreto, en el lado izquierdo del antiguo camino de Antequera. A lo largo del siglo XX, la ciudad extendió un brazo en esa dirección. La vieja carretera, hoy segmentada por la toponimia en una sucesión de calles larguísimas (Mármoles, Martínez Maldonado y Carlos Haya), se convirtió entonces en el eje de un nuevo barrio que se incrustó entre los más históricos de La Trinidad y El Perchel. La pequeña iglesia de una sola nave, tejado a dos aguas y graciosa espadaña acabó con el tiempo rodeada de bloques de pisos y al borde mismo de una de las más importantes arterias del tráfico, ya rodado, ya peatonal. Eso sí, su puerta de dintel de medio punto permanece abierta a casi cualquier hora del día. Así pues, como suele acontecer con las capillas callejeras, la gente comenzó a entablar con las imágenes que allí se alojan una relación cercana al paisanaje. Tanto la Virgen de Zamarrilla como el Cristo de los Milagros pasaron a integrar la nómina de vecinos. Rara la vez en que no pasase por allí y no distinguiera desde el exterior a 5 ó 6 personas dentro de la ermita en un turno ininterrumpido y casi organizado de visitantes diarios. Mi madre, sin ir más lejos, que no era precisamente una católica practicante, entraba todas las mañanas antes de hacer la compra para saludar a la Virgen. Esta popularidad se evidencia en las filas de promesas que marchan tras los 2 titulares en la noche del Jueves Santo. Nada de extraño pues en que le fuera concedido a la Cofradía el honor de coronar canónicamente a su Virgen de la Amargura, para lo cual viajó la imagen en un trono de estreno hasta la Catedral de Málaga a los hombros de doscientos y pico de sus hermanos.&lt;br /&gt;El episodio que os quiero relatar sucedió en el desfile de regreso a la ermita, con la Virgen ya coronada. En esas fechas mi familia residía en los aledaños de calle Mármoles. Mi mujer, mis hijas y yo nos acercamos a la ermita a esperar, como otros centenares de espectadores, la llegada de la comitiva. Allí se congregó todo ese barrio sin nombre, más muchas otras personas del resto de la ciudad en una especie de multitudinario comité de bienvenida. El tiempo no acompañó. Ya desde la tarde se presagiaba la desgracia. Porque los malagueños y, en general, los cofrades de cualquier sitio saben bien la desgracia que la lluvia supone para una procesión, cómo sufren los enseres, los bordados, los estandartes, las túnicas, los palios, cómo las tallas pueden malograrse con daños terribles, en ocasiones irreparables. Una tragedia, sin duda.&lt;br /&gt;Y hete aquí que la cruz guía aún no había alcanzado la Casa Hermandad, serían las once de la noche, no lo recuerdo con exactitud, cuando comenzó a caer una tormenta de las de aquí te espero. Como todo el mundo estaba prevenido por las amenazantes nubes del crepúsculo, en pocos segundos se cubrió la calle del magma multicolor de los paraguas. Los integrantes del cortejo, aun sin quebrar la formación, avanzaban con los rostros descompuestos, dibujando en sus facciones el desconsuelo y el temor. Una jornada que habría de concluir con la vuelta triunfal de la Virgen de su devoción, estaba marcando una fecha aciaga para la historia de la Cofradía de Zamarrilla. El trono, a fin de minimizar el desastre, aligeraba el paso a tirones cada vez más largos, olvidándose de la campana de órdenes. Las barras de palio se estremecían en un vaivén tembloroso como se estremecía y temblaba el ánimo de quienes presenciábamos aquella angustiosa escena. El público permanecía callado, con el corazón encogido por la catástrofe, muchos con los ojos húmedos o ambas manos tapándose la boca. En esto se oyó una voz por encima del estruendo del aguacero.&lt;br /&gt;Cerrad los paraguas. Cerremos todos los paraguas. Si la Virgen se moja, que también nos mojemos nosotros. Venga ya, cerrad los paraguas de una vez.&lt;br /&gt;Y todos cerramos de inmediato los paraguas, más que por obediencia instintiva, por haber compartido el sentimiento de un grito que rompió el silencio de la decepción. La lluvia caía ahora inmisecorde sobre nuestras cabezas, se deslizaba por nuestros semblantes de estupor y empapaba nuestras ropas. Pero nadie se movió de la baldosa que ocupaba. Cómo moverse de allí. Ni hablar. Ya puestos, había que aguantar a pie firme. Más aún, al estrépito de aquel espantoso chaparrón se unió el de un aplauso unánime, como si en vez de nubarrones la procesión hubiera llegado bajo la luz de las estrellas. Y luego comenzó la gente a actuar con la naturalidad de una benigna noche de verano, y se oyeron y corearon uno tras otro esos vítores que se llevan las vírgenes.&lt;br /&gt;Viva la Virgen de la Amargura. Viva. Viva la Virgen de la Amargura. Viva. Viva la Virgen de la Amargura. Viva. Arriba la Virgen de la Amargura. Arriba. Viva la Zamarrilla coronada. Viva...&lt;br /&gt;Y si algún despistado aparecía con retraso por un callejón para unirse al encierro, en seguida se le conminaba a cerrar su paraguas y mojarse como nos mojábamos los demás.&lt;br /&gt;Ese paraguas, que se cierre es paraguas.&lt;br /&gt;Y el individuo también lo entendía. Y el individuo también lo cerraba. Y el individuo también se unía al coro y a la ovación. Y el individuo también se empapaba de agua de lluvia, como empapados estábamos todos de resignación y de entereza.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-1681432310229505952?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/1681432310229505952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/paraguas-cerrados.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1681432310229505952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1681432310229505952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/04/paraguas-cerrados.html' title='Paraguas cerrados'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2261023141240100264</id><published>2010-02-28T20:58:00.006+01:00</published><updated>2010-03-05T19:12:16.323+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Qué crisis ni crisis...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Oye, Edin, ¿te has quedado con la cara de este hombre que acaba de salir?, porque va a ser tu próximo trabajo. Se llama Inocencio García. Pero esta vez te daré instrucciones especiales, ¿vale?, que se trata de un antiguo compañero de estudios. Pobre Inocencio… Bueno…, Inocencio…, en la Facultad lo conocíamos por Chencho. Hasta me ha dado un poco de lástima este Chencho. Fíjate, Edin, para que luego vayan por ahí diciendo que no tengo corazón. Ahora bien, una cosa son los sentimentalismos, y otra muy distinta, los negocios. Porque no deja de asombrarme que de 5 años para acá hayamos coincidido Chencho y yo nada menos que en 3 negocios. Y antes de eso no nos veíamos desde que abandoné la carrera de Económicas. ¿Fue en el tercer curso o en segundo? Bueno, ya no me acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es, Edin, que Chencho no iba nada mal en económicas. No se contaba entre los más brillantes de la promoción, pero aprobaba casi todas las asignaturas en junio y con algún que otro notable salpicado en su expediente. Admito que me alegré bastante cuando lo vi entrar en mi agencia inmobiliaria, la que yo regentaba allá por el 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coño, Pedro, qué sorpresa, joder, quien menos me esperaba encontrarme aquí. Hombre, Chencho, me cago en la puta…, cuánto tiempo, siéntate, por favor, y cuéntame, qué es de tu vida. Pues mira, Pedro no me va nada mal: entre un economista, un graduado social y yo montamos una asesoría de empresas. Por el momento, cruzaré los dedos, acuden los clientes. ¿Y tú, Pedro?, ¿trabajas aquí? ¿Trabajar aquí?, pues claro, Chencho, si soy el dueño, y querrás que te busque una vivienda, ¿no?, vamos primero a ese asunto, y luego nos tomamos unas cervezas en el bar de al lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le vendí un chalecito en esa promoción de la zona norte que me dejó tan buenos dividendos. Y que sepas, Edin, que no me resultó nada fácil convencer a Chencho. Qué asustón se mostraba con eso de embarcarse en una hipoteca que se llevaría más de la mitad de lo que él facturaba con su asesoría. Pero al final, acuérdate, en aquella época picaba todo el mundo, que si el ladrillo era la mejor inversión de futuro, que ese es un dinero que se revaloriza sin parar, que si los tipos no hacen más que bajar, que si se prevé un euríbor bajísimo en pocos meses, que si siempre se cuenta con la opción de renovar el préstamo a un plazo mayor o, en el peor de los casos, se vende sin problemas, que si el mercado está muy activo… En fin, lo de costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a finales del 2008 me enteré de que lo estaba afectando la crisis. La mayor parte de su clientela había echado el cierre y despedido a sus obreros, lo que le supuso a su actividad una merma importante de ingresos. De hecho sus socios, intuyendo el desastre, se buscaron las habichuelas por otro lado. Según me contó, el graduado social se preparaba unas oposiciones a no sé qué, Secretario de Ayuntamiento o algo así, y el economista consiguió nómina fija en una compañia de seguros. Eso sí que es gente con vista y no el pobre Chencho. Yo mismo, Edin, previendo la nueva situación, me deshice de la inmobiliaria para montar la agencia de reunificación de deudas con la que me fue de perlas. Porque lo que es a mí, desde luego, la crisis me ha venido de perlas. Qué crisis ni crisis. Si es lo que yo siempre digo, que hay que estar al loro, que hay que verlas venir, que la selección natural de la era moderna consiste en eso, en bandearlas, en el quiebro, en el sálvese quien pueda, etcétera, etcétera…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso supe otra vez de él, porque vino a mí apurado por la hipoteca y por el crédito con el que acondicionó el despacho. Y es que Chencho persistía en el convencimiento de que su despacho tenía futuro. Seguiría intentándolo él solo. Desaparecidos sus dos socios, se repartieron el haber en 3 partes, pero él se hizo cargo de todo el debe. Qué infeliz. Eso sí, le conseguí un nuevo crédito con el que también liquidó los plazos del coche y los de la cocina y los muebles y esas cosas. A mí me pareció una locura, pero pensé que allá él. Por supuesto que yo, en su lugar, habría cambiado de tercio. Sin ir más lejos, en cuanto comenzaron los bancos a cerrar el grifo, me puse a pensar en el mejor recambio para la agencia de reunificación de préstamos. Por eso monté este negocio de cobro de deudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mira por dónde, Edin, de nuevo ha venido hoy a tratar conmigo. Me lo temía. En cuanto vi su nombre entre los mororos a los que les envío el cobrador del turbante, supe que entraría por esa puerta pidiéndome piedad. Confieso que me han conmovido sus lloriqueos, aunque sean los mismos que me sueltan todos: que si solo está pasando un bache, que si tiene en perspectiva un importante cliente que lo sacará del apuro, que si hiciera la gracia de ampliarle algún plazo, un par de meses, uno, al menos… Me ha dado lástima. Ya te lo dije antes, Edin, que aquí dentro del pecho también tengo corazón. Pero el acreedor es quien nos paga y quien nos ha solicitado el servicio. Nosotros nos debemos siempre al acreedor y no al moroso, por muy amigo de uno que este sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, ya lo sabes, Edin, este es tu próximo trabajito: Inocencio García. Toma su dirección y la de su oficina. Hazlo esta noche. Eso sí, teniendo en cuenta que se trata de un ex compañero de carrera, no le rompas las 2 piernas. Con una es suficiente. Hazme ese favor, Edin, solo una pierna. Y sé rápido. Que no sufra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobre Chencho. Qué lástima me da que no haya sabido adaptarse a la crisis.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2261023141240100264?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2261023141240100264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/02/que-crisis-ni-crisis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2261023141240100264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2261023141240100264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/02/que-crisis-ni-crisis.html' title='Qué crisis ni crisis...'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-6500495924875485183</id><published>2010-02-21T01:43:00.008+01:00</published><updated>2010-02-25T12:31:30.595+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Oiga, ¿Es ahí la Paz? Aquí Gila</title><content type='html'>Nunca he sido amigo de que los proyectos educativos se cambien a la par que los gobiernos, y apenas si duren lo que una o dos legislaturas. Mi larga experiencia como alumno y como profesor me ha llevado a concluir que, desde la implantación de un plan de estudios hasta que este acaba por funcionar han transcurrido 15 ó 20 años. Y 20 mejor que 15. Sin embargo, cuando se empezó a hablar de la última reforma, esta que sustituirá por grados y másteres lo que antes eran licenciaturas e ingenierías, se planteó una medida que me resultó muy apropiada. Me refiero a la confección de un catálogo de titulaciones que pusiera un poco de orden en el crecimiento absurdo del número de títulos. Porque se había llegado al punto de que se estaban convirtiendo en nuevas titulaciones lo que, con buen juicio, consistirían en  simples especialidades de otras ya existentes, o meras ampliaciones de enseñanzas más cercanas a la formación profesional que a la universitaria. Como suele acontecer, aquello de un catálogo de titulaciones tirando a parco se fastidió. Si se anunciaba que se iba a suprimir tal titulación, las protestas de los colectivos implicados impelían al legislador a dar marcha atrás. ¿Resultado? Ahora hay más titulaciones que antes. Es de una de ellas, queridos amigos, de la que os quiero hablar en este post.  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Se trata del Máster Interuniversitario en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos humanos. Sí, sí, habéis leído bien: 11 palabras. Añoro la época en la que con 3 ó 4 era más que suficiente: Licenciado en Física, Doctor en Filología Española, Ingeniero Industrial… Cuando escuché la noticia de que habían echado atrás ese Máster en la primera convocatoria, pero que la Junta de Andalucía había terminado por aprobarlo, lo busqué en Internet. Me picaba la curiosidad. ¿En qué consistirá ese título tan sonoro? ¿Qué puñetas se estudiará allí? ¿A quién se le habrá ocurrido que el pacifismo sea objeto de aprendizaje universitario? Porque yo creía que el pacifismo es una opción personal, una cuestión ética, si queréis, pero no algo en lo que haya que entrenarse mediante la memorización de libros, realización de prácticas o consultas bibliográficas. ¿Será que existe un proceso de aprendizaje tras el cual salen pacifistas quienes se someten a él? ¿Acaso este máster logra formar a mediadores especializados en evitar las guerras?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Cuando quise consultar el profesorado que se encargaría de la docencia, en lugar de un puñado de nombres, tuve que girar la ruedecilla del ratón para completar varias pantallas llenas de expertos. Con claustro tan nutrido y por mucha matrícula que se prevea, seguro que cabrán a 15 ó 20 profesores por alumno. Otra sorpresa me llevé al leer los objetivos del máster:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Su objetivo fundamental es la formación de estudiantes cualificados para el análisis y comprensión de las realidades presentes y la construcción de futuros pacíficos, dotándoles de recursos intelectuales competentes para asesorar en las materias objeto de estudio, a aquellas instituciones y organizaciones que lo demanden.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Toma ya. Ay, si Gila aún viviera entre nosotros... Qué gran sketch compondría con ello... Me imagino al inmortal humorista en el escenario, con el teléfono a su derecha y caracterizado de presidente de un gobierno cualquiera.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Qué lata de guerra, ¿verdad? Estoy ya tan harto de la guerra como de las misiones humanitarias. Y es que se me va medio presupuesto del Estado en tanques y en tiritas. De hoy no pasa que acabe con la guerra. Así que ahora mismito busco en las páginas amarillas algún titulado en Máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos humanos. A ver..., anda, en el barrio solo hay 3. De este tal Adolfo Matamoros no me fío ni un pelo. Y no lo digo por Matamoros, sino por Adolfo, porque hubo un Adolfo que la lio buena en el siglo XX. ¿Y este?, Napoleón Bailén Arapiles. Menos. Ah, este creo que servirá: Cándido Banderas Blanco. Lo telefoneo de inmediato.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Oiga, ¿es usted el Máster en Cultura de Paz? Sí, señor, Cándido Banderas Blanco para servirle, ¿qué desea? Pues verá, Cándido, soy el Presidente, y es que tengo un engorro de guerra que me quiero quitar de encima de una vez, que entre tanto funeral y tanto parte y tanta reunión con los generales, que no se puede usted imaginar lo pesaditos que se me ponen los generales, pues no doy abasto. Ah, no hay problema, Presidente, ha llamado usted a un experto, ya he perdido la cuenta de las guerras en las que he mediado. Si quiere, le remito mi currículum por e-mail. No, no hace falta, Cándido, me corre prisa el asunto. Si es así, Presidente, ¿para cuándo quiere usted que intervenga? Pues lo antes posible, Cándido. A ver si puede ser antes de que acabe esta semana, porque la próxima tengo un viaje oficial a Poligonia. Bueno, Presidente, déjeme que consulte mi agenda..., el jueves y el viernes ya los tengo comprometidos con otras guerras, ¿le viene bien el miércoles, por ejemplo? Vale, el miércoles mismo, pero a ver si puede ser por la mañana, que por la tarde tengo que inaugurar un parque eólico. Ah, y mándeme primero un presupuesto, por favor, no se me vaya a poner el asunto en un pico, porque con la dichosa guerra se me ha ido ya un dineral. Contenta tengo a la Ministra de Hacienda... ¿Cobra usted muy caro, Cándido? No, qué va, ya lo comprobará: facturo un fijo por guerra y un tanto por muerto que se lleve contabilizado. Además, las víctimas civiles se las cobro a mitad de precio que las víctimas militares. Y por los prisioneros no se preocupe, que los tengo en oferta: ha tenido usted suerte, Presidente, hasta fin de mes no cobro por prisioneros. Una bicoca, se lo aseguro, y no como otros Másteres en Cultura de Paz que son unos abusones. No, si me fío de usted, Cándido, pero..., una última cosa, ¿y la garantía? Pues tiene usted dos años de garantía, Presidente. Si su guerra se reactiva antes de 2 años, le devolvemos el dinero.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Visto así, queridos amigos, quizás el Máster en Cultura de Paz se postule como una profesión con futuro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-6500495924875485183?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/6500495924875485183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/02/oiga-es-ahi-la-paz-aqui-gila.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6500495924875485183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6500495924875485183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/02/oiga-es-ahi-la-paz-aqui-gila.html' title='Oiga, ¿Es ahí la Paz? Aquí Gila'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-1754891293929856430</id><published>2010-02-20T20:26:00.002+01:00</published><updated>2010-02-24T11:22:26.839+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncios'/><title type='text'>Más reformas en el Blog</title><content type='html'>Perdonadme, queridos seguidores del blog, si he tardado mucho tiempo desde la última entrada que subí. Pero es que el mes de febrero me ha mantenido demasiado ocupado en otros asuntos. Eso sí, antes de que se me olvide, vaya aquí mi agradecimiento a quienes habéis votado por esta página en el II Premio SUR.es, concurso de la que fue finalista. No sé si habréis advertido que no ganó. La vencedora fue ERROR 500, a cuto autor por supuesto que felicito. Sin embargo, me satisface el solo hecho de haber competido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, os anuncio que quienes diseñan el blog, Luis Castellón y Hollie Kay, están trabajando para modificar de nuevo el formato. Según me cuentan, quieren que la palabra sea el elemento principal, por encima de enlaces, imágenes, gráficos y otras florituras. Pronto veréis los resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nada más. Como fórmula de despedida solo se me ocurre expresar, por si sirve de algo, mi deseo de que escampe de una vez. Ya esta bien de tanta lluvia. ¿no?, que parece que las borrascas, conforme llegan al golfo de Cádiz, piden la vez: ¿quién es la última? Si sigue esto así, tendré que recurrir a las pastillas para la depre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-1754891293929856430?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/1754891293929856430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/02/mas-reformas-en-el-blog.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1754891293929856430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1754891293929856430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/02/mas-reformas-en-el-blog.html' title='Más reformas en el Blog'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2086143204398161576</id><published>2010-02-02T11:52:00.006+01:00</published><updated>2010-02-09T15:06:58.731+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Requiem por Ruggiero Benvenutto</title><content type='html'>Ayer asesiné a Ruggiero Benvenutto. Considerad este &lt;em&gt;post&lt;/em&gt;, estimados lectores del &lt;em&gt;blog&lt;/em&gt;, como una confesión en toda regla de mi crimen. Sí, sí. No se trata de un farol. En lo que sigue os relataré con cierto detalle cómo me cargué a Ruggiero Benvenutto. No me importa declararlo aquí, en público, a la vista de todo el que disponga de una conexión a Internet. Porque ya estaba harto de Ruggiero. Al principio me divertía y hasta lo pasaba bien con él y me encapriché de su desparpajo y de sus ocurrencias y de esas genialidades rayanas en el disparate capaces de atrapar la atención, no solo mía, sino del nutrido contingente de admiradores que llegó a tener. Pero poco a poco me fue cansando. Cada día que pasaba me caía más gordo. Conforme crecía su popularidad entre los internautas, experimentaba en mi interior una mayor antipatía hacia su persona. Así no hay nada de extraño en que decidiese poner fin a su existencia. Al hoyo con Benvenutto. Se acabó el asunto. Faltaría más…, hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más probable es que a vosotros os resulte casi desconocido Ruggiero Benvenutto. Os preguntaréis de qué hablo cuando menciono lo de su popularidad y lo del contingente de admiradores cuando su nombre no os suena de nada. Salvo, claro está, la cita suya con la que arranca uno de mis libros. Sin embargo, en Italia ha causado auténtico furor la figura de Benvenutto. Acapara un altísimo porcentaje de las búsquedas en lengua italiana a través de Google. Y eso que &lt;em&gt;il dottore&lt;/em&gt;, como allí lo llaman, jamás compareció físicamente ante ningún medio de comunicación pues solo respondía a las entrevistas bajo formulario enviado por &lt;em&gt;e-mail&lt;/em&gt;. Una única fotografía, siempre la misma, la que cuelga de su página web, es la que acompaña a las noticias relacionadas con su trayectoria literaria. Tampoco ha atendido nunca a las numerosas invitaciones de las universidades. No ha participado en una sola mesa redonda, ni ha pronunciado conferencias ni ha presidido congresos, pese al empeño de los convocantes, ni ha impartido las clases magistrales que con tanto afán le solicitaban. Incluso declinó el ofrecimiento de 2 doctorados honoris causa: uno por Bolonia, y otro por Milán. Quizá toda esta niebla de misterio en torno a su escurridiza presencia haya contribuido a acrecentar el interés de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes mencioné la cita que incluí en mi novela de una de las obras de Ruggiero. Se trataba, recuerdo, de un fragmento en español de &lt;em&gt;El contramaestre de Ulises&lt;/em&gt;. Porque todo comenzó con esa cita. Mi libro, como esperaba mi editor, se vendió muy bien. Diecisiete ediciones. Además, no hubo revista literaria o suplemento cultural de periódico que no vertiera críticas francamente favorables. Más aún, mi novela fue examinada bajo el microscopio de los expertos en una tesis doctoral y en dos ensayos de reconocidos literatos. Sin embargo, en ninguno de aquellos estudios y comentarios aparecieron mentados ni &lt;em&gt;il dottore&lt;/em&gt; ni &lt;em&gt;El contramaestre de Ulises&lt;/em&gt;. Estupor. Sorpresa. Porque alguien, entre tanto técnico de la narrativa, debió advertir algo raro en ese tal Ruggiero Benvenutto o en su obra, &lt;em&gt;El contramaestre de Ulises&lt;/em&gt;. De inmediato, queridos amigos, os aclararé esta circunstancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que, a fin de facilitarme la elección de citas de otros escritores, años atrás creé en MySQL una base de datos pensada para tal fin. Conforme leo libros de otros, señalo, doblando una esquinita, las páginas en las que encuentro párrafos o frases que podrián servirme en un futuro. Una vez terminado el volumen, alimento la biblioteca de citas añadiéndoles etiquetas del tipo odio, muerte, sinceridad, celos, etcétera. Esos campos auxiliares facilitan las búsquedas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, con la novela a la que me refiero tuve la mala suerte de que en mi base de datos solo había una que medio venía al pelo. Pero tampoco se ajustaba del todo a lo que yo deseaba. Además, una sola cita me parecía muy pobre. Me lie la manta a la cabeza. Admito el pecado. Razoné con que, si Borges se permitía la libertad de incluir notas a pie de página falsas, por qué no iba yo a incluir citas falsas. Perdonadme el abuso de vanidad al compararme al inmortal genio argentino. Mas ya estaba desesperado con el asunto de la dichosa cita. Así que redacté yo mismo la cita de la obra imaginaria de un autor inexistente. No me detuvo la sospecha de ser descubierto en el engaño. Que sea lo que Dios quiera, me dije cuando pulsé el botón con el que remití la última galerada al maquetista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí mi desconcierto al constatar que mi travesura colaba con la mayor naturalidad. Nadie protestó. Ni los entendidos. Ni tampoco me preguntaron nada en las entrevistas o en las presentaciones acerca de ese tal Ruggiero Benvenutto. ¿Acaso no se atrevieron a reconocer cierta ignorancia literaria? ¿Esnobismo? Quién sabe. El caso es que se me ocurrió abundar en la falacia por el gusto de comprobar hasta dónde llegaría una mentira presentada como verdad. Creé entonces para Benvenutto una cuenta de correo en &lt;em&gt;gmai&lt;/em&gt;l y otra en &lt;em&gt;yahoo&lt;/em&gt;. Lo apunté en las redes sociales más concurridas. En su perfil de internauta, a lo mejor con un atisbo de cobardía por mi parte, lo nacionalicé italiano. En aquel momento sopesé que, de ser il dottore hispanohablante, a lo mejor me duraba poco la broma. Además, me manejo con cierta soltura en la lengua de Petrarca a raíz de matricularme a mis veinte años en la Academia Musicale Chigiana de Siena. Seleccioné una foto mía de cuando me disfracé de Fidel Castro para unos carnavales. Compré un dominio (salen baratos) que aproveché para inaugurar la web www.ruggierobenvenutto.com más el blog que se merece todo escritor de prestigio. En ellos colgué las primeras críticas de sus obras. Estas también falsas. Pronto llegarían las auténticas. Ruggiero Benvenutto,&lt;em&gt; il dottore&lt;/em&gt;, había nacido. Ruggiero escribía con vehemencia. Sin pelos en la lengua. Se despachaba a gusto con todo quisque. Puso de vuelta y media a políticos, científicos, ecologistas, poetas de medio pelo, astrólogos, mangantes, presentadores de televisión, estrellas del cine o del pop. Todos italianos, lógico, pero siempre haciendo gala &lt;em&gt;il celebre dottore&lt;/em&gt; de un humor cáustico y de una ironía despegados del insulto. Al mes de vida comenzaron sus ya copiosos fans a preguntarle dónde se podían comprar sus obras. Aquello me obligó a escribírselas. Las vendí como&lt;em&gt; e-books&lt;/em&gt;, claro, bajo petición expresa. No iba a presentarme a una editorial con la superchería. Me daba algo de vergüenza. Aunque seguro que cualquier editor se mostraría encantado con las magníficas espectativas de beneficios que apuntaba la creciente popularidad de Ruggiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Entendéis ahora, entrañables lectores, cómo llegué a sentirme? Porque las ventas directas vía &lt;em&gt;PayPal&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;il dottore&lt;/em&gt; me proporcionaban más ingresos incluso que los derechos de autor de mi firma verdadera. Y eso que hasta entonces vivía con holgura de ellos. Ya no daba abasto contestando a los e-mails destinados a Benvenutto: la mayoría gratificantes, otros acusadores, y unos pocos de remitentes un tanto enloquecidos: ni a rechazar las ofertas de todo tipo a las que antes me referí. No. Esto no podía seguir así. Experimentaba por Ruggiero una mezcla de celos, hartazgo, resentimiento, envidia… Muerte a Rugiero Benvenutto. A la porra con él. Os juro que no me tembló el ratón cuando ayer, página a página, fui dándolo de baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cargué a Ruggiero Benvenutto, &lt;em&gt;il famoso dottore&lt;/em&gt;. Descanse en paz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2086143204398161576?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2086143204398161576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/02/requiem-por-ruggiero-benvenutto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2086143204398161576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2086143204398161576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/02/requiem-por-ruggiero-benvenutto.html' title='Requiem por Ruggiero Benvenutto'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-1861202317799406528</id><published>2010-01-20T19:43:00.011+01:00</published><updated>2010-02-24T13:26:17.928+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Lástima de bisturí</title><content type='html'>Hace tiempo leí, no me acuerdo dónde, un interesante artículo sobre el mecanismo que nos lleva al sueño. Según se afirmaba allí, una reminiscencia del pasado arborícola de la especie de la que, a golpe de evolución, procedemos consiste en que nuestro cerebro no anula el sentido del equilibrio mientras dormimos. Como prueba de ello, piénsese en que todos somos capaces de permanecer horas y horas sumidos en el sopor, justo en el borde del colchón, de lado, en una postura precaria, y raro que acabemos en el suelo. Controlamos a la perfección, incluso en pleno letargo nocturno, los débiles movimientos que nos mantienen nivelados sobre la cama. ¿La razón evolutiva? Lógica: lo más seguro para pasar la noche en una selva plagadita de animales carnívoros es refugiarse en la copa de un árbol. El individuo que no logra mantenerse arriba y se desploma no transmitirá a su descendencia unos genes en los que no se refleja la habilidad de descansar encaramado a una rama.Sin embargo, la fisiología del ser humano cuenta con cierto inconveniente. Tanto el oído como la equilibriocepción (palabreja que designa al sentido del equilibrio) reciben señales de órganos situados ambos en el mismo lugar del cráneo. Así, el estudio al que me refiero concluye con que, cuando nuestro cerebro ha de desconectar la recepción de ruidos como etapa imprescindible para entrar en el sueño, a veces se confunde suspendiendo también la vigilancia de nuestra estabilidad. Me resultó muy curiosa la explicación de esos repullos, esos sobresaltos que en ocasiones nos despiertan de golpe: patada a las sábanas, incorporación súbita del cuerpo, pelota de baloncesto botando dentro del pecho: y que casi siempre se acompaña de la visión onírica de nosotros mismos envueltos en el vértigo de una caída.De algo relacionado con esto es de lo que os quiero hablar hoy, queridos amigos de este blog. Veréis. Años llevo siguiendo la misma rutina tras el almuerzo. Mi mujer y yo sintonizamos un informativo en la televisión. En cuanto comienza la sección de deportes, nos pasamos a La 2, pues ambos nos contamos entre los seguidores de &lt;em&gt;Saber y Ganar&lt;/em&gt;. Y justo tras despedir el presentador a los concursantes, me tumbo en el sofá, boca arriba, con los ojos cerrados y las manos entrelazadas sobre el torso. La siesta no perdona. Mi subconsciente actúa con tal rapidez y eficacia, que con frecuencia ni siquiera llego a percibir la sintonía con la que se cierra el concurso. O sea, casi una catalepsia fulminante. Los que asisten a este fenómeno aseveran que el ronquido no tarda en aparecer más de un par de minutos. Y luego, a las cinco menos cinco, otro dispositivo neuronal extraordinario me despierta a fin de tomarme el té, cómo no, a su hora.Pues bien, este maravilloso engranaje biológico que os acabo de describir está siendo perturbado últimamente. Y es que mi esposa, armada con el mando a distancia, zapea: pér-dó-ná, pér-dó-ná: una voz electrizante se cuela por mi oreja: ¿nó-té-jó-dé?: proviene del televisor, ahora convertido en terrorífico instrumento de castigo: ¿vá-lé?: no habla de corrido, sino que silabea convirtiendo en tónica cada fonación: pér-dó-ná, pér-dó-ná: acentuando todas las vocales: ¿nó-té-jó-dé?: aticulando con saña los signos de interrogación: ¿vá-lé?: con una frecuencia en hercios y un timbre ferroviario que raya el umbral de la sensibilidad humana. Mi cerebro lucha: Alberto, no hagas caso: se obstina en abstraerse de embates tan despiadados: si tú coges el sueño en seguida: mis conexiones sinápticas prueban todo tipo de combinaciones con las que neutralizar aquellas espantosas estridencias: concéntrate de una vez, Alberto, que no se diga…, hombre.&lt;br /&gt;Os juro, apreciados internautas, que esos alaridos en nada se parecen a los cantos de sirenas que encandilaron a Ulises. Qué espanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la cosa no queda ahí. Si se da la afortunada circunstancia de que se calla esa histérica, entonces mis pabellones auditivos reciben el ariete de una melodía diabólica: y es que yo soy un tsunami: una canción sin duda concebida para la tortura: yo soy una chica in: ni los médicos de Mauthausen habrían compuesto tan refinado tormento: y es que soy algo imparable: mi columna vertebral se agita convulsionada por ramalazos de 220 voltios: no te puedes resistir: el estómago se me encoge, sudo, tiemblo: y es que yo soy un tsunami: casi prefiero que un tsunami de verdad me arranque del diván y me libre de escuchar ese sonsonete. El sonsonete ramplón de una chica in, in de infame, que, si triunfa, servirá a Europa de coartada para expulsarnos del continente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reflexionando sobre esta circunstancia, creo que es mi cerebro el que se niega a desconectar del todo el sentido del oído. Tal vez advierta en estos sonidos que salen de la televisión el peligro atávico de los depredadores. En un mecanismo de autodefensa cuya comprensión se me escapa, quizá considere mi mente que he de mantenerme alerta, que no me conviene dormirme ante el posible ataque de una fiera. Puede que se trate de eso. Porque ese pér-dó-ná, pér-dó-ná lo tengo metido en el bulbo raquídeo: pér-dó-ná, pér-dó-ná: como esos soniquetes con los que uno se levanta y ya no puede de dejar de tararear durante todo el día: pér-dó-ná, pér-dó-ná: se me descompone el cuerpo con su sola evocación: pér-dó-ná, pér-dó-ná: náuseas, mareos, malestar físico: pér-dó-ná, pér-dó-ná. Lo dicho, puede que se trate de un mecanismo subyacente de autodefensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso que no tengo nada en contra de Belén Esteban. De hecho, el verano pasado le dediqué una entrada laudatoria en este mismo blog. Si queréis recordarla, &lt;a href="http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/breve-historia-de-la-perfeccion.html"&gt;pinchad aquí&lt;/a&gt;. De lo que sí que me lamento es de que, ahora que se ha sometido esta moza a la operación de estética más importante del milenio, no le hubiera temblado el pulso al cirujano. Me lamento de que, en plena faena, no le sobrevino al especialista un providencial estornudo que causase un tajo rotundo a las cuerdas vocales de la paciente. Me lamento de que al profesional, mientras retiraba grasa de la papada, no se le hubiese ido un poco la mano en la extirpación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay, lástima de bisturí…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-1861202317799406528?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/1861202317799406528/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/lastima-de-bisturi.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1861202317799406528'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1861202317799406528'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/lastima-de-bisturi.html' title='Lástima de bisturí'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7318050811395209288</id><published>2010-01-14T22:56:00.013+01:00</published><updated>2010-02-24T15:17:53.387+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>El Juego de tu vida (II)</title><content type='html'>No sé si os acordaréis, amables lectores del blog, que hace algo más de un año dediqué una entrada de este sitio web al espacio &lt;em&gt;El juego de tu vida&lt;/em&gt; de la cadena Telecinco. Hoy pretendo comentaros la última de sus emisiones, la del pasado miércoles. Para quienes no conozcáis la mecánica de ese concurso o deseéis releer mi primer artículo, podéis pinchar &lt;a href="http://albertocastellon.blogspot.com/2008/09/el-juego-de-tu-vida.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquella ocasión, mi afición a ese programa la achaqué a cierto componente sádico de mi personalidad, cierto regodeo en el sufrimiento ajeno, quizás un poso del cerebro de reptil sobre el que después evolucionaría el del homo sapiens y que, por fortuna no aflora en mi comportamiento más que delante de la pantalla del televisor. Porque &lt;em&gt;El juego de tu vida&lt;/em&gt; supone, en la práctica, rescatar de la Edad Media el castigo de la picota, el rollo, la columna erigida en la plaza mayor y a la que se ataba al condenado durante días para befa y escarnio de esas gentes de bien que unos llaman populacho. Creedme: es así. Aunque la productora intente disfrazarlo de una especie de terapia sicológica a la que se somete el concursante por voluntad propia, el infeliz jugador, magnetizado por la zanahoria de una recompensa en metálico, se ata a sí mismo al rollo medieval del oprobio público para disfrute de los telespectadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si habéis visto alguna vez el &lt;em&gt;reality&lt;/em&gt;, sabréis a lo que me refiero. Bien el participante, bien los 3 ó 4 familiares o amigos que le acompañan, bien todos en cuadrilla acaban en evidencia, humillados, deshonrados, descubiertos en faltas inconfesables, puestos en ridículo y desprovistos de cualquier asomo de dignidad o de prestigio: en definitiva: dije entonces: como el culo. Acaban como el culo. Y en la mayoría de las ocasiones, regresan a sus casas sin llevarse un céntimo o con una cantidad que no saca de pobre a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, este jueves, por primera vez, sentí compasión de uno de los concursantes. Sufrí viéndolo sufrir. Pobre tipo. Se trataba de un hombre joven, de unos 30, enjuto, facciones afiladas, aspecto alocado, tirando al biotipo del delincuente, pero de esos delincuentes de medio pelo que caen simpáticos. En el sofá del plató se sentaron su mujer, su madre y un amigo. Todos recibieron su parte. Y encima, el joven no daba la impresión de poseer demasiada inteligencia pues no entendía giros normales del lenguaje. A preguntas como ¿&lt;em&gt;serías capaz de recordar los nombres de todas las mujeres con las que le has sido infiel a tu esposa&lt;/em&gt;?, meditaba unos segundos, fruncía el ceño, y luego le pedía a Emma, la presentadora, que se la formulase de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os informo, apreciados amigos, de que este desgraciado no recordaba los nombres de aquellas con las que cometió adulterio, se supone que por su abultado número. También contestó, con lágrimas en los ojos, a otras cuestiones que sacaron a la luz lo peor de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emma: ¿Dejarías a tu mujer si supieras que te ha sido infiel?&lt;br /&gt;Concursante: Sí&lt;br /&gt;Voz en&lt;em&gt; off&lt;/em&gt;: Eso es..., verdad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emma: ¿Consideras que tu madre se enorgullece de tu afición al alcohol?&lt;br /&gt;Concursante: No.&lt;br /&gt;Voz en off: Eso es..., verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emma: ¿Te has gastado en sustancias ilegales el dinero destinado a la comida de tu hija?&lt;br /&gt;Concursante: Sí.&lt;br /&gt;Voz en off: Eso es..., verdad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emma: ¿Estimas que eres digno de tener la esposa que tienes?&lt;br /&gt;Concursante: No.&lt;br /&gt;Voz en off: Eso es..., verdad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emma: ¿Opinas que tu madre tuvo suerte al tenerte como hijo?&lt;br /&gt;Concursante: No.&lt;br /&gt;Voz en off: eso es..., verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en cada una de sus manifestaciones, en sus gestos, en su intento de contener el llanto, en el rictus de sus labios contraídos en un punto se adivinaba el remordimiento, la autoinculpación, la consciencia de un fracaso... Era obvio que, mientras meditaba la respuesta, pensaba para sus adentro: qué mierda de persona soy, qué despreciable, vaya una vida que le doy a quienes me quieren... Y el colmo del patetismo aconteció cuando le preguntaron si su hija merecía un mejor padre. Con un ademán desvalido, aguantando en silencio durante unos instantes interminables, casi un minuto, el infausto protagonista acabó por pedir auxilio a su familia. Extendió un brazo tembloroso y balbuceó una súplica: el pulsador, por favor, dadle al pulsador, porque ni yo mismo lo sé...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De otros concursantes jamás aprecié que se dieran cuenta del vilipendio y el descrédito de que eran objeto. Más bien se les veía convencidos de que aquellos pecadillos que confesaban se considesarían como travesuras encaminadas a obtener el premio. Pero este desdichado del miércoles noche, pese a sus aparentes pocas luces, sí que experimentaba una auténtica desazón. Pobre tipo. Ya lo dije antes. Incitaba a la lástima. Qué mal lo pasó. Y yo con él. En verdad que me sentí fatal, que me solidaricé con su castigo, que me afligió su inmolación. Me entristeció la escena en que un hombre era denigrado ante las cámaras y trasmitida su vergüenza a los 4 puntos cardinales con el solo objeto de proporcionarnos una cruel diversión a quienes sintonizábamos Telecinco a eso de la una de la madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conseguidos 5.000 euros, la presentadora le lanzaba anzuelos para que siguiera adelante: ten en cuenta que puedes doblar tu dinero: lo animaba a proseguir: solo tienes que contestar con sinceridad a 3 preguntas. En contra de lo que me suele suceder, mentalmente le gritaba: no sigas, párate ya, ya está bien de hacer el ridículo. Menos mal que se aferró a un rasgo de sensatez: no, Emma, prefiero dejarlo aquí: menos mal que fue más listo de lo que dio a entender: no me atrevo a continuar, Enma: menos mal que él mismo tiró la toalla y se plantó: lo dejo, Emma, me hace mucha falta el dinero, pero mejor lo dejo: aunque ya desarmado por completo, grogui, vencido en el combate, perdida la estima, escarnecido, con 5.000 euros en el bolsillo que maldecirá durante el resto de su existencia, abochornado, mortificado, vapuleado por la verdad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7318050811395209288?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7318050811395209288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/el-juego-de-tu-vida-ii.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7318050811395209288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7318050811395209288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/el-juego-de-tu-vida-ii.html' title='El Juego de tu vida (II)'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-6446103174134562024</id><published>2010-01-14T22:54:00.028+01:00</published><updated>2010-02-24T13:28:54.715+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncios'/><title type='text'>Dos novedades</title><content type='html'>Hacía tiempo que no incluía en este blog dos anuncios consecutivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un lado apreciados amigos, sabed que el próximo 18 de febrero, dentro del programa Circuito Literario Andaluz y en la ciudad de Marbella, tendré la ocasión de departir con los lectores de mis obras durante una hora. El acto se llevará a cabo a las 18:00 en la Biblioteca Pública Municipal Caballero Bonald. Os invito a asistir a quienes viváis por allí. Pasaremos un buen rato. Prometo no aburrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, me ha sorprendido con agrado el hecho de que este blog haya sido seleccionado como finalista de los "II Premios SUR.es" en la categoría de páginas personales. En relación a esta circunstancia, SUR me realizó una entrevista que podéis leer &lt;a href="http://www.diariosur.es/20100121/mas-actualidad/tecnologia/alberto-castellon-traves-blog-201001211239.html"&gt;pinchando aquí&lt;/a&gt;. Según la mecánica del concurso, ahora le toca el turno de pronunciarse a los internautas como vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://premiosweb.diariosur.es/finalistas-a-mejor-web-personal-o-blog.html" target="_blank"&gt;Si queréis votar, aquí tenéis el enlace.&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-6446103174134562024?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/6446103174134562024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/dos-novedades.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6446103174134562024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6446103174134562024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/dos-novedades.html' title='Dos novedades'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7907630289227103340</id><published>2010-01-08T20:47:00.014+01:00</published><updated>2010-02-24T15:29:47.867+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Safari callejero</title><content type='html'>Luego dicen que el mercado del automóvil va a la baja... Pero si tengo que juzgarlo por mi experiencia personal, no puedo sostener esa afirmación. Y es que apenas si tardé unas horas en vender mi antiguo Nissan Micra. Creo que merece la pena, estimados amigos de este blog, relataros cómo aconteció la transacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano se mostraba bastante escéptico: difícil lo tendrás, Alberto, ya que, con la crisis de por medio, no compra nadie: pero yo exteriorizaba mayor optimismo: qué va, Carlos, eso será con los automóviles nuevos. Los de segunda mano tienen todavía mercado. Los negros, sin ir más lejos, ¿tú no has visto que todos los negros llevan un coche de segunda mano? Seguro que el Micra me lo compra un negro... Lo voy a aparcar cerca del Paseo de los Tilos, que allí y viven muchos, y verás cómo en tres días me he deshecho del coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de proseguir, he de aclarar que utilizo la palabra negro sin el menor ánimo peyorativo. La estúpida corrección política que nos dicta (dicta de dictadura) cómo hablar no me impedirá jamás utilizar el idioma español de siempre, el rico lenguaje en el que un mismo vocablo, dependiendo de los modificantes, pueda suponer un insulto, una alabanza o una descripción aséptica. Porque si se va reemplazando cada término supuestamente insultante por el correspondiente eufemismo, llegará un momento en el que la sustitución adquiera a su vez carácter despectivo, llegará un momento en que se diga, por ejemplo: cállate ya, so peaso de discapacitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, recuerdo que en los primeros años en que los negros comenzaron a instalarse en la ciudad, a veces me sorprendía al contemplar a un turismo circulando solo, sin conductor. Luego, al fijarme con mayor atención, me daba cuenta de que había un negro al volante, un negro al que mi cerebro no se había acostumbrado a discernir de entre las sombras de la cabina. Ahora, con el tiempo, ha dejado de sucederme esa eventualidad. Supongo que la percepción de mis neuronas se ha adaptado al nuevo paisaje humano que nos circunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es, volviendo al asunto del Micra, que coloqué el cartel en la ventanilla trasera un domingo por la noche, y el lunes a las 10 de la mañana, mientras me encontraba comprando verdura, ya me telefoneaba mi mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto, ¿estás cerca del Paseo de los Tilos? Sí, Charo, estoy en el mercado de El Carmen, ¿por qué? Porque me acaban de llamar por lo del coche: llégate, anda, te están esperando donde lo dejaste. Para reconocerlos, dicen... No me digas nada, Charo, seguro que son negros. Pues sí, me han dicho que son morenitos, con esas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, dos negros de unos veintitantos, aguardaban mi comparecencia sentados en un banco cercano. Después de presentarnos e intercambiar algunas frases joviales, porque estos dos africanos hablaban con mucha jovialidad en un castellano bastante correcto, les dejé las llaves del Micra para que examinaran el vehículo. Procedieron con las comprobaciones de rigor: amortiguadores, frenos, arranque, batería, limpiaparabrisas, etcétera, etcétera. No tardaron ni 10 minutos en decidirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos lo quedamos si nos rebajas 100 euros. Por 100 euros no pienso discutir: trato hecho. Perfecto, entonces, Alberto, vamos ahora mismo a una gestoría para encargar los trámites de la transferencia. ¿Ahora mismo?, ¿tan rápido? Sí, sí, ahora mismo, si es que tienes tiempo. Vale, ahora mismo si queréis: justo al lado de mi casa hay una gestoría: si no os importa, nos acercamos a esa, pero, un momento, permitidme que mire el maletero, porque mi hija mayor se suele dejar  cosas dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué horror. Cómo estaba el maletero, Dios. Ni un cuarto trastero almacenaría tantísimos cachivaches: garrafas de plástico vacías, zapatillas, libros, gafas de bucear, tatarretes de todo tipo, flechas de plástico de vaya usted a saber si un disfraz de Robin Hood, un reloj de arena, raquetas de ping-pong... ¿Y los paraguas? ¿De dónde demonios habría sacado mi hija tan copiosa colección de paraguas? Pero los jóvenes estaban ansiosos por llevarse el Micra cuanto antes. Así que se ofrecieron en trasladar ellos mismos hasta mi piso toda la cacharrería. En verdad que fueron muy amables y muy simpáticos. Por fortuna, en el maletero también había dos enormes bolsas de plástico. En ambas distribuimos el cargamento, salvo los paraguas que, por su longitud, no cabían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en esto que me veo caminando hacia mi hogar con los paraguas al hombro, como si llevara un juego de fusiles, mientras desfilaban tras de mí, en fila de a uno, los dos muchachos negros llevando sendos bolsones sobre sus cabezas. Parecía enteramente que regresaba de un safari. Incluso me dio algo de vergüenza el interpretar, como en un&lt;span style="font-style: italic;"&gt; happening&lt;/span&gt; improvisado, el papel del cazador imperialista que contrata a unos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;boys&lt;/span&gt; del poblado para internarse en la selva. Hasta Antonio, el portero del bloque, se nos quedó mirando extrañado: no, Antonio, no vengo del Serengeti, es que estos señores me han comprado el coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, ya en la gestoría, uno de los negros hizo un chiste que tiene su gracia. Conforme pasaba de una mano a otra los billetes que me iba a dar, también los supervisé con la vista. Cuéntalo: me pidió al entregarme el fajo. No hace falta: le contesté, ya que me fiaba de él: está todo. No, no, mejor que lo  cuentes, porque en mi tierra hay un dicho: se llama dinero, de apellido, cuéntalo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7907630289227103340?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7907630289227103340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/dinero-de-apellido.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7907630289227103340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7907630289227103340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/dinero-de-apellido.html' title='Safari callejero'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7506236396483524679</id><published>2010-01-08T19:09:00.015+01:00</published><updated>2010-02-24T15:30:56.826+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>El Secreto comercial de McDonald's</title><content type='html'>No me lo podía creer hasta que no lo comprobé esta mañana. Ya sabéis, queridos lectores de este blog, que no suelo bromear con los sucesos extraordinarios. Y este que me propongo narraros, es extraordinariamente extraordinario. Ahora me explico el empeño que puso el gerente, o el representante o el abogado, ya no recuerdo con exactitud lo que era, de la multinacional McDonald's para radicar una sucursal de la famosa hamburguesería en los bajos del bloque de pisos en el que viví hasta finales del XX. Quienes conozcáis Málaga sabréis a cuál me refiero: al que se halla en una de las esquinas de la plaza de la Solidaridad, justo a mitad de camino entre los centros comerciales Larios y Vialia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel entonces, los vecinos creíamos que McDonald's había elegido nuestro edificio por lo estratégico de su ubicación, justo entre dos grandes complejos de ocio. Sin embargo, sus técnicos no contaron con que a nosotros no nos hacía la menor gracia que instalasen sus tremendos aparatos de aire acondicionado en la planta diáfana en la que jugaban nuestros hijos y, encima, la agujereasen para asomar por ella la espantosa chimenea que vomita humos 12 horas al día desde un nivel más bajo que el de nuestras ventanas. Y el aroma, imaginaos, no sería precisamente de Ô de Lancôme. Lo malo del asunto es que, años atrás, antes incluso de la entrega de llaves a los compradores, el promotor inmobiliario había incluido unas cláusulas en el reglamento de la Comunidad de Propietarios que autorizaba a la multinacional del colesterol a cometer tamaño atropello. Fuimos a juicio. El pleito se alargó, como siempre, meses y meses pues cada parte demandó a la otra. No nos explicábamos la tenacidad de McDonald's por establecerse allí, en vez de probar con algún otro inmueble cercano. Porque locales libres había muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final el asunto se arregló con un acuerdo. McDonald's renunciaba a ocupar la planta diáfana a cambio de que la autorizáramos a pasar sus tubos, a través de uno de los patios interiores, hasta la azotea. Allí no molestaban ni la chimenea ni las bombas de calor. En contrapartida, McDonald's nos regaló unas reformas en el portal e indemnizó en metálico a los vecinos a quienes se les quitó algo de luz. Retiradas las denuncias, ahí está el McDonald's. Si os acercáis por allí, veréis cómo aflora por encima del bloque el ojo de una especie de periscopio gigantesco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Fin de la historia? Qué va. Ahora viene lo más impresionante. Ha llegado a mi conocimiento, por cauces que no revelaré, el secreto comercial de esta empresa fundada por los hermanos Mac y Dick McDonald en 1940, la fórmula que les ha proporcionado éxitos y más éxitos durante más de medio siglo. Según me aseguraron, hay puntos del planeta que disfrutan de ciertas propiedades que ninguna ciencia consigue explicar, puntos denominados &lt;em&gt;atractores digestivos&lt;/em&gt;. Se reconocen por síntomas muy curiosos. Por ejemplo, en un perímetro de 5 metros a su alrededor, instrumentos muy sensibles detectan un gradiente geomagnético infinitesimal. También sorprende que determinadas personas, en concreto los varones noruegos que sean zurdos y pelirrojos y no superen el 1,65 de estatura, experimentan un ligero escalofrío en los antebrazos cuando se acercan a un atractor digestivo. La fuente por la que conozco este extremo sí que puedo hacerla pública pues tan extraña eventualidad fue investigada por el célebre escritor americano Richard Wallace al advertir que la plantilla de ojeadores de McDonald's respondía a un biotipo inusual. Y la última de las cualidades de los atractores digestivos, la que los entendidos llaman &lt;em&gt;invariabilidad de recorrido pseudoaleatorio&lt;/em&gt;, es la que he comprobado esta mañana. Consiste en seguir el siguiente algoritmo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Salir de casa y mirar el reloj.&lt;br /&gt;2. Si la aguja del minutero señala un minuto par, andar hacia la derecha. Si no, a la izquierda.&lt;br /&gt;3. Caminar a paso natural contando el número de zancadas desde cero.&lt;br /&gt;4. Detenerse al llegar a una intersección.&lt;br /&gt;5. Si el número de pasos que lleva es par, tomar la derecha, y si es impar, la izquierda, claro está, siempre que sea posible, ya que alguna de las vueltas quizá no pueda transitarse. &lt;br /&gt;6. Volver a la instrucción 3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así lo hice, apreciados amigos. Al cabo de media hora, me vi en la mismísima puerta del McDonald's de mi antiguo domicilio. Incrédulo, me llegué a casa de mi hermano y repetí la experiencia. El algoritmo de arriba me llevó derechito a otro McDonald's, este el de la Plaza de la Marina. Insistí. Cogí el coche, aparqué en Segalerva y consulté la hora. Ya en la acera, me atuve a las 6 instrucciones relacionadas. ¿Adivináis dónde terminé? Exacto: en el McDonald's del Centro Comercial Rosaleda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probadlo vosotros. Veréis que no falla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7506236396483524679?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7506236396483524679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/el-secreto-comercial-de-mcdonalds.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7506236396483524679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7506236396483524679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/el-secreto-comercial-de-mcdonalds.html' title='El Secreto comercial de McDonald&apos;s'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-660095268188756550</id><published>2010-01-07T20:38:00.010+01:00</published><updated>2010-02-24T15:31:20.633+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>Reportaje de Canal Sur</title><content type='html'>Esta tarde, Juan Carlos, uno de mis compañeros de la Sociedad Malagueña de Astronomía, nos ha enviado un e-mail a los socios comunicándonos que ha colgado de YouTube el reportaje que nos realizó hace meses Canal Sur y que se emitió en el programa Los Reporteros a finales del año pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que, aparte de algunas licencias científicas acerca de estrellas fugaces vistas a través de prismáticos, pero que solo pasan por delante de uno de los ojos, ha quedado un trabajo simpático y atractivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podéis verlo en el enlace&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/user/astromalaga"&gt;http://www.youtube.com/user/astromalaga&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Advertiréis que me encontraba aquella noche haciendo fotos astronómicas con mi equipo. Aquí os cuelgo dos de ellas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arriba a la izquierda, la nebulosa IC 5146 (Cocoon) y la derecha galaxia M74.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a ver si escampa de una puñetera vez y puedo salir de nuevo al campo. Vive Dios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-660095268188756550?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/660095268188756550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/reportaje-de-canal-sur.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/660095268188756550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/660095268188756550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2010/01/reportaje-de-canal-sur.html' title='Reportaje de Canal Sur'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-835083225191269852</id><published>2009-12-22T11:31:00.019+01:00</published><updated>2010-02-24T15:31:39.592+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Dichosos aerogeneradores</title><content type='html'>El pasado jueves, acompañado de mi buen amigo y también escritor Miguel Gómez Yebra, recorrí las Mesas de Villaverde, un imponente promontorio de arenisca rodeado de tajos cuyas escarpaduras sirvieron de baluarte defensivo a la rebelión mozárabe-muladí que encabezó Omar ben Hafsún a finales del siglo X. Hasta tal punto se retuerce allí la geología, que justo en la cumbre se ubicó el embalse de La Encantada. Así, por la noche, cuando disminuye el consumo eléctrico, se bombea agua desde el río Guadalhorce, almacenando la producción sobrante de energía hidráulica en forma de energía potencial, para recuperarla a la mañana siguiente por medio de otro salto casi vertical.&lt;br /&gt;Todavía recuerdo el impacto que, de niño, me produjo aquel paraje fascinante, cuya estampa más emblemática y miles de veces reproducida la constituye el desfiladero de Los Gaitanes. Al Este, el electrocardiograma de la sierra de Las Aguas recorta el más difuminado telón de fondo de la de Alcaparaín. Al Norte, una superficie cubierta de pinares, madroños y chaparros desciende hacia la zona de los pantanos a bordo de una especie de sábana agitada por los dioses. Más allá, las ruinas de los castillos de Teba y Turón contribuyen al carácter triste y poético del paisaje. En dirección antípoda se observa casi toda la provincia, La Maroma, que ya se habrá vestido de blanco nieve con el temporal de estos días, la sierra de los Camarolos, la de Las Cabritillas, la de El Torcal. Más cerca, el monte Hacho vigila a la población de Álora y la cabecera de la vega del Guadalhorce en la que destaca el viaducto de las Piedras sobre el que circula el AVE. Y si uno contempla este horizonte desde una atalaya propia para que los superhéroes emprendan el vuelo, encarando el Oeste sucede todo lo contrario, uno se siente empequeñecido ante la pendiente sobrecogedora que, al otro lado de la vaguada, asciende hasta el pico de Huma, o “La Jumá”, como la pronuncian los lugareños. Quizá el nombre provenga de que, sople el viento que sople, de la cima de la montaña surge una bocanada de humo que, a modo fumarola volcánica, se alarga en horizontal como una veleta gigantesca. Y esta mañana en que Miguel y yo buscábamos los restos de la ermita rupestre de Bobastro, La Jumá también fumaba alimentada por las heladas rachas de poniente. Tanto atractivo me infundieron aquellas maravillas en mi primera visita de hace lustros, que redacté entonces el cuento con el que gané el concurso de narraciones infantiles que convocaba la Televisión Española de los sesenta.&lt;br /&gt;Sin embargo, en esta última ocasión ya no era igual. Apuntara las pupilas hacia donde fuere, difícil no toparse con una batería de aerogeneradores ahuyentando con sus amenazantes aspas cualquier tipo de encanto. Cada uno de aquellos tremendos postes, con sus 40 pisos de altura, contribuía a alejarnos de la naturaleza, a recordarnos a la mano del hombre transformando, ahora para peor, la geografía física. Podréis argumentar, queridos lectores de este blog, que igual puede aseverarse de las ruinas de los castillos y de las ermitas y, con mayor razón, de los embalses, saltos de agua, sembrados o viaductos. Pero no es lo mismo. Por supuesto que no es lo mismo. Todo lo mencionado son obras humanas, sí, pero las últimas, no adivino por qué, se integran en el paisaje con mucha más frescura que aquellos espantosos molinetes que rompen el horizonte con sus feroces movimientos.&lt;br /&gt;De vuelta a casa, con ingrediendientes de desánimo e indignación en el alma, me entretuve tecleando en Google. Al parecer, una plataforma en Cantabria intenta evitar lo propio en sus valles del sur. Tuve la suerte, hará un par de veranos, de recorrer aquella espléndida zona, de nuevo con flora y fauna autóctonas y salpicada de coquetas ermitas rupestres. El paralelismo se evidenciaba. Os invito a entrar en su web y a reproducir alguno de sus contundentes vídeos. En uno de llos, la cámara barre el bellísmo paraje de derecha a izquierda, mostrándolo tal cual se encuentra hoy. Y luego deshace su camino simulando cómo quedará tras la implantación de aerogeneradores prevista. Desolador, os lo aseguro. Y también encoge el corazón otra película en la que un buitre se desploma desde 40 metros de altura abatido por una de aquellas aspas asesinas. En otros foros vi cómo se desmontaba el cuento de la bendición ecologista oficial para estas plantas industriales que ocupan hectáreas de monte. Os lo resumo: en vez de solicitar el estudio de impacto ambiental de un conjunto de 70 aerogeneradores, se solicita para 7 campos de 10 aerogeneradores cada uno. Todos pasan el examen. Pero el resultado sigue siendo el de 70 moles destruyendo a la poesía y a la vida. E incluso contratan a partidas de trabajadores (lo confiesa un forero que participó en ellas) para que retiren los cadáveres de las aves antes de que llegue la inspección.&lt;br /&gt;No entiendo por qué se recurre masivamente a este tipo de energía. Ya somos líderes mundiales en tamaños desmanes, y aún pretendemos emplearnos en ello con más ahínco. Me pregunto qué tiene de malo la energía nuclear. La totalidad de los megavatios producidos por los molinetes puede suplirse con un solo generador nuclear de ciclo abierto, de los que queman sus propios residuos, eliminando así el problema de almacenarlos. Energía segura, por completo limpia y, además, mucho más barata. La otra, la eólica, entre su coste de implantación, las subvenciones y las primas, nos acribilla en recibos mensuales. Y en esta entrada no llegaré a hablar de la fotovoltaica, pero otro tanto pinta.&lt;br /&gt;A este paso, las llanuras españolas verán sustituidos sus cultivos de cereales y verduras por huertos solares, las colinas se cubrirán de aerogeneradores, y solo contemplaremos los paisajes en los lienzos de los museos.&lt;br /&gt;¿Será verdad que el mundo ya no es de nadie, salvo del viento?&lt;br /&gt;Qué lástima de inteligencia... Dichosos aerogeneradores…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-835083225191269852?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/835083225191269852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/12/dichosos-aerogeneradores.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/835083225191269852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/835083225191269852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/12/dichosos-aerogeneradores.html' title='Dichosos aerogeneradores'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3999594761358056797</id><published>2009-12-12T13:02:00.017+01:00</published><updated>2010-02-24T15:31:51.566+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Memoria histórica</title><content type='html'>Si a fecha de hoy se teclean en Google News los términos de búsqueda “General Torrijos” o “José María de Torrijos” o “fusilamiento de Torrijos”, apenas si aparecen en pantalla un número de referencias que supere al de dedos de una mano. Debe extrañar esta circunstancia cuando el 11 de diciembre se produjo el aniversario de la ejecución. Las noticias sobre el particular se reducen a una &lt;a href="http://www.malagahoy.es/article/malaga/581028/torrijos/y/sus/camaradas/regresan/san/andres.html"&gt;recreación de los hechos &lt;/a&gt;realizada el pasado martes 8 por la Asociación Torrijos por la Libertad, una&lt;a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/08/andalucia_malaga/1260293646.html"&gt; instancia al Ayuntamiento de Málaga &lt;/a&gt;a que lleve a efecto el acuerdo unánime de todos los grupos acerca de instalar un Centro de Interpretación en el antiguo Convento de San Andrés, el homenaje floral que el Alcalde presidió en la plaza de La Merced y la columna semanal que escribe &lt;a href="http://www.diariosur.es/prensa/20091212/opinion/minuto-solas-20091212.html"&gt;Pedro Aparicio en el diario SUR&lt;/a&gt;. Pues bien, la lectura del texto de Aparicio me ha tocado la fibra sensible. Así se lo he comunicado en el e-mail que le acabo de enviar. Porque además de la propia historia del liberal y su tripulación, ya sobrecogedora de por sí, se suma, en mi caso, el de emotivas evocaciones familiares.&lt;br /&gt;No recuerdo bien si fue en una visita al Museo del Prado o en alguna exposición itinerante por provincias. Entonces era yo un chavea. Pero sí que vienen a mi mente las palabras de mi madre, las que pronuncia mientras señala con su índice extendido a la base del imponente cuadro de Gisbert. En concreto, a la esquina inferior derecha. Allí yace un sombrero de copa, tumbado, polvoriento, ya sin dueño. El sombrero de un cadáver, sin duda. He consultado críticas y comentarios que los expertos han vertido sobre esta obra maestra: &lt;a href="http://www.museodelprado.es/index.php?id=100&amp;amp;tx_obras%5Buid%5D=862&amp;amp;cHash=c5b31c46a1"&gt;&lt;em&gt;Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;. En ellas se habla de la composición de los personajes, de las manos que entrelazan entre sí los condenados, del pelotón difuminado al fondo, de los ya ajusticiados que se desploman a sus pies… Pero mi madre se fijaba en el sombrero de copa, el sombrero de un civil. Según ella, toda la fuerza de aquella pintura se centraba en el sombrero de copa. Toda su crítica, toda su potencia expresiva, todo su alegato contra la iniquidad, todo ello resumido en un sombrero de copa que se sitúa abajo y a la derecha, en el lugar que la gramática reserva al punto y final. Es en ese complemento, es en esa prenda de vestir con que los humanos se cubren el órgano de pensar, es en ese sombrero de copa en el que ella vislumbra el símbolo de la libertad derribada por un tirano.&lt;br /&gt;Mi madre me contaba que el lienzo visitó la ciudad de Málaga durante la República. Entonces era ella la niña. Y fue mi abuelo, Napoleón Serrano Barés, a quien no llegué a conocer, el que la llevó a contemplarlo. Y también el que le señaló el sombrero. Afirmaba mi madre que quedó sobrecogida por la imagen del aquel óleo gigantesco. Pero lo que más la estremeció fue el solitario sombrero de copa, alejado de los figurantes, tendido, mostrando el forro interior y dibujando con el ala una especie de O mayúscula deformada por el fracaso.&lt;br /&gt;No sé si alguna vez coincidiré con mis hijas frente al cuadro de Gisbert, pues creo que se encuentra expuesto en la sala 61a de la pinacoteca madrileña, o ante la copia de Ceferino Castro que conserva el Ayuntamiento de Málaga. Quizás alegaréis que hoy en día puede buscarse para ello cualquier reproducción en Internet. Aunque no sería lo mismo, claro que no, una versión digital que plantarse ante el auténtico. Pero si es así, no dudéis, queridos amigos de este blog, que extenderé mi dedo índice en dirección al sombrero que reposa sobre la playa de El Bulto. Y que procuraré reproducir las mismas palabras que escuché de mi madre, y ella de mi abuelo.&lt;br /&gt;Así habré contribuido a mantener la verdadera memoria histórica, la que merece la pena de memorizar pues nos une en el homenaje a nuestros héroes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3999594761358056797?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3999594761358056797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/12/memoria-historica.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3999594761358056797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3999594761358056797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/12/memoria-historica.html' title='Memoria histórica'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3276771140078461834</id><published>2009-12-02T19:08:00.010+01:00</published><updated>2010-02-24T15:32:08.440+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Día Mundial contra la discriminación de las mujeres barbudas</title><content type='html'>Queridos amigos, el pasado sábado, invitado por el Presidente del Parlamento autónomo, concurrí a los actos programados para el Día Mundial contra la Discriminación de las Mujeres Barbudas. No adivino la razón de por qué pensaron en mí. De hecho, en toda mi obra narrativa no hay la menor alusión a féminas barbiluengas. Ni siquiera a pelusillas en el bigote de alguna anciana. Cierto que los servicios de protocolo convocaron a numerosas personalidades del mundo académico, literatos, artistas, políticos de todas las tendencias, músicos, adivinadoras de renombre y a los mejores payasos del panorama internacional. De ahí que me sintiese muy honrado de que hubieran contado conmigo para integrar aquella abigarrada nómina de prestigiosos personajes, así como del lugar de privilegio que me reservaron en la tribuna que presidía la Ministra de Igualdad. Aunque no llegué a intervenir pues solo hablaron las autoridades y los oradores previstos, contribuí con mis gestos de asentimiento a la lucha contra la injusticia que tocaba librar aquella jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, fascinado por el discurso que pronunció la célebre poetisa Josefina Villabuena, no pude evitar pedirle después el texto para entresacar de él los párrafos más brillantes y reproducirlos en este blog, por supuesto que con el permiso de la autora. Helos aquí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ha llegado el momento de decir basta. Basta ya de machismo de cayado y honda. Basta ya de la dictadura de los modelos arcaicos de belleza. Basta ya de plegarnos a la oligarquía de la industria cosmética. Basta de acudir a escondidillas a los depiladores láser. Basta ya de la segregación circense a que nos han sometido todas las culturas desde el calcolítico. Porque os aseguro a vosotras, amadas compañeras de batalla, que la nuestra, la cultura de las mujeres barbudas, es una cultura tan digna y tan rica y tan plena de matices como cualquier otra. Desprendámonos del burka de la vergüenza. Mostremos nuestras hirsutas mandíbulas con orgullo, nuestras perillas, nuestros mostachos, nuestros bigotitos recortados con gracia, nuestras patillas como telón de fondo de zarcillos y aretes, nuestras vellosidades faciales multicolores, ora barbirrubias, ora barbirrojas, ora barbicastañas, ora barbicanas, e incluso, por qué no, barbiteñidas. Desde este estrado, admirada, contemplo vuestro valor. No solo la mía, sino cada una de vuestras barbas, es una bandera de libertad, un gallardete insignia, un estandarte de honra y de conciencia social que hay que blandir sin sonrojo, como un signo más de nuestra condición femenina, en paridad con el resto de atributos que eones de educación opresora han adjudicado a nuestro sexo. Pregunto a la historia, a la religión, a las obsoletas instituciones de tiempos pretéritos, a los publicistas, a los asesores de imagen, a las tiránicas corrientes que todavía, en pleno siglo XXI, pretenden imponernos una moda y un estereotipo encorsetado, ¿por qué razón se empeñan las mentes retrógradas en reservar a los hombres el monopolio de la barba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(…)&lt;br /&gt;Por otro lado, si nos congregamos en esta fecha tan entrañable, es porque nuestro problema no consiste exclusivamente en una cuestión estética. Hay discriminación. Y todas lo sabemos o lo hemos sufrido en algún momento de nuestra difícil existencia. Las estadísticas no mienten. Según el último informe del Comité de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género Capilar, no existe una sola compañía aérea en cuya plantilla figuren azafatas barbudas. Nos contratan, sí, para eludir las sanciones de la legislación actual en materia laboral, pero como oficinistas que nunca trabajamos de cara al público. Y la situación empeora aún más en el ramo de la publicidad o el comercio. Por poneros un ejemplo, en nuestro país solo se tiene constancia de una dependienta barbuda, y esta ejerce en un sexhop especializado en fetichismos. No hay derecho. Repito: basta ya.&lt;br /&gt;(…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna, los grupos parlamentarios progresistas, de los que hoy nos acompañan varios representantes, han hecho coincidir este Día Mundial con la presentación del proyecto de Ley que pondrá fin a tanta iniquidad. Quiero agradecerte aquí, Ministra, y en público, los desvelos que has mostrado hasta desembocar en esta importante iniciativa de tu cartera. Una vez que se apruebe, cualquier discriminación por razones pilosas será considerada un delito penado con multa, indemnización y cárcel. Esperemos que las fuerzas reaccionarias no se opongan a estos avances en materia de igualdad. Vislumbro vuestros rostros de satisfacción al anunciaros estas medidas. Debajo de vuestras barbas de chivo, de vuestras moscas, de vuestras sotabarbas, de vuestras barbas de abanico, de collar, a lo Velázquez, a lo Quevedo, a lo Napoleón III, adivino centenares de sonrisas.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Deseo, queridos lectores de este blog, que os haya interesado esta breve crónica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3276771140078461834?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3276771140078461834/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/12/dia-mundial-contra-la-discriminacion-de.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3276771140078461834'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3276771140078461834'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/12/dia-mundial-contra-la-discriminacion-de.html' title='Día Mundial contra la discriminación de las mujeres barbudas'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3160116180838848476</id><published>2009-11-26T10:11:00.015+01:00</published><updated>2010-02-24T15:32:26.952+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>¿Don Juan Tenorio? ¿Acaso el comendador?</title><content type='html'>Papá, ¿no habrá en tu biblioteca algún ejemplar del Tenorio? Espera, Rocío, a ver si apareciese entre las fichas…, pues no, no lo veo, pero sí que recuerdo tener uno, e incluso haberlo leído en edición de bolsillo. Si no lo encuentro aquí, Rocío, debe de hallarse en el trastero. Un día que baje te lo busco, ¿de acuerdo? Vale, papá, gracias.&lt;br /&gt;Y es que, en las cercanías del pasado día de los difuntos, a mi hija mayor se le antojó leer la conocidísima obra de Zorrila, millones de veces evocada en esas fechas y de la que todos memorizamos algún fragmento. Por otro lado, queridos lectores de este blog, para acabar de situaros en las circunstancias que rodearon al extraordinario suceso que os pienso relatar, os informo de que mi bliblioteca consta de unos 3.000 volúmenes que, por el momento, no caben en los libreros que se esparcen por las habitaciones de mi piso. En ellos alojo alrededor de un millar. Casi todos los textos matemáticos, salvo aquellos que uso a diario, me los llevé a mi despacho de la Facultad de Ciencias. Y el resto, como almas del purgatorio en espera de la salvación definitiva, aguardan apilados en el trastero a que se les permita irrumpir en mi vivienda. Un par de veces al año, encargo al carpintero una librería a medida de alguno de los rincones libres de mi casa. Así rescato 100 ó 120 de los ejemplares que fueron condenados a las profundidades del sótano.&lt;br /&gt;Milagros del Corral, la actual Directora de la Biblioteca Nacional, suele afirmar que los libros crían libros, que se reproducen ellos solos, que, no se sabe cómo, donde hace un mes había quince, ahora hay veintiuno. Y lo peor de todo es que juegan al escondite. En ocasiones, uno alberga el absoluto convencimiento de que adquirió, por ejemplo, las novelas de Bioy Casares, se dirige a donde creyó depositar en su día la colección, y ve con sorpresa que en los lomos figuran todos los títulos menos &lt;em&gt;La invención de Morel&lt;/em&gt;, precisamente el que se quería hojear. Quizá transcurran horas antes de dar con ejemplar tan juguetón, o tal vez acabe uno rindiéndose. ¿Por qué he mencionado &lt;em&gt;La invención de Morel&lt;/em&gt;? Porque en este caso, al igual que con &lt;em&gt;Vuelo nocturno&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Corazón tan blanco&lt;/em&gt; y otros más, llegué a comprarlos de nuevo, contemplando la posibilidad de que se las había prestado a alguien o, justo lo recíproco, que me las habían prestado y ya las devolví. Al cabo de los meses advertía mi error: &lt;em&gt;La invención de Morel&lt;/em&gt; yacía tumbada en uno de los estantes de arriba. Estupor.&lt;br /&gt;Por eso escribí un programa informático en Clipper con el objeto de localizar cada obra de mi biblioteca. Dispongo de varios métodos de búsqueda: por título, por autor, por editorial… El software me devuelve la habitación, la librería y el número de estante en el que se encuentra. Por desgracia, la labor de fichar ejemplares se lleva más tiempo del que uno dispone. Según asevera mi programa, hasta hoy solo hay fichados 1.290 volúmenes: menos de la mitad.&lt;br /&gt;Volviendo al asunto del Tenorio que deseaba leer mi hija, no hubo ocasión de visitar el trastero hasta transcurridas un par de semanas desde su petición. Bajé por el ascensor acarreando con dos maletas vacías, las que había utilizado para mi reciente estancia en Stuttgart. Este tipo de bártulos se suelen guardar en los trasteros. Mas al abrir la puerta, vislumbré tres libros en el suelo.&lt;br /&gt;¿Cómo se habrán caído? ¿Sufriría la ciudad un débil terremoto durante mi ausencia? ¿ No habrá sido la vibración producida por las excavadoras de las obras del metro? Preguntas idiotas, Alberto, pues jamás averiguarás la respuesta. Anda, mejor que coloques las valijas en su sitio y te pongas a buscarle el libro a Rocío. Ah, y comienza por esos tres que hay bocabajo: quién sabe si entre ellos estuviera el Tenorio. Aunque sería demasiada suerte.&lt;br /&gt;Os juro, apreciados amigos, que lo pensé. Pensé que entre esos 3 volúmenes pudiera hallarse &lt;em&gt;Don Juan Tenorio &lt;/em&gt;en edición de bolsillo. Y en efecto, así fue. Curioso, ¿verdad? Además, sabed que, a fin de economizar espacio, los libros del trastero los dispongo en horizontal, mientras que algún rasgo psicológico de mi comportamiento me lleva a disponerlos piramidalmente, esto es, con los más grandes en la base de cada rimero, y disminuyendo en tamaño conforme los amontono, de forma que las cumbres las ocupen los más pequeños. Pues bien, el Tenorio superaba en dimensiones a los otros 2 libros accidentados, lo que significa que en su colocación original, el Tenorio sostenía a los de arriba. Segunda sorpresa: de la pila que fuere se habían precipitado justo los volúmenes requeridos para que &lt;em&gt;Don Juan Tenorio&lt;/em&gt; constase entre ellos.&lt;br /&gt;Permitidme que haga algunos números. No os cansaré demasiado. Estimando que almaceno en el trastero unos 1.500 libros, la probabilidad de que, elegidos 3 al azar, uno de ellos sea el Tenorio se calcula mediante la fórmula de Laplace: P=3/1.500= 0,002: es decir, un 0,2%. Ya de por sí esta cifra parece ridícula, pero si se la compara con otros eventos cotidianos, sustenta la idea de que se trata de un suceso muy improbable. Por ejemplo, ese 2% es solo algo mayor que la probabilidad de que a uno le toque el reintegro del cupón de la ONCE durante 4 días consecutivos. Y si en vez de considerar el evento de que el Tenorio se encontrase entre 3 libros elegidos al azar, se estudiase el de que se caiga justo ese libro y, por consecuencia, los 2 que tenía arriba, la probabilidad desciende a P=1/1.500, o sea, un 0,066%: del orden de la de ser agraciado con el reintegro 5 días seguidos.&lt;br /&gt;Mi condición de matemático me impide aceptar explicaciones sobrenaturales. No hablaré aquí de telepatía ni de telequinesia ni de otros fenómenos que la ciencia no avala. Y pese al argumento fantástico del texto teatral de Zorrilla, tampoco imaginaré que ha sido obra de un espectro. ¿El de don Juan?, ¿acaso el ectoplasma del Comendador?&lt;br /&gt;Eso sí, llevo varias jornadas dedicando unos minutos a meditar sobre otra obra con personajes fantasmales: &lt;em&gt;Cuento de Navidad&lt;/em&gt; de Dickens. Sé que la poseo. Tampoco figura en mi base de datos, luego lo más lógico es que se ubique en el trastero. Bajaré la semana próxima. Prometo informaros del resultado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3160116180838848476?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3160116180838848476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3160116180838848476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/11/don-juan-tenorio-acaso-el-comendador.html' title='¿Don Juan Tenorio? ¿Acaso el comendador?'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-678218687499565673</id><published>2009-11-26T10:08:00.003+01:00</published><updated>2010-02-24T15:32:55.652+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncios'/><title type='text'>Nuevo aspecto del blog</title><content type='html'>Habréis notado, estimados amigos, que hará alrededor de un mes que no incluyo ninguna entrada en este blog. Y es que, como os anuncié, tanto el diseñador Luis Castellón como la informática Hollie han estado trabajando en darle un nuevo formato. Durante ese tiempo he preferido no tocarlo. Pero el resultado está a la vista. ¿No os gusta? A mí, desde luego que sí. Enhorabuena a los dos expertos. Ah, y muchísimas gracias a los dos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-678218687499565673?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/678218687499565673/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/11/nuevo-aspecto-del-blog.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/678218687499565673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/678218687499565673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/11/nuevo-aspecto-del-blog.html' title='Nuevo aspecto del blog'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3175457105373476092</id><published>2009-10-13T18:34:00.020+02:00</published><updated>2010-02-24T15:33:07.536+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Borregos en los aeropuertos</title><content type='html'>Ya está bien, hombre, por Dios… Abusan de nuestra paciencia. Mejor dicho: de nuestra docilidad: una docilidad que ya raya el borreguismo. Vaya un país de borregos, otrora de Quijotes, hoy de Sanchopanzas.&lt;br /&gt;Ay, aquellos tiempos en que la gente se sublevaba por el mero hecho de que las autoridades dictaran una orden que recortase la longitud de las capas y prohibiera el uso de sombreros de ala ancha. Aquellos sí que eran tiempos en que la dignidad y el criterio personal se anteponían a las estupideces de los gobernantes de turno. Porque he elegido un buen símil: la excusa para aquel edicto caprichoso de Carlos III sobre capas y sombreros no era sino evitar que los maleantes se embozasen durante los asaltos callejeros. Pero los ciudadanos no tragaron con tamaña arbitrariedad, una más del despotismo, que solo ocasionó que aumentara el descontento y propiciase, en 1766, el motín de Esquilache. Optaron por la libertad de elegir forma de vestir, antes que por la seguridad frente a los atracos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A cuento de qué este párrafo histórico inicial adobado de indignación? En seguida os lo explico. Y es que el domingo tomé el Airbus Madrid-Málaga. La primera dosis de humillación me la inflingieron nada más llegar al Aeropuerto. El vestíbulo de la terminal A4 dispone de unas jaulas acristaladas donde confinarnos a los fumadores. Estos recintos debieron de diseñarse con la mente puesta en lo inmundo y despreciable de la casta subhumana que allí nos alojamos. ¿Una máquina de café o de refrescos? No ¿Sillones?, ¿acaso sillas?, ¿simples banquetas? Naranjas de la China: nada de nada. Si estos viciosos no logran reprimirse el mono de la nicotina, que se jodan y fumen de pie. Y a la vista de todo el mundo, como en las picotas medievales de los pueblos. Que sirvan de escarnio y de befa. Ahí. Hacinados en un rectángulo de 4 por 3 metros, mirándose unos a otros en silencio, en el silencio del desprecio generalizado de una sociedad saludable.Ya sé, porque así me lo habéis manifestado en algún correo, estimados lectores de este blog, que muchos disentís de mi opinión en este asunto del tabaco. Y eso que no solo obedezco a rajatabla la legislación vigente, sino que jamás enciendo un cigarrillo en los lugares en los que preveo pueda molestar a alguien. En mi coche, por ejemplo, me reprimo de hacerlo si es que me acompaña un no fumador. Lógico entonces esperar de los demás al menos el mismo respeto. Mas en aquellas celdas de vidrio para drogadictos ni siquiera se nos trataba de usted. Un cartel rezaba así: &lt;em&gt;Apaga tu colilla antes de salir&lt;/em&gt;. Pero bueno, ¿en qué plato hemos comido juntos para hablarme de tú?, ¿eh? Y encima habré de agradecer que el tono del texto no salte al insulto. Nada me extrañaría que dijese:&lt;em&gt; Tú, asesino intoxicador, apaga tu asquerosa colilla y no te atrevas a salir de aquí hasta que ese nauseabundo intrumento de muerte deje de humear, bandido, criminal, desecho de la humanidad.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, acabo de hablar de humillación, cuando el colmo de la humillación se sufre camino de la puerta de embarque. Y por todos los viajeros, fumen o no. La escena guarda curiosas similitudes con las que hemos contemplado en muchas películas de nacis o en documentales sobre el holocausto, esas en las que los trenes de la muerte arriban atiborrados de ciudadanos inocentes a los campos de concentración. Al igual que allí, un vigilante se encarga de distribuir a la gente en varias colas. Otros uniformados instruyen a los civiles que ya engrosan las filas sobre cómo proceder.  Coja una bandeja. Deposite aquí todos los objetos metálicos que lleve encima. ¿Incluido el cinturón? Por supuesto, ponga su cinturón, y saque el ordenador de la funda. No tendrá en esa bolsa un tubo grande de dentífrico, ¿verdad? El reloj: fuera. Usted, señora, despójese de los collares, de las pulseras y de los anillos. ¿De este también?, es que no me sale la alianza si no uso jabón. Sí, señora, tiene que quitarse la alianza como sea, y las monedas, y los móviles… Ah, y coloque el equipaje de mano sobre la rampa del escáner.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho, igualito igualito que las calurosas bienvenidas con que las SS solían obsequiar a quienes se apeaban del vagón en Auswitch para ser sometidos a un tratamiento con Zyklon B. Porque si el detector pita, has de hacer memoria: ¿será el llavero?, ¿un piercing?, ¿la montura de las gafas?, ¿un diente de oro?, ¿acaso el potaje de lentejas?, porque dicen que las lentejas tienen mucho hierro… Si ese es el caso, el personaje de seguridad, implacable, te cachea de la cabeza a los pies, siguiendo el ritual, también conocido por los telefilms, que se aplica a los detenidos en plena calle. Y luego hay que rezar porque el individuo que se sienta frente a la pantalla posea cierta experiencia interpretando los rayos X.  Andando, qué veo en el monitor, ¿es eso un cúter, caballero? ¿Un cúter yo? Lo dudo mucho: que yo recuerde, no he metido ningún cúter. Pues abra la cremallera del maletín, a ver de qué se trata. Y rápido, que hay muchos esperando. Sí, sí, no se preocupe, ahora mism…, ah, ya caigo, se tratará de mi puntero láser. Sáquelo: hay que comprobarlo. Meta de nuevo el maletín sin el puntero. Vale, ya puede ponerse ahí. Pero lejos, ¿eh?, dejando sitio a los que vienen detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva: bochornoso. Todos somos considerados como terroristas en potencia, debiendo demostrar lo contrario. El mundo al revés. La carga de la prueba a costa del sospechoso. Y nadie protesta. Beee, beee. El rebaño circula con docilidad por donde le indican los guardianes. Beeee. Obedece temeroso. Beee, beee. Casi agradeciendo que en esta ocasión no lo hayan esquilado. Beee. Y eso que muchos caen en la cuenta de la inutilidad de registros tan concienzudos.&lt;br /&gt;Qué suerte, Antonio, no se han dado cuenta de mi petaca de whisky. Ah, ¿sí?, pues yo creía que me pararían por mi bolígrafo-abre cartas, y fíjate…, les ha pasado desapercibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Servirá de algo todo este jaleo? Porque una vez que he recuperado la correa, bien podría estrangular al piloto con ella, por ejemplo. Y ya han ocurrido secuestros con todas estas medidas en marcha. Para mí que solo se trata de humillar, de demostrar quién manda, de rebajar tu dignidad, de contribuir al imparable recorte de parcelas de libertad que sufrimos en este decadente siglo XXI. Recuérdese el motín de capas y sombreros. Recuérdese que una raza más altiva que la nuestra se opuso a que le impusieran cómo vestirse, aun a riesgo de mermar la seguridad de circular por la vía pública. Y lo peor del asunto, apreciados amigos, está por llegar. Oí en la radio que miembros del Al-Qaeda experimentan con explosivos-supositorio que burlen los controles de los aeropuertos. Qué horror. Mas no me horrorizó la noticia, sino cojeturar la inspección adicional que incluirán en el protocolo de embarque. ¿Os imagináis al vigilante plantado ante vosotros, esbozando en su rostro el sadismo de una sonrisa, mientras se enfunda un guante de goma en su mano derecha? Escalofríos. La sola evocación de la escena me provoca escalofríos. Pero seguro que transigiremos con ella. Beee. beee. Seguro que transigimos. Beee.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3175457105373476092?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3175457105373476092/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/10/borregos-en-los-aeropuertos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3175457105373476092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3175457105373476092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/10/borregos-en-los-aeropuertos.html' title='Borregos en los aeropuertos'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-4791596701246983196</id><published>2009-10-12T18:15:00.009+02:00</published><updated>2010-02-24T15:33:19.086+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>El Blog cambia de cara</title><content type='html'>Habréis observado, queridos lectores de este blog, que está cambiando algo su aspecto. Y es que un tándem integrado por dos profesionales, Hollie Kay y Luis Castellón, se ocupan es estos momentos de dar un diseño más atractivo e implementarlo sin perder el dominio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que os guste el resultado. A mí, que ya he visto algunos anticipos, desde luego que sí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-4791596701246983196?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/4791596701246983196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/10/el-blog-cambia-de-cara.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4791596701246983196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4791596701246983196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/10/el-blog-cambia-de-cara.html' title='El Blog cambia de cara'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-8097009438353147158</id><published>2009-09-30T19:55:00.007+02:00</published><updated>2010-02-24T15:33:33.042+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Coche número 4</title><content type='html'>Tal vez no creáis, estimados amigos, lo que os relataré en esta entrada. Por supuesto que comprenderé vuestro escepticismo. Tampoco yo daría crédito a una historia tan inquietante como absurda y de la que no ha salido la menor alusión ni en los periódicos ni en ningún espacio informativo. Aun a riesgo de ello, no me resisto a narrar el episodio, ciertamente inverosímil, que me sucedió este lunes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde me desplacé a Córdoba por cuestiones de trabajo: un viaje corto, de 14:30 a 21:30, que llevo a cabo 3 ó 4 veces al año. Como resido cerca de la estación de RENFE, me resulta muy cómodo utilizar el tren de alta velocidad, ya que el trayecto Málaga-Córdoba se reduce a poco menos de una hora. A eso de las ocho y veinte me situé en el andén dispuesto a tomar el convoy de regreso a mi ciudad. Vi aproximarse a la lanzadera por mi izquierda, desacelerando, culebreando en el cambio de agujas, barriendo el recinto con dos haces de luz que procedían de sus poderosas pupilas. Los pasajeros que aguardaban la llegada del AVE se levantaron de sus bancos o se acercaron hacia el borde. En tales circunstancias, no suelo ponerme en pie hasta que no descienden quienes se apean en Córdoba. Como no acarreo más que con el mini portátil en su funda, no tengo el menor empeño en conseguir espacio en el portamaletas. Sin embargo, de todos los vagones se bajaron unos cuantos viajeros menos del mío. En ese momento pensé en la circunstancia, para mí curiosa, de que ninguno de los ocupantes del coche 4 tuviese a Córdoba como destino. Pero aún más curioso me pareció que viniera vacío. En fin, busqué mi asiento, el 11-A, y saqué del maletín las gafas de cerca y el libro que había empezado a la ida: &lt;em&gt;La esfinge maragata&lt;/em&gt;, de Concha Espina. Intentando sumergirme en la ficción que me proponía la escritora cántabra, no conseguía evitar que surgieran interrogantes en mi mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no había nadie? ¿Quizá salieron todos en Ciudad Real o en Puerto Llano? ¿Un equipo de fútbol? ¿Un grupo de escolares? Quién sabe. Y si no es así, ¿le merecerá la pena a RENFE una singladura con tan poca gente? Porque el gasto en electricidad necesario para mover tamaña masa de hierros ha de ponerse en un pico…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unas quince páginas me quité los lentes para dirigir la vista a través de la ventanilla. Partíamos de Puente Genil, donde el tren se detuvo unos instantes. Ya de anochecida, los cristales ahumados casi no permitían vislumbrar el paisaje. De ahí que se me antojase contemplar el exterior iluminado por las farolas de la estación. Fue entonces, antes de volver a la lectura, cuando advertí que había varias bolsas de viaje en las baldas superiores. Y también algún &lt;em&gt;troller&lt;/em&gt; y prendas sueltas y un par de paquetes envueltos en papel de regalo. Ah, y una botella de agua empezada. Me surgió la duda. Imposible que todo el mundo se olvidiara su equipaje. Qué raro. ¿Estarán todos en el coche cafetería? Porque la luz de los servicios indica &lt;em&gt;Libre&lt;/em&gt;. ¿Y si te acercas a tomarte un té?, ¿eh, Alberto? Así compruebas tu sospecha y estiras un poco las piernas, que te has pasado toda la tarde sentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer ramalazo de estupor lo sentí al accionar el botón de apertura de la corredera que comunicaba con el coche 3. No se abrió. Me desplacé al otro extremo. Su gemela tampoco amagó la menor obediencia. De golpe me atacó un sentimiento de soledad. Me hallaba , desconcertado, inquieto, viajando rumbo sur a bordo de un ferrocarril fantasma, con huellas de presencia humana, sí, pero por completo solitario. Sabía que en otros vagones había gente pues en Córdoba presencié cómo subieron. Sin embargo, no podía confirmarlo a ciencia cierta. Caminando por el pasillo descubrí un teléfono que reposaba en una de las mesillas desplegables. Cógelo, Alberto, tal vez averigües algo llamando a uno de los números de su agenda.&lt;br /&gt;El Nokia, en modo filmación de vídeo, exhibía en su pantalla el mensaje de error &lt;em&gt;Not enough memory&lt;/em&gt;. Seguro que su dueño lo dejó en medio de una grabación. Mírala, Alberto, atrévete a descubrir lo que se estaba grabando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el &lt;em&gt;Play&lt;/em&gt;, apareció el rostro de un varón de unos veintipocos: no me grabes, Yoli, que me da mucho coraje: el joven manoteaba delante del objetivo en señal de protesta: ¿y por qué no, cari? si estás muy guapo. En &lt;em&gt;off&lt;/em&gt; se escuchaba la voz de una muchacha, sin duda su novia, que sería quien manejaba el aparato. Por detrás del mozo se distinguía el decorado del coche número 4. En un instante dado, se percibió un politono y, a continuación, un grito espeluznante articulado con el timbre de una mujer aterrorizada. Renuncio a describirlo aquí. Cualquier intento por mi parte se quedaría corto. La cámara enfocó entonces a una señora madura, muy elegante, que fija los ojos en su propio móvil. Parece que lee un SMS. En sus facciones se adivina el espanto, la alarma, el temor. Vuelve a gritar. Los pasajeros la contemplan extrañados, pero no da tiempo a que nadie la ayude ya que ella sale corriendo de la escena. El ferrocarril debe de estar detenido en Puerto Llano. De inmediato suena otro teléfono. Y ahora es un chaval quinceañero el que profiere un alarido y abandona también el vagón como alma que lleva el diablo. ¿Qué pasa, cari? No lo sé Yoli, tranquilízate, seguro que no es nada… Pero la enigmática serenata de timbres y tonos, entreverados de chillidos histéricos y vociferaciones ininteligibles, no cesaba. Todo lo contrario. Uno tras otro, los pasajeros que recibían mensajes desalojaban el coche en estampida entre exclamaciones de pavor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admito que la visualización del vídeo me produjo escalofríos. Sobre todo, cuando es el muchacho, el novio de Yoli, quien recibe una llamada y descuelga y, al leer la pantallita de su Motorola, deforma los rasgos de su faz en un rictus estremecedor. Ahí se acababa la filmación. Como comprenderéis, queridos amigos, el resto de mi viaje lo pasé bastante asustado. Al parar el AVE en Antequera, dudé en si apearme o no. No atinaba a decidirme por ninguna de las dos opciones. Si descendía, quizá corriese la misma suerte que los pasajeros que me precedieron que, por cierto, a saber cuál fue. Y tampoco me hacía la menor gracia continuar el camino en la tétrica soledad de aquel recinto. El ferrocaril arrancó conmigo dentro. Seguía atrapado en el vagón número 4, atenazado por la incertidumbre. Ni Concha Espina ni mini portátil ni gaitas. Pasé la media hora que restaba de trayecto vigilando por la ventanilla, intentando adivinar por dónde íbamos, anhelando que llegáramos lo antes posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en Málaga, abandoné la estación a la bulla, sin girar la cabeza, sin siquiera esperar a alguien de la tripulación para pedirle explicaciones. Me urgía alejarme de aquel terrible escenario que me hizo experimentar un miedo atroz. Lo más extraño de todo, apreciados lectores, es que ni el martes ni hoy he hallado la menor alusión al incidente. Ningún medio de comunicación menciona nada al respecto. Por eso os dije al principio que quizá no me creeríais.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-8097009438353147158?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/8097009438353147158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/09/coche-numero-4.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8097009438353147158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8097009438353147158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/09/coche-numero-4.html' title='Coche número 4'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2303450725717936002</id><published>2009-09-27T00:49:00.006+02:00</published><updated>2010-02-24T15:33:46.189+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>Me doy de baja</title><content type='html'>Conocí a Sasi Alami en un acto de Ediciones Irreverentes en el que José Manuel García Marín nos presentaba sendos libros. Después he coincidido con esta simpática escritora en algunos saraos literarios, e incluso fuimos compañeros de página en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Microantología del microrelato&lt;/span&gt;. De estos encuentros se ha generado entre nosotros un trato muy cordial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sasi lleva varios años cosechando éxitos al frente de distintos programas en la &lt;a href="http://www.rtvmarbella.tv/es/index.php"&gt;radiotelevisión marbellí&lt;/a&gt;. Para la temporada que ahora comienza, dirigirá el espacio &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La vida es bella&lt;/span&gt;, un magazine para noctámbulos que se emite de lunes a jueves entre la media noche y las 2 de la madrugada. Podéis escucharlo a través de Internet en el enlace que he dejado atrás.&lt;br /&gt;Pues bien, Sasi me telefoneó la semana pasada para pedirme que me hiciese cargo de una de las nuevas secciones fijas, en concreto, la titulada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Me doy de baja&lt;/span&gt;. En ella se trata de darse de baja de alguna actividad, de negarse a colaborar en algo, en aquello que produzca indignación. Acepté encantado, ya que a mí me encanta indignarme. Cada día, con la lectura matutina de la prensa, dedico unos minutos a la indignación. Pero que conste que es una indignación sana. Nada más saludable que experimentar una rotunda indignación mientras se saborea el té del desayuno.&lt;br /&gt;Así que, queridos amigos de este blog, ya lo sabéis. Podéis encontrarme, aparte de aquí, en el programa &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La vida es bella&lt;/span&gt;. Os espero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2303450725717936002?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2303450725717936002/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/09/me-doy-de-baja.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2303450725717936002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2303450725717936002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/09/me-doy-de-baja.html' title='Me doy de baja'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-4707469106530911912</id><published>2009-09-03T11:07:00.010+02:00</published><updated>2010-02-24T15:34:11.188+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>La gorda</title><content type='html'>(Este breve relato está dedicado a mi buena amiga Francis, In Memoriam.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si os he dicho en alguna ocasión, apreciados amigos, que al principio de los ochenta estuve destinado como profesor de matemáticas en el Instituto de Bachillerato Camilo José Cela de Campillos. Durante 5 años conduje a diario por la carretera que me llevaba desde Málaga a mi centro de trabajo. Total: 170Km entre ida y vuelta. Obvio que en tan dilatado periodo de tiempo las singladuras se tornaron insufribles. Hace poco que deambulé de nuevo por la misma ruta. Iba solo, escuchando Radio 5, la única de la que no se pierde la sintonía por más que se circule por la geografía española. Y conforme me acercaba a cierto cambio de rasante, dejé de prestar atención al reportaje que se emitía pues algo se activó en mi subconsciente, una rutina que adquirí de aquella época. En efecto, sin pretenderlo y pese a la soledad de la cabina, comencé a reír justo al sobrepasar un olivo que aún perduraba en la margen derecha de la vía.&lt;br /&gt;¿Cómo se explica tan extraño fenómeno? Eso es lo que os narraré en esta entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de retroceder entonces unos lustros. A fin de compartir los gastos de combustible, dos compañeras que también vivían en la capital se trasladaban al Instituto en mi coche. El hecho de que Francis, la profesora de Latín, María Victoria, la de Lengua española, y yo compartiéramos tantas horas de trayecto provocó que entre nosotros se entablara una franca amistad. Nos unía la desgracia de que nuestras plazas se hallasen tan lejos de nuestras residencias. Los 3 experimentábamos idénticos madrugones de silla eléctrica, idéntica fatiga en jornadas de sol a sol, idénticos tiritones de frío al descender hasta los helados llanos de Antequera en un automóvil con la calefacción estropeada. Nos sumía el mismo tedio, el mismo cansancio, la misma congoja. Eso sí, acabamos por olvidarnos de los peligros de la ruta. Preocupados por entrar a tiempo a la primera clase, apenas si protestábamos cuando un turismo adelantando en sentido contrario me obligaba a dar un volantazo para arrojarme a la cuneta. En tales circunstancias, aquel de los 3 que tuviera menos sueño quizás articulase un &lt;em&gt;será cabrón el tío&lt;/em&gt;, aunque sin inmutarse, sin casi balbucear una queja pese a haberse rozado el accidente mortal.&lt;br /&gt;El caso es que poco antes de ese cambio de rasante al que me referí arriba, situado ya a pocas leguas del pueblo, nos espabilábamos poco a poco. En voz alta nos preguntábamos por si se repetiría el episodio de cada mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Estará la gorda hoy, Francis? No sé, Alberto, llevamos algo de retraso. A lo mejor ya se ha ido. ¿A ver? No, no, ahí está, jaaaa, jaaa, ja. La gordaaaa, jaaa, ja, jaaa, ahí está la gordaaa. Jaaaa, ja, ja, sí es verdad, está en su mismo olivoooo, jooo, jo, joo. La gorda está en su olivoooo, jooo, joo, jo…Porque había un olivo a la derecha del camino en el que solíamos encontrarnos con una chavalita de unos 12 ó 13. Permanecía de pie en el arcén junto a otros 2 niños más pequeños que ella, a buen seguro sus hermanos. Los 3 sostenían sendas carteras. Los 2 más chicos se uniformaban de babero blanco a rayas verticales verdes. Evidente que aguardaban al transporte escolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La habéis visto?, jooo, joo, jo, ¿habéis visto cómo estaba hoy la gordaaa?, jaaa, ja , ja…, hoy ponía cara de reloj de péndulo, jooo, jo, jo. Sí, sí, jaaa, jaa, ja, hoy estaba graciosísimaaaaa, ¿verdad, María Victoria? Jaaa, jaaa, ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la vista de la gorda estallábamos en incontenibles y estrepitosas risotadas que ya no paraban hasta Campillos. Era una risa contagiosa que salía de no sé dónde y la provocaba no sé qué. Y cualquiera que se uniese a nosotros 3 en el viaje se extrañaba la primera vez que asistía al evento. Sin embargo, en posteriores ocasiones ya no podría evitar el troncharse durante un buen rato para terminar con el diafragma dolorido y secándose los ojos con la manga.&lt;br /&gt;La gordaaa, jaaa, ja, ja, ja…, ahí estáaa, la gordaaa, ja, ja…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar al Instituto, el resto de profesores, que solo tenían noticias de la gorda por nuestras referencias, se interesaban por ella. Hoy os veo muy contentos, ¿acaso os habéis topado con la gorda? Sí, sí. Ja, ja, ja…, hoy estaba graciosísima, jaaa, ja, ja.  No recuerdo con precisión cuándo tuvimos constancia de que la gorda nos aguardaba allí, a la salida del Sol, temiendo el paso de un coche rojo repleto de carcajadas, con desfigurados rostros tras los cristales de las ventanillas que clavaban en ella sus miradas lacrimosas.  La gordaaa. jaaa, jaaa, jaa…, ahí está la gordaaa, ja, ja… Ya la veooo, jooo, jo, qué malo eres, Albertoooo, jooo, jo jooo, le vas a provocar un trauma a la pobre chiquilla, jooo, jo, jo, ¿no ves la expresión con la que se nos queda mirando la infeliz? Ya lo sé, María Victoria, jaaa, ja, jaaaa, a mí también me da una pena espantosaaaa, jaaa, ja…, pero es que no lo puedo remediar, aahhh, jaa, ja, es que la gorda es tan graciosaaaa. Jaaa, ja, ja…&lt;br /&gt;Hubo de engendrarse un mecanismo gradual hasta que nos percatamos de ella. Y tampoco nos explicábamos qué lo desataba. Tan solo la vislumbrábamos allí, con los libros bajo el brazo, para que comenzase el jolgorio. La superábamos a 80 Km/h, con la vista a la derecha, partidos de risa, intentando controlar los involuntarios espasmos abdominales. Y así un día tras otro.&lt;br /&gt;¿Y la gorda? ¿Dónde está? Qué raro que no aparezca a su hora: solo se ve a sus hermanos: ¿habrá enfermado? No, no, Alberto, la gorda está allí, detrás del olivo: se ha escondido: joo, jo, jo: se ha escondido para que no la viéramos. Aaaahh, es cierto, Francis, ja, ja, ja, la gorda se ha escondidoooo, jaa, ja ,ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque durante unos días la gorda intentó ocultarse de la befa matutina. Inútil. Aquel paisaje no era apto para emboscadas. Terminó saliendo de nuevo a la cuneta a dar la cara. Ella no sabría por qué tenía que darla. Y nosotros tampoco. Pero todos sentimos que las cosas volvían a la normalidad, a la hilarante normalidad de las nueve menos diez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-4707469106530911912?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/4707469106530911912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/09/la-gorda.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4707469106530911912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4707469106530911912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/09/la-gorda.html' title='La gorda'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7217991741507369975</id><published>2009-09-02T19:41:00.011+02:00</published><updated>2010-02-24T15:34:23.880+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Onironautas espaciales</title><content type='html'>Todo lo relacionado con los sueños me resulta fascinante. Si me despierto en el transcurso de uno de ellos, procuro repasarlo en mi mente repetidas veces con el objeto de memorizarlo, pues un sueño ya memorizado jamás se olvida. Y esto lo consigo incluso si me levanto de la cama y me dirijo al baño o a la cocina a beber un vaso de agua. Durante ese intervalo fronterizo en el que no llego a alcanzar por completo el estado de vigilia, otros sueños ya soñados surgen espontáneos en mi cerebro. Me asombro entonces por encontrar conexiones entre ellos, conexiones que me parecen muy lógicas y muy normales. Mis neuronas engarzan razonamientos que verbalizo con más seguridad aún que si me hallara despierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que ver, Alberto, cómo nunca has caído en el nexo que relaciona el sueño de la procesión que acaba en catástrofe con el del tsunami que acontece a los pies del aquel gigantesco acantilado sobre el que reposa un hotel de 5 estrellas. Era de cajón que los 2 sueños constituían capítulos de la misma historia. Y qué facil pasar de este último a ese en el que una banda de cuatreros asalta tu antigua vivienda de calle Los Frailes. Y además de recorrer con enorme facilidad la nutrida base de datos de sueños ya soñados, soy capaz de elegir uno a voluntad, dormirme casi de inmediato y retomar el hilo en donde lo dejé.&lt;br /&gt;Fascinante. Ya lo dije al principio: fascinante de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que he usado los sueños como material literario. De hecho, en &lt;em&gt;Regina angelorum&lt;/em&gt; intervienen como parte fundamental del argumento. Y en mi última novela, todavía por publicar, incluyo una pesadilla que compartí con mi hermano Fredy cuando éramos niños. Ambos lo supimos muchos años más tarde. No recuerdo si fue él o fui yo quien comenzó a describir su pesadilla, pero el relato se convirtió en un mano a mano. Cada uno preguntaba al otro por los detalles que vendrían a continuación a fin de comprobar que no le estaban tomando el pelo. En absoluto: sendas pesadillas coincidían hasta en sus elementos más triviales. Sorpresa. Estupor.&lt;br /&gt;Mas no os narraré aquí, queridos lectores de este blog, ninguno de mis sueños, sino uno que experimentó mi amigo Lucas. Hará una semana que me lo relató. Y a mí, qué queréis que os diga, me encantó. Se trataba de un sueño maravilloso, digno de plasmarse en letra escrita, un sueño igual de seductor que los que se leen en &lt;em&gt;Arrabal celebrando la ceremonia de la confusión&lt;/em&gt;, aunque sin elementos tan disparatados o absurdos como los usados por el genial escritor melillense. Intentaré reproducir la escena con fidelidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas y yo nos sentábamos en los extremos antípodas de la mesa de una cafetería. Nuestras bebidas, una Coca-cola y un café con hielo, se acabaron pronto bajo el calor de una tarde de agosto. Llevábamos ya un rato hablando de cosmología cuando Lucas se decidió. Pues yo, Alberto, me acuerdo perfectamente de un sueño que tuve a los 8 ó 9 años. ¿Sí?, cuéntamelo, Lucas, por favor. Pues verás, estaba durmiendo, y de pronto comenzaba a flotar y me elevaba en el aire. Y ya desde el techo de mi cuarto, me veía a mí mismo en la cama, dormido. Así permanecí unos minutos, contemplándome a mí mismo. Me parecía muy natural la situación. Aquel que yacía era yo. Sin embargo, mi punto de vista era el del yo que flotaba. Y luego seguí subiendo por encima de la casa, volando y ascendiendo sin parar. Las cosas se veían cada vez más chicas. Y subía, subía y subía. Llegó un momento en que abandoné la Tierra. La vislumbraba desde el espacio, como si hubiera salido de una nave para dar un paseo espacial. Y yo estaba con las piernas y los brazos encogidos, así. Anda, Lucas, pues eso me recuerda a la última imagen de &lt;em&gt;2001&lt;/em&gt;, ¿no crees?, esa en la que aparece un niño en posición fetal rodeado de una esfera transparente y azulada. Seguro que viste &lt;em&gt;2001, una odisea espacial&lt;/em&gt; pocos días antes. No, Alberto, porque mi sueño no terminó ahí. Continué alejándome de la Tierra. Más lejos y más lejos. Y también dejé atrás el sistema solar. Volaba entre las estrellas. En ese instante, me di cuenta de que no llevaba ya el pijama, sino una túnica blanca. Después vinieron las galaxias. Las adelantaba encaminándome hacia no sé donde. Miré a mi derecha. Había una interminable hilera de gente, aunque muy espaciada, cada persona a bastante distancia de la anterior. Todas en línea. Todas con túnica blanca. Todas volando en el mismo sentido. Y a la izquierda igual. Otra fila se prolongaba infinita, inacabable, una ristra de siluetas blancas que se transformaban en puntitos con la lejanía. Y conforme avanzábamos, las galaxias escaseaban poco a poco, hasta el punto de que desaparecieron por completo. Solo estábamos nosotros, con túnica blanca, rodeados de una inmensidad de color negro. Y el negro era un negro, Alberto, mucho más negro que el de la realidad. Te lo aseguro. Imposible encontrar en el mundo de los despiertos un negro tan negro como aquel. Un negro negrísimo. Solo en un sueño se puede ver ese negro. Y lo mismo sucedía con el blanco de nuestras túnicas. Jamás, salvo que repita mi sueño, conseguiré toparme con ese blanco tan blanco. Infinitamente blanco. Entonces comenzó a aclarar algo en la dirección de la marcha. Me acercaba a algún paraje que se mostraba en principio muy blanco. Percibí que ese fondo blanco hacia el que volaba poseía el mismo blanco de las túnicas. Me aproximaba a algo tintado de ese blanco uniforme y sin la menor imperfección. Y al llegar al alcance de mi mano, quise extenderla para tocar el blanco. En ese momento me desperté. Me quedé sin saber qué había tras esa especie de pantalla fantasmal de color blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi inteligente amigo Lucas no quiso dotar de explicación alguna a su sueño. Es lo mejor. Lo más sensato. La ciencia sabe muy poco de los sueños como para meterse en los berenjenales del psicoanálisis o, peor aún, en las especulaciones de los viajes astrales, de los que son tan amigos los paracientíficos o los místicos. Tan solo se limitó a articular una metáfora que me resultó muy llamativa. Cualquiera diría, Alberto, que en mi sueño viajé hasta el Big-bang.&lt;br /&gt;Y en verdad que encontré su metáfora muy acertada. Qué suerte la de mi amigo Lucas, que ha viajado en sueños hasta el Big-bang.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7217991741507369975?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7217991741507369975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/09/onironautas-espaciales.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7217991741507369975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7217991741507369975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/09/onironautas-espaciales.html' title='Onironautas espaciales'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3283923045434952187</id><published>2009-08-15T19:19:00.008+02:00</published><updated>2010-02-24T15:34:42.915+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Escaleras borrachas</title><content type='html'>Estoy terminándome &lt;em&gt;El Baco&lt;/em&gt;, una novela de Jesús García Castrillo, Chus para los compañeros, Catedrático de Lengua y Literatura, escritor, excelente cocinero, violinista, pintor, melómano, lector voraz y analista financiero. La obra a la que me refiero fue seleccionada para la fase final de importantes premios literarios, el Andalucía, el Café Gijón, el Azorín y nada menos que el Planeta. Coincidí con Chus durante unos años en el Instituto de Bachillerato Emilio Prados, en donde establecimos una buena amistad. De &lt;em&gt;El Baco&lt;/em&gt; puedo comentaros, queridos asiduos de este blog, que es una narración que se adelanta en varios años a la tónica que prevalece en nuestros días y que tantos bestsellers está generando. Chus, con la perspicacia que lo caracteriza, intuyó el atractivo que produciría un cóctel en el que se mezcla la intriga actual con la indagación histórica sobre cultos religiosos ya perdidos. (En el caso de &lt;em&gt;El Baco&lt;/em&gt;, este culto se enfoca a la deidad del vino, quien reclama la borrachera como rito central de su liturgia.) En vista del éxito, combinaciones de ese tenor han sido imitadas en tiempos recientes por numerosos autores. Podéis obtener más información acerca de &lt;em&gt;El Baco&lt;/em&gt; en la página web &lt;a href="http://www.elbaco.com/"&gt;http://www.elbaco.com&lt;/a&gt;. Os la recomiendo. Chus, sobre todo en la segunda parte de la narración, retrata con sutil ironía el ambiente que se respiraba en los centros docentes de enseñanza media durante los comienzos de la transición. En sus personajes ficticios he reconocido a muchos de los prototipos reales que pululaban por las aulas y los claustros de aquel entonces. Entre ellos, la figura del conserje. En una divertida escena, García Castrillo desvela los pensamientos del ordenanza del instituto tras encomendarle la Directora que retirara las sillas que llevaban semanas desperdigadas por el patio de deportes. Y el bedel, a lo suyo: que si el sindicato me ha informado de que ese no es mi cometido, que si yo a vigilar, que es lo mío, que si chufla, chufla…, que como no te apartes tú…, etcétera, etcétera. Me reí bastante con estos refunfuños. Máxime porque viví una situación muy similar cuando desempeñé la Dirección del Departamento de Álgebra, Geometría y Topología de mi Universidad. Es este absurdo episodio el que os quiero relatar aquí. Comienzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las profesoras de mi Departamento amuebló por completo su despacho, situado en el segundo piso del módulo de Matemáticas. El decorador que se encargó de ello retiró las sillas, las mesas y los trastos viejos que había antes, salvo un armario que se le antojó a otro de nuestros profesores, Dorado, un joven y brillante matemático a quien se rescató del extranjero gracias a las becas Ramón y Cajal. A Dorado lo teníamos acomodado en uno de nuestros despachos de la tercera planta. Como recién llegado, no contaba con ningún mueble en el que colocar sus libros y sus enseres personales. Por consiguiente, aquel armario le venía de perillas. Ahora bien, pasaba una jornada y otra y otra más y el armario seguía allí, adosado a una de las paredes de la galería, afeando el recinto, estorbando el paso. Una mañana le pregunté por el particular a nuestra administrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luisa, ¿qué pasa con este armario, que lleva no sé cuántas semanas aquí en medio? Ah, Alberto, el armario…, resulta que Dorado creía que, con pedírselo a los conserjes, se lo subirían arriba, pero, al parecer, los conserjes dicen que ese no es trabajo suyo: así que Dorado ha hablado con los cristaleros y le van a hacer el favor de ayudarle a subirlo. Ah, bueno, pues a ver si se dan prisa, porque este bulto aquí ya daña la vista. Sin embargo, caían las hojas del almanaque sin que el dichoso armario se moviese de su sitio. Decidí ocuparme del asunto en persona. Para ello, me dirigí al Vicedecano de Infraestructuras.&lt;br /&gt;Oye, Valeriano, tenemos un armario en nuestro corredor dando por culo y necesitamos llevarlo al piso de arriba, pero me cuenta Luisa que los conserjes no pueden mover un mueble: ¿seguro que es así? En efecto, Alberto, así es: qué quieres que te diga: tú no te figuras, por ejemplo, la que tuvimos que liar en el Decanato cuando la mudanza de la Biblioteca. Al final, le soltamos un dinerillo extra a los jardineros para que fueran ellos los que hicieran el traslado. Joder, Valeriano, pero si eso es absurdo: no me lo puedo creer. Pues créetelo, Alberto, en ninguna normativa de la Universidad se especifica qué personal tiene que realizar ese tipo de tareas: así,  cada vez que necesitamos trasladar algo, ni te imaginas el conflicto que nos supone. Y lo más gracioso es que, si hay que acarrear algo de un edificio a otro, entonces sí, en ese caso se llama a los del Almacén General y vienen con una furgoneta, pero si es de una dependencia a otra dentro del mismo edificio, nanay del peluquín. Anda, qué bueno, Valeriano, me acabas de dar la solución. Ah, ¿sí? Sí, verás: nosotros, como también impartimos docencia en la carrera de Magisterio, disponemos de un despacho en aquella Facultad: así que solo tengo que encargarle a los del almacén que se lleven el armario a Ciencias de la Educación, y 2 ó 3 días más tarde, les digo que me lo devuelvan aquí, pero a la tercera planta en vez de a la segunda. Por favor, Alberto, no irás hacer eso, ¿verdad?, sería ridículo enviar un armario de ida y vuelta solo para que acabe un tramo de escaleras más arriba. ¿Por qué no, Valeriano?, si ese es el tortuoso camino que describe un tramo de escaleras, pues habrá que recorrerlo, digo yo. No, Alberto, espérate, vamos a hacer lo siguiente: intentaré comunicarme con la Conserje Mayor de la Universidad y le plantearé el problema: a ver si me da una solución, ¿te parece? Bueno, Valeriano, pero que sea prontito, ¿vale? Sí, sí…, yo me daré prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a las buenas palabras de mi Vicedecano, el armario persistió una semana más anclado en las mismas baldosas. De nuevo tuve que emprender la iniciativa, la cual partió de otra charla con la administrativa del Departamento. Oye, Luisa, ¿no es cierto que cualquier profesor puede pasarse por el Almacén General y pedir que le lleven un mueble de los que haya allí? Sí, Alberto, y allí hay montañas de mesas, sillones, archivadores…, de todo. Ah, bien: otra cosa: ¿se sabe algo de los cristaleros?, ¿no iban a ayudarle a Dorado a subir su armario? Pues no, Alberto, no se sabe nada: como la limpieza de las ventanas se hace no se sabe con qué periodicidad…, desde que hablaron con Dorado no han aparecido por aquí. Bueno, Luisa, entonces llama ahora mismo al Almacén General…, por cierto, ¿dónde está ese almacén? En la otra punta del Campus, Alberto, en los bajos de la Facultad de Medicina. Ah, vale, aunque eso no es relevante: pues los llamas, Luisa, y les dices que se acerquen por aquí a recoger este armario. ¿El de Dorado?, pero si lo quería el chaval para usarlo él. Sí, ya lo sé, Luisa, pero después de que hayas dado ese aviso, telefoneas a Dorado y le informas de que su armario va camino del Almacén General, y que cuando tenga él tiempo, mañana o pasado, se llegue allí y lo reclame para que se lo instalen en su despacho. Ja, ja, ja…, pues hay que ver, Alberto, las vueltas que va a dar el armarito, ja, ja. No te extrañe, Luisa, no sabes tú bien cómo la burocracia ha convertido en una intrincada singladura el sencillo tramo de escaleras que nos separa del piso de arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así es, queridos amigos, cómo conseguí que el armario subiese una planta. Mi amigo Chus ya sabía del asunto mucho antes que yo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3283923045434952187?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3283923045434952187/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/08/escaleras-borrachas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3283923045434952187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3283923045434952187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/08/escaleras-borrachas.html' title='Escaleras borrachas'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-8558350799052526458</id><published>2009-08-12T12:06:00.009+02:00</published><updated>2010-02-24T15:35:02.020+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Cotilleos en Riofrío</title><content type='html'>Hoy quiero relataros, queridos amigos, cierta escena que aconteció este domingo.Mi mujer y yo habíamos pasado el fin de semana en un hotel de la sierra de Cazorla. No viajamos hasta allí para practicar el senderismo ni la escalada ni el descenso de cañones ni la observación de aves rapaces. Qué va. Nos limitamos a disfrutar del circuito hidrotermal del Spa, pues mi esposa es una enamorada de los hidromasajes, mientras que a mí me fascina experimentar con los gradientes extremos de temperatura que se establecen entre las saunas y las pozas frías. La exploración que merece aquella zona la aplazamos para otra visita más larga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de regreso, planeamos que la parada para el almuerzo la realizaríamos en Riofrío. Aquellos de vosotros que no conozcáis el topónimo, sabed que denomina a una aldea de la provincia de Granada famosa por dedicarse a la cría de la trucha y el esturión. De ahí que haya más restaurantes que viviendas en este pequeño caserío. Tras probar suerte en 3 de los establecimientos, fue en el cuarto en el que, por fin, un camarero nos acomodó sin necesidad de incluirnos en lista de espera. Qué cantidad de gente, Dios. Supongo que la población de los alrededores acude allí en masa, no solo por la festividad, sino por el oasis que representa aquel fresco paraje fluvial rodeado por leguas y leguas de greda recalentada por el sol de agosto. La mesa contigua a la nuestra la ocupaba una familia integrada por mamá, papá, hija mayor, hijo menor y el novio de la hija mayor. ¿Cómo supe de esa relación de parentesco? Ni idea. El caso es que, sin necesidad de expresarlo, Charo y yo llegamos a idéntica conclusión. De hecho, en nuestros cuchicheos en voz baja nos referíamos a cada uno de ellos por el apelativo que debiera corresponderle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Has visto, Charo, cómo al pobre padre le han uniformado de turista?, fíjate: polito de color claro, ridículo pantalón a media pierna, de esos que el siglo XXI ordena lucir en verano, y mocasines azules sin calcetín. Y tú qué sabes, Alberto, igual a él le apetece ir así. Anda, Charo, por favor, cómo le van a apetecer esos pantalones: además, no le cuadran en absoluto a un sesetón como él: eso ha sido el manatí de su mujer, seguro que lo ha vestido así su mujer, me apuesto la cabeza. Fijo que el manatí llegó a su casa una tarde de rebajas con el regalito: Pepe, mira lo te he comprado: María, qué espanto, yo eso no me lo pongo: cómo que no, Pepe, si con esto vas a estar la mar de fresquito, y a la moda, todos los hombres llevan uno…, y me han salido baratísimos. Pues tú, Alberto, nunca te has puesto uno de esos. Por supuesto que no: tú sabes que siempre visto igual: y con esa filosofía, hay épocas en las que encajo con los tiempos, y épocas en las que no, pero a mí me es indiferente: con tal de ir como a mí me plazca. Tú dirás lo que quieras, Alberto, pero esos pantalones son muy apañados: si no te los compro es porque sé que se quedarán colgados de la percha. ¿Apañados?, qué cosas tienes, a mí me resultan ridículos, ya te lo dije, y sin calcetines, todavía más ridículas lucen esas pantorrillas peludas. ¿Y esos tendones de Aquiles?, ¿eh?, qué horror. Y advierte los pedazos de bolsillos que hay por debajo de la rodilla…, cualquiera deja caer algo en ellos arriesgándose a no lograr recuperarlo después. A menos, claro, que se tengan brazos de jugador de baloncesto. Porque ni agachándote llegarías al fondo: esa especie de mochila también descendería contigo. ¿Ves, Charo?, mira cómo el papá lo lleva todo en el bolsillito del pecho: atiborrado lo tiene con las gafas, la cartera, las pastillas para el colesterol, las pastillas para la hipertensión, las pastillas para la acidez...: lo que te decía, una alforja en cada pierna, pero que no sirve para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto el papá como la hija mayor se mostraban bastante parcos. Entreveraban alguna palabra muy de vez en vez, limitándose a la sonrisa estándar que acaba provocando agujetas en las mejillas. La conversación corría a cargo de la mamá y, sobre todo, del novio y del hijo menor. Al aparentar ambos unos veintitantos, compartían temas sobre los que cambiar impresiones.&lt;br /&gt;¿Te has dado cuenta, Alberto, de que la madre solo habla del ajuar? Sí, claro, por ahí se empieza, Charo: la madre está contentísima con el novio de la niña. Y si no mencionan nada de muebles es que el noviazgo es reciente y la compra de un piso todavía les pilla de lejos: pero la mamá ya quiere agarrar al novio y no soltarlo. Bueno está hoy el mercado de novios formales... Y con la cara de mango de paraguas que tiene la chiquilla, cuanto antes la coloque, mejor, que luego se vuelve otro manatí y ya no hay quien se la endose a nadie. Pues a mí, Alberto, no me da la impresión de un novio muy formal. A mí tampoco: claro que eso, los padres, siendo de otra generación, ni se lo plantean. Para ellos que esto va en serio. No sé yo el padre, Alberto, el tío no abre la boca. Cómo va a abrir la boca, Charo, el papá, entre esos pantalones que le han puesto a la fuerza, las ganas que tiene de salir escopetado para su casa a ver fútbol en Teledeporte, y la visión permanente del novio, ahí, delante de él, comiendo a su costa y beneficiándose a su hija, muy contento no tiene que estar. Porque el padre sospechará, con buen tino, que el novio se beneficia a su hija. ¿Y tú qué sabes, Alberto? Coño, Charo, por supuesto que sí, él también tuvo treinta años y sabe lo que a uno le pide el cuerpo en época de berrea. Por eso tiene cara de mosqueado, porque encima de que el jovenzuelo se folla a su niña, ahora tiene que pagarle el almuerzo. Y eso que, para lo que han pedido, le saldrá por cuatro perras. ¿No lo has visto?, una ensalada colectiva, y de lechuga tomate y cebolla, sin alharacas tropicales ni espárragos ni zarandajas, una fuente de patatas fritas y otra de chuletas vulgares de cerdo blanco: total: cuatro perras. Ah, y una botella de tinto y otra de gaseosa para todos. No, Alberto, el novio se comió antes una trucha y se tomó una copa de Montilla. Andando, pues peor me lo fías, Charo, ahora el padre estará pensando: tú, gandul, en vez de pedirte una trucha, y beber vino de señoritos, como si fueses un ricachón, y de joder con mi hija, porque seguro que, cada vez que os presto el coche, os vais al olivar a joder de lo lindo en el asiento de atrás, pue eso, en vez de todo eso, ponte a buscar un trabajo fijo, gandul, que eres un gandul. Ja, ja, ja…, Alberto, hay que ver lo que te imaginas…, ¿y si ahora saca el novio la billetera e invita a toda la familia?, ¿eh?, ¿qué me dirías entonces? Imposible, Charo, en el rostro de resignación de ese padre de pantalones ridículos está marcado quién va a pagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no os puedo desvelar, apreciados lectores, quién aflojó la pasta ya que mi mujer y yo reanudamos la marcha mientras ellos seguían aún de sobremesa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-8558350799052526458?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/8558350799052526458/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/08/cotilleos-en-riofrio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8558350799052526458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8558350799052526458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/08/cotilleos-en-riofrio.html' title='Cotilleos en Riofrío'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7145041564871610874</id><published>2009-08-09T21:07:00.011+02:00</published><updated>2010-02-24T15:36:50.062+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Tránsito de la Estación espacial por delante del Sol</title><content type='html'>Apreciados amigos:&lt;br /&gt;El lunes pasado, día 3 de agosto, me afané, junto con 2 amigos, en la empresa de filmar el tránsito de la Estación Espacial Internacional (ISS) por delante del Sol. La línea de centralidad, desde el primer cálculo de la víspera, se había desplazado algo hacia el este. Bien. Este pequeño movimiento colocaba a la cima del Calamorro a menos de 3.2Km, es decir, dentro de la franja de 11.8Km de ancho en que el evento sería visible. Así no habría que trasladar demasiado equipo pues se recurriría al que Francis almacena allí mismo para su Planetario al Aire Libre Nocturno. Como el acontecimiento estaba previsto para las 19h 51m 8.2s, quedamos citados a las 18h 30m al pie del teleférico.&lt;br /&gt;Llegamos arriba con tres cuartos de hora de margen. Francis nos había advertido de que el lugar en el que desarrolla su trabajo (y en el que se dispone de la imprescindible corriente eléctrica) no se situaba justo en la cumbre, sino en la ladera oriental del cerro. Miedo. Incertidumbre. Mosqueo. Inquietud. ¿Serían suficientes los 16º de altura del Sol sobre el horizonte como para que nuestra estrella no se nos ocutase por el oeste? Invertimos un buen rato en decidir el emplazamiento de los telescopios. El punto más apropiado se ubicaba al borde de un camino de cornisa, al alcance del cable alargador, lo más a levante posible y donde la silueta occidental del monte parecía descender con mayor pendiente. Montamos un refractor de 120mm al que acoplamos una webcam Philips SPC900NC controlada por orden&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/Sn8gHc1KCPI/AAAAAAAAAFo/6eXb5oXS070/s1600-h/ISS-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368044593219242226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 276px; CURSOR: hand; HEIGHT: 174px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/Sn8gHc1KCPI/AAAAAAAAAFo/6eXb5oXS070/s320/ISS-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ador, más un catadrióptrico de 8" al que pensábamos enroscar una DSLR Canon. Ambos sobre montura ecuatorial pues, aunque el tránsito duraría solo 1.78s, algun seguimiento antes y durante habría que realizar. &lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la foto de la izquierda se observa al equipo científico en plena tarea. De estas instantáneas se ocupó una estudiante de 4º de Periodismo que se desplazó en expreso al Calamorro para la ocasión.&lt;br /&gt;Obsérvese cómo uno de los astrónomos cubre el objetivo del tubo con el protector solar. La webcam ya está instalada en el portaoculares y conectada al miniportátil. Mientras Francis montaba el SC-8", Juan Carlos y yo poníamos al refractor en estación y lo dirigíamos hacia el Sol. El tiempo apremiaba: las 19h 45m.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Juan Carlos date prisa. Sí, ya lo hago Alberto, estoy minimizando la sombra del tubo sobre mi pecho, ¿Ves tú ya algo en la pantalla? No todavía no, rápido, haz un barrido con los mandos de movimiento lento. Allá voy, ¿ya? No, Juan Carlos, insiste, que la sombra del monte va por tu cintura y sigue sub..., ah, sí, magnífico, acaba de pasar el disco solar por el monitor, bravo, hurra, y casi tenemos foco, retrocede entonces un poquito.&lt;br /&gt;Y en ese mismo instante, queridos amigos, la sombra acabó por cubrir por completo al aparato. Faltaron 4 miserables minutos para alcanzar el éxito. &lt;br /&gt;En la fotografía de la derecha, los miembros del equipo científico, ya a la puñetera sombra, sonreímos a la cámara. Sonreímos por no llorar, claro. Y lo peor de asunto, es que no hay otro tránsito de la ISS a menos de 300Km de Málaga en lo que queda de año. Por 4 jodidos minutos, habremos de esperar hasta el 2010.(La famosa foto que encabeza esta entrada fue tomada, con un equipamiento de aficionado comparable al nuestro, por T. Legault el 17 de septiembre del 2006, justo en el instante en que el transbordador Endeavour se desacoplaba de la ISS.)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7145041564871610874?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7145041564871610874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/08/apreciados-amigos-el-lunes-pasado-dia-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7145041564871610874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7145041564871610874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/08/apreciados-amigos-el-lunes-pasado-dia-3.html' title='Tránsito de la Estación espacial por delante del Sol'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/Sn8gHc1KCPI/AAAAAAAAAFo/6eXb5oXS070/s72-c/ISS-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-1202734233777576341</id><published>2009-08-04T11:45:00.006+02:00</published><updated>2010-02-24T15:37:37.123+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>El puñetero fin del Universo</title><content type='html'>Anoche estuve hablando de nuevo con el fantasma de mi padre. Al igual que en anteriores ocasiones, me avisó de su llegada entrometiéndose en un sueño del que solo recuerdo su parte final. La relato. Me contaba entre los integrantes de una fila de personas, dispuestas una tras otra en un pasillo oscuro con vericuetos laterales que no conseguiría describir. La iluminación corría a cargo de unas fosforescencias rojas salpicadas como por azar en unas paredes de roca negrísima. Ah, y más adelante se vislumbraba una lucecita amarillenta hacia la que avanzábamos con parsimonia. Cuando llegué hasta ella, advertí que se trataba de un flexo de oficina situado sobre un tablero barninazo en caoba. El foco alumbraba a una rebanada de pan con tomate y lonchas de serrano. Con un tenedor que apareció en mi derecha, pinché 4 ó 5 trozos de jamón. En ese instante escuché a mi padre, que irrumpió en escena frente a mí, justo al otro extremo de esa especie de mostrador: No cojas mucho, Alberto, que tiene que haber para todos.&lt;br /&gt;Miré a mis espaldas. No había nadie. No importa, papá, si soy el último.Mientras me alejaba de él, experimenté la sensación satisfactoria de haberlo corregido, de llevar yo la razón en una disputa tan inexistente como absurda. Ya se sabe…, los sueños siempre son absurdos. Y eso que, dentro de un sueño, todo nos resulta lógico y normal. Tan lógico como que, tras comerme la chacina, me subiera a un ascensor en compañía de Paquita, una amiga a la que no trato más que de feria de agosto en feria de agosto- El ascensor, no se detuvo en el último piso, sino que se transmutó en una grúa de las que utilizan los bomberos. Su brazo telescópico prosiguió extendiéndose metros y metros, muy por encima de la ciudad. Paquita y yo comenzamos a tener miedo. La longitud de aquella viga, dilatándose sin cesar, nos enviaba a la estratosfera. La ridícula cabina en la que nos apretábamos temblaba agitada por las corrientes de aire. Fue en una de esas sacudidas cuando salimos despedidos hacia el vacío. En ese instante me desperté sobresaltado, no solo por el vértigo de la caída libre, sino porque esta coincidió con un fuerte golpe en el colchón.Charo, por favor, que me vas a matar de un repullo: tengo el corazón a cien. Joder, Alberto, si es que no parabas de roncar, y ya estoy harta de chasquearte con la lengua…Me levanté. Intuí que el fantasma de mi padre me esperaba, como otras veces, en el salón. En efecto, ya por el pasilló reconocí el olor a Ducados: su marca de siempre. Pero, papá, ¿no te quitaste de fumar 2 lustros antes de morirte? Anda, Alberto, no me vengas con tonterías, entonces tenía un cuerpo del que ocuparme: ahora sí que puedo disfrutar del tabaco sin que me remuerda la conciencia. Sí, es verdad, tienes razón, y, oye, hazme un favor: cuando te inmiscuyas en mis sueños, procura que luego no se conviertan en pesadillas, porque, de lo contrario, terminaré con una dolencia cardiaca… Si eso yo no lo controlo, Alberto, échale la culpa a tu subconsciente. Además, gracias al repullo onírico retornas al estado de vigilia y te acercas a charlar conmigo. Bueno, sí, lo admito, si no hay más remedio que pasar por un susto de angina de pecho… Y bien, papá, ¿has visto ya a la tía Margarita? Qué va, tú no te imaginas la cantidad de almas que hay allí, como para toparme con ella, así, de pronto… Si es a tu madre, que lleva casi 4 años muerta, y por fin la encontré la semana pasada. Ah, ¿sí?, ¿ya has encontrado a mamá? Sí, hijo, sí. Qué buena noticia, papá, ¿Y sabes si vendrá también a visitarme? No tengo ni idea, Alberto. Ni si le será posible hacerlo. Si soy yo, y todavía no he averiguado cómo funciona esto. A tus hermanos, por ejemplo, no he logrado nunca aparecerme. Solo a ti. Pues sigue intentándolo, porfa, así me creerán: porque ya he dejado de relatarles nuestras conversaciones: me toman por gilipollas: intenta aparecerte a Fredy mismo, que ronca igual que yo: a lo mejor los ronquidos son la clave de tus apariciones. Puf…, con Fredy lo he probado en cantidad de ocasiones: naranjas de la China.Me encendí un cigarrillo mientras el fantasma de mi padre se incorporaba del sillón para sentarse a mi derecha, en el sofá. Su aspecto no se diferenciaba del que luce en el retrato que reposa sobre uno de los libreros de mi despacho. Cabello recio y negro. Tan negro como el medio bigotito estándar de los varones de su generación. A pesar de la cálida noche veraniega, vestía chaqueta, chaleco y corbata. Gafas de montura metálica. Y a ambos flancos de sus ojos se plegaban las típicas patas de gallo que esculpen el rostro de los Castellón en cuanto superan los sesenta. Eso sí, no llevaba su bastón. Claro que ahora no lo necesita.&lt;br /&gt;Oye, papá, ¿me vas a decir por fin cómo terminará el universo?, la primera vez que viniste se te escapó que tú lo sabías. Por supuesto, hijo, allá todos lo sabemos, pero ya te advertí entonces que me es imposible revelártelo. Anda, papá, que estoy en ascuas: ¿se producirá el Gran Desgarramiento?, ¿acaso la Gran Implosión?, ¿quizás un acontecimiento cataclísmico que ni siquiera se ha imaginado? Que no, Alberto, que no, siempre me preguntas lo mismo, no seas pesado. Te lo pido de rodillas, papá, cuéntame algo, un poquito, aunque solo sea una pista. Ni pistas ni indicios: nada: lo tengo prohibido. Joder, papá, no me seas pusilánime, que en vida te importaban a ti bien poco las prohibiciones idiotas como esta, además, te prometo que no lo publicaré en ningún sitio ni se lo soltaré a nadie. Me limitaré a saciar mi curriosidad.&lt;br /&gt;Y en ese instante, queridos lectores de este blog, el fantasma de mi padre al igual que en anteriores ocasiones, se desvaneció de repente sin que llegara a despedirse. Me quedé fumando solo, en la oscuridad del salón, contemplando la leve fosforescencia que fulguraba en el hueco que dejó el ectoplasma. Entonces caí en la cuenta de que a lo mejor mi padre sospecha que reproduzca aquí sus manifestaciones.&lt;br /&gt;Papá, si estás leyendo este blog, que sepas que aquí tampoco relataré el puñetero fin del universo. Piénsatelo, anda. Hazme esa gracia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-1202734233777576341?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/1202734233777576341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/08/el-punetero-fin-del-universo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1202734233777576341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1202734233777576341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/08/el-punetero-fin-del-universo.html' title='El puñetero fin del Universo'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3127670017667823735</id><published>2009-07-31T09:44:00.006+02:00</published><updated>2010-02-24T15:40:51.121+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>Lean sus nombres, miren sus rostros</title><content type='html'>En relación a los últimos crímenes etarras, he recordado que hace dos veranos escribí un artículo que remití a la prensa local. En contra de lo acostumbrado, no lo publicaron. Entonces no supe si fue decisión del Redactor Jefe, pues en aquella época tal vez lo considerase inoportuno por haberse iniciado un proceso de negociación, o simplemente porque mi correo se perdió en la procelosa autopista de la Red.&lt;br /&gt;He buscado aquel texto en mis archivos para colgarlo de este blog. Ahí va:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anteayer, mientras hacía tiempo para uno de los conciertos del ciclo de música antigua que se interpretan en la Iglesia de San Agustín, reconocí desde calle Granada la carpa que la Guardia Civil ha montado en la plaza de la Constitución bajo el lema frente al terrorismo. Por la libertad y por las víctimas. Por supuesto que me animé a entrar pues me había llamado la atención el reportaje que se publicó hace poco sobre ella. Sobre todo, la reproducción del zulo en el que mantuvieron secuestrado a Ortega Lara durante 532 días. Sin embargo, no fue la visión de aquel agujero lo que más me impresionó. Ni el traje destrozado de un artificiero ni las imágenes de los funerales ni las manifestaciones ciudadanas ni los gráficos estadísticos sobre tan truculenta actividad criminal. Todo ello, aun hiriendo la sensibilidad del  público,  no me impactó tanto como el paisaje con el uno se encuentra justo después de la sala de proyecciones. Tras haber rememorado en una breve, pero dramática, filmación las terribles escenas que se sucedieron un instante después del atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza, se traspasa una cortina negra hacia el siguiente espacio expositivo. Allí, en el panel de la izquierda, se escriben a tres columnas los nombres de los paisanos fallecidos a causa de atentados contra la Guardia Civil, mientras que enfrentre del espectador, dispuestas en un mosaico gigantesco, se ordenan los rostros de los 236 guardias civiles asesinados por bandas terroristas. Entonces tuve que detenerme. No me pareció correcto continuar y dejar allí, inexistentes, irreales, a aquellos nombres y aquellos rostros. Leí uno por uno cada nombre. Miré uno a uno a cada rostro. Porque el nombre o el rostro de un muerto ya no es nada ni existe ni es real si no hay un lector que lo lea o un visitante que lo contemple. Es lo menos que se podía hacer por ellos: una vez que ya no viven ni existen ni son reales: leer sus nombres, mirar sus rostros… Nunca estuve en esos cementerios de guerra de los que se nutren los documentales, esos camposantos de tumbas trazadas con regla y compás sobre el que crece una parrilla de cruces, todas iguales, facsímil cada una de la siguiente, y que dibujan teselas de un &lt;i&gt;puzzle&lt;/i&gt; macabro sobre la geometría del terror, pero la impresión debe ser comparable a la experimenté en la plaza de la Constitución. En ambos casos se trata de un homenaje o un recuerdo a quienes fueron unificados por la causa de su muerte, una sinrazón, una iniquidad, y quedaron distribuidos para siempre en pautas simétricas, cristalizadas, como una pieza arqueológica de la historia de la infamia. Además, estas caras lo miran a uno allá donde se ponga, bien a la izquierda, bien a la derecha, más cerca, más lejos... En su día fijarían la vista en el objetivo del fotógrafo, supongo que para el carné o el expediente. Todos con el mismo semblante oficial. Todos con idéntica asepsia del deber. Quién sabe con qué proyectos en sus mentes o con qué ilusiones para sus vidas.  Unas instantáneas se adivinan más antiguas. Las delata el sepia del positivo o el peinado o un bigote pasado de moda. Otras, las más contemporáneas, se nutren del color o de la juventud. Pero una vez retratados, nos contemplan a nosotros los vivos desde su mundo bidimensional. Ahora sí que tienen cara de muertos, ahora, que sabemos que están muertos. ¿Acaso se vislumbra una pregunta en la cara de cada uno de esos muertos? ¿Acaso intuían  que había que poner cara de muerto delante de aquella cámara que los retrató? Y todos juntos, mirándolo a uno como uno los mira a ellos, conmueven, emocionan, imponen… Da igual que se trate de doscientos o de trescientos o de quinientos o de cien. Están ahí. Y hasta que no se les ve a todos juntos no se adquiere la idea de la tragedia y de la estupidez humana. En estos tiempos en que la actualidad se alimenta de negociaciones y de pactos y de mesas y de compromisos y de desarmes, no quiero sugerir nada en ningún sentido, aunque tenga mi propia opinión sobre ello, porque no viene al caso. No. Es otra cosa la que quiero decir.&lt;br /&gt;Y es que ellos están ahí, fotografiados, colgados de un panel de la carpa de la plaza de la Constitución. Y un puñado de nombres se escriben junto a la fecha de un asesinato. Vayan a verlos. Es lo mínimo que se puede hacer por ellos. Lean sus nombres. Miren sus rostros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3127670017667823735?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3127670017667823735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/lean-sus-nombres-miren-sus-rostros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3127670017667823735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3127670017667823735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/lean-sus-nombres-miren-sus-rostros.html' title='Lean sus nombres, miren sus rostros'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-5408351013410997255</id><published>2009-07-28T11:00:00.009+02:00</published><updated>2010-02-24T15:41:21.466+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Teléfonos</title><content type='html'>¿Os acordáis, apreciados amigos, de que hubo una época en que vivíamos sin teléfonos móviles? Parece mentira, pero es así. En aquellos tiempos pretéritos acontecían hechos insólitos que hoy cuesta trabajo imaginar. Las citas, por ejemplo, se concertaban con precisión dando sus coordenadas espacio-temporales. Caía dentro de la responsabilidad de cada cual atenerse a las instrucciones establecidas con antelación: a tal hora, en tal sitio. De lo contrario, el encuentro no llegaba a producirse. Si alguien se equivocaba de lugar o llegaba con demasiado retraso y no lo habían esperado, debía apechugar con el fracaso. Existían entonces, ancladas a las aceras, unas casetas de puertas acristaladas pensadas para tales menesteres. Os recuerdo que dentro de estas garitas cavernícolas se instalaban unos artefactos antediluvianos pensados para la comunicación. Sin embargo, rara vez le sacaban a uno del apuro pues, ora el auricular estaba arrancado, ora se tragaba las pesetas sin que se oyera la señal de línea, ora su uso quedaba inutilizado por cualquier otra manifestación de sano vandalismo. Sin embargo, hoy no hace falta el menor atisbo de precisión ni compromiso.&lt;br /&gt;Son las y cuarto y aún no ha aparecido Laura. ¿La llamo? Sí, llámala, a ver por dónde anda. ¿Laura? Sí, Pepe, se me ha hecho tarde, ya lo sé. Pero, ¿ vas a tardar mucho más o elegimos un sitio para cenar y te llamamos después? No, no hace falta, Pepe, estoy casi al final de calle Larios. Ah, sí, ya te vemos: cuelgo.&lt;br /&gt;Pero esto es solo el principio. Al teléfono móvil todavía le queda mucho trabajo.&lt;br /&gt;Hola, perdonadme por el retraso, ¿sabéis ya dónde vamos a cenar? ¿Qué os parece si nos acercamos a Miguelito el Cariñoso? Ah, muy bien, allí asan unos estupendos espetos de sardinas. De acuerdo, pues nos vamos en dos coches. ¿Y si no hay sitio en Miguelito?, porque se ha puesto de moda… Pues nos metemos en cualquier otro merendero de los alrededores. Vale, tira tú primero, que te sigo.&lt;br /&gt;Basta para el encuentro enunciar vaguedades como las del párrafo anterior. Ya se irán perfilando detalles conforme avance el reloj.&lt;br /&gt;Pepe, no te vemos por el retrovisor, ¿acaso te has quedado atrás en el último semáforo? Sí, Laura, se me ha colado delante un pella que se me paró en el amarillo: vaya pelmazo, daba tiempo a que pasáramos los dos: pero ya salgo. Bueno, Pepe, no importa, nosotros vamos despacito, ¿nos veis? Sí, sí…, ya os vemos tres coches más adelante. Ah, y nosotros también os distinguimos detrás, entonces…, seguimos pues: a partir de los Baños del Carmen, os dejamos el primer aparacamiento libre, ¿vale?, nosotros buscaremos otro. De acuerdo, Laura, hasta ahora.&lt;br /&gt;El protocolo de citas prosigue. Lo más probable es que hagan falta unas cuantas llamadas más.&lt;br /&gt;¿Habéis aparcado ya? Ahora mismo, Pepe, nos ha costado trabajito, pero hemos encontrado un hueco en el lateral del arroyo Jaboneros. Ah, bueno, lo malo, Laura, es que no había mesa libre en Miguelito el Cariñoso, nos hemos sentado dos chiringuitos más allá. ¿En cuál, Pepe? En uno que no tiene nombre o, por lo menos, no lo leo desde aquí, pero no hay pérdida, ¿ves el astillero, Laura? Sí, si estamos al lado. Pues acércaos hacia él, que nosotros estamos en una de las dos terrazas, estamos haciéndoos señas. Ah, sí, ya vemos vuestros ocho brazos levantados…&lt;br /&gt;Y todo arreglado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios mío, ¿cómo puñetas funcionaba el mundo en la remota época en que no había móviles?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-5408351013410997255?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/5408351013410997255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/telefonos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5408351013410997255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5408351013410997255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/telefonos.html' title='Teléfonos'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-8775399641338510679</id><published>2009-07-14T10:55:00.003+02:00</published><updated>2010-02-24T15:41:51.216+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Sabios consejos</title><content type='html'>Hace un año os relaté, apreciados lectores, cómo satisfice un capricho que me rondaba desde niño por la cabeza, el de recorrerme a pie la antigua carretera de la costa entre Málaga y Almería. En ello invertí la última semana del mes de julio. Un lunes en que la etapa me resultó muy corta, tras alojarme en Castell de Ferro y bañarme en su espléndida playa, me pidió el cuerpo adelantar algo de camino del día siguiente. A media tarde, desde un pueblecito llamado Melicena, hube de regresar a Castell. En la parada del autobús coincidí con una mujer acompañada de sus dos hijas. Reproduzco a continuación las frases que pronunciamos ella y yo:&lt;br /&gt;Niñas, meteos aquí, que estáis en plena solana y parece que el autobús se retrasa. Hace usted muy bien en advertírselo a las chicas, señora, porque gracias a los telediarios nos hemos enterado de que cuando da mucho sol debe uno ponerse a la sombra, que si pega el calor, mejor no vestir un abrigo de lana, y que si se tiene sed, habrá que beber: si no fuera por estos consejos que las autoridades nos envían a través de la televisión, no conoceríamos una medidas tan saludables.&lt;br /&gt;La mujer no contestó. Aunque por el gesto de complicidad con que asentía: proyecto de una sonrisa y ceja fruncida: pareció entender el tono con que se manifestó el caminante de gorra y mochila.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-8775399641338510679?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/8775399641338510679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/sabios-consejos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8775399641338510679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8775399641338510679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/sabios-consejos.html' title='Sabios consejos'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3842080294944213278</id><published>2009-07-12T17:47:00.011+02:00</published><updated>2010-02-24T15:42:40.966+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Tribulaciones Teológicas</title><content type='html'>Acabo de ver en la prensa que el sacramento de la penitencia va de capa caída, que solo el 80% de los católicos lo practican, que los confesionarios de hoy tienen menos clientes que El Rincón del Gourmet de El Corte Inglés en tiempos de recesión. ¿Las causas? La crónica no lo aclara, aunque seguro que no han disminuido las conductas licenciosas. Pero a nadie extraña que esta circunstancia acontezca en nuestro país. Sabido es que, desde hace mucho, los creyentes españoles puentean a sus pastores espirituales apelando al hilo directo con Dios o con su propio sentido de lo correcto. Sacerdotes, obispos, cardenales y predicadores encuentran eco entre sus feligreses cuando hablan de fe, de amor, de caridad, de esperanza… Mas pinchan en hueso si pontifican (verbo muy apropiado) acerca de unas costumbres que la sociedad ha dejado de estimar pecaminosas. ¿Cuántos divorciados y casados en segundas nupcias, incluso ex sacerdotes, siguen considerándose católicos, y hasta comulgan los domingos sin haberse confesado previamente? ¿Es esto un síntoma de una religión tolerante que solo aguarda a que se actualicen sus dirigentes? No entraré aquí en vicisitudes tan trascendentales, muy lejanas de las menudencias a las que me dedico en este blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sí que quiero relataros, queridos seguidores de este sitio web, un episodio acerca de la masturbación que he recordado leyendo la noticia que os he referido. Y es que, entre la gente de mi edad, fue la masturbación el origen de la mengua de confesiones. A ningún joven le agradaba proporcionarle al cura revelaciones tan íntimas. Y menos cuando aquel entraba en detalles: ¿Cuántas veces, hijo mío? Y mientras lo hacías, ¿has tenido pensamientos impuros?, ¿has sentido remordimiento después? Al parecer, aquel interrogatorio iba encaminado a fijar el montante de la pena, el número de padrenuestros y avemarías a rezar para mantener limpia el alma en tanto no se produjese el siguiente onanismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, la historia a la que me refiero sucedió hace años. Trabajaba entonces en un instituto de bachillerato de la provincia. En aquel centro, la asignatura de Religión la impartía Antonio, el párroco del pueblo. Era este un hombre muy competente y muy simpático que compaginaba su labor pastoral y docente con la de dirigir a la agrupación local del Partido Comunista. Una mañana, me encontraba solo en la sala de profesores durante una de mis guardias, cuando irrumpió Antonio. &lt;br /&gt;Hola, Alberto, qué te cuentas. Nada, Antonio, aquí aburrido, pero me vienes como caído del cielo. ¿Y eso? Pues verás, es que acabo de enterarme por la prensa de una decisión de tu jefe que me trae mosca. ¿Mi jefe?, ¿qué jefe? Pues Juan Pablo II, quién va a ser. Ah, sí: mi jefe: ja, ja, no había caído…, ja, ja ,ja: venga, Alberto, dime qué ha hecho mi jefe. Pues tu jefe, Antonio, ha despenalizado la masturbación convirtiéndola de pecado mortal en pecado venial, ¿no es así? Sí, así es, en efecto. Entonces, Antonio, resuélveme una duda que me atosiga el intelecto: tú que entiendes del asunto, seguro que despejas mi incertidumbre. Adelante, Alberto, pregunta. Muy bien, Antonio, aquí va mi cuestión: si ahora ya no es pecado mortal marturbarse, ¿qué demonios ocurre con los que se condenaron por haberse masturbado?, ¿eh?, ¿qué me dices a eso, Antonio? ¿se les aplicará retroactivamente la nueva normativa o, por el contrario, aquellos viciosos seguirán ardiendo por toda la eternidad?, ¿acaso pasarán directamente al Purgatorio?, ¿se les descontará el tiempo pasado en el averno? Porque estarás conmigo, Antonio, en que en los infiernos habrá pajilleros hasta de la Edad de Piedra, digo yo, ¿no? Y toda esta gente tiene derecho a que se revise su causa… Ja, ja, ja…, qué cosas tienes, Alberto, ja, ja…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio estuvo riéndose un buen rato, pero no llegó a sacarme de aquellas tribulaciones teológicas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3842080294944213278?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3842080294944213278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/tribulaciones-teologicas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3842080294944213278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3842080294944213278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/tribulaciones-teologicas.html' title='Tribulaciones Teológicas'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-53912942729740341</id><published>2009-07-10T19:35:00.005+02:00</published><updated>2010-02-24T15:43:51.280+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Breve Historia de la Perfección</title><content type='html'>En el borde de uno de los brazos de la Galaxia, una estrella de masa descomunal llega al final de su vida, agota el combustible de hidrógeno y helio del núcleo hasta que se muestra incapaz de soportar su propio peso. Se aplasta sobre sí mima. La energía liberada en el proceso desencadena una terrible explosión que libera energías inimaginables, las necesarias para catalizar reaciones nucleares de fusión. Todo tipo de elementos de la tabla periódica se generan en este infernal laboratorio cósmico. Gas y polvo es expulsado a velocidades increíbles hacia el vacío circundante.Miles de años más tarde, la gravedad ha actuado sobre esta nebulosa enrarecida, esta sopa de átomos sueltos que quedaron como vestigios de la hecatombe estelar. La materia se agrupa al atraerse. Conforme cae hacia su centro de masas, comienza a girar y a aplastarse hasta adoptar forma lenticular. El meollo más interior, cuando adquiera la suficiente entidad, dará lugar a una nueva estrella: nuestro Sol. Mientras tanto, en estas pistas circulares surgen otros puntos de concentración que atraen a más material hacia sí mismos y barren de obstáculos sus respectivas trayectorias. Nacen los planetas. Se trata de una época catastrófica. La Tierra, al igual que sus hermanos del sistema solar, sufre el bombardeo continuo de meteoritos y cometas provistos de muy mala leche. No obstante, gracias a ellos se deposita agua a raudales y se llenan las cuencas de espléndidos océanos en los que hay disueltas moléculas orgánicas de cierta complejidad. Solo unos 500 millones de años después, algunas de estas moléculas se han dispuesto en esbeltas cadenas que se retuercen como hélices: la Naturaleza ya dispone de ARN. No se sabe muy bien cómo, en este caldo primordial (como así lo llamó el biólogo ruso Aleksandr Oparim) aumenta la complejidad de las reacciones químicas hasta la concepción de la primeras algas y bacterias. Estas son las encargadas de llenar de oxígeno la atmósfera según un proceso bien estudiado, pero cuyos detalles no se incluirán en esta &lt;em&gt;Historia de la Perfección&lt;/em&gt; por falta de espacio. Consulte el lector interesado las obras especializadas.&lt;br /&gt;A partir de aquí, la selección natural entra en juego. Sus reglas son fáciles. Durante la vida de estos seres inferiores se producen mutaciones al azar. Muchas de ellas no sirven para nada o, aún peor, disminuyen las posibilidades de supervivencia del organismo afectado. No obstante, algún caprichoso cambio en los cromosomas da lugar a una mejor adaptación del individuo al ambiente. Estos bichitos o plantitas afortunados, por el simple hecho de subsistir con más oportunidades, tendrán una mayor descendencia, con lo que legan la mejora genética a sus herederos. Y así se pasa de los unicelulares a los pluricelulares, mucho después, a los invertebrados, a los vertebrados, los peces, los anfinios, los reptiles y, de estos, a las aves y los mamíferos. &lt;br /&gt;Ahora hay disparidad de opiniones. Los creyentes sostienen que fue el soplo de la divinidad el que alumbró la inteligencia en el cerebro de un par de especies de primates: el homo neanderthalensis y el homo sapiens. La ciencia, por su parte, sigue investigando la causa de fenómeno tan curioso. Del neandertal tampoco se conoce la causa de su extinción. Con toda probabilidad, bien Dios, bien las leyes físico-matemáticas del universo, se decantaron por el sapiens en su camino hacia lo perfecto. Y por fin, nuestra generación ha tenido la suerte de asistir al último de estos pasos, al último avance, al último peldaño de la creación. Hemos contemplado fascinados cómo se llegaba, tras un fatigoso camino iniciado hace más de 4.500 millones de años, a la cúspide de la pirámide evolutiva, al prototipo de superhombre nietzschiano, al Zaratustra definitivo que dejará a la altura de una babucha a Newton y a Aristóteles y a Einstein y a Bach y a Gauss y a Galileo y a Cervantes y a Shakespeare. Se trata, nada más y nada menos, que de Belén Esteban. Bien la Providencia, bien las leyes de la Naturaleza, han necesitado de la explosión de una supernova y de varios eones para conseguir su objetivo. Y con el advenimiento de Belén Esteban termina este &lt;em&gt;Breve historia de la perfección&lt;/em&gt;, de la que tal vez otro día, queridos amigos de este blog, os cuente nuevos capítulos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-53912942729740341?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/53912942729740341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/breve-historia-de-la-perfeccion.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/53912942729740341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/53912942729740341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/breve-historia-de-la-perfeccion.html' title='Breve Historia de la Perfección'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-9145962585166548317</id><published>2009-07-03T20:55:00.008+02:00</published><updated>2010-02-24T15:45:27.507+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>El profesor y el chumbo</title><content type='html'>Los asiduos visitantes de este blog habréis observado que suelo comenzar cada entrada con una breve introducción. En ella relato qué es lo que me ha impelido a teclear. En muchas ocasiones, casi nada tiene que ver el origen del opúsculo con el tema que desarrollo. Este es el caso. Veréis, queridos amigos.&lt;br /&gt;El pasado jueves asistí a la presentación del libro &lt;em&gt;Historia y actualidad de un museo científico&lt;/em&gt;, cuyo autor no es otro que mi hermano Luis. Antes de cambiar de tercio, quiero informaros de que el &lt;a href="http://www.museocienciaspadresuarez.com/"&gt;Museo de Ciencia Padre Suárez&lt;/a&gt;, situado en los sótanos del Instituto granadino del mismo nombre, ofrece un excelente ejemplo de lo que debe ser un museo de ciencia. Podéis comprobarlo pinchando en el enlace que he dejado atrás. Avasallado en fama por el Parque de las Ciencias de la misma ciudad, en el Museo Padre Suárez sí que se encuentra ciencia auténtica, y no una colección de jueguecitos interactivos que el público suele interpretar como mera prestidigitación, sin enterarse de cuál es el fundamento de la magia que subyace a la experiencia. Si viajáis a Granada, procurad visitar el Museo Padre Suárez. No os decepcionará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que, en el transcurso de la conversación de café que mantuvimos al término del acto mi hermano, mi primo y yo, salieron a relucir, normal, la pedagogía y la didáctica. Entonces les narré las terribles experiencias que hube de sufrir como padre LOGSE: en concreto: como padre cuya hija inauguró la puesta en marcha de la LOGSE. Qué horror, madre mía. Porque a mi hija mayor la arrolló el estreno de la LOGSE. A mi otra hija ya le pilló la Ley algo más atenuada. Pero a mi primogénita... Con solo recordarlo, se me desgarran las mangas de la camisa al erizárseme el vello de los antebrazos. Os referiré aquí los más espeluznantes episodios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1) Dos entes&lt;/strong&gt;. Describo la escena: Rocío hace sus deberes. En la mesa reposa el libro en el que ha de responder a diversas cuestiones rellenando huecos señalados por una ristra de puntos.&lt;br /&gt;Papá, dime dos entes. ¿Dos entes?, ¿a qué te refieres, Rocío? No sé, papá, aquí dice que escriba los nombres de dos entes. Joder, qué cosas te piden, hija, pues..., no sé..., un ente es cualquier cosa que exista, pon entonces dos cosas cualesquiera. ¿Dos cosas?, no, papá, dímelas tú. Venga hija, que es fácil, pon dos cosas, las que se te ocurran. A mí no se me ocurre nada, papá, dímelas tú, porfa. Bueno, anda, Rocío, allá van dos entes: copia: &lt;em&gt;el profesor y el chumbo&lt;/em&gt;. Pero, papá, mira que por donde me has salido..., ¿cómo voy a poner eso?, seguro que me cascan un cero. Qué va, Rocío, es una respuesta perfecta. Que no, papá, que no pongo yo&lt;em&gt; el profesor y el chumbo&lt;/em&gt;, vamos, faltaría más... Pues no entiendo por qué no puedes ponerlo, Rocío, ¿no es el profesor un ente?, ¿eh?, ¿y el chumbo?, ¿no es el chumbo otro magnífico ente? Que no, papá, dime otros dos entes que no sean ni el profesor ni el chumbo. Me niego, Rocío: yo ya te he dicho dos entes, así que, o pones los que te he dicho, o te inventas tú otros dos entes distintos. Papá, por favor, que tengo que entregar esto mañana, no me seas cabezón... &lt;br /&gt;No recuerdo bien cómo acabó aquello de &lt;em&gt;el profesor y el chumbo&lt;/em&gt;, ni si mi hija eligió otro par de entes con que solucionar la papeleta.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2) La leva&lt;/strong&gt;. La asignatura de Tecnología representó la peor de las amenazas. En cierta ocasión tuve que construir una biela, una manivela y una leva. Aproveché una cita con el tutor para desahogarme.&lt;br /&gt;Verá usted, entro por el aro porque no me queda más remedio, pero no concibo que a las matemáticas se le dediquen tres horas a la semana, y a la tecnología, cuatro. Tengo 40 años, ¿sabe, usted?, y he vivido tan tranquilo hasta hoy sin necesidad alguna de construir una leva. Y es que no entiendo por qué hay que construir una leva para saber lo que es una leva. El día que haya que explicar lo que es un motor de explosión, ni me imagino lo que tendremos que hacer los padres. Porque, además, seguro que ningún alumno ha hecho su leva. Se la habrá hecho su papá. Y esto habrá que tomarlo como un concurso de padres: a ver qué padre construye la mejor leva.&lt;br /&gt;Tuve que confeccionar todo tipo de artilugios con la mera ayuda de las herramientas de las que se suele disponer en un hogar normal. Aquel padre LOGSE necesitaba de completos bancos de carpintero, tornos de mecánico, hornos de ceramista, túneles del viento, prensas hidráulicas, talleres de electrónica y, si me apuran, hasta aceleradores de partículas. Otra vez cocí en mi microondas doméstico una palmatoria de arcilla. Por supuesto que, nada más depositarla en la mesa de la cocina, mi obra de alfarería se rompió en 4 ó 5 trozos. Haciendo trampas, recompuse las piezas a base de pegamento rápido. A la mañana siguiente, cuando dejé a mi hija a las puertas del colegio, le encomendé que tuviera el máximo cuidado transportando la palmatoria.&lt;br /&gt;Rocío, por la Virgen, por san Miguel Arcángel y por todos los coros celestiales, lleva la caja de la palmatoria siempre en esta postura. Y déjala en el pupitre con suavidad. Mucha precaución, ¿vale, Rocío?, procura que no se te fragmente de nuevo.&lt;br /&gt;Cuando la recogí, vi que cada uno de sus compañeros sostenía en su mano una palpatoria descuajaringada. En cambio la mía, gracias al cianocrilato, se mantuvo intacta el tiempo justo para calificarla.&lt;br /&gt;Y solo he narrado unos ejemplos. Porque al comprar los libros de texto en septiembre, el primero de los que hojeaba, temblándome las manos, aterrorizado, temeroso de lo que se me ordenaría en sus páginas, era el de Tecnología. Quién sabe si aquel año me tocaría construir a escala el Golden Gate con pinzas de la ropa.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3) La incardinación en el medio&lt;/strong&gt;. Terminó Rocío la LOGSE sin saber a ciencia cierta si Teruel lindaba con Ceuta, si el Tajo, a su paso por Gijón, tributaba sus aguas al Genil, o si hubo un Fernando XII en la monarquía española que ganó la batalla de Trafalgar enfrentándose a la flota turca que capitanaba Conan el Bárbaro. Por el contrario, aprendió todo lo aprendible de nuestra comunidad autónoma y, más en concreto, de los alrededores de nuestra ciudad. De hecho, tanto alabó su maestra uno de mis trabajos, que lo colgué orgulloso de &lt;em&gt;El rincón del vago&lt;/em&gt;. Qué obra la mía. No quedó arroyuelo ni montículo cercano a Málaga que no citara en mi estudio. No obstante, estas cateterías me pusieron en algún que otro apuro.&lt;br /&gt;Papá, ¿hay artesanos cerca de aquí? Cómo artesanos, ¿a qué te refieres, Rocío? Sí, verás, es que en mi libro dice: &lt;em&gt;Si hay en tu calle algún artesano, pregúntale en qué consiste su labor y escríbela a continuación&lt;/em&gt;. Ah, bueno, Rocío, es fácil, copia, que te dicto: en mi calle no hay ningún artesano. Por favor, papá, ¿ya estamos otra vez?, no puedo poner eso. Pero si es verdad, Rocío, en esta calle no vive ningún artesano: no querrá el autor del libro que uno se invente un artesano, ¿no?, aunque con las actividades de Tecnología que llevo hechas, igual me puedo considerar ya un artesano polifacético..., soy alfarero, electricista, tallador, cestero, calafateador, sillero, afilador, cerero, orfebre, encuadernador, tapicero..., de todo, Rocío, he acabado sabiendo de todo: venga, de qué artesanía quieres que te hable.&lt;br /&gt;Otra de aquellas preguntitas, supongo que enfocada a profundizar en la cultura andaluza, rezaba así: &lt;em&gt;Busca en tu barrio a alguien que sepa un cante de trilla, pídele que te lo entone y cópialo a continuación&lt;/em&gt;. Le exigían a la chiquilla, urbanita de nacimiento, nada menos que un cante de trilla. A lo mejor en los pueblos hay quien se sepa alguno, pero en plena capital... Habréis adivinado, queridos lectores, cómo me zafé en esta ocasión del puñetero cante de trilla.&lt;br /&gt;Rocío, escribe, que esta será tu respuesta: En mi barrio no hay nadie que se sepa un cante de trilla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-9145962585166548317?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/9145962585166548317/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/el-profesor-y-el-chumbo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/9145962585166548317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/9145962585166548317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/07/el-profesor-y-el-chumbo.html' title='El profesor y el chumbo'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7038694908714463466</id><published>2009-06-24T18:32:00.004+02:00</published><updated>2010-02-24T15:45:58.938+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>Miedo y literatura en "Paradigma"</title><content type='html'>Antonio Heredia, miembro del Consejo de Redacción de la revista &lt;em&gt;Paradigma&lt;/em&gt; (editada por la Universidad de Málaga), me pidió que colaborase con un artículo. Tratándose de un monográfico sobre el miedo, me propuso escribir algo sobre el miedo en la literatura. Pues bien, el número 7 de junio del 2009 ya se ha publicado y se ha colgado en la red para su libre difusión. Podéis leerlo en &lt;a href="http://www.sci.uma.es/bbldoc/paradigma/16881072.pdf"&gt;Paradigma&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7038694908714463466?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7038694908714463466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/miedo-y-literatura-en-paradigma.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7038694908714463466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7038694908714463466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/miedo-y-literatura-en-paradigma.html' title='Miedo y literatura en &quot;Paradigma&quot;'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2892759320967334021</id><published>2009-06-24T18:18:00.005+02:00</published><updated>2010-02-24T15:46:45.881+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncios'/><title type='text'>"Victoria y el fumador" Gratis!</title><content type='html'>Queridos amigos: &lt;br /&gt;Al acabar el periodo lectivo y ordenar esta mañana mi despacho de la Facultad, me sorprendí al ver que conservaba en el fondo de uno de los armarios una caja con 15 ejemplares de mi segunda novela &lt;em&gt;Victoria y el fumador&lt;/em&gt;. Entonces recordé que, en su día, cuando salió la primera edición y me dieron los volúmenes que me correspondían por contrato, me llevé unos cuantos a la Universidad pues me estorbaban en mi domicilio.&lt;br /&gt;El caso es que, transcurridos 3 años de aquello y habiendo cumplido hace tiempo con todos mis compromisos, ya no tengo más amistades o familiares a los que obsequiar. De ahí que se me haya ocurrido regalar estos 15 libros a los primeros 15 lectores de este blog que me lo solicitéis.&lt;br /&gt;Así, aquellos de entre vosotros a quienes os apetezca recibir un ejemplar de &lt;em&gt;Victoria y el fumador&lt;/em&gt; solo tenéis que escribirme un e-mail. Ya nos pondremos de acuerdo en cómo proceder con el envío.&lt;br /&gt;Un amistoso saludo a todos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2892759320967334021?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2892759320967334021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2892759320967334021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/victoria-y-el-fumador-gratis_24.html' title='&quot;Victoria y el fumador&quot; Gratis!'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2987678314851710963</id><published>2009-06-15T11:49:00.006+02:00</published><updated>2010-02-24T15:47:33.103+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Bautizos laicos</title><content type='html'>Hubo un tiempo en que los ateos eran personas serias, coherentes, de cierta formación intelectual. Como habían llegado a su convencimiento por medio del raciocinio, renegaban de Dios sin aspavientos, sin colgarse medallas, sin ridiculizar a los creyentes, respetándolos. Consideraban la fe como una debilidad de la condición humana, siempre temerosa de lo que habrá más allá de la muerte, y, por ello, no solían ensañarse con nadie. Si acaso, con los curas o con la jerarquía eclesiástica, exteriorizando su postura más como anticlericales que como anticristianos. Alguno, no queriendo asustar a familiares y amigos con las ideas que lo condenaban al infierno, hasta ocultaba su auténtico pensamiento autocalificándose de agnóstico: un escalón menos: tal vez el purgatorio.&lt;br /&gt;En contraste con esta antigua circunstancia, los payasos y payasas de Progrilandia avanzan en la Cruzada de convertir al ateísmo en una flamante religión. A falta de ritos propios, echan mano de los ajenos amoldándolos a martillazos en un nuevo misal del despropósito, texto que hoy se halla en curso de redacción. Ya hace años que instalan en sus casas belenes laicos, maquetas de paisajes invernales en las que no figura el Niño Jesús ni la Virgen ni San José ni los Reyes Magos, pero sí el Caganer, claro. Y escribo Caganer con mayúscula pues este líder de la escatología ha entrado en el santoral del laicismo. (Sugiero que, en pro de la igualdad, se añada la correspondiente Caganera.) En Nochebuena no celebran la Navidad, sino el solsticio de invierno, atrasándolo en su ignorancia del 21 al 24 de diciembre. No importa. Hay que enmendarle la plana al Sol, quien alcanza el Trópico de Capricornio sobre la bóveda celeste 3 días antes simplemente porque es un facha. Además, ¿por qué el Sol es masculino y la Luna femenina? Machismo inaceptable. Propóngase a la RAE que se diga la Sol y el Luna.&lt;br /&gt;Uno a uno se laicizan los ritos católicos para incorporarlos al catecismo progresista. La última adaptación: el bautismo: ahora llamado Ceremonia Laica de Imposición de Nombre. Si se populariza práctica tan avanzada, la economía a la que tiende el lenguaje acabará por reducirlo a sus siglas: CLIN. &lt;br /&gt;¿Cuándo será el CLIN de tu bebé? El sábado próximo, que para entonces habremos terminado los cursillos PreCLIN en la agrupación local del Partido. ¿Y a qué hora será? A las cuatro de la tarde, no había otro hueco, chica, porque el sábado se celebran en el Ayuntamiento un CLIN tras otro: el Concejal de Sacramentos y Festejos no da abasto. Eso sí, le van a leer un poema de esta revelación de las letras..., cómo era..., bi.., bi..., Bibiana Aído, eso, y los maceros-sacristanes lo traducirán al català, al galego y al euskera. Qué bonito, ¿y qué música habéis elegido? Ah, esa es otra, mi ex suegra se empeñaba en &lt;em&gt;Como una ola&lt;/em&gt; de Rocío Jurado, será carca la tía..., pero yo me empeñé en Ramoncín, concretamente, en &lt;em&gt;Marica de terciopelo&lt;/em&gt;. Muy bien hecho, sí, señora, y que los retrógrados se vayan a tomar el fresco a una central nuclear: lástima que no pueda asistir al CLIN de Juan Aire Limpio, porque si es igual que el de tu mayor, el de Cabra Hispánica en Peligro de Extinción..., cuánto disfruté allí..., Santa Capa de Ozono: y hasta me emocioné cuando le dieron a tu niña su primera píldora postcoital y le rociaron su cabecita con agua derretida de un glaciar del Pirineo. ¿Cuántos cumple ya tu hija?, porque estará muy crecida, ¿verdad? Mucho, sí: cumple quince. Qué barbaridad, ¿quince?, Santa Bombilla de Bajo Consumo, si ya mismo hasta puede abortar... ¿Has visto cómo pasa el tiempo, chica?, ahora ni conocerías a Cabra Hispánica en Peligro de Extinción: solo le faltan unos meses para la Confirmación: Ay, qué ganitas tengo de que la Alcaldesa-Canóniga le entregue en la ceremonia su carné de atea...&lt;br /&gt;Algo que sin duda dará mucho juego será la primera comunión. ¿Se sustituirá la hostia por una barrita energética consagrada por el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma? ¿Se conservarán los atuendos de marinerito y de novia? Porque más apropiados serán los uniformes de guarda forestal, ertzaina, ninfa del bosque, hippy, pañuelo palestino o mozo-moza de escuadra.&lt;br /&gt;¿Y las ordenaciones? Porque estos talibanes del laicismo reclamarán, en el momento de recoger sus actas de ediles mucipales, un ritual ad hoc que les habilite para oficiar. &lt;br /&gt;En definitiva, hay un amplio campo por el que progresar hacia un fundamentalismo laico cuyas festividades parangonen en brillantez con las cristianas.&lt;br /&gt;Ay, aquellos ateos inteligentes del pasado...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2987678314851710963?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2987678314851710963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/bautizos-laicos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2987678314851710963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2987678314851710963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/bautizos-laicos.html' title='Bautizos laicos'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-5719177532156581372</id><published>2009-06-13T10:00:00.006+02:00</published><updated>2009-11-18T17:59:59.083+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Rebelión ante la subida del tabaco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ya me había acostumbrado en estos tiempos a que el disparate se convierta en ley y se publique en los boletines oficiales del Estado o de las comunidades autónomas. Pero la crisis está provocando que estos absurdos derroten por la senda de la contradicción. Unos ejemplos:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;* Nos dijeron que el automóvil era un despilfarro, que contaminaba, que destruía al planeta, y nos convencieron de que renunciáramos a él y nos acogiésemos al transporte público. Ahora no saben cómo incentivarnos para que compremos coches a pares y salvemos de la quiebra a esa industria.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;* Nos pusieron a parir a la economía del ladrillo. Nos conminaron a frenar la expansión de aquella burbuja que explotaría en nuestras narices. Nos impelieron a renunciar a una propiedad para resignarnos al alquiler. Y ahora nos ordenan que compremos pisos como locos. Y que lo hagamos prontito y con bulla porque el mercado así lo requiere.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;* Y después de fustigarnos a los fumadores con una persecución que ni la de Diocleciano, quieren valerse de nuestra debilidad para aumentar los ingresos de un Estado que camina hacia la indigencia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Por qué siempre nos toca a los mismos? ¿Por qué cada vez que menguan las arcas de Hacienda nos eligen a los consumidores de nicotina a fin de aumentar la recaudación? ¿Por qué no reparten esa carga entre los practicantes de otros vicios? Y es que hay otras actividades que causan adicción susceptibles de penalizarse. Podrían, pongo por caso, subir las tasas del alcohol. Podrían introducir un impuesto especial sobre los preservativos o los dius o las píldoras anticonceptivas. Podrían penalizar fiscalmente las operaciones de estética y los implantes de tetas y los botos y hasta los pilates y los gimnasios. Podrían cobran un canon sobre la pornografía o reclamar un porcentaje a las casas de putas. Podrían incrementar el bocado fiscal a cualquiera de los muchos juegos de azar permitidos. &lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero no. El tabaco. Siempre le toca al tabaco, pese a denostarlo de todas las formas posibles, hacerse cargo del déficit presupuestario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ha llegado entonces el momento de plantarse, de decir basta con tanta tropelía. Haciendo cuentas, la subida de impuestos viene a ser equivalente a la de un cigarrillo por cajetilla. Propongo entonces la siguiente postura. Disminuyamos nuestro consumo exactamente en esa proporción. ¿Qué me fumo al día, un paquete?, pues a partir de mañana quemaré solo 19 pitillos. ¿Me fumo dos?, pues lo reduciré a 38 cigarros. ¿Fumo media cajetilla?, pues en jornadas alternas fumaré uno menos. Esto implica que cada 19 días (en el caso de un fumador de paquete diario) se ahorra uno de pasarse por el estanco. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así, a nosotros apenas si nos supondrá esfuerzo (por supuesto que mucho menos que el imposible de quitarnos por completo del vicio), mientras que Hacienda recaudará lo mismo que ahora. Ni un céntimo más que hasta el presente. Dejaremos a nuestros fariseos con un palmo de narices. He aquí mi propuesta de consigna:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;SUFRIDOS FUMADORES, PROCURAD CONSUMIR UN CIGARRO MENOS POR PAQUETE. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-5719177532156581372?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/5719177532156581372/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/rebelion-ante-la-subida-del-tabaco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5719177532156581372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5719177532156581372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/rebelion-ante-la-subida-del-tabaco.html' title='Rebelión ante la subida del tabaco'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-6086583608973387825</id><published>2009-06-09T19:42:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:59:30.878+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncios'/><title type='text'>Microantología del Microrelato</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/Si6glB2M9sI/AAAAAAAAAEQ/c6g6AVVoQjA/s1600-h/microrelato[1].gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345386365746738882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 208px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/Si6glB2M9sI/AAAAAAAAAEQ/c6g6AVVoQjA/s320/microrelato%5B1%5D.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/Si6gJ_PJcoI/AAAAAAAAAEI/OW-APTi66tc/s1600-h/microrelato[1].gif"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer recibí 15 ejemplares de &lt;em&gt;Microantología del microrrelato&lt;/em&gt;, el último título de Ediciones Irreverentes en el que colaboro con una breve historia. Como comprenderéis, queridos lectores de este blog, debo recomendaros esta antología en la que Miguel Ángel de Rus ha combinado autores clásicos con contemporáneos. Me ha gustado en especial el último de los cuentos, una genialidad de mi admirado (y aún vivo) Slawomir Mrozek. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.edicionesirreverentes.com/Cercanias/Microrrelatos.html"&gt;http://www.edicionesirreverentes.com/Cercanias/Microrrelatos.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-6086583608973387825?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/6086583608973387825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/microantologia-del-microrelato.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6086583608973387825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6086583608973387825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/microantologia-del-microrelato.html' title='Microantología del Microrelato'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/Si6glB2M9sI/AAAAAAAAAEQ/c6g6AVVoQjA/s72-c/microrelato%5B1%5D.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3782181688246341781</id><published>2009-06-09T19:39:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:59:09.953+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Selección Natural de nuevo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En una entrada anterior mencioné una historia relacionada con cierto mensaje subliminal que deslicé en uno de mis cuentos. Pues bien, mi buen amigo Antonio García González ha querido remediar la difícil visualización de aquel texto en el fichero html que colgaba de Internet redactándolo y corrigiéndolo en formato pdf. Además, Antonio ha tenido la amabilidad de permitirme enlazarlo de este blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los interesados solo tenéis que pinchar en el título para echarle un vistazo.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://150.214.239.38/~acs/seleccion_natural.pdf"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Selección natural&lt;/i&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3782181688246341781?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3782181688246341781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/seleccion-nattural-de-nuevo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3782181688246341781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3782181688246341781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/06/seleccion-nattural-de-nuevo.html' title='Selección Natural de nuevo'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7410048014067703347</id><published>2009-05-26T18:53:00.005+02:00</published><updated>2009-11-18T17:58:47.684+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Interesante experimento</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Está visto que mis compañeros y amigos del Departamento no dejan de inspirarme nuevas entradas. Hoy ha sido Mercedes, la directora local del máster interuniversitario en matemáticas. Me pidió el viernes, con este lunes como último día de plazo, que le mandase por e-mail unos datos personales para cumplimentar las fichas del profesorado en un formulario electrónico. El último de los cuatro apartados se refería a la realización de otras actividades no relacionadas con la docencia o la investigación. La llamé por teléfono.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Oye, Mercedes, ¿servirá el haber sido coordinador del departamento de informática del CEP? Sí, claro, Alberto, cosas como esas valen: pon todo lo que se te ocurra, cuantas más, mejor: así habrá más probabilidades de que la Junta de Andalucía nos renueve el máster. De acuerdo, Mercedes, ahora mismo te lo envío. Gracias, Alberto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero tras escribir las cuatro o cinco facetas que me parecieron pertinentes, sentí un calambrazo cerebral que me llevó a añadir las siguientes a la lista de supuestas profesiones desempeñadas por mí:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;* Ideólogo del cártel de tráfico de estupefaciemtes y trata de blancas de Toral de los Guzmanes &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;* Redactor Jefe del periódico &lt;em&gt;Franco todavía no ha muerto&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;* Saltimbanqui tercero del circo &lt;em&gt;La carcajada universal&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;* Picador de reses bravas de la cuadrilla de Jesulín&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;* Biógrafo de Ernesto Guevara y de José María Aznar (este como negro)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;* Traductor simultáneo de los discursos del Rey al silbo gomero&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;* Verdugo suplente del cadalso número 14 de Teherán&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y ahí me paré. Si continuaba podría llamar la atención con tamaña versatilidad. Aún no le he dicho nada a Mercedes. Solo recibí un correo suyo en el que me agradecía mi prontitud. Si ella se limita a cortar y pegar, la relación de mis exóticos oficios seguirá su trámite hasta llegar a las más altas instancias de la Administración. Si así acontece, mi inocente bromita se convertirá en un interesantísimo experimento sobre el control de erratas en la transmisión digital de información. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Porque siempre sospeché que los burócratas encargados de examinar este tipo de papeleo informático solo abren una por una las pestañas con graciosos golpecitos de ratón a fin de comprobar que hay algo relleno por los solicitantes. El contenido es lo de menos. Análogos gazapos deslizados por mí en el pasado así lo confirman. Veremos qué ocurre en esta ocasión. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Os mantendré informados, queridos asiduos de este blog. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7410048014067703347?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7410048014067703347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7410048014067703347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/05/esta-visto-que-mis-companeros-y-amigos.html' title='Interesante experimento'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7905783575738847198</id><published>2009-05-22T10:26:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:58:26.988+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Células padre y otros avances lingüísticos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Antonio Fernández, un buen amigo y compañero del Departamento de Álgebra, Geometría y Topología, tuvo anteayer una idea espléndida, la de cambiar la denominación de &lt;em&gt;células madre&lt;/em&gt; por la de &lt;em&gt;células padre&lt;/em&gt;. Genial. Cuánta tensión se eliminaría de un debate que serpea entre lo ético y lo político. En relación  a un asunto semejante, recuerdo haber leído no hace mucho el artículo de una feminista en el que se quejaba de cómo la crisis ha provocado un retroceso en las conquistas ya sustanciadas sobre el diccionario y la gramática. Por ejemplo, sólo se habla de parados, en lugar de parados y paradas, solo se menciona a los pequeños y medianos empresarios, cuando habría que decir los pequeños y las pequeñas y los medianos y las medianas empresarios y empresarias. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Solución al espinoso tema biológico que nos concierne: células padre al canto. Así, los defensores y las defensoras del lenguaje no sexista, elevado a la categoría de ley por algunos gobiernos autónomos, se alegrarían de estos progresos en la igualdad de género (género gramatical, claro, aunque se olviden los otros cuatro, neutro, epiceno, común y ambiguo, para los que no se ha redactado aún ni un decreto ni una resolución ni siquiera una miserable circular interna.)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Propongo los siguientes avances en política lingüística igualitaria: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahí está el padre del cordero. Lo pasamos de puto padre. El padre que te parió... Ese es el padre de todas las guerras. Regresaré al padre patria. En el fondo de la tinaja se asienta el padre del vino. Llovió tanto que se atoraron los padreviejos. Ese es el padre del asunto. Le mentaron al padre. Al final se salió de padre. Qué hijo de su padre... Esos son los polvos del padre Celestino. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se admiten colaboraciones en esta excepcional tarea de emparejar &lt;em&gt;padre&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;madre&lt;/em&gt; en nuestra lengua, aunque rica y antigua, todavía asaz machista. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7905783575738847198?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7905783575738847198/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/05/celulas-padre-y-otros-avances.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7905783575738847198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7905783575738847198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/05/celulas-padre-y-otros-avances.html' title='Células padre y otros avances lingüísticos'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-6969083451656337688</id><published>2009-05-22T10:13:00.003+02:00</published><updated>2009-11-18T18:02:50.267+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>La sábana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Este martes me llamaron por teléfono José Antonio Moreno y el resto de simpáticos presentadores del programa &lt;em&gt;La sábana &lt;/em&gt;de Canal Extremadura Radio para entrevistarme en directo. Pasamos un buen rato de charla. Si queréis escucharlo, aquí os dejo un enlace:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://radio.canalextremadura.es/radio-a-la-carta/audios/la-sabana-19-de-mayo"&gt;http://radio.canalextremadura.es/radio-a-la-carta/audios/la-sabana-19-de-mayo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-6969083451656337688?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/6969083451656337688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/05/la-sabana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6969083451656337688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6969083451656337688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/05/la-sabana.html' title='La sábana'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-8101667923917740376</id><published>2009-05-18T13:17:00.006+02:00</published><updated>2009-11-18T18:01:08.321+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>El huevo de Franco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A buenas horas nos hemos enterado de que Franco tenía un único testículo. (Es de suponer que el derecho, claro.) Este extraordinario descubrimiento ha sido hecho público por el escritor José María Zavala, quien da credibilidad al testimonio de la nieta del urólogo de quien fuera caudillo de todas las españas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al margen de lo indirecto o tortuoso de la fuente, noticia tan trascendental exige el inmediato levantamiento de la losa de El Valle de los Caídos, la exumación del cadáver y que un equipo de expertos forenses de todo el mundo examinen el cadáver con minuciosidad científica. No pueden quedar dudas acerca de la veracidad de centenares de expresiones vertidas durante décadas pues, de verficarse tamaña eventualidad, habrán de ser corregidas como corresponde. He aquí unos ejemplos:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Donde se dijo "los tenía bien puestos", habrá que decir "lo tenía bien puesto".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Donde se dijo "Franco redactaba leyes como le salía de las pelotas", habrá que decir "Franco redactaba leyes como le salía de su pelota".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Donde se dijo "vaya par de cojones", habrá que decir "vaya cojón solitario".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Donde se dijo "yo a Franco lo colgaba por los huevos", habrá que decir "yo a Franco lo colgaba de su huevo".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Etcétera, etcétera. He dicho.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-8101667923917740376?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/8101667923917740376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/05/el-huevo-de-franco.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8101667923917740376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8101667923917740376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/05/el-huevo-de-franco.html' title='El huevo de Franco'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3741431711582781372</id><published>2009-04-15T10:23:00.006+02:00</published><updated>2009-11-18T17:57:11.530+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Patada en el culo a Espido Freire</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Este martes comenzó en el Instituto Municipal del Libro un ciclo sobre vampirismo y literatura tituklado&lt;em&gt; La fuerza de la sangre&lt;/em&gt;. La verdad es que la imaginación de Alfredo Taján para buscar temas atractivos no deja de asombrarme. Por supuesto que me acerqué. Aquellos actos suelen comenzar con bastante retraso. Mas como practico una puntualidad nada acorde con la ciudad en la que vivo, llegué a la hora exacta: las ocho de la tarde. De ahí que, al irrumpir el primero en la sala, pudiera escoger la localidad más oportuna. La primera fila estaba reservada. Me decidí entonces por la segunda, por una silla casi enfrentada a la mesa de oradores y con buenas vistas a la pantalla de proyección.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Os cuento estos detalles acerca de mi ubicación, estimados lectores de este blog, porque resultará crucial en el desenlace del episodio que quiero relataros. A eso de las y veinte entraron Alfredo Taján, Luis Alberto de Cuenca, Espido Freire y los tres coordinadores del ciclo, Ana Rossetti, Noni Benegas y Óscar Martín. Taján, aparte de su función como Director del IML, ejerció de acomodador indicándole a De Cuenca y Espido los lugares donde sentarse. Oh, casualidad sublime, la afamada escritora cayó justo delante de mí. Reconozco lo apropiado de su atuendo, un vestido oscuro de mangas acampanadas y justa minifalda por la que asomaban dos espléndidas piernas enfundadas en medias de malla. Una vampiresa, vamos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El acto comenzó tras los habituales posados para la prensa. No os daré aquí detalles, queridos amigos, pues para ello están las crónicas que habrán de aparecer entre hoy y mañana en los periódicos. Sí que añadiré que estuvo muy bien planteado: el audiovisual, la oscuridad, las intervenciones en directo de las poetisas como voces en off, la atmósfera tenebrosa, el ingenio de Alfredo Taján, la erudición y el desparpajo de Luis Alberto de Cuenca... Y la charla sin papeles de Freire que mostró una enorme facilidad para la expresión verbal. Ha sido la primera vez que he visto a alguien llevar las líneas de su exposición anotadas en un discreto PAD.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El caso es que los asientos de madera del Salón de Actos del IML son bastante incómodos. Mis ochenta y tantos quilos y las casi dos horas de duración del evento me impelían a cambiar con frecuencia de postura. Piernas extendidas. Piernas cruzadas. Apoyo sobre el lado izquierdo. Ora sobre el derecho. Retrepado en el respaldar. Inclinado hacia adelante... Y en una de esas evoluciones, creo que fue descruzando el pie derecho, propiné una patadita al trasero de Espido. Al principio pensé que mi zapato había rozado una pata de la silla, pero el ligero bote que dio la escritora me confirmó que el puntapié atinó en sus sugerentes nalgas. De hecho, ella amagó volver la cabeza, aunque no llegó a girarla ni cuarenta y cinco grados. Regresó de inmediato a su postura de escriba egipcio sin responder a mi inconsciente agresión. Quizá cayó en la cuenta de que romper el ambiente tétrico que se había establecido con una salva de improperios garroteros o sacudiéndome un indignado bofetón destruiría de golpe su áurea de sacerdotisa del Olimpo Literario. Aquello me salvó, gracias a Dios, de la vergüenza y el oprobio públicos. Pongo a todos los dioses por testigos de que mi coz no fue ni mucho menos intencionada. Un accidente, os lo aseguro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así, pido aquí disculpas, no solo a tan insigne figura de las letras, sino a cualquiera de sus fanáticos seguidores que se haya sentido ofendido por mi imperdonable afrenta física. Por otro lado, sirva mi acción para disfrute y regodeo de quienes se hallan en el extremo opuesto, es decir, de quienes opinen de Espido Freire que es una empollona, cursi e inaguantable y producto de los técnicos de la mercadotecnia. No puedo incluirme en ninguna de las dos banderías pues, si me decanto por la primera, podría achacárseme corporativismo al colmar de elogios a una compañera de editorial (ambos hemos publicado sendos libros con Algaida), y si la critico, se me tildaría de envidioso o resentido o fatuo presuntuoso. Comprenderéis, estimados seguidores de este blog, que no me pronuncie sobre el particular. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lo entendéis, ¿verdad? &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3741431711582781372?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3741431711582781372/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/04/patada-en-el-culo-espido-freire.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3741431711582781372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3741431711582781372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/04/patada-en-el-culo-espido-freire.html' title='Patada en el culo a Espido Freire'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2017608344348550700</id><published>2009-04-12T12:01:00.005+02:00</published><updated>2009-11-18T17:56:41.713+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>La sombra</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hubo una especie de pacto de silencio entre quienes vimos la sombra, pues ninguno deseábamos que se nos tomara por trolosos o, peor aún, por fanáticos a quienes el fervor religioso les nubla la razón. Porque ya hay en este país una nómina demasiado larga de chiflados a quienes se les ha aparecido la Virgen en un olivar, o se han cruzado por el monte con un Jesucristo con la cruz a cuestas. Y eso que nadie manifestó que la sombra se tratara de la Virgen, de Jesucristo o de cualquiera de los santos. No. Además, tampoco prentendíamos iniciar una leyenda, una más de las que proliferan en Semana Santa. A saber cómo la transformaría el boca a boca. Cada uno de nosotros elaboró para sí mismo su propia explicación sobre la sombra o se contuvo en exteriorizar su desconcierto. Por eso, queridos lectores de este blog, me limitaré a narrar los hechos conforme acontecieron, con la máxima fidelidad a mis recuerdos. Interpretad vosotros lo que estiméis real, lógico o verosímil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sabed, estimados amigos, que todos los años saco el trono de cierto Crucificado del que no proporcionaré más detalles. Entendedme si los omito, por favor. Las razones las expuse arriba. Ah, y aclaro, para los que no conozcáis la jerga cofrade de mi ciudad, que sacar un trono significa llevar sobre el hombro el paso en el que se procesiona a la imagen. Pues bien, admito que fui yo el primero en apreciar algo extraño. A la hora y media de comenzar el cortejo, una simple mancha negra irrumpió por el rabillo del ojo. Cuando dirigí la vista hacia ella, solo vi un balcón iluminado por el sol del atardecer. Creí que se trataba de una de mis moscas volantes, esas aglomeraciones gelatinosas del humor vítreo con las que aprendí hace años a convivir. El oculista me tranquilizó en su momento, me dijo que les pusiera nombre y me olvidase de ellas. Y desde entonces bailan en mi campo de visión al compás del movimiento de mis órbitas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero en este día que relato, conforme avanzaba el crepúsculo, se repitió el fenómeno en varias ocasiones. En unas, al nivel de un segundo piso. En otras, el borrón ensombrecía una señal de tráfico o la base de un semáforo. Pero aumentado sin cesar la frecuencia de sus apariciones y creciendo en tamaño aparente. Luego supe que algunos de mi compañeros de varal también se habían percatado de esa evolución. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ya al anochecer, la sombra se quedó a la derecha del trono, avanzaba con nosotros, por detrás del público, amoldándose a las fachadas de las casas, irrumpiendo en los portales, traspasando las lunas de los escaparates y las ventanas de los bajos. Si mecíamos el paso sobre el sitio, al compás de la banda, la sombra también se detenía. Permanecía ahí, impasible, cuadriculada tras una reja o plegada en el doblez de una esquina. En el grupo de 8 ó 10 hombres comenzaron a formularse comentarios. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿No le notáis una especie de testa? Sí, yo se la noto, y cuando la pared es plana, se me figura que hasta tiene brazos. ¿Y qué luz la producirá?, Porque estos hachones de cera del frontal del cajillo no pueden crear una sombra tan alta. Qué va, imposible. Y si se tratara de las farolas, la sombra no se movería con nosotros. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Normal que la gente no la vislumbara. Ellos, de cara a la procesión, miraban hacia el crucificado, y no a sus espaldas. Solo quienes portábamos la imagen nos dimos cuenta de que la sombra insistía en acompañarnos. Durante nuestro recorrido por el interior de la Catedral, la sombra se agingantó con desmesura. Creció hasta alcanzar el cielo de las bóvedas. Con tamaña superficie oscureciendo las columnas pudimos comprobar que, en efecto, se trataba de una silueta humana. Titánica, eso sí, mas la propia de un varón vestido con una túnica semejante a la de nuestro atuendo de portadores. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De nuevo en la calle, la sombra se contrajo a una altura normal. Advertimos que intentaba acercarse al trono porque las tinieblas de su contorno ya no se deslizaban por los muros, sino que se ondulaban como un magma negruzco sobre las cabezas de los presenciaban el cortejo. Y así continuó todo el tiempo, a dos metros, a cuatro, a solo uno... Y estábamos a punto de acabar la procesión, en la maniobra de rotar el trono sobre sí mismo y enfilarlo hacia la puerta, cuando el foco de una cámara de televisión apostado en un tercer piso proyectó una segunda sombra, la del Crucificado que llevábamos a hombros. Las dos sombras quedaron muy próximas, flotando como fantasmas en la nube de incienso de los turiferarios. Giraban a nuestro mismo ritmo, pasito a pasito, nota a nota de la partitura, batida a batida del tambor... Uno de los apéndices de la primera sombra, el que semejaba su brazo derecho, se alargó unos centímetros. Lo suficiente como para palpar el travesaño de la cruz. Algunos lo interpretamos como producto de la perspectiva, que cambiaba de ángulo al movernos en el viraje. Otros aventuraron algunas hipótesis que no reproduciré aquí. El caso es que, en ese instante, justo con el contacto, la sombra desapareció. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como os dije antes, queridos amigos, yo sé exactamente lo que vi, y tal cual lo vi os lo he relatado. Ni he añadido nada de mi cosecha, ni pretendo formular la menor explicacion. Que cada cual piense lo que estime oportuno.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2017608344348550700?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2017608344348550700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/04/la-sombra.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2017608344348550700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2017608344348550700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/04/la-sombra.html' title='La sombra'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-5585886746286512476</id><published>2009-04-09T14:55:00.006+02:00</published><updated>2010-04-06T18:21:45.949+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Miércoles Santo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A los seguidores de este blog que no conozcan la Semana Santa de Málaga les relataré en esta entrada dos tradiciones en verdad sensacionales que se viven la noche del Miércoles Santo en la capital. Una la lleva a cabo la Cofradía de Jesús el Rico. La imagen del Nazareno llega sobre su trono (llamado paso en otras localidades) a la plaza de la Aduana. Ante la imagen se sitúan el Obispo y el resto de autoridades civiles y militares. La gente enmudece. Los penitentes encienden sus cirios. Los músicos de la banda insertan en sus atriles de marcha la partitura del himno español. Muchos son los que se arrodillan. Otros preparan sus máquinas fotográficas. Nadie pestañea. Y en el instante en que suena un clarín, como aviso para que los intérpretes comiencen la ejecución de pieza tan briosa, se libera la paloma que fue capturada esa misma tarde en el Parque, y el ave evoluciona por una atmósfera mágica, revolotea hasta orientarse en medio de ovaciones y salvas de furor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y solo unas horas más tarde acontece un soberbio episodio. Este se desarrolla en la plaza de la Constitución, en el cogollo de la ciudad. Allí irrumpe la mole de 4.500 quilos sobre la que se erige una Virgen, qué casualidad, de nombre Paloma. Y conforme el trono avanza, se procede a la suelta de presos. Aplausos. Vítores. Lágrimas... Emoción a raudales. Los convictos han sido previamente repartidos entre el público para que los liberten durante la procesión. Creedme si os digo que el espectáculo supera lo grandioso. Conmueve contemplar cómo esos desdichados, libres ya de las bolas de acero que se encadenaban a sus pies, corretean sin saber a ciencia cierta a dónde dirigirse, despistados, tropezando con las sillas y las vallas, dispersándose entre la multitud enfervorecida que los aclama. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A nosotros nos dieron un recluso algo díscolo. Costó trabajo domeñarlo ymantenerlo inmóvil hsta el momento justo. Eso sí, al quitarle los grilletes, salió disparado como el que más. Qué enternecedor y qué excitante fue todo. Os lo recomiendo para el año próximo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-5585886746286512476?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/5585886746286512476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/04/los-seguidores-de-este-blog-que-no.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5585886746286512476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5585886746286512476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/04/los-seguidores-de-este-blog-que-no.html' title='Miércoles Santo'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7972578022698240632</id><published>2009-03-24T19:06:00.004+01:00</published><updated>2009-11-18T17:56:00.849+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Menudo pijama</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SckhX1aV3nI/AAAAAAAAAEA/Sp5J6KOsxZw/s1600-h/electro.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5316817528445853298" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 180px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SckhX1aV3nI/AAAAAAAAAEA/Sp5J6KOsxZw/s320/electro.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acabo de pasear por &lt;a href="http://www.marveldirectory.com/"&gt;http://www.marveldirectory.com/&lt;/a&gt;, una página en la que están fichados cada uno de los superhéroes de Selecciones Marvel: Spider-Man, la Antorcha Humana, la Patrulla X, Thor o Estela Plateada. En mi juventud fui asiduo comprador de aquellos cuadernillos. Aún hoy releo los que conservo. Y cuando vi en la web la imagen de Electro, que incluyo en esta entrada, no pude evitar acordarme de sendos pijamas parecidos que nos regaló mi madre en una Navidad a mi hermano y a mí.&lt;br /&gt;Son muy cómodos, Alberto, y como estaban en oferta dos por uno, ahí tengo otro para tu hermano.&lt;br /&gt;De su comodidad no me atrevo a emitir un juicio. Ahora bien, aquellas prendas gozaban de inauditas propiedades físicas. Las más espectaculares se referían al electromagnetismo. Cuando caminaba a oscuras por el pasillo de mi piso, chas..., chaschás, saltaban chispazos de un pernil del pantalón al otro. Chas. Y los chasquidos que provocaba aquella minitormenta, chaschás, chas..., se escuchaban con cierta potencia, como las crepitaciones de una radio mal sintonizada. Reconozco que nunca me acostumbré a avanzar por el corredor iluminado por esporádicos fogonazos de electricidad. A veces hasta temía electrocutarme al ir enfundado en un condensador de quién sabe cuántos faradios. Porque las centellas alcanzaban varios centímetros. Creedme, amigos. Qué bravías. Ni las producidas por un carrete de Rumford. Para provocar tamañas descargas, la diferencia de potencial entre ambas perneras habría de medirse en miles de voltios. Y a mi hermano le sucedía igual. Él hasta pensó en coserle a cada dobladillo un juego de cadenitas metálicas, con el otro extremo arrastrando por el suelo, a modo de toma de tierra. También se nos ocurrió donar aquellas vestimentas de cama al Museo del Laboratorio Magnético de Faraday. Allí las expondrían junto a los aparatos más asombrosos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ah, y otro interesante fenómeno, este dentro del campo de la mecánica, acontecía al sentarse. Y se originaba en la propia fibra del tejido, y no en la tapicería del sofá, pues en aquella época el mío estuvo forrado en cuero, y el de mi hermano, en pana. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Qué curioso que la superficie interior de la camisa, la que contactaba con la piel, tuviera un coeficiente de rozamiento nulo, mientras que fuese infinito el de la exterior. Porque la tela se pegaba al respaldo con el ímpetu de un centenar de ventosas. Ni el velcro, vamos. Sin embargo, por dentro no ofrecía la menor adherencia a la carne humana. Así, poco a poco, por gravedad, uno se escurría hacia abajo, deslizándose por las entrañas del ropaje, viendo cómo el cuello de la vestidura se iba quedando arriba conforme la cabeza descendía, con lentitud, hasta el nivel del segundo botón, introduciéndose por completo. Os juro, queridos lectores del blog, que pasó por mi mente instalarme en el diván un cinturón de seguridad de coche a fin de no resbalar por las profundidades del pijama. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Menudo pijama.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7972578022698240632?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7972578022698240632/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/03/menudo-pijama.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7972578022698240632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7972578022698240632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/03/menudo-pijama.html' title='Menudo pijama'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SckhX1aV3nI/AAAAAAAAAEA/Sp5J6KOsxZw/s72-c/electro.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-728118258157081978</id><published>2009-03-10T12:21:00.004+01:00</published><updated>2009-11-18T17:55:42.709+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Selección Natural y la subliminidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El sábado me encontré con un antiguo amigo. Tras separarnos al finalizar el bachillerato, ha sido la segunda vez en poco tiempo que coincidimos. Antonio me comentó que estuvo ojeando en Internet uno de mis cuentos,&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.arquired.es/users/ascii/relatos/relato.htm"&gt;&lt;em&gt;Selección natural&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, con el que obtuve el II Concurso ASCII de relatos. No me extrañó que diese con él pues tuvo mucha difusión en la red. De hecho, casi aseguraría que es mi obra más difundida ya que lleva 11 años colgada en multitud de páginas de ciencia-ficción de todo el mundo. Sin embargo, evito releerlo ya que se me revuelven las tripas con el mal estilo que usaba en aquella época: redundancias, aliteraciones, solecismos, profusión de adverbios acabados en mente..., e incluso garrafales faltas de ortografía que me animan a vaciarme los ojos con una cucharilla para evitar su contemplación. No obstante, la historia tuvo mucho éxito y se encuentra muy referenciada. Quizá ello se explique porque el aficionado a la ciencia-ficción valora mucho más el fondo que la forma.&lt;br /&gt;El caso es que, hablando con Antonio sobre ello, le narré una anécdota acerca de Selección natural que no me resisto a repetiros. Veréis, queridos seguidores de este blog. Pero antes de proseguir, he de puntualizar que dentro del texto de aquella obrita, y como parte fundamental del argumento, se incluía el volcado en hexadecimal de un virus informático sobre cuya autoría acusaban al protagonista. Aquella especie de sopa de letras y números se repetía en varias ocasiones a lo largo de la narración.&lt;br /&gt;Pues bien, viajé a Sevilla a recoger el premio. (La entidad convocante, ASCII, era la Asociación Sevillana para la Ciencia-ficción y la Investigación Informática.) Y después de la ceremonia y de la entrega y de las fotos y de unas cuantas carcajadas (aquellos jóvenes eran muy simpáticos), me decidí a revelarles un secreto.&lt;br /&gt;Bueno, muchachos, ya que me habéis dado el premio y esto no tiene vuelta de hoja, os voy a confesar algo: hice trampas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mis contertulios se quedaron un tanto sorprendidos. Vacilaban entre creerme o decantarse por una más de mis chanzas. Pero yo insistí.&lt;br /&gt;Sí, ¿no os acordáis que en mi cuento iban unos cuantos volcados en hexadecimal?, pues en ellos camuflé en diagonal, de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, la frase &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ES EL MEJOR CUENTO&lt;/span&gt;. ¿No notasteis conforme lo leíais el impulso inconsciente de premiármelo?, porque esos  son los efectos de los mensajes subliminales...&lt;br /&gt;No dijeron nada. Tampoco se rieron. Se mantuvieron así, en la sospecha de si me estaba quedando con ellos o les descubría una rotunda verdad. Vosotros mismos, estimados amigos, estáis en condiciones de comprobarlo sin más que examinar  &lt;a href="http://www.arquired.es/users/ascii/relatos/relato.htm"&gt;&lt;em&gt;Selección natural&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;. Claro que, en el formato html en que se encuentra, no resulta tan fácil de hallar el mensajito. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-728118258157081978?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/728118258157081978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/03/seleccion-natural-y-la-subliminalidad.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/728118258157081978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/728118258157081978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/03/seleccion-natural-y-la-subliminalidad.html' title='Selección Natural y la subliminidad'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2905796588086440116</id><published>2009-02-24T11:19:00.004+01:00</published><updated>2009-11-18T17:55:15.830+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Otra de Bancos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Siento repetirme en los temas, queridos asiduos de este blog, pero es que la vida se repite y se repite y se repite y se repite... Y uno de estos asuntos que, de modo natural, resucita sin cesar en nuestras vidas, es el de los bancos. He experimentado con ellos una reciente anécdota que no me resisto a relataros. Veréis.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me encontraba resolviendo unos problemas en mi despacho de la Facultad de Ciencias cuando llamaron a la puerta. Adelante. Hola, buenos días, ¿puedo pasar? Se trataba de una joven atractiva vestida a lo ejecutivo y que llevaba un maletín de piel apretado bajo el sobaco. Del opuesto colgaba un bolso, también de piel. Don Alberto, soy del Banco B., y quisiera hablar un momento con usted acerca de una oferta, por si quiere trabajar con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Andando, una oferta de trabajo. Y de una entidad importante. Como comprenderéis, me sorprendí con agrado. Y si encima habían enviado para captarme a la veinteañera más sexi de la institución, es que podría merecer la pena saber las condiciones. Pasa, pasa, por favor, y siéntate: venga, dime, te escucho. Sin embargo, si habéis sido más sagaces que yo, habréisi adivinado que ese &lt;span style="font-style: italic;"&gt;trabajar con nosotros&lt;/span&gt; no significaba un sabroso puesto de directivo, sino que es esa la manera en que los bancarios se refieren en su jerga al hecho de traspasar mis cuentas y mis domiciliaciones con ellos. No obstante, tomé una pequeña venganza que me hizo olvidar la decepción.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Qué le parece, don Alberto? Seguro que el banco con el que ahora trabaja usted no le proporcionará tantas ventajas. No sé, la verdad es que estoy contento con él ¿Cuál es su banco, si me permite preguntarle?, ¿con qué banco trabaja usted ahora? Bueno..., no es un banco, es una caja de ahorros: la Caja C. Ah, ya, ¿y dice que está usted contento con cómo le tratan en Caja C.? Por supuesto, mira ahí, en la pared, ¿lo ves?, todos los años me regalan el almanaque. Ah, si es por eso, nosotros también regalamos almanaques. Sí, no dudo de que regaléis almanaques, pero seguro que en esos almanaques vuestros no salgo yo. ¿Cómo dice? Sí, te lo aclaro, ponte de pie y ven conmigo, ¿te fijas en la foto del almanaque?, ¿no adviertes nada peculiar?, ¿observas al que está sentado en ese banco? Caramba, cierto, es usted...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Le devolví la sorpresa, y con ella, la decepción. Imposible asegurarme que yo saldría en los almanaques del banco B. No pudo mejorar entonces mi situación actual.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Os quiero puntualizar aquí, amigos míos, que lo del almanaque no fue casual. Resulta que el fotógrafo que confecciona el almanaque de Caja C. es un íntimo mío a quien conozco desde la infancia. El año pasado, cuando le encargaron  unas instantáneas del Puerto de Santa María, me pidió que lo acompañase, para no viajar solo, con la recompensa de invitarme a comer. No solo accedí, sino que me coloqué en el campo de su cámara cada vez que accionaba el disparador pues se me antojaba salir en el almanaque de Caja C.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Os confieso este inocente acto de vanidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2905796588086440116?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2905796588086440116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/02/otra-de-bancos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2905796588086440116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2905796588086440116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/02/otra-de-bancos.html' title='Otra de Bancos'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7520618277333041168</id><published>2009-02-24T11:03:00.004+01:00</published><updated>2009-11-18T17:54:53.927+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Otra conversación con Telefónica</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los comerciales de las compañías telefónicas solo se arredran ante las malas contestaciones que rayan la grosería o ante situaciones insólitas no contempladas en su manual. Hay varias técnicas para que la conversación con ellos sea breve, sin llegar a la descortesía. Si os acordáis, queridos amigos de este blog, ya me referí a alguna de ellas en una entrada anterior. Pero hoy os voy a relatar la última que puse en práctica anteayer.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Señor Alberto? Sí, soy yo dígame. Buen día, le llamo de la compañía X. para informarle de nuestra reciente oferta de servicios de telefonía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces vino el rollo de costumbre del que, por descontado, os indultaré. Pero el caso es que, antes de que me soltara la perorata completa, es decir, durante los preliminares, interrumpí a mi interlocutor telefónico con una frase de timbre muy sincero.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ah, eso que me dice usted es muy atractivo, y me interesa mucho:  ya me gustaría a mí contratar esa oferta: pero, por desgracia, estoy incapacitado legalmente para tomar decisiones, sepa usted que sufro desdoblamiento de personalidad: el capacitado es el otro: ha tenido usted mala suerte. Vaya, ¿y si llamo más tarde, hablaría con él? Lo dudo, caballero, mi otro yo odia el teléfono: lo siento, qué se le va a hacer...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Mano de santo, os lo aseguro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7520618277333041168?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7520618277333041168/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/02/otra-conversacion-con-telefonica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7520618277333041168'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7520618277333041168'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/02/otra-conversacion-con-telefonica.html' title='Otra conversación con Telefónica'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-94705740864700768</id><published>2009-02-02T20:20:00.005+01:00</published><updated>2009-11-18T17:54:29.040+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Al Patriarca Hipólito G Navarro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Querido Hipólito:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tu bajada por las escaleras sosteniendo en las manos el premio de "El Público" coincidió con una asombrosa asociación mental mía. Verás. Estaba sentado en el sofá de mi salón, fumándome un Reales, con Canal 2 Andalucía sintonizado, aunque leyendo un interesante texto acerca de la conjetura de Poincaré, mientras esperaba que subieras al estrado. Dejé el libro en el instante en que Jesús Vigorra pronunció tu nombre, faltaría más. Y sabes que no miento si te aseguro que me sentí orgulloso de verte allí, perorando con la facilidad y la agilidad neuronal con la que sueles perorar, deslizando tu fina ironía y reivindicando el mérito del relato frente a su hermana mayor, la sojuzgadora novela. Me pareció todo muy bien, qué quieres que te diga, aunque mi actividad literaria se centre precisamente en la novela y no haga más incursiones en la narrativa corta que las entradas de mi blog o las publicaciones en revistas literarias. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pues eso, Hipólito, como te decía, pasé un buen rato, tan contento, retrepado en un cojín, el cigarrillo en la izquierda y el mando a distancia en la derecha, disfrutando de ese tu momento de gloria como me imagino que tú disfrutarías y subiendo poco a poco el volumen pues la tormenta y los truenos arreciaban al otro lado de los cristales. Y luego se escuchó un insólito estruendo. Al principio me pareció que se trataba de una escuadrilla de boing 707 planeando una cuarta más arriba de mi azotea. Deseché la hipótesis por imposible. A quién se le ocurriría despegar con tiempo tan infame. Fue entonces, en tu descenso del escenario, advirtiendo cómo tu barba de patriarca llegaba hasta el trofeo que sostenías entre tus manos, cuando se me vino a la cabeza una sobrecogedora escena de &lt;em&gt;Los 10 mandamientos&lt;/em&gt;, aquella en la que Charlton Heston, interpretando a Moisés, bajaba del Sinaí portando unas tablas en las que poco antes se imprimió una decena de preceptos con tóner de rayos y centellas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero no pude seguir atento a la televisión pues irrumpieron mi mujer y mi hija mayor conminándome a voces a que me asomara a la terraza. Descorrí alarmado la cortina. En efecto, un ventarrón azotaba a los árboles de la acera doblándolos hasta la horizontal. Algunos ya habían sido arrancados de sus alcorques. Vaya, vaya... Qué poder el de Hipólito para desatar las fuerzas de la naturaleza. Porque aquello, como comprenderás, no podía ser casual. Acuérdate, si no, de Abenámar, el moro de la morería. El aire corría con tanta velocidad que eran apreciables las líneas cinéticas con que se dibujaría el huracán en un cómic. ¿Dije antes ventarrón? De ventarrón nada: un tornado de carné. Un trozo enorme de chapa, procedente del techo de la estación de autobuses que está a más de 200 metros de mi domicilio, surgió de la izquierda para golpear el capó del único coche que circulaba por la avenida. De milagro no penetró por el parabrisas decapitando al conductor de un tajo. La puerta de mi casa, blindada como las de todo el bloque, tembló golpeada por un ariete rabioso. A través del umbral penetraba una corriente que desplazó la alfombra hasta la pared opuesta. Mi hija pequeña, la que estudia periodismo, se puso a grabar aquel estrépito que sonaba en la media aritmética del cataclismo y la ultratumba. Joder con Hipólito, la que ha armado. Mañana mismo le escribo contándole la repercusión en Málaga de la entrega de su premio. Mira, Alberto, el toldo. Mi mujer señaló al ventanal de la cocina. El toldo aleteaba furioso. No se sabía bien si amenazaba desprenderse o tirar de todo el edificio hacia poniente y llevarlo hasta Algeciras. Has que recogerlo, rápido, como salga despedido, a saber a quién puede caerle encima o provocar un accidente de tráfico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y entonces se armó, Hipólito. La polea del toldo se había desencajado. Quise subirlo a mano tirando de los nervios de aluminio. Suéltalo, Alberto, no importa que se vaya, ya se comprará otro. Si no es porque se vaya, Charo, si es porque no le ocasione un estropicio a nadie. Mas ni empleándome a fondo lograba vencer la resistencia al aire. Además, al abrir la ventana de par en par, las ráfagas atravesaban la vivienda como si me hubiese mudado al polo Sur. A Charo le entró un ataque. Y es que, al yo subirme a un banquillo para llegar con la mano a la polea, ella me agarró de las piernas pensando que yo también saldría succionado por el ventanal y agarrado a un original parapente. Quizá, de haber sucedido así, me habría reunido con aquel cura brasileño, que se elevó del suelo gracias a varios centenares de globos. ¿Te acuerdas? No se supo nunca más de aquel hombre. A lo mejor resolvía aquel caso a bordo de mi toldo volador.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Suéltame, Charo, que me tiras a la calle. No te suelto, bájate tú. Te aseguro, Hipólito, que si no fuese por el rugido del tornado, los gritos de mi mujer y míos los habrías oído tú en Sevilla. Suéltame te digo, que me tiras. No, no te suelto, bájate y deja al puñetero toldo de una vez, que no resisto verte ahí. Pues no me veas, vete a otra habitación y ya lo haré yo solo. Que no. Que sí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un numerito, Hipólito. Y mientras tanto, delante de nosotros revoloteaban gigantescas ramas de árboles, cartones, retratos de abuelas, chapones, periódicos, boletines oficiales de la Junta de Abdalucía, diccionarios de esperanto, bolas chinas, programas electorales, relojes de arena, telegramas de cese, peluquines, tangas... Los contenedores de basura circulaban por la calzada como auténticos veleros. Menos mal que aquello paró en unos cinco minutos. Ni mi mujer sufrió un síncope, ni yo emulé ni a Ícaro ni al Barón de Munchausen ni a aquel sastre parisino que inventó un traje volador y que él mismo probó desde la torre Eiffel con elresultado de quiebra del negocio por defunción.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En fin. Pese a todo, te reitero mis felicitaciones y espero que sigan dándote los premios que te mereces. Eso sí, antes de la ceremonia, avísame a mí y a Protección Civil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un fuerte abrazo de tu amigo&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alberto&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-94705740864700768?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/94705740864700768/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/02/el-patriarca-hipolito-g-navarro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/94705740864700768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/94705740864700768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/02/el-patriarca-hipolito-g-navarro.html' title='Al Patriarca Hipólito G Navarro'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3677222949344630137</id><published>2009-02-01T11:56:00.009+01:00</published><updated>2009-11-18T17:53:54.960+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>El penique negro y otra vez los blancos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un buen amigo mío, lector ocasional de este blog, me ha pedido que cuelgue en él alguna fórmula que permita  calcular el importe del recibo de amortización de un préstamo. Lo hago encantado. He aquí un enlace&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://150.214.239.38/%7Eacs/cuadro.xls"&gt;Cuadro de amortizaciones&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;a través del cual os podéis descargar la hoja de cálculo Excel que he preparado. Ella os calculará el cuadro de amortizacion de cualquier préstamo sin más que darle como datos el capital, el tipo de interés y el número de meses en los que se amortizará. Por defecto he puesto 300 meses (25 años), pero podéis variarlo sin más que añadir filas (copiando y pegando fórmulas en celdas) o suprimirlas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora me he acordado de que hace años actué como perito en una demanda judicial a cuenta de los intereses abusivos que le cargaban a un familiar mío. Este hombre, llámese M., estaba escamado por el dineral que se le iba pagando los recibos con los que el banco B. le sufragó la compra de su coche. Acudió a mí para que confirmara los cálculos. Entonces fue cuando escribí la hoja Excel anterior. En ella quedó bien a las claras que B. estafaba sin escrúpulos a M. De ahí que M. emprendiese un litigio en el que su defensor me citó en calidad de perito. Pues bien, ni los cálculos exactos de una ciencia exacta ni mi título de Doctor en Matemáticas le sirvieron de nada. El banco ganó el pleito amparado en la ignorancia del juez. Porque nada hay tan normal en la gente de letras (los letrados) que jactarse de su ignorancia matemática.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y aparte están los bancos, claro, que cualquiera se mete con ellos. De entre las muchas batallas que he librado con distintas entidades, hoy os quiero contar, queridos amigos, una de las más cómicas. Veréis.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hubo una época en que llegaban a mi buzón varios recibos que domiciliaba en la misma cuenta, cada uno con un cargo de 20 ptas. por cargos de correo, pero todos venían dentro del mismo sobre. Ello implicaba que alguna de esa cartas me costaba más de 200 ptas., como se mi hubieran remitido un cerdo en canal, vamos. Así hasta que una mañana en que no tenía clases, decidí hacérsela perder al Director de mi sucursal. Me aprendí de memoria el rollo que le iba a soltar para mostrar de esa manera mi determinación.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hola, buenos días. Buenos días, qué desea. Pues verá, vengo a interesarme por un asunto que me trae mosca: ¿cómo es que me mandan ustedes 8 ó 10 recibos en el mismo sobre y todos con  gastos por correo? Ah, ya, eso es culpa del ordenador: eso le sucede a usted, me sucede a mí, a ese señor de la ventanilla..., a todos: no podemos hacer nada. Cómo que no pueden hacer nada, ¿acaso ha  oído usted hablar del Penique Negro? ¿El Penique Negro?, no, qué es eso. Pues el Penique Negro, que lo sepa usted, se imprimió en Londres el 1 de mayo de 1840. Y fue el primer sello de correos de la historia. Costaba un  penique y era negro. De ahí su nombre. Su invención por Rowland Hill supuso revolucionar las comunicaciones postales pues, gracias a él, se remedió una injusticia secular: la de que las cartas se las cobrase el cartero al destinatario, en vez de pagar el envío el remitente, como bien indica la lógica. ¿Es que no cree usted justo que el correo lo pague quien lo envía, y no quien lo recibe?, porque quien lo recibe no ha solicitado ningún servicio. Sí, sí..., lo entiendo, pero es que el ordenador...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El Director me miraba con ojos de muelle, boca de gárgola, mentón colgandero, como si tuviera frente a él a un evadido del siquiátrico. Pero me mantuve firme en mi postura de erudito enloquecido a lo Alonso Quijano. Y viendo que debía de aumentar la presión sicológica, proseguí con la segunda parte de mi estrategia, la de mencionarle la competencia. Porque mencionarle la competencia a un Banco surte casi los mismos espeluznantes efectos que mentarle la bicha a un gitano.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pues sepa usted, señor mío, que le comenté esta circunstancia a un excelente amigo, que es nada menos que Jefe de Zona de la Caja de Ahorros C. Este amigo se sorpredió muchísimo con mi asunto pues en su caja no le cobran el correo a ninguno de sus clientes. Y me animó a que trabajara con ellos y así librarme de estos gastos tan irracionales. Y por mi parte, se lo confieso, sería muy doloroso cerrar esta cuenta con ustedes. Más que nada, por una cuestión sentimental: fue la primera que tuve, me la abrí con  ocho años, a través de ella cobré mi primer sueldo, luego la puse conjunta con mi mujer...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y mientras le largaba la monserga, el Director giró la silla para situarse cara a su ordenador. Tecleaba absorto en su pantalla mientras yo arremetía con nuevas referencias a la Caja C. Este tío no me prestará atención, pero por mis muertos que aquí estaré dándole el coñazo hasta que me desaloje el vigilante. Mas cuál no sería mi sorpresa cuando de pronto dejó el teclado, se volvió hacia mí y me dijo muy sonriente:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya lo tiene usted arreglado. A partir del próximo mes, no se le cobrará ni un céntimo por gastos de correo. Hasta la fecha.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3677222949344630137?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3677222949344630137/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/02/los-bancos-dichosos-bancos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3677222949344630137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3677222949344630137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/02/los-bancos-dichosos-bancos.html' title='El penique negro y otra vez los blancos'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-9201159969196387331</id><published>2009-01-29T11:40:00.003+01:00</published><updated>2009-11-18T17:53:29.346+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Humo en el cuerpo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Anoche me llegué a la presentación del último número de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Litoral&lt;/span&gt;, revista que permanece en la vanguardia de la poesía hispana desde que la fundaran miembros de la generación del 27. Bajo el título &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Humo en el cuerpo&lt;/span&gt;, este ejemplar se dedicaba al tabaco. Me sentí muy a gusto entre tanta alabanza al vicio, pese a los continuos reconocimientos de lo insalubre de su práctica, y tanto dato histórico acerca de su enorme influencia en todas las artes, y tanta anécdota referida a célebres autores del pasado y del presente que manifestaron que su obra no sería la misma si no la hubieran escrito con un cigarrillo o una pipa o un puro encendidos. Igual de a gusto que cuando hace 2 ó 3 años viajaba a Sevilla en ferrocarril. Recuerdo que los fumadores esperábamos a que el tren se pusiese en marcha para encender el primer pitillo. Recuerdo que, durante la singladura, se producía un relevo perfecto, casi de pista de atletismo, para que, sin ponernos de acuerdo, no hubiese en el vagón más de dos pasajeros fumando a la vez. Así facilitábamos su trabajo a los acondicionadores de aire. Y recuerdo un rictus de felicidad en los rostros de mis desconocidos compañeros de ruta, todos contentos en la seguridad de que nadie nos recriminaría, todos refugiados en un coche convertido en urna de desahuciados, todos compartiendo la misma flaqueza, todos a salvo de los talibanes anti nicotina. Recuerdo, además, que pensé en redactar una carta al periódico titulada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Gracias, Magdalena&lt;/span&gt;, en la que agraderecía al Ministerio la impecable lógica de su permisividad pues allí, aislados de los sanos, no hacíamos mal a nadie. Sabido es que aquella lógica se transformó luego en una persecución absurda que adquirió tintes rayanos en la histeria. Pero a lo que me vengo a referir es al rato agradable que pasábamos los fumadores en las 2 horas de trayecto hasta Sevilla.&lt;br /&gt;Como ayer. Ayer también se pasó un rato agradable. Porque ayer, en el salón de actos del Instituto Municipal del Libro, los fumadores militantes nos encontrábamos, insólito, en una posición de superioridad. Incluso los no fumadores intervinieron confesando con vergüenza su fuerza de voluntad, en ese instante convertida en defecto, o anunciando que al salir a la calle reanudarían de inmediato el hábito del tabaco.&lt;br /&gt;Aparte de que en mis novelas siempre sale a relucir el tabaco, no es esta la primera vez que deslizo apologías del tabaco en mis escritos. En uno de mis opúsculos, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El comité de las buenas costumbres&lt;/span&gt;, publicado por&lt;a href="http://www.edicionesirreverentes.com/periodico/irreverentes_06.pdf"&gt; Irreverentes&lt;/a&gt; y por&lt;a href="http://www.tramiteparlamentario.com/content/view/5380/41/"&gt; Trámite Parlamentario&lt;/a&gt;, ridiculizaba la cacería que sufrimos los fumadores comparándola con una hipotética represión del consumo de chorizo, tan insano este como el fumar.&lt;br /&gt;Y es que los no fumadores deberíais ser más tolerantes. A vosotros me dirijo, queridos seguidores de este blog, si es que os contáis entre quienes poseen pulmones limpios. Tened en cuenta que nosotros somos débiles, no conseguimos resistirnos a nuestras pasiones. Somos espíritus enflaquecidos. Carecemos de vuestra fortaleza de ánimo. Eso sí, salvo excepciones, somos educados. Procuramos no molestaros. No invadimos vuestros espacios sin humo, esperando que no se nos eche la bronca en los insalubres. Pasamos frío en invierno y calor en verano, angustia en las conferencias, conciertos o películas que se alargan más de la cuenta, o un mono terrible al finalizar las comidas en común si estas se llevan a cabo en zonas prohibidas. Contemplad también la terrible circunstancia de que moriremos antes que vosotros y aquejados de terribles enfermedades. Pensad, si es que nos apreciáis, que os queda poco tiempo de disfrutar de nuestra presencia pues la vida se acorta para nosotros. Somos dignos de vuestra lástima, de vuestra conmisaración, de vuestra piedad, pero no de vuestra ira. Y si creéis que seremos una carga para la sanidad pública, creedme si os digo que hace tiempo realicé cálculos con cifras oficiales. Según aquellos, ya hemos abonado como 300 tratamientos a cargo del abultado impuesto que pesa sobra cada paquete. Ya sabemos que FUMAR PUEDE MATAR. A leer lema tan luctuoso en las cajetillas nos obligan las autoridades. Pero no caen en que el verbo fumar puede ser sustituido por cualquier otro: COMER PUEDE MATAR, VIAJAR PUEDE MATAR, LLORAR PUEDE MATAR, JUGAR AL TENIS PUEDE MATAR o incluso VIVIR MATA. Porque no hay nada tan certero como que la vida es condición necesaria para la muerte.&lt;br /&gt;Perdonadnos, por favor, a quienes hemos optado por una forma lenta, aunque placentera, de suicidio. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-9201159969196387331?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/9201159969196387331/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/humo-en-el-cuerpo.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/9201159969196387331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/9201159969196387331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/humo-en-el-cuerpo.html' title='Humo en el cuerpo'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-4076764829724558141</id><published>2009-01-23T20:29:00.003+01:00</published><updated>2009-11-18T17:53:10.788+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Gran hermano y el Banco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mucha gente disfruta viendo &lt;em&gt;Gran hermano&lt;/em&gt;. A este hecho se llega por reducción al absurdo. En efecto, si no disfrutase mucha gente con el programa, no llevaría ya 10 ediciones ni se anunciaría que en breve perpetrarán la undécima. Qué horror, madre mía... Con lo escaso que estamos de ver algo de inteligencia en la pantalla de la tele, y una cadena entera dedica su programación casi íntegra a tamaña memez, a alimentar la ya extensa nómina de cutrefamosos a partir de una piara de voluntarios. Eso sí, de los miles que se presentan, son seleccionados aquellos especímenes que pueden dar más morbo al juego, aunque luego suela ganar el más normal de entre la reata de descerebrados. Así, nada de extrañar en que más adelante concursen sacerdotes de la cienciología, musulmanes bígamos con sus dos mujeres, hermafroditas que buscan pasta para operarse o pastores que acaban de sufrir un desengaño amoroso con una de sus cabras. El circo lo admite todo. Y la Milá, mientras tanto, forrándose. Ella justifica su complicidad con el engendro arguyendo que, a cambio, exige a Telecinco que cuente con su ilustre persona para documentales de carácter sesudo y culto, documentales de investigación periodística que laven su mal parado prestigio. En fin... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero no es de esto exactamente, queridos seguidores de este blog, de lo que quería hablar aquí. Supongo que habrá ocasión en otra entrada para tratar acerca del morbo y el cotilleo que alimenta a la audiencia. Y es que tuve el domingo pasado un sueño inquietante. No llegó a pesadilla, pero me desperté algo sobresaltado. Veréis. Me encontraba en la sucursal de mi banco, sentado frente al Director, Eduardo, por cierto, buen amigo mío. Al parecer, en mi amago de pesadilla pretendía pedirle un crédito. Por fortuna, a día de hoy no necesito de ningún préstamo para llevar una vida normal. Sin embargo, en aquel escenario onírico esa era mi obsesión. Eduardo tecleaba en su ordenador atendiendo a un cliente por teléfono mientras yo hacía lo propio en mi portátil. Ni él ni yo podíamos ver la pantalla del otro. A través de mi navegador, también conectado a la página Web del banco, rellenaba un recuadro de diálogo en el que quería formalizar mi solicitud. Sin embargo, arrepentido, me salí de ella sin cliquear en el botón &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Enviar&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; pues pensé que mejor tratar el asunto en persona con él. Y en ese momento, Eduardo se volvió hacia mí y me preguntó qué era lo que estaba escribiendo en los formularios de solicitudes del banco. Me quedé de piedra. ¿Cómo supo aquel hombre que comencé a redactar un texto, si no llegué a remitirlo? ¿Hasta qué punto la querencia a fisgonear del banco se inmiscuye en un mensaje abortado? ¿Acaso vigilan hasta las pulsaciones de mi teclado? Gracias a Dios, retorné al estado devigilia antes de enfrentarme cabreado a mi amigo el Director. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Recordad, amigos, de dónde viene el título&lt;em&gt; Gran Hermano&lt;/em&gt; del dichoso concursito. El Gran Hermano no era sino el dictador omnipotente y omnipresente de la genial novela &lt;em&gt;1984&lt;/em&gt; de George Orwell. Allí, los ciudadanos estaban permanentemente vigilados por inmensas pantallas que asistían a todos sus actos. Nada de intimidad. Libertad nula. Nula también la identidad o la personalidad. El Gran Hermano sabe todo de todos. Incluso los pensamientos. Y aquí, nosotros, riéndonos de los concursantes porque lo sabemos todo de ellos, porque no tienen la menor intimidad ni atesoran ningún secreto, cuando, si se piensa con detenimiento, los que concursamos somos nosotros. No lo sabemos ni salimos por la televisión, pero todos concursamos en un Gran Hermano sin haberlo pedido. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El banco es el Gran Hermano. Él sí que lo sabe todo de nosotros, nuestra edad, nuestro domicilio, nuestro sueldo, nuestros ingresos esporádicos por actividades extraordinarias, nuestras deudas, nuestras compras... Sabe si nos quedamos sin dinero el 25 o el 15 de cada mes, o si nos toca la lotería. Sabe por dónde nos movemos en la ciudad gracias al rastro de nuestra tarjeta por los cajeros. Sabe si frecuentamos los barrios no recomendables, si nos llegamos a los burdeles o a los restaurantes de lujo, a los casinos o a los teatros, si viajamos, si preferimos el coche al avión o al tren. Gracias a los cargos a nuestra cuenta, sabe las asociaciones a las que pagamos y, por consiguiente, nuestras creencias religiosas, nuestras aficiones, nuestras inclinaciones políticas, nuestras obras de caridad y nuestros fraudes a Hacienda. Todo todito todo. Lo sabe todo..., puñetas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En definitiva: el banco, el puñetero banco es el auténtico Gran Hermano&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-4076764829724558141?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/4076764829724558141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/gran-hermano-y-el-banco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4076764829724558141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4076764829724558141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/gran-hermano-y-el-banco.html' title='Gran hermano y el Banco'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-5479264533414087837</id><published>2009-01-22T19:20:00.005+01:00</published><updated>2009-11-18T17:52:45.880+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Encriptación coincidente</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ayer recibí por correo un libro dedicado por su autora. Se trataba, supuse, de un regalo. Sin embargo, no la conozco personalmente de nada ni hemos cruzado jamás una sola palabra ni nos hemos visto, ni de lejos ni de cerca, ni vivimos en la misma ciudad ni en la misma comunidad autónoma ni nunca nos hemos carteado ni tampoco hemos intercambiado un correo electrónico ni coincidido en ningún chat ni foro de Internet. Eso sí, sabía de la existencia de esta mujer, a quien llamaré Z., desde hace años, en concreto, desde que busqué un título decente para una de mis novelas. Porque no resulta nada fácil elegir un título. De hecho, hay escritores de mi culto y adoración que titulan muy mal. Por eso desarrollé tiempo ha ciertas técnicas para encontrar candidatos a título de las que tal vez os hable en este blog más adelante. El caso es que, en aquella ocasión, elaborada una lista de 25 posibles títulos y ultimados los procesos de eliminación, me quedaron 2 entre los que optar. Disfrutaban ambos de similares características: provocar una asociación mental con el argumento, fácil memorización, impacto visual en el centro de una página, etcétera, etcétera... No obstante, me decanté por el que constaba de menos palabras. Y antes de tomar una decisión firme, obré como de costumbre, es decir, busqué en la base de datos del ISBN si ya existía alguna publicación con idéntico título.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Reconozco que me cabreé al ver que era así. En efecto, mi título preferido, al que me referiré de ahora en adelante como X., ya había sido usado por una señorita. Perdonadme, queridos amigos, si omito aquí detalles que permitan identificarla. Luego indagué si aquella maldita usurpadora (en realidad, el usurpador era yo) había publicado otros volúmenes aparte de aquel. No, solo tenía ese, y encima, en una editorial menor de distribución local. Entre eso, que la autora no gozaba del ningún renombre y que el libro estaba escrito en catalán, me lié la manta a la cabeza y decidí ponerle también a mi novela el título X. Qué más da, ¿verdad? Ahora bien, quizá regañado por mi conciencia, pues suelo siempre citar las fuentes de las que bebo, encripté dentro de mi novela el nombre y el primer apellido de aquella dichosa catalana. Para ello me serví de los 2 modos que adopta el castellano para conjugar el imperfecto de subjuntivo. A las formas con erre (pensara, por ejemplo) les asigné un 0, mientras que a las formas con ese (partiese) les asociaba un 1. Así, si se lee mi novela X., apuntando, al encontrar un imperfecto de subjuntivo, el 0 o el 1 correspondiente, y escribiendo con cada grupo de 8 dígitos (un byte) su código ASCII, se obtienen los 11 caracteres del nombre y apellido de mi tocaya de título. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Habréis sospechado ya que el libro que recibí ayer no es otro que X. y que su autora es Z. Al principio pensé que era normal, que Z. habría comprado mi X., que se distribuyó en toda España y Latinoamérica, y que me lo envió quién sabe si para mostrarme lo que ella atribuyó a una curiosa coincidencia. Pero luego me asaltó una duda. Puesto que no tengo ni idea de catalán, me instruí un poco en Wikipedia acerca de su conjugación. También tiene el imperfecto de subjuntivo 2 formas: una con ese (&lt;em&gt;patìssim&lt;/em&gt;) y otra con erre (&lt;em&gt;patìres&lt;/em&gt;). Me entretuve durante la tarde en aplicar mi decodificación. Barrunté lo que iba a obtener cuando los primeros 40 imperfectos de subjuntivo desencriptaban los caracteres A, L, B, E y R. Justo antes del final del ejemplar llegó el último de los bits con que se completaba un desconcertante ALBERTOCASTELLON. Y afirmo que es desconcertante pues aquel X. de Z. se publicó años antes de mi propio X. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De ahí que me afane desde anoche en buscar otros códigos ocultos en X. que a lo mejor explican este asombroso suceso. Os mantendré informados.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-5479264533414087837?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/5479264533414087837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/encriptacin-coincidente.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5479264533414087837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5479264533414087837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/encriptacin-coincidente.html' title='Encriptación coincidente'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-8422336204864630639</id><published>2009-01-12T10:25:00.007+01:00</published><updated>2009-11-18T17:52:21.693+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>¿Anuncios inverosímiles?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Supongo, queridos amigos, que sabéis que colaboro con una página mensual en el periódico literario Irreverentes, cuya tirada de 4.000 ejemplares y distribución nacional se compensa con el defecto de que adolece de periodicidad fija. Si queréis echarle un vistazo a la publicación, ahí tenéis un enlace a través del que podéis descargároslo en formato pdf.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.edicionesirreverentes.com/periodico.htm"&gt;Irreverentes&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En el número 12 mi artículo consistió en una rimera de pequeños anuncios por palabras, falsos, por supuesto, donde redacté diversos disparates en forma de reclamos publicitarios. Algunos eran verídicos, pero chocaba el absurdo una vez explícito. Ctros de aquellos breves textos consistían en ficción pura, mientras que los restantes se referían a futuribles paradójicos, aunque siempre verosímiles. Pues bien, en los últimos días he asistido a la materialización de dos de los de esta última clase. He aquí el primero:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ref. G-2008-004&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;GABINETE LITERARIO con amplio equipo de NEGROS. Gran experiencia. Nuestra amplia cartera CLIENTES habla por nosotros. Autobiografías, novelas, todo tipo libros, tesis doctorales. Especialidad en textos de DISCURSOS, comunicados prensa y mítines. También proporcionamos citas eruditas y frases ingeniosas. Importe según tirada, difusión o impacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;¿Me creeríais si os dijese que en muy poco tiempo y por dos vías distintas me han ofrecido trabajar de negro? Uno ha sido un particular, un político que quiere fascinar al mundo con su fascinante biografía. No revelaré su nombre, claro. Y la otra tentación proviene nada menos que de una agencia literaria que desea disponer de una nómina de negros a sueldo. Y los servicios que propone se ajustan casi al pie de la letra con lo que me inventé en su día. Sorprendente, ¿verdad? Ahora bien, rechacé ambos anzuelos. Bastante trabajo me lleva escribir con mi firma, como para pluriemplearme bajo firmas ajenas.&lt;br /&gt;Por otra parte, ayer mismo escuché en las noticias que en Madrid, tras la manifestación convocada para pedir el alto el fuego en Palestina, un grupo de pacifistas tolerantes se dirigieron a la Embajada de Israel a fin de enfatizar sus llamadas a la no violencia con un apedreamiento de la fachada. Reproduzco entonces el segundo de mis anuncios apócrifos de hace meses: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ref. A-2008-004&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;La Asamblea Andaluza por la Tolerancia te invita participar próximas actividades: Voladura munumento Hernán Cortés (lunes 3), apaleamiento de FUMADOR callejero (martes 11), incendio nave donde almacénase BELÉN municipal (jueves 20), abucheo y lanzamiento hortalizas PROCESIÓN cristo resucitado (domingo 23), destrucción PELETERÍA Zerimat (viernes 28), incendio IKEA (lunes 31). Contribuye a la TOLERANCIA. No te lo pierdas &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Qué cosas, ¿no?, ni por mucha imaginación que se invierta puede uno superar a la realidad con literatura.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-8422336204864630639?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/8422336204864630639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/anuncios-inverosmiles.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8422336204864630639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8422336204864630639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/anuncios-inverosmiles.html' title='¿Anuncios inverosímiles?'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-4846758613258484703</id><published>2009-01-04T11:21:00.004+01:00</published><updated>2009-11-18T17:51:54.705+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Gran Hermano y el mito de la sinceridad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por fin, queridos seguidores de este blog, puedo redactar una entrada nueva. Y es que durante noviembre y diciembre he tenido que dedicar todo mi tiempo libre a terminar mi último libro pues debía estar listo antes de acabar el año. Buen augurio ha sido su inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual con el registro número 1 del 2009. Pero no es esto, claro, de lo que quiero hablar ahora.&lt;br /&gt;Y es que la otra noche, mientras me ocupaba de las primeras revisiones del texto, retransmitían por televisión la gala de Gran Hermano. Por cierto, ¿por qué llamarán a eso una gala? De las 9 acepciones que recoge el diccionario de la RAE, solo 2 podrían venir a cuento:&lt;br /&gt;* Actuación artística de carácter excepcional. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;*&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;Fiesta en la que se exige vestido especial de esta clase.&lt;br /&gt;En cuanto a la primera, lo de excepcional no lo discuto. Lo de artístico sí. Y la segunda, como no se aplique al atuendo de fantoche regional de Mercedes Milá… Confieso que me resulta difícil contener los retortijones de estómago que me produce el tono sabiondo de la voz de esta presentadora. Cómo concentrarse en otra cosa que sus regañinas de timbre metálico y sus sermones que pretenden trascender de la vanalidad del programa a lo más sublime del intelecto. De hecho, en una reciente entrevista que me hicieron para un periódico propuse iniciar una cuestación para enviar a la Milá al planeta Marte.&lt;br /&gt;Pues bien, con ocasión de la Navidad, se trataba de proporcionar a los concursantes una sorpresa poniéndoles en contacto con algún amigo o familiar. Allí estaba frente a la cámara una abuela que, a su edad, se animó a participar en Gran Hermano. Aunque en su caso, más apropiado sería Gran Tataranieto. De los nacidos bajo la era de los&lt;em&gt; realities&lt;/em&gt; aún me lo explico, pero de alguien que vivió una época en la que el honor, la dignidad y el sentido del ridículo se tenían en consideración, desde luego que no. Renunció esta mujer de avanzada edad al binomio &lt;em&gt;venerable anciana&lt;/em&gt; con que antaño se honraba a los mayores. El caso es que de sorpresa, al menos para los telespectadores, nada de nada. &lt;em&gt;Rien de rien&lt;/em&gt;, vamos. Porque mucho antes de que esta señora oyese a su pariente al otro lado de la línea avancé con certera precisión las palabras que le iban a dirigir:&lt;br /&gt;Lo estás haciendo muy bien. Sigue así. Aquí todos te apoyamos. Estás siendo tú misma. Ánimo. Resiste. Estamos contigo. Sigue así de sincera, mostrándote como tú eres. Sé tú misma. Toda España está viendo cómo eres. Estamos muy orgullosos de ti. Etcétera, etcétera, etcétera…&lt;br /&gt;En definitiva, aparte de los lugares comunes de costumbre, que no asombran ni a los más fieles granhermanoadictos, salió como siempre a relucir el manido mito de la sinceridad. Porque después, cuando pillan a los participantes criticándose en corrillos o los expulsan, aún insisten en ello: Yo soy de los que dicen las cosas a la cara. Me he mostrado tal y como soy. He sido yo mismo. Nunca me callo nada, si hay que cantarle a uno las cuarenta, se las canto. Yo soy así, tal y como se ha visto. Y otra vez etcétera, etcétera, etcétera…&lt;br /&gt;¿Acaso no se dan cuenta de que esa supuesta sinceridad ha sido la causa de que los boten al mundo exterior, de que por ser sinceros han caído en la descortesía y la mala educación y la falta de respeto y el enfrentamiento gratuito? ¿No advierten estas acémilas de que más vale callarse lo que uno piensa de los demás y medir con prudencia el nivel ofensivo de las frases que articulan? Porque a mí, por ejemplo, cada vez que alguien, aunque sea muy amigo, me anuncia que lo perdone de antemano porque va a ser muy sincero conmigo, se me abren las carnes. Eso significa que me va a soltar cuatro frescas o que me recriminará cierto ultraje que le inferí sin darme cuenta y del que le quedan resquemores o que me pondrá de manifiesto alguno de mis muchos defectos o que me espetará que tal de mis novelas no vale un pimiento…, vaya usted a saber qué sofocón me provoca. Por eso, antes de que comience a quebrarse nuestra amistad, lo detengo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No, te lo agradezco, de verdad, no me seas sincero. Sé amable. Miénteme con cariño, por favor. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-4846758613258484703?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/4846758613258484703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/gran-hermano-y-el-mito-de-la-sinceridad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4846758613258484703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4846758613258484703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2009/01/gran-hermano-y-el-mito-de-la-sinceridad.html' title='Gran Hermano y el mito de la sinceridad'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-8999969008544898852</id><published>2008-11-24T08:26:00.004+01:00</published><updated>2009-11-18T17:51:05.745+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>Letizia, Borges y el Infinito</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la pasada edición del Premio "Felipe Trigo" de Novela, coincidí con Manolo Pecellín actuando ambos como miembros del Jurado. En el transcurso de aquellas dos jornadas, mantuvimos muy interesantes conversaciones sobre temas diversos pues se ve que conectamos en nuestros puntos de vista y aficiones, pese a su profesión de filósofo, poeta y ensayista, y la mía de matemático-narrador. (No todas las disciplinas está tan compartimentadas como se piensa.) Por entonces me pidió Manolo que colaborase en el Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes con un artículo sobre literatura y matemáticas, pero que no llegase a asustar al lector. (Esto último no sé si lo he conseguido.) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Orgulloso de su ofrecimiento, resumí el contenido de un ensayo largo (150 páginas) que nunca llegué a mandar a un editor ya que otras tareas más urgentes me obligaban siempre a postergar el pulido definitivo del texto. Se trata de un examen del concepto del infinito, urdido a partir del inquietante relato &lt;em&gt;La Biblioteca de Babel&lt;/em&gt; del inmortal Jorge Luis Borges. Con mayor concreción, el punto de partida es la nota a pie de página final en la que el escritor argentino atribuye a su amiga Letizia Álvarez de Toledo una errónea concepción de los cardinales infinitos aplicados a la Biblioteca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El artículo &lt;em&gt;Letizia, Borges y el infinito&lt;/em&gt; ha sido recientemente publicado en el boletín del año 2008 que puede leerse en el enlace&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.raex.es/boletines/b_raex_tomo_XVI.pdf.pdf"&gt;Boletín XVI&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-8999969008544898852?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/8999969008544898852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/11/letizia-borges-y-el-infinito.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8999969008544898852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8999969008544898852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/11/letizia-borges-y-el-infinito.html' title='Letizia, Borges y el Infinito'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7216154536954134543</id><published>2008-10-18T11:02:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:51:26.002+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Reales narices de cera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La primera vez que estuve en Roma, Franco aún vivía, entré en el Museo de Cera. Y más que las escenas, los personajes o los objetos expuestos para llamar la atención del público, me llamó la atención que aquello llamara la atención del público. En concreto, recuerdo que en un rincón tenebroso exhibían un moderno y práctico garrote con su condenado y todo, sentado, el palo a la espalda, bien abrigadito su cogote, y el impepinable verdugo detrás, agarrando la palanca, tensados los bíceps, congelado el funcionario en el instante supremo del espectacular giro de la muerte. En un panel lateral se explicaba a los visitantes el funcionamiento de tan curioso artefacto. A mí, procedente del país que no solo había logrado un notable avance técnico en el diseño del aparato, sino que todavía lo usaba con admirable éxito (Puig Antich lo demostró aquel mismo año), no me hacían falta ninguna de esas aclaraciones pues en España nos habíamos familiarizado con su uso. Por eso me asombró que escogiesen el garrote en lugar de otros métodos, todavía legales por aquella época en países civilizados, de mucha menor eficacia que el invento hispano. Parecía que en Italia causaba horror aquella impresionante modalidad de pena capital en lugar de la pena capital misma. Aunque en mi caso no surtió efecto, desde entonces confié en la profesionalidad de los directivos de este tipo de establecimientos para la selección de temas que provoquen terror entre sus compatriotas.&lt;br /&gt;Porque eso es lo que en mí provocan los directivos de la correspondiente exposición de Madrid, terror. Nunca he traspasado sus puertas ni creo que llegue a hacerlo, pero los escultores de cera madrileños consiguen asustarme pese a los quinientos quilómetros protectores que median entre mi casa y sus obras. Y es que el cariz que toman las abultadas secciones de pamplinas de los informativos de televisión me pone los pelos de punta. Sabido es que un ataque de legañas que afecte a algún miembro de la familia real se convierte en noticia de enorme magnitud. Un bombazo, vamos. Y en el Museo de Cera son conscientes de ello. Nada mejor para obtener publicidad gratuita que trasladar las vicisitudes palaciegas al inocente producto apícola. ¿Que una infanta se separa del marido?, trasládese la imagen de su ex a la sala de cuernos. ¿Que una princesa se regala un toquecito estético en su narizita?, derrítase de inmediato la cantidad exacta de cerumen en su copia faxímil. Y todo ello se narrará a través de las ondas con el papanatismo acostumbrado y se ilustrará con abundancia de imágenes y se comentará durante días en sesudas tertulias de intelectuales de primera fila para regocijo y refocilación del pueblo llano.&lt;br /&gt;Me lo veo venir, a saber si la Reina se opera de las bolsas de los ojos o a uno de sus adorables nietecitos le recetan corrector dental o le salen entradas y tonsura al simpatiquísimo Iñaqui o hay un estirado general de arrugas o, lo más probable pues estos borbones han probado históricamente ser muy prolíficos, las barrigas de sus féminas se abultan durante nueve meses para decrecer de golpe... Y los espectadores delante de la tele, reportaje tras reportaje, enternecidos por peripecias tan inauditas, difrutando con sonrisas bobaliconas que surjen de actos reflejos, admirarán la labor constante y abnegada de los trabajadores del Museo de Cera de Madrid.&lt;br /&gt;Lo dicho, vaya unos profesionales del terror...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7216154536954134543?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7216154536954134543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/10/reales-narices-de-cera.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7216154536954134543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7216154536954134543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/10/reales-narices-de-cera.html' title='Reales narices de cera'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-5207974959267216655</id><published>2008-10-03T13:34:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:50:32.184+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>Entrevista en la web de Irreverentes</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SOYDkkQTeJI/AAAAAAAAACk/acTDnYp2_Dg/s1600-h/castellon[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5252889942116497554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; CURSOR: pointer" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SOYDkkQTeJI/AAAAAAAAACk/acTDnYp2_Dg/s320/castellon%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;p class="titulo"&gt;ENTREVISTA a Alberto Castellón&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="ultimo"&gt;(Publicada en la página web de &lt;a href="http://www.edicionesirreverentes.com/"&gt;Ediciones Irreverentes&lt;/a&gt;)&lt;/p&gt;&lt;p class="ultimo"&gt;&lt;span class="negrita"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;. ¿Pero de qué va vestido, señor Castellón?, ¿de indio sudamericano?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="texto"&gt;&lt;br /&gt;Ja, ja..., ha dado en el clavo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;P. ¿Me dejará fotografiarle así?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Faltaría más: este es uno de los uniformes de Takiraris, mi grupo de música andina. ¿No se interesó usted por mi seudónimo, El síkuri? Pues esto es un siku. Y el síkuri es el que sopla el siku.&lt;/p&gt;Para leer la entrevista completa,&lt;a href="http://www.edicionesirreverentes.com/entrevistas/albertoCASTELLON.html"&gt; pinche aquí&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-5207974959267216655?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/5207974959267216655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/10/entrevista-en-la-web-de-irreverentes.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5207974959267216655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/5207974959267216655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/10/entrevista-en-la-web-de-irreverentes.html' title='Entrevista en la web de Irreverentes'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SOYDkkQTeJI/AAAAAAAAACk/acTDnYp2_Dg/s72-c/castellon%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-390733538505692593</id><published>2008-10-02T13:26:00.006+02:00</published><updated>2009-11-18T17:50:01.595+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>El acelerador de partículas y el fin del Mundo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Algunos de los asiduos de este blog, sabedores de que en mi departamento de la Universidad de Málaga se investiga en álgebra no asociativa, por cierto muy relacionada con la física cuántica, llevan más de mes y medio pidiéndome a través de e-mails que les explique algo acerca de los peligros que entraña para la humanidad la puesta en marcha del nuevo acelerador de partículas de Ginebra. Gracias ante todo por confiar en mis dotes para la divulgación científica. Recuerdo que el genial Álvaro de la Iglesia respondió a una solicitud semejante, aunque en aquella ocasión se trataba del &lt;em&gt;Misterio de la gravedad intermitente, inventada por Einstein&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Así que, siguiendo el ejemplo del aquel fino escritor, hoy he decidido dedicar esta entrada a despejaros las dudas sobre un hipotético fin del mundo. Lo expondré en un lenguaje muy simple. Seguro que todos lo entenderéis. Veréis, tontines, qué sencillito:&lt;br /&gt;Se razonará por reducción al absurdo. Supóngase entonces que, como producto de una gran colisión de hadrones, se generara o generase un miniagujero negro que amenase (o amenazara) tragarse al planeta Tierra y, de camino, al presidente de los Estados Unidos y a Mercedes Milá. Habría que aplicar en este caso las ecuaciones tensoriales de Freedman. En concreto, el término de quinto grado afectado por seis derivadas parciales cuyo denominador depende linealmente de la constante de Planck, en su versión estrambótica, y de un vector intrínsecamente conexo. Ahora bien, este vector campo, que consta de 13 componentes con al menos 5 de ellas no infinitesimales, se proyecta estereoscópicamente sobre el espacio tortilla, introducido por el célebre cosmólogo Howard Eggs en 1974. De ahí que, en virtud del Teorema Fundamental de los Cocientes Circunflejos, haya que proceder a integrar numéricamente sobre un conjunto residual de monopolos magnéticos superpesados, entre los que se encuentra el bosón de Higss ofuscado por 21 quarks, con una probabilidad acotada por el número de Avogadro multiplicado por 3 pi. Eso, siempre que se cumpla la Ley de la Inercia a la Vagancia y el Principio Empalmado de las Fuerzas Fundamentales del Universo.&lt;br /&gt;El resultado del razonamiento anterior entra pues en franca contradicción con la Teoría de Supercuerdas Frotadas, desarrollada por Viola Devapakiam en 1981, según la cual, siempre que una transvección mapee una variedad diferenciable de Riemann, los relojes retrasarán en función cuadrática del priapismo.&lt;br /&gt;Ha quedado claro, ¿verdad? Admitid conmigo, queridos alelados, que no era tan difícil. Ya podéis tranquilizar a vuestros amigos sin más que exponerles este simple argumento. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-390733538505692593?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/390733538505692593/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/10/el-acelerador-de-partculas-y-el-fin-del.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/390733538505692593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/390733538505692593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/10/el-acelerador-de-partculas-y-el-fin-del.html' title='El acelerador de partículas y el fin del Mundo'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-8955196919312768381</id><published>2008-09-27T12:34:00.010+02:00</published><updated>2009-11-18T17:49:33.712+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>El juego de tu vida</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En mi casa se ríen de mi afición a este programa de Telecinco. Soy el único que lo ve. Tampoco conozco a enganchados entre mis amistades. Esta circunstancia, unida a la hora intempestiva a la que se emite, me llevan a deducir que aquel concurso, importado de USA, faltaría más, no goza de demasiada audiencia. Al menos entre la gente que me rodea. Quizá se explique entonces esta singularidad en mis gustos por cierto componente sádico enterrado en mi subconsciente. De ahí que crea oportuno, queridos amigos, resumiros en breves líneas la mecánica de ese espacio televisivo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="text-align: justify;"&gt;&lt;li&gt;En el centro del plató se sienta el concursante frente al público, mientras que en la primera fila del graderío se ubican tres personas, por lo general parientes o amigos, elegidas por aquel.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;La presentadora, Emma García, formula preguntas de la vida y costumbres del participante a las que este ha de responder con escuetas afirmaciones o negaciones. Las cuestiones las han elegido los guionistas de entre las 200 que contestó días antes enchufado a un polígrafo.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Si coincide su sí o su no con lo que dijo ante el detector, se supone que dice la verdad. En caso contrario, la mentira. Los aciertos se premian subiendo la cantidad que puede llevarse, desde 1.000 hasta 100.000 euros. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Para lo que narraré aquí, basta con estas explicaciones. El juego se basa pues en averiguar si prevalece la avaricia sobre la vergüenza o el bochorno, si el interfecto venderá sus secretos más íntimos por un plato de jamón ibérico, se conformará con el de lentejas o saldrá sin un céntimo, quedando encima como el culo. Porque este es el desenlace más frecuente, el de salir sin un céntimo y haber quedado como el culo. Solo en dos ocasiones vi alcanzar los 100.000 euros, que, si se piensa con detenimiento, tampoco salvan a nadie de la ruina. En el primero de los casos, además, me apuesto la cabeza a que las insólitas manifestaciones del ganador, que también quedó como el culo, le acarrearon la pérdida de su empleo. Ale, marchando, toma tus 100.000 euretes, pero vete a tu casa sin trabajo, sin mujer, peleado con tu hermano y con 2 nuevos enemigos. Solo unos pocos, los más afortunados, sabedores de las iniquidades que confesaron la víspera ante una máquina y algo moscas porque se pongan de manifiesto durante el interrogatorio, tiran la toalla para plantarse en unos miserables 5.000 ó 10.000 euros, no sin antes, por supuesto, haber quedado como el culo. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;A lo mejor proviene de ahí el disfrute, de ver cómo afloran las miserias humanas de un desgraciado que se ha puesto voluntariamente en la picota del deshonor persiguiendo la zanahoria de un cheque bancario. Ay, aquellos tiempos en que el honor se consideraba una cualidad irrenunciable del ser hispano... &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Deseo ilustraros mis afirmaciones de arriba con la participación de la concursante de este jueves, una tal Camino. Iba acompañada de su madre, su hermana y el hombre con quien convive y al que llama su marido. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Emma:&lt;/strong&gt; ¿Consideras que el físico de tu marido no está a tu altura?&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;(Ella está de buen ver, sí, mientras que él es calvo, gafudo, ojos como canicas y rostro caído hacia la mandíbula. Se masca pues la obviedad.) &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Camino:&lt;/strong&gt; Sí. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;(Transcurren varios segundos durante los que resuena el eco de un gong misterioso. Alfombra musical tenebrosa de fondo.) &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Voz en off:&lt;/strong&gt; Eso es..., verdad. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Aplausos. Risas. El más divertido de todos, el marido. Más adelante, un conjunto muy bien seleccionado de preguntas, todas de respuesta afirmativa, deja establecido que el comportamiento sexual de Camino se inclina a la ninfomanía, con marcada tendencia al adulterio, cuando no a la franca prostitución. &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Emma:&lt;/strong&gt; ¿Has fornicado en los probadores de los grandes almacenes? (...) ¿Le has pedido a tu hermana su piso para hacer allí el amor con hombres? (...) ¿Has aprovechado la ausencia de tus padres para follar? (...) ¿Te realizas frecuentes análisis clínicos a causa de tu promiscuidad? (...) ¿Te has acostado con más de un hombre en el mismo día? (...) ¿Has realizado por dinero una actividad que ocultas a tu familia? (...) ¿Has cobrado por mantener sexo telefónico? &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Camino: &lt;/strong&gt;Sí, sí, sí, sí...&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Voz en off:&lt;/strong&gt; Eso es..., verdad, verdad, verdad...&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;La madre, horrorizada por semejantes revelaciones de las que no tenía ni idea, se tapa la cara. El marido y la hermana alternan los tics nerviosos con las sonrisitas. El público deja de aplaudir en las respuestas más denigrantes. Otras cuestiones ponen en peligro su puesto de trabajo.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Emma:&lt;/strong&gt; Para no perderlas como clientas, ¿les ocultas a algunas de ellas los peligros de la fotodepilación? (...) ¿Has sentido naúseas alguna vez por la falta de higiene de tus clientas? &lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;También se dibuja como antojadiza y despilfarradora .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Emma: &lt;/strong&gt;¿Has pedido dinero a tu hermana para llegar a fin de mes? (...) ¿Te has gastado en caprichos el dinero que te ha prestado tu familia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, sin duda, lo peor parado es su matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Emma:&lt;/strong&gt; ¿Dejas para tu marido las faenas de casa que no te apetecen? (...) ¿Crees que tu marido tiene gustos de mujer? (...) ¿Consideras que no dedicas lo bastante a tu hijo? (...) ¿Evitas presentar a tu marido como tal porque te avergüenzas de él?&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Camino:&lt;/strong&gt; Sí, sí, sí, sí...&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Voz en off:&lt;/strong&gt; Verdad, verdad, verdad...&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;O sea, aparte de sustituir su instinto maternal por el furor uterino, considera a su marido afeminado, feo, cabrón, calzonazos, gilipollas... Y el marido, tal vez por esto último, por lo de gilipollas, sigue estirando los labios hasta las orejas. Pobre tonto... Habréis sospechado cómo acabó el programa, claro: Camino se fue con los bolsillos vacíos, amén de haber quedado como una salida en celo permanente, una manirrota caprichosa, mala hermana, mala hija, esposa déspota y despreciativa y madre descuidada. En definitiva, como el culo. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-8955196919312768381?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/8955196919312768381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/09/el-juego-de-tu-vida.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8955196919312768381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8955196919312768381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/09/el-juego-de-tu-vida.html' title='El juego de tu vida'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3627601273239256250</id><published>2008-09-15T12:42:00.011+02:00</published><updated>2009-11-18T17:49:14.604+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Lección de música</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El sábado por la tarde, intentaba trabajar en mi último libro, cuando comenzó a colarse por la ventana de mi despacho una musiquilla que me desconcentraba. Por eso he conjugado el verbo intentar, porque me confieso incapaz de escribir literatura escuchando música. Imposible redactar una oración decente. (Sin embargo, a buen seguro a causa del efecto Mozart del que otro día os hablaré, me sucede todo lo contrario si trabajo con las matemáticas.) La melodía que me importunaba consistía dos frases y media del &lt;em&gt;Cumpleaños feliz&lt;/em&gt;. Reconocí de inmediato que la interpretaban con una flauta dulce, una de esas flautas de plástico blanco que usan en el colegio. Por la tesitura intermedia debía de ser la contralto. Deducción: un chaval de mi bloque, al que le han comprado ya el material escolar, pretende iniciarse en el instrumento con un sonsonete que le es conocido. Antes de continuar leyendo esta entrada, queridos amigos, deberíais reproducir el fichero wav del enlace de abajo, en el que imito los frustrados intentos del imberbe flautista por tocar el &lt;em&gt;Cumpleaños feliz&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://agt.cie.uma.es/~acs/REC002.WAV"&gt;Pinche aquí para descargar el fichero wav.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Lo habéis hecho? Si ha sido así, comprenderéis cómo me irritaba semejante soniquete. Aparte de lo dicho en general para la música, que me saca a patadas de la acción de teclear, se me revolvían las tripas cada vez que el pimpollo fallaba en ese Do del tercer espacio del pentagrama en clave de Sol. No atinaba con esa nota.&lt;br /&gt;Y entonces bajó del cielo, zigzageando, la brillante idea que se me enroscó como una bombilla de 100 vatios en todo lo alto de mi cabeza. Saqué del armario mi flauta de orquesta. La desenfundé. Monté sus 3 cuerpos. Armado con ella, abrí con sigilio la puerta de mi terraza para salir al exterior a cuatro patas, gateando, ocultándome tras el antepecho de ladrillo, como un francotirador que se apresta a cometer el magnicidio. Y sentado en el suelo, a cubierto de las miradas de los vecinos, soplé la melodía contenida en el archivo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://agt.cie.uma.es/~acs/REC001.WAV"&gt;Pulse aquí&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Habéis notado cómo recalqué con un calderón bien largo el punto en el que el zagalín se atrancaba? Tras mi tonadilla, me retiré con idéntica precaución a mi despacho. Alerta, junto al ventanal, esperé un instante por si el mozalbete respondía a mi lección a distancia. El instante se transformó en un rato sin que se sintiese el menor sonido. El rato, en un rato más largo..., y hasta la fecha. Se ve que he frustrado la incipiente carrera de un flautista. Y no era esa mi intención, ¿eh?, que solo pretendía ayudar al niñín a encontrar el Do agudo que buscaba. Pero mis ansias didácticas se trocaron en vacuna musical. Eso sí, el inconsciente correctivo fue mano de santo. Desde el sábado he escrito ya 6 páginas en un delicioso silencio. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3627601273239256250?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3627601273239256250/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/09/el-sbado-por-la-tarde-intentaba.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3627601273239256250'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3627601273239256250'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/09/el-sbado-por-la-tarde-intentaba.html' title='Lección de música'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-7061245379052117704</id><published>2008-09-12T12:13:00.006+02:00</published><updated>2009-11-18T17:48:54.282+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Hoy no es mi segundo cumpleaños</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hace cierto tiempo, la casa de cultura del ayuntamiento de una localidad importante de la costa me invitó a participar en uno de los encuentros con autores que organizan allí. No puedo ser más explícito ni en los lugares ni en las fechas por la razones que pronto se pondrán de manifiesto. La sesión transcurrió como en otras ocasiones. Hablé un poco de mis novelas, más de las circunstancias que concurrieron en torno a su creación que de las tramas en sí, finalizando el acto con un ameno intercambio de opiniones entre los asistentes. Durante la hora y media que duró aquello, me fijé en un hombre espigado y muy bien vestido que se sentaba en la cuarta fila. No apartó de mí su mirada en ningún instante. Empuñando un pequeño paraguas plegable, inútil sin amenaza de lluvia, con él asentía a cada una de mis aseveraciones moviéndolo muy despacito de arriba a abajo, como una baqueta que golpea a cámara lenta el platillo de una batería. Tanto interés prestaba este fulano a mis palabras, que creí que intervendría en el turno del público, cosa que no aconteció.&lt;br /&gt;Tras firmar algunos ejemplares, los organizadores me llevaron a tapear por los bares del centro. Conforme a mi costumbre, solo bebí cerveza sin alcohol. Una vez que me despedí de ellos y me encaminé hacia mi hotel, al paso por una coctelería del paseo marítimo se me antojó una copa de cava. Los abstemios solemos caer en estas debilidades. Y ahí estaba yo, sentado en la barra, con el Codorníu burbujeando delante de mí, cuando un paragüitas fue depositado en el mostrador, justo a mi derecha. Lo reconocí de inmediato.&lt;br /&gt;¿Me permite que lo convide? Por supuesto, usted estuvo en mi charla, ¿verdad? Así es, me gustó mucho, por eso quiero pagarle la consumición, pero, ¿no es mejor que nos tuteemos? Claro, no me importa, ¿y tú no me acompañas? Ahora mismo, camarero, por favor, traiga una botella. ¿Una botella?, por Dios, te la beberás tú, porque yo no seré capaz, acabaría con una trompa... Vamos, Alberto, no te rajes, además, ya es lo bastante tarde como para librarse de las costumbres, ¿qué hora tienes? Las veintitrés cincuenta. ¿Ves, Alberto?, casi media noche: hay que celebrar que se termina el día: y tú tienes doble motivo para la celebración pues has inaugurado tu segunda fecha de cumpleaños.&lt;br /&gt;Entonces ni le pregunté a qué venía aquello del segundo cumpleaños. Solo quería deshacerme de ese compromiso, en aquel momento incómodo, para acostarme en mi habitación ante el televisor. Sin embargo, poco a poco cambié de opinión. Este individuo, del que tampoco me atrevo a desvelar el nombre con que se presentó, a buen seguro falso, resultó mantener una conversación muy atractiva. Sabía de todo, Qué cultura. Igual analizaba las consecuencias del tercer principio de la termodinámica que comentaba la lamentable interpretación de una sinfonía de Anton Bruckner en el pasado festival de Siena. Recitó versos de Pessoa en un excelente portugués. Detalló sin titubeos la receta del &lt;em&gt;steak&lt;/em&gt; tártara. Enunció conjeturas sorprendentes sobre teoría de supercuerdas. Me explicó las reglas del &lt;em&gt;baseball&lt;/em&gt;, desconocidas para mí. Enumeró de carretilla las proporciones exactas del hombre de Vitrubio y sus relaciones con la obra de Leonardo. Incluso mostraba soltura en los campos del conocimiento a los que me dedico. De hecho, discutimos un buen rato sobre la fiabilidad de las demostraciones matemáticas que recurren a algoritmos solo accesibles a los supercomputadores. Y encima, aderezaba sus frases con todos los registros posibles del humor, desde las sutilezas del británico, hasta el más desternillante sarcasmo irreverente. Reímos a reventar.&lt;br /&gt;En definitiva, sentí por él una enorme simpatía. Así se comprenderá lo insuficiente de una única botella para velada tan intensa. Recorrimos varias terrazas. Cerramos algún club. Nos refugiamos en ruidosas discotecas. Siempre parloteando. Siempre con cava. Siempre intercalando estruendosas carcajadas. Y ya con las luces del amanecer, andando por la playa rumbo a mi alojamiento, sorteábamos un sector de hamacas cuando pronunció una insólita confidencia.&lt;br /&gt;En una tumbona como aquella, Alberto, abandoné a mi última víctima.&lt;br /&gt;A pesar del componente sincero de sus pupilas pensé que se trataba de otra de sus chanzas. Intenté seguirle la corriente.&lt;br /&gt;Quién era, ja, ja..., ¿una raspa de sardina?, ¿una gaviota? Te equivocas, Alberto, era una anciana, hoy me tocaba cargarme a un varón de mediana edad como tú. Y esa hamaca, como tú muy bien dices, es un lugar tan bueno como cualquier otro. ¿Como yo bien digo?, ¿cuándo he dicho eso? Pues en tu última novela, ¿no te acuerdas?, te lo recuerdo yo:&lt;em&gt; cualquier paisaje es susceptible de convertirse en la escena de un crimen&lt;/em&gt;. Ah, sí, eso lo puse en &lt;em&gt;Regina angelorum&lt;/em&gt;, pero..., no lo afirmarás en serio, ¿verdad?, aquello solo era literatura...&lt;br /&gt;La incertidumbre desapareció al desenfundar lo que antes tomé por un inofensivo paraguas plegable. Entonces supe con absoluta certeza que paseaba junto a un asesino. Y también lo inútil de salir corriendo. Al parecer, siempre daba una oportunidad a sus presas. Lo consideraba un acto de deportividad. En mi caso, me salvé al pronunciar la hora en un formato inusual. De haber dicho las doce menos diez, no estaría ahora escribiendo esta entrada en el &lt;em&gt;blog&lt;/em&gt;. Eso me contó. Y concluyó con que su éxito se basaba en no obedecer a ningún patrón. Se mofaba igual de los investigadores policiales que de los psicópatas. Porque, según él, los primeros esperan patrones de conducta como pistas para dar con el criminal en serie, mientras que los segundos, por el gusto idiota de mostrar su inteligencia, elaboran exóticos patrones a los que ajustarse en sus fechorías. Y él precisamente no se atenía a ningún patrón. Hasta bromeó calificando su modo de operar como un &lt;em&gt;metapatrón&lt;/em&gt;, que es la ausencia total de patrones.&lt;br /&gt;Para cuando llegamos a mi hotel, se me habían pasado la borrachera y las ganas de reír. Temí que se arrepintiera de su amable indulto. No quiso entrar en el hall. Se despidió con un apretón de manos desde el umbral de la puerta giratoria.&lt;br /&gt;Bueno, Alberto, no perdonaba a nadie desde hace años. Eso sí, sospecharás que no tendrás la misma suerte si desvelas mi identidad. No te preocupes, mis labios están sellados. Lo sé, pero quiero, tú que eres escritor, que cuentes lo sucedido esta noche y lo publiques en alguna parte, eso sí, omitiendo cualquier detalle que lleve a mi persona. Te lo prometo, así lo haré.&lt;br /&gt;Queridos lectores de este blog, acabo de cumplir mi promesa en una fecha que no tiene nada que ver con la de mi segundo cumpleaños. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-7061245379052117704?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/7061245379052117704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/09/hoy-no-es-mi-segundo-cumpleaos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7061245379052117704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/7061245379052117704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/09/hoy-no-es-mi-segundo-cumpleaos.html' title='Hoy no es mi segundo cumpleaños'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2299318718920959302</id><published>2008-09-11T18:04:00.009+02:00</published><updated>2009-11-18T17:48:29.124+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>Fotos madrileñas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SMlDx3UyYJI/AAAAAAAAACU/EOA-SUXieVY/s1600-h/cafe-espejo-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244797764993441938" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SMlDx3UyYJI/AAAAAAAAACU/EOA-SUXieVY/s320/cafe-espejo-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miguel Ángel de Rus me acaba de enviar estas fotos de cuando se presentaron a la prensa, en el café El Espejo de Madrid, las novelas &lt;em&gt;Los viajes de Eros&lt;/em&gt;, de Pedro Antonio Curto, y &lt;em&gt;Victoria y el fumador&lt;/em&gt;, mi segundo libro. &lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SMlFvRKoofI/AAAAAAAAACc/ph40e43lU3Y/s1600-h/cafe-espejo-02.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244799919413830130" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SMlFvRKoofI/AAAAAAAAACc/ph40e43lU3Y/s320/cafe-espejo-02.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Obsérvese, arriba a la izquierda, el morbo literario con el que la interesante mujer de bufanda y abrigo contempla la escena. Quizá por eso acabamos disfrutando ella y yo de un cocido completo en una tasca de la capital.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2299318718920959302?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2299318718920959302/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/09/fotos-madrileas.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2299318718920959302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2299318718920959302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/09/fotos-madrileas.html' title='Fotos madrileñas'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SMlDx3UyYJI/AAAAAAAAACU/EOA-SUXieVY/s72-c/cafe-espejo-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-1865062548962728878</id><published>2008-08-27T09:32:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:48:00.701+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Singladura Barcelona-Ciutadella</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El pasado 18 de agosto me trasladé en barco desde Barcelona a Ciutadella, en la isla de Menorca. Quiero contaros aquí, queridos amigos, este viaje, pues en él acontecieron episodios de muy distinta índole, desde groserías y faltas de urbanidad hasta amagos de motín, pasando por acciones luctuosas que no me atrevo a calificar sino de truculentas.&lt;br /&gt;El primer tropiezo, físico además, se produjo en el acceso a la terminal de embarque. Diseñada la sala de espera del primer piso para un aforo de unas doscientas personas, éramos más de cuatrocientas las que enfilábamos la escalera mecánica desde el bajo. Atestada como estaba la planta de arriba, cada turista que subía con su equipaje marchaba directo hacia la colisión con la multitud que se apiñaba en el último peldaño fijo. Que viene otro, que viene otro, hagan sitio, por favor. Imposible. A una velocidad lenta, como corresponde a los buenos sistemas de tortura psicológica, uno se veía ascender hacia la masa humana sin la menor posibilidad de retroceso pues los escalones de atrás ya estaban ocupados por más viajeros cargados de bolsas y mochilas. Tropezón. Carrera de obstáculos. Protestas. Pisotones. Alaridos. Ancianas que ruedan por el piso. Bebés que pasan de una a otra mano para eludir la caída. Sombrillas de playa que se clavan en las costillas. Gritos. Saltos de pista americana evitando las maletas diseminadas por todas partes. Había que avanzar hacia algún palmo cuadrado de suelo libre si uno se quería librar del impacto de los que te seguían.&lt;br /&gt;Por fin, una vez superado el aterrizaje de emergencia, mi mujer y yo nos ubicamos al final de una fila de pasajeros. Dos azafatas, al fondo del recinto, comprobaban la identidad de cada uno de los poseedores de tarjeta de embarque antes de dejarlos abordar la rampa. Este trámite idiota enlentecía de forma absurda el desalojo de aquella cámara, por cierto, demasiado reducida para el uso que se le pretendía dar. Sin aire acondicionado y sufriendo el efecto parrilla de su techumbre metálica, los reos de la compañía naviera segregábamos sudor como para un camión cisterna. Avanzábamos a razón de medio pie por cada 3 minutos. En un momento dado, la hilera en la que nos encontrábamos confluyó con otra procedente de una esquina. El joven de mi derecha se dirigió a mí.&lt;br /&gt;¿Va usted a Menorca? Sí, señor, a Menorca. Ah, nosotros también, es que la cola era esta, ¿sabe?&lt;br /&gt;Horror, la cola que me señaló serpeaba en cinco o seis meandros por todo el salón.&lt;br /&gt;Estos se están colando, exclamaba histérica la señora de detrás del chico, señalándonos a todos los que integrábamos el afluente. Que se cuelan, nosotros aquí, desde hace una hora, aguantando el calor, y ahora vienen estos vivales a colarse...&lt;br /&gt;A pesar de las imprecaciones, ninguno nos movimos de nuestro sitio. Y es que también habíamos esperado lo nuestro, en la creencia de estar bien situados. No era nuestra culpa que la compañía no organizara más sistema de turnos que el muy marinero sálvese quien pueda. Los que me antecedían, se iban intercalando con los miembros más pacíficos de la cola auténtica. Cuando nos llegó el turno de incorporarnos a la corriente principal, el joven me volvió a hablar: ah, ¿pero siguen insistiendo en meterse? Le hice un gesto con la mano para que nos adelantara, lo que lo satisfizo de inmediato. Sin embargo, la exaltada de detrás de él no solo no estaba dispuesta a hacer lo mismo, sino que animaba a sus seguidores a pasar por delante de nosotros.&lt;br /&gt;Estos se cuelan, póngase usted aquí, que estos dos se están intentando colar. Qué cara tan dura la de estos dos...&lt;br /&gt;Mi esposa y yo seguíamos sin articular palabra. Con la mirada perdida en el vano de salida, no movimos ni un músculo de la cara. Ya que nos habían atado a la picota del deshonor y la desvergüenza, mejor no hacer nada de nada de nada. &lt;em&gt;Rien de rien&lt;/em&gt;, vamos. En cuanto nos superó la histérica y su grupo de conocidos de fila, alguien más piadoso nos dejó un hueco en la cola supuestamente oficial. Nada más abrirnos paso la azafata, eché un vistazo a la sala de espera. Allí quedarían unos trescientos condenados.&lt;br /&gt;Joder, manifesté a mi esposa, qué peaso de cola de la que nos hemos librado...&lt;br /&gt;Ya se sabe: dame pan... Pero a bordo la cosa no mejoró. El buque iba a tope. Con una capacidad para 446 pasajeros, éramos 442 los que intentábamos encontrar acomodo. Nada más zarpar, el capitán anunció por megafonía que navegaríamos a 30 nudos en una singladura que duraría 4 horas, media más de lo previsto pues la compañía promete un viaje rápido de 3 horas y media. Si lográbamos desembarcar de los primeros, tal vez llegaríamos al hotel antes de que cerrase la cocina.&lt;br /&gt;La travesía se hizo insufrible. Las butacas se hundían vencidas por el uso hasta elevar los brazales a la altura del cuello. A fin de aumentar la capacidad, el asiento de delante dejaba el sitio justo para evitar la dislocación de rodillas. Atestado el compartimento de equipajes, cochecitos de niño, bultos y valijas convertían los pasillos en practicables solo para el tránsito de cabras. Prohibido salir a las cubiertas exteriores. Por añadidura, no funcionaba el aire acondicionado en las interiores. Al bar le hubiese convenido más un quirófano que una caja registradora pues todo costaba un riñón o un ojo de la cara. Además, su despensa de alimentos se reducía a bollería industrial, sándwiches de Mercadona o bocadillos de 3 rodajas de salchichón por metro cuadrado. Y más refinamiento emplearon en la película, &lt;em&gt;El pequeño Nemo&lt;/em&gt;, a la que no prestaron atención ni las fierecillas infantiles que berrearon durante todo el trayecto.&lt;br /&gt;A fin de calmar al ejército de querubines llorosos, sus papás los sostenían de las manitas para que dieran unos pasitos por los espacios libres. En estas procesiones de bebés, los encuentros exudaban el empalagoso papanatismo paternal.&lt;br /&gt;Mira, el nene. Güééé, güééé. Dile adiós..., adióóóós. Güééé, güééé. Ja, ja, qué monada, qué ricura...&lt;br /&gt;Imposible echar una cabezadita. Y menos concentrarse en la lectura. Porque mi mujer y yo llevábamos sendos libros como amuletos salvadores. Por fortuna, el mar en calma nos evitó el repugnante olor de las vomiteras. Tras cinco horas de trayecto, o sea, con hora y media de retraso, el pasaje, que ya estaba bastante inquieto y deambulaba de una ventanilla a otra buscando indicios de la isla, comenzó a quejarse.&lt;br /&gt;Esto es inaguantable. ¿Es que vamos a vela? Que pongan la refrigeración de una vez. Sinvergüenzas. A este paso de tortuga marina perderé el autobús a Mahón, canallas. Las hojas de reclamaciones, dónde están las hojas de reclamaciones. Estafadores, dejadnos al menos salir a fumar afuera. El capitán, que aparezca el capitán a darnos explicaciones, que le vamos a decir cuatro frescas.&lt;br /&gt;Las azafatas no sabían qué cara poner ni qué excusas ofrecernos.&lt;br /&gt;Si estamos a punto de llegar, no se preocupen. Y el aire está atascado en el mínimo: imposible subirlo más. Pues que lo arreglen, pandilla de granujas... Si se ha intentado repararlo antes de zarpar, pero no da tiempo con el barco casi todo el día navegando ida y vuelta...&lt;br /&gt;Por fortuna, la visión de un faro en el horizonte logró que amainase el temporal de protestas. Los 40 minutos que mediaron hasta el atraque los aguantamos ya de pie, inquietos, equipaje en mano, hacinándonos en torno a la salida todavía cerrada, ansiosos por poner pie en tierra y olvidarnos de las infernales cinco horas y media de navegación. Pobres de aquellos que todavía habían de continuar viaje hasta Alcudia... Pero lo más intrigante de la singladura no fue nada de esto.&lt;br /&gt;Y es que viajaban con nosotros un grupo de retrasados o de enfermos mentales. No puedo afirmar con seguridad si una cosa u otra. El caso es que llamaban la atención. Todos contaban más de cuarenta y cinco años, pero se les notaba en seguida sus cortas luces. Por los asientos de delante de los nuestros desfilaron ocho o diez de ellos pues no paraban en niguna localidad fija. Recuerdo que uno llevaba puesta una mochila que no se quitaba ni para respaldarse. De vez en cuando, alguno de los monitores que los llevaban a su cargo, procedía a darles su medicación. Estaban especialmente dedicados a uno de ellos en cuyo rostro se adivinaban rasgos de psicópata esquizofrénico. Estos instructores veinteañeros tampoco lucían demasiada buena pinta. Vistiendo camisetas celestes con estampados de dioses aztecas y asomando tatuajes por sus hombros, más parecían hippies recién rescatados de la coca que psicólogos de carrera. Acabé por fijarme, claro, el tatuaje siempre era el mismo, cuatro bustos de leopardos rampantes distribuidos como en una cruz gamada.&lt;br /&gt;Y me hallaba en el bar, pidiéndome un té, cuando uno de los monitores le hizo una seña a la camarera. Sin mediar palabra, esta le colocó sobre la barra la llave de la cubierta exterior de popa. A ella accedió el fulano llevando del brazo a uno de los creciditos subnormales. Quise ver qué hacían a través de la escotilla, mas la oscuridad de hora tan avanzada mo lo impidió. Aún no me había terminado la taza cuando se abrió la puerta por la que salieron. Por ella irrumpió el hombre tatuado, pero esta vez sin compaña. Qué habrá sido del tonto, me pregunté. ¿Se habrá quedado afuera? A esa conclusión llegué cuando el instructor devolvió el llavero para introducirse de nuevo en el camarote principal.&lt;br /&gt;De regreso a mi butaca, comenté este extraño comportamiento con mi esposa. Desde entonces nos mantuvimos pendientes del grupo de oligofrénicos. Cada vez veíamos a menos de ellos. Hubo un momento en el que le perdimos la pista al retrasado de la mochila. De vez en cuando, los jóvenes de los leopardos en esvástica se acercaban entre ellos para cuchichearse a la oreja vaya usted a saber qué confidencias. Cuando desembarcamos en Ciutadella, ya ni siquiera vislumbramos al psicópata esquizoide. Del grupo de los 8 ó 10 enfermos nada más que distinguimos a 3. Claro que todavía les quedaba, como mucho, una hora de navegación hasta Alcudia. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-1865062548962728878?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/1865062548962728878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/08/el-pasado-18-de-agosto-me-traslad-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1865062548962728878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1865062548962728878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/08/el-pasado-18-de-agosto-me-traslad-en.html' title='Singladura Barcelona-Ciutadella'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2805702691520488066</id><published>2008-08-26T11:55:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:47:33.561+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Bravo por Ara Abrahamian</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Primero lo leí en el Teletexto. Luego esperé a que emitieran el corte. Sí señor: ahí estaba, materializado en una acción, el gesto que había imaginado en otras ocasiones. No solo en una competición de lucha, sino en cualquier otra en la que el resultado dependa del dictamen de unos, en hipótesis, expertos. Aquí, un luchador sueco de nombre ritual, Ara, arroja al centro del coso la medalla de bronce que poco antes le colgaron al cuello. Nada entiendo de este deporte, pero más confío en el sentimiento ultrajado de un deportista de prestigio, como este tal Abrahamian, que en las decisiones de unos árbitros, con frecuencia demasiado cercanas a la política o a la compensación. En seguida me identifiqué con la actitud de Abrahamian. No me hizo falta contemplar al combate, que seguro le birlaron, ni recurrir a las opiniones de los entendidos ni ahondar en los vericuetos de esas competiciones a las que jamás he asistido. Ni siquiera me influenció la postura agraviada de la delegación italiana, que lo interpretaron como una ofensa para su oro, ni tampoco los argumentos de quienes abogaban por una protesta formal antes que por montar una escenita. ¿Protesta formal? Ja. Naranjas de la China. Y si no, recuérdese lo sucedido con los campeones olímpicos de vela en barco ajeno. Las protestas formales no suelen llegar a ninguna parte. Nada de protestas formales. Dignidad. Ante todo: dignidad. Bravo por Ara Abrahamian, quien se lleva toda mi simpatía. Se quedó sin oro y sin bronce, mas se fue al vestuario dejando tras de sí una estela de dignidad y de orgullo.&lt;br /&gt;¿Qué es lo que vale más? Para mí, la respuesta es clara. Y la refuerzo con un episodio de mi niñez que nunca olvidaré.&lt;br /&gt;Contaba con 3 añitos. En la escuela, ya desaparecida, a la que asistía en calle Beatas se estilaba colocar a todos los alumnos en fila de a uno para bajar las escaleras al término de las clases. Las mamás esperaban en la calle a que saliéramos en ese desfile angelical. En un mundo masculino como el de entonces, encabezábamos la hilera los varones. No sé por qué razón, doña Emilia, mi maestra, me situaba a mí siempre el primero. Tal vez se debiese a que le caí en gracia o porque ingresé en el colegio sabiendo ya leer y escribir. El caso es que una mañana nos encontrábamos formados y dispuestos a descender por los peldaños cuando doña Emilia nos castigó por hablar sin su permiso. Todos de rodillas, gritaba enfadada. Y todos se pusieron de rodillas menos yo.&lt;br /&gt;Alberto, por qué no te arrodillas. Porque yo no he hablado, señorita. No me importa, esto es un castigo colectivo: he dicho que todos de rodillas y tú te pones de rodillas. No, señorita, que se pongan de rodillas los que hayan hablado, pero yo no he hablado y yo no me pongo de rodillas. Alberto, por favor, arrodíllate de una vez como los demás. No.&lt;br /&gt;Y así se entabló un forcejeo verbal que acabó en forcejeo físico. Doña Emilia se postró a mi lado. Arrodillada a mi derecha, parece que la estoy viendo, tiraba hacia abajo de mi babero para obligarme a hincar las rodillas en el suelo.&lt;br /&gt;Ponte de rodillas, Alberto. No, señorita, yo no he hablado, luego no me pongo de rodillas. Alberto, te lo estoy pidiendo por favor. No, señorita. Mira, Alberto, que te coloco el último de la fila como no te arrodilles. Póngame el último de la fila, señorita, pero yo no me arrodillo por que yo no he hablado.&lt;br /&gt;Y así fue. Mantuve el tipo. Doña Emilia, a quien cierto es que quería muchísimo, no logró doblar mis rodillas ni con sus órdenes ni con sus ruegos ni tirando hacia abajo de mi babero: salí el último, claro. Mi madre llegó a pensar que algo me había pasado pues vio marchar a toda la escuela hasta que aparecí por el rellano, con los ojos congestionados por las lágrimas. Doña Emilia, que bajaba tras de mí, la puso al tanto de lo acontecido, casi como disculpándose por haber alterado de forma tan notoria el turno de descenso de las escaleras.&lt;br /&gt;Mire usted, doña Ángeles, y no he conseguido que Alberto se arrodille, y, como comprenderá, algo tenía que hacer, no podía dejar que mermara mi autoridad ante el resto de la clase. No se procupe, doña Emilia, lo entiendo perfectamente, no pasa nada..., ha hecho usted muy bien.&lt;br /&gt;Pero mi madre, una vez que nos encaminamos a la casa, no me regañó ni afeó mi actitud ni me echó nada en cara. Se agachó, me limpió los mocos y me cogió de la mano para seguir caminando, en silencio, con la vista y la sonrisa puestas en mí. En ese momento supe que ella habría actuado igual que yo. Salí el último. Sí. Y llorando desconsolado. Pero con mis lágrimas de dignidad y de orgullo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2805702691520488066?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2805702691520488066/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/08/bravo-por-ara-abrahamian.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2805702691520488066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2805702691520488066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/08/bravo-por-ara-abrahamian.html' title='Bravo por Ara Abrahamian'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2662152146945525472</id><published>2008-08-06T19:27:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:46:58.523+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Nacional 340</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ya estoy de vuelta de mi viaje a pie desde Málaga a Almería. Durante esos 7 días, escribí 85 páginas de notas y tomé cerca de 1.000 instantáneas. Tengo material suficiente para el libro de viajes que quería abordar. Ya os contaré en él mi caminata. Por ahora, queridos lectores de este blog, podéis ver las fotografías clasificadas por jornadas en los enlaces de aquí abajo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://150.214.239.20/~acs/jueves/"&gt;Jueves&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://150.214.239.20/~acs/viernes/"&gt;Viernes&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://150.214.239.20/~acs/sabado/"&gt;Sábado&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://150.214.239.20/~acs/domingo/"&gt;Domingo&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://150.214.239.20/~acs/lunes/"&gt;Lunes&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://150.214.239.20/~acs/martes/"&gt;Martes&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://150.214.239.20/~acs/miercoles/"&gt;Miércoles&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;ul&gt;Tened en cuenta, si las veis, que no pretendía tomar imágenes espectaculares, sino solo ayudar a la memoria con detalles que se plasmarán en la narración.&lt;br /&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2662152146945525472?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2662152146945525472/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/08/nacional-340.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2662152146945525472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2662152146945525472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/08/nacional-340.html' title='Nacional 340'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-1657141119739116745</id><published>2008-07-31T13:16:00.003+02:00</published><updated>2009-11-18T17:46:41.044+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>La granizada</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SJGg2ExDqPI/AAAAAAAAABg/GuL6oIMVQIw/s1600-h/granizada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5229137493206739186" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SJGg2ExDqPI/AAAAAAAAABg/GuL6oIMVQIw/s320/granizada.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Entrevista realizada por Daniel Molina y publicada en la sección La Granizada del diario SUR el 29-07-2008&lt;br /&gt;Para leerla completa, pinche en el titular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.diariosur.es/20080729/malaga/alberto-castellon-matematico-musico-20080729.html" target="_self"&gt;Alberto Castellón, matemático, músico y escritor: «He llegado a actuar encima de un camión de verduras»&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;52 años/ Se define como un hombre todo terreno/ Es miembro del grupo Takirari/ Estudió Matemáticas por accidente / Planea ir andando hasta Almería/ Dice que cree en la suerte y no en el destino &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;UNA ENTREVISTA DE&lt;br /&gt;DANIEL MOLINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a class="opiniones" href="http://www.diariosur.es/20080729/malaga/alberto-castellon-matematico-musico-20080729.html#opina"&gt;Opina&lt;/a&gt; &lt;a class="veropiniones" href="http://www.diariosur.es/20080729/malaga/alberto-castellon-matematico-musico-20080729.html#comentarios"&gt;Ver comentarios (14)&lt;/a&gt; ÁMBITOS. Alberto Castellón compagina su pasión por las matemáticas, la música y la literatura. / CARLOS MORET&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Perdone que le diga pero me resulta extraño verlo con botas en pleno mes de julio y con este calor...&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las estoy domando, para ver por dónde me van a salir ampollas, porque el jueves me voy hasta Almería a pie y quiero probar el instrumento de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;¿Y ese viaje?&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pues se trata de un nuevo proyecto. A mí me encanta la literatura de viaje y siempre he tenido en mente abordar el género como escritor y éste es un viaje que siempre he querido hacer desde pequeño. Son unas carreteras que me parecen fascinantes y son las que eligen los publicistas para los anuncios de coches, las carreteras que van dibujando la 'M' de la muerte entre el monte y el mar y además que ahí han sucedido varios episodios históricos que la dotan de un carácter literario muy bonito. &lt;a href="http://www.diariosur.es/20080729/malaga/alberto-castellon-matematico-musico-20080729.html" target="_self"&gt;(Seguir leyendo...)&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-1657141119739116745?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/1657141119739116745/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/la-granizada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1657141119739116745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1657141119739116745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/la-granizada.html' title='La granizada'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_a8uhWMMdfSg/SJGg2ExDqPI/AAAAAAAAABg/GuL6oIMVQIw/s72-c/granizada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-8544327992954342113</id><published>2008-07-19T20:27:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:46:17.939+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>18 de Julio en un semáforo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Volvía anteayer caminando del centro, cuando me detuve en el semáforo de la esquina entre calle Córdoba y la Alameda Principal. Me encontraba rodeado de un grupo de jovenzuelos que integraban, sin duda, un viaje de estudios. Los mozos revoloteaban a mi alrededor con esos brincos que proceden del ímpetu de la mocedad. Hablaban con la velocidad punta del galimatías y en el umbral de sensibilidad de la sordera. ¿Decibelius? Qué va. Miles de decibelius suman unos cuantos kilobelius. Normal. Cosas de la edad. De alguna forma hay que hacerse notar, ¿no? Con tal de que un golpe de suerte me mantenga a salvo de sus cabriolas enloquecidas...&lt;br /&gt;Una caravana de automóviles se acercaba por nuestra izquierda. Todos los vehículos golpeaban el claxon. Todos enarbolaban por las ventanillas banderas de España. Qué raro, ¿me habré perdido un acontecimiento deportivo? ¿Habremos ganado, sin yo enterarme, el campeonato mundial de lanzamiento de cabras desde campanarios? Me fijé mejor. No se trataba de banderas baratas de todo a un euro ni de banderines de tiendas de chinos. Amarradas a mástiles de madera auténtica, en su centro exhibían el águila orgullosa del antiguo escudo, el águila imperial con que se combatió a masones y judíos y comunistas y demás lacra deleznable.&lt;br /&gt;Por supuesto, si es que el almanaque señala el 18 de julio. Con razón... Y yo con estos pelos... Seguro que este atado de nostálgicos se encamina hacia la cruz de los caídos que todavía se yergue en la puerta de las cadenas de la Catedral. Con la luz verde para ellos, pasaron justo por delante girando en la dirección que preví.&lt;br /&gt;Pero en ese instante, mis imberbes compañeros de acera comenzaron a increpar a los constituyentes de ese convoy visigótico. Una señora auténtica, una anciana muy bien vestida y coetánea sin duda de Matusalén, respondía desde un Mercedes a la muchachada enarbolando el brazo extendido y articulando reiterados vivaspañas, no por flojos de volumen, menos ardientes y apasionados.&lt;br /&gt;Vivaspaña..., vivaspaña...&lt;br /&gt;Al lado de la buela distinguí, tanto al volante como en los asientos de atrás, aquellas camisas azul mahón con el emblema flechado en rojo sobre el bolsillo izquierdo. Verás tú, la que se va a armar, pensé. Estos pimpollos no saben cómo se las gastan los de la brigada motorizada. Nunca los habrán visto tremolar cadenas ni envainarse puños americanos ni desenvainar porras extensibles con bola en la punta. Por fortuna, no sucedió nada.&lt;br /&gt;Esto me lleva a un par de reflexiones. Por un lado, la alegría de comprobar que las centurias locales de guardianes de occidente caben en apenas 10 turismos. Por otro, que lo que hace unos años hubiese terminado en grave incidente con heridos, no pasó de un intercambio de invectivas. Por fin parece que en este país se impone la sensatez sobre la arraigada costumbre del mamporro. Y por último, que no supe muy bien si denostar del todo a los falangistas. Ellos al menos tienen unos ideales, compártanse o no, en los que creen. Con tal de que no intenten imponérmelos a garrotazo limpio, la convivencia siempre será posible. Ahora bien, ¿y los niñines del viaje de estudios?, ¿qué ideales seguirán distintos de los de forrarse en un &lt;em&gt;reality&lt;/em&gt; o emborracharse de jueves a domingo en el botellón o aspirar, como máximo, a aprobar unas oposiciones a funcionario público?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-8544327992954342113?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/8544327992954342113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/18-de-julio-en-un-semaforo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8544327992954342113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/8544327992954342113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/18-de-julio-en-un-semaforo.html' title='18 de Julio en un semáforo'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2817627718399067158</id><published>2008-07-19T19:40:00.003+02:00</published><updated>2009-11-18T17:45:51.130+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narraciones'/><title type='text'>Retratos suicidas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No sé cómo acabará este asunto, aunque sí cuándo comenzó. Y es que es el jueves el día en que viene Lana a darle un repaso a la limpieza de mi casa. Le abro la puerta medio dormido. De inmediato, mientras ella se cambia en el lavadero, preparo el té que beberé hojeando la prensa en Internet. La sincronía de nuestras acciones vaticina que Lana acabe de fregar mi dormitorio entre las secciones de ciencia de El Mundo y la cultural de El País. Atiendo mis e-mails apurando la tercera taza y escuchando cómo Lana aborda el baño principal. Es ese el momento en que salgo a la calle por primera vez, desocupando mi despacho para que ella quite el polvo y barra y vacíe el cenicero y la papelera. Paseo durante una media hora, el tiempo que calculo tardará la pieza en secarse. A mi regreso, puedo por fin empezar con mi trabajo diario.&lt;br /&gt;Pero este último jueves, al entrar en la habitación, encontré el estor desplazado de su posición habitual. Colgaba por delante del velón de aceite que adorna la librería adosada al pie de la ventana. En el suelo, dos de los retratos reposaban boca abajo: uno de mi mujer con cinco años, la típica fotografía escolar de los sesenta en que el alumno se inclina sobre un libro enorme y un mapa mundi recorta el fondo, y otro mío, fósil de una de las orlas universitarias en que figuro como profesor. Tiré de la cuerda. En efecto, Lana había abierto la hoja por completo, algo que nunca hago con el estor bajado pues se corre el riesgo de que un golpe de viento infle la cortina como una vela provocando la caída de los objetos de la repisa. No obstante, aquello no tuvo importancia. Ninguno de los dos cristales se había siquiera agrietado. Solo uno de los marcos se abría por una esquina, que encajé de nuevo de un fácil apretón.&lt;br /&gt;Sin embargo, esa misma tarde, me vestía después de la ducha cuando se cayeron a mi espalda otros dos retratos de la mesita de mi alcoba. Ahora se trataba de mi hija mayor togada para su graduación del bachiller, y del marco de bronce con una estampa antigua de la Virgen de la Victoria que heredé de mi madre. ¿Los tiraría yo mismo sin querer con el vuelo de la camisa al ponérmela? Quizás. Y a eso de las diez de la noche, la casa nos recibió a mi esposa y a mí con otros dos retratos sobre las baldosas, el de mi perro Fleky, un pequeño cuadrito que le trajeron los Reyes Magos con un hueso en su parte inferior, y el de mi hija menor vestida de gitanilla para la feria. Las explicaciones de estos hechos se hacían ahora difíciles. Máxime teniendo en cuenta que el terral nos obligó a cerrar todos ventanales a fin de mantener la casa fresca.&lt;br /&gt;Y más extraño aún fue el golpe que escuchamos desde la cama, recién acostados. Me levanté con la intriga de ver qué ocasionó el ruido. Nada en el corredor. Nada en los dormitorios. Nada en la cocina ni en el distribuidor. Pero sobre las baldosas del salón descansaban, cómo no, boca abajo, otras dos fotografías, la de mis suegros en sus bodas de plata, y la de mi padre encorbatado y sonriendo a la cámara.&lt;br /&gt;Y el fenómeno del desplome fortuito de retratos sigue produciéndose sin que se sepa su origen, siempre de dos en dos, siempre aterrizando boca abajo, siempre los de sobremesa, nunca los golgados de las paredes, siempre sin daños, nunca asistiendo a la trayectoria a que los somete la gravedad, siempre con el hecho consumado de su derribo. Y no hay más patrones que proporcionen indicios sobre el suceso. Igual se precipita un pariente que un grupo de amigos, una escena familiar que una fiesta, un recuerdo de un viaje por España que un ídolo del cine, un marco de plata que un simple vidrio con soporte trasero.&lt;br /&gt;Qué curioso, ¿verdad?&lt;br /&gt;Acabo de colocar todos los retratos de mi piso tumbados boca abajo. Quiero ver qué ocurre. Más adelante contaré el resultado de la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2817627718399067158?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2817627718399067158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/retratos-suicidas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2817627718399067158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2817627718399067158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/retratos-suicidas.html' title='Retratos suicidas'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-6080862587537897928</id><published>2008-07-17T18:48:00.003+02:00</published><updated>2009-11-18T17:45:31.711+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncios'/><title type='text'>Hoja de ruta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tras unos días de planificación, ya tengo confeccionada la hoja de ruta de mi inminente viaje a pie por la antigua carretera Málaga-Almería. La cuelgo aquí por si algunos de vosotros, lectores de este blog, coincidís conmigo en esos lugares y fechas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Día 24 de julio:&lt;/strong&gt; Málaga-Torre del Mar (22 Km)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Día 25 de julio: &lt;/strong&gt;Torre del Mar-Maro (20 Km)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Día 26 de julio:&lt;/strong&gt; Maro-Almuñécar (21 Km)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Día 27 de julio:&lt;/strong&gt; Almuñécar-Punta de Carchuna (29 Km)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Día 28 de julio:&lt;/strong&gt; Punta de Carchuna-Castell de Ferro (11 Km)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Día 29 de julio:&lt;/strong&gt; Castell de Ferro-El Pozuelo (24 Km)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Día 30 de julio:&lt;/strong&gt; El Pozuelo-Almería (73 Km)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los 73 quilómetros de la última etapa son engañosos pues en Adra me montaré en un autobús que me lleve hasta Aguadulce. En este tramo, la primitiva N-340 está machacada casi por completo por la nueva autovía, haciendo así imposible  recorrerla andando.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-6080862587537897928?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/6080862587537897928/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/hoja-de-ruta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6080862587537897928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/6080862587537897928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/hoja-de-ruta.html' title='Hoja de ruta'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-1857480733562620916</id><published>2008-07-13T12:26:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:45:10.992+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Anuncios'/><title type='text'>Un proyecto en marcha</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Años hacía que un proyecto literario me rondaba por la cabeza: escribir un libro de viajes. Como lector, admito que siempre me atrajo este subgénero de la narrativa. Mi primer recuerdo creo situarlo en una obra de una colección infantil, &lt;em&gt;En busca del país de la canela&lt;/em&gt;, de la que olvidé el autor, y que novela el descenso del navío de Francisco de Orellana por el río Amazonas. Muchos son los títulos de semejante tenor que abordé, desde el archiconocido &lt;em&gt;Viaje a la Alcarria&lt;/em&gt; del universo Celiano, hasta la monumental &lt;em&gt;Iberia&lt;/em&gt; en dos tomos con que Manuel de Lope recorre todas las regiones de España. Los últimos que he leído se desarrollan en el norte de la península, &lt;em&gt;El Transcantábrico&lt;/em&gt; de Juan Pedro Aparicio, y &lt;em&gt;El río del olvido&lt;/em&gt; de Julio Llamazares. Hasta tal punto me seduce este tipo de literatura que algunas veces he planeado mis vacaciones usando estos volúmenes como guías turísticas. La Al-Andalus medieval me fue susurrada al oído por José Manuel García Marín. Contemplé Coimbra con los ojos de Unamuno, el nacimiento del Ebro con los de don Camilo, o los campos de Níjar a través de las gafas de Juan Goytisolo. Sin moverme de mi casa, viajé por toda África con Kapuscinski de cicerone, pasé 7 años en el tíbet acompañado de Harrer Heinriche y di la vuelta al mundo varias veces persiguiendo a Julio Verne, a George Remi (Hergé) o a Blasco Ibáñez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con tales antecedentes, más tarde o más temprano debía abordar un libro de viajes como autor. Durante mucho tiempo he barajado dos proyectos, remontar el río Guadalhorce desde su desembocadura hasta el nacimiento, y recorrer a pie la carretera Málaga-Almería. En los últimos meses, la segunda de las opciones ha salido a relucir varias veces en mis conversaciones. Incluso me refiero a ella en una entrada antigua de este blog. He interpretado estas casualidades como signos del destino que han terminado por decidirme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llevo unos días planeando la singladura que acometeré a finales de este mes de julio. Constará de 9 jornadas de entre 18 y 25 quilómetros con dos breves trayectos en autobús. Ahora mismo me encuentro en la fase de recopilar documentación. La geográfica la llevo bastante avanzada. No menos interés despierta la de índole histórica, pues la carretera Málaga-Almería ha sido el escenario de terribles episodios que solo muy recientemente comenzaron a divulgarse. También habré de hacerme con información artística, cultural, industrial o arqueológica. Y otro foco de mi atención se centra en las costumbres, las supersticiones y las leyendas de las gentes que habitan las tierras por las que caminaré.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si algunos de vosotros, lectores de este blog, disponéis de cualquier apunte sobre el particular, os agradeceré que me lo comuniquéis. Prometo tenerlo en consideración.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-1857480733562620916?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/1857480733562620916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/un-proyecto-en-marcha.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1857480733562620916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/1857480733562620916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/un-proyecto-en-marcha.html' title='Un proyecto en marcha'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-4216780691490584082</id><published>2008-07-13T12:05:00.008+02:00</published><updated>2009-11-18T17:44:48.065+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>"Tarta noruega" en el "Patrimonio literario andaluz II"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El pasado jueves 10 de julio se presentó en el salón de actos de UNICAJA el libro &lt;em&gt;Patrimonio literario andaluz II&lt;/em&gt;, en el que se incluyen 18 artículos de sendos investigadores sobre autores nacidos o radicados en Andalucía. Como sugieren el título y el ordinal, se trata del segundo volumen dedicado a &lt;em&gt;estudiar a los escritores andaluces clásicos, ocuparse de los desconocidos, resucitar a los olvidados, y dar noticia de los nuevos&lt;/em&gt;. Así lo asevera en el prólogo, y no hay nada que induzca a dudarlo, su editor, Antonio A. Gómez Yebra. Me enteré del evento casi por casualidad, porque mi mujer lo escuchó en la radio, ¿sabes que hoy Antonio presenta un libro?, y me acerqué por allí sin saber siquiera cuál.&lt;br /&gt;Conocía a varios de los asistentes. Aparte de Antonio, claro, al poeta Paco Ruiz Noguera, que firmaba uno de los estudios del volumen dedicado a Antonio Soler (no veía a Paco desde mi pertenencia al grupo “Banda de mar”), a Laura Olarte Stampa, antigua compañera con la que coincidí en el Instituto de Bachillerato Emilio Prados y que también suscribía otro de los opúsculos, y a Ramón Muñoz Chápuli, colega de la Facultad de Ciencias y de actividades narrativas, aunque él especializado en el cuento, género en el que ha obtenido excelentes frutos. Ramón concurría en calidad de consorte, pues su mujer también publicaba una colaboración.&lt;br /&gt;Nada más saludar a Antonio, este me sorprendió con el hecho de que se iba a mencionar mi primera novela, &lt;em&gt;Tarta noruega&lt;/em&gt;, que él mismo presentó hace 6 años en el salón de plenos de la Diputación de Málaga. Compartiendo mesa con la anfitriona, comenzó el acto con los agradecimientos entre ambos, no por reglamentarios, menos sinceros. Antonio resumía cada uno de los trabajos tocando las teclas justas para que despertara el interés por su lectura. Conforme describía el contenido de los artículos, calculaba en mi mente el orden en el que los afrontaría como lector. Por descontado que coloqué el primero, dada mi condición de, por qué no admitirlo, discípulo influenciado, el referido a Antonio Soler.&lt;br /&gt;Y fue llegado el turno de su propia aportación, titulada &lt;em&gt;Novela histórica en tres escritores andaluces&lt;/em&gt;, donde me vi, junto a los consolidados Jesús Maeso de la Torre y Antonio Prieto, compartiendo el portaobjetos del microscopio de Gómez Yebra. Sobre &lt;em&gt;Tarta noruega&lt;/em&gt;, Antonio defendió su carácter de novela histórica, frente a la opinión de algunos críticos que no la consideran como tal. Confieso que en ese instante me enteraba de la existencia de una controversia que me era ajena. Normal. Una vez que el autor ha dado a luz su obra, son otros los encargados de adjetivarla con más derecho incluso que el que la escribió. Por otra parte, no creo que mi papel de examinado me permita comentar aquí nada más acerca del artículo de Gómez Yebra, salvo que me satisfizo bastante. Sé que es un tópico referirse a las novelas como hijas, pero es un tópico verdadero al fin y al cabo. Y qué padre no se siente orgulloso de que hablen bien de sus hijas. Pero el motivo que me inspiró esta entrada de mi blog se produjo más tarde, durante el turno de preguntas del público.&lt;br /&gt;Un desconocido que se sentaba a mi derecha, barbudo, recio y de voz vehemente, finalizó su segunda intervención con unas palabras que recuerdo casi con exactitud: Quiero añadir que &lt;em&gt;Tortilla noruega&lt;/em&gt; es un hermoso homenaje a las madres malagueñas. Antonio corrigió en seguida al señor barbudo de complexión recia y vehemente voz: Tortilla no, tarta, &lt;em&gt;Tarta noruega&lt;/em&gt;, y sí, coincido plenamente en ello: más aún: &lt;em&gt;Tarta noruega&lt;/em&gt; es un homenaje a una madre muy concreta. El autor está presente en la sala: si quiere decir algo…&lt;br /&gt;Me moría de la vergüenza. Qué queréis que os diga, queridos amigos. Por supuesto que no abrí la boca ni moví un músculo de la cara ni articulé el menor gesto que indicase que era de mí o de mi madre de quienes hablaban. Y de quererlo, tampoco podría haber pronunciado más de una frase sin delatar mi emoción. Porque gracias a los lectores de &lt;em&gt;Tarta noruega&lt;/em&gt; mi madre es algo más que un nombre escrito en un papel.&lt;br /&gt;Lo cuento en la novela. Pocas horas antes de enterrar a mi padre, abrimos el periódico en el tanatorio para comprobar la publicación de la esquela. Allí estaban las dos, la nuestra, y la que le puso la academia. Y mi madre exteriorizó el sentimiento exacto que me amargaba desde la víspera: Un nombre escrito en un papel, repetía sin levantar la vista de aquella página impar, en eso quedan las personas, en un nombre escrito en un papel… Porque fue en la noche anterior, al acercamos al Hospital a hacernos cargo del cadáver, cuando me quedé consternado al leer el nombre de mi padre escrito a bolígrafo en una hoja de papel y adherida con Fixo al cristal que nos separaba de sus restos. &lt;em&gt;Aquél fue el momento real de la muerte de&lt;/em&gt; (mi) &lt;em&gt;padre&lt;/em&gt;, escribí entonces, &lt;em&gt;la constatación por escrito del fin de su existencia, la lectura de su nombre escrito en un papel. &lt;/em&gt;(…) &lt;em&gt;La fuerza de lo escrito moviendo más impulsos que lo hablado o lo archisabido&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Y conducía con mi esposa en el asiento de mi derecha por los carriles del cementerio, nunca he narrado esta escena, sumidos los dos en el silencio de las despedidas vitalicias, sin decirnos nada, encabezando por casualidad el convoy de dolientes, justo detrás del coche fúnebre, con la mirada fija en el ataúd que se vislumbraba tras su ventanilla trasera, mientras no dejaba de repetirme mentalmente que aquello no podía acabar así, que tenía que escribir algo, que debía vengarme de la desolación provocada por un nombre escrito en un papel escribiendo ese mismo nombre en más papeles.&lt;br /&gt;Un par de años más tarde se publicó &lt;em&gt;Tarta noruega&lt;/em&gt;. Allí, en sus hojas de papel crema, aparece escrito multitud de veces el nombre de mi padre, don Luis. Así lo conocía media ciudad. Mi madre también aparecía. Cómo no, puesto que le endosé el papel de narradora-protagonista.&lt;br /&gt;Y luego fue precisamente Antonio Gómez Yebra quien presentó el libro en Málaga. Y en la fotografía para el Diario SUR se reconoce a mi madre al fondo. Y cada vez que el periódico ha tirado de archivo para ilustrar alguna noticia relacionada con mis obras y vuelve a publicar la instantánea, o cada vez que un investigador o un lector se ocupan de &lt;em&gt;Tarta noruega&lt;/em&gt;, o cada vez que un desconocido barbudo de complexión recia menciona el asunto con su voz vehemente, ratifica que mis padres son algo más que dos nombres escritos en los papeles. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-4216780691490584082?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/4216780691490584082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/tarta-noruega-en-patrimonio-literario.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4216780691490584082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/4216780691490584082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/07/tarta-noruega-en-patrimonio-literario.html' title='&quot;Tarta noruega&quot; en el &quot;Patrimonio literario andaluz II&quot;'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-3618701784962910053</id><published>2008-06-27T19:25:00.006+02:00</published><updated>2009-11-18T17:43:52.070+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>La Semifinal Rusia vs España</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me pide el cuerpo despacharme aquí con algunas de las reflexiones, siempre vanales, que se me vinieron a la cabeza ayer noche durante el partido en el que España eliminó a Rusia.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1) &lt;/strong&gt;Cada vez que veo a miembros de la familia real entre los espectadores (o miembras, vive Dios, o mejor miembro(s) y/o/u/e miembra(s) pues puede que haya solo de un sexo o de ambos y tanto en plural o en singular de cada clase), me formulo siempre la misma pregunta: ¿quién ha pagado su localidad?, ¿ellos mismos?, ¿acaso los han invitado?, ¿todos hemos contribuido? ¿Y el avión o el helicóptero? Pero lo peor suele acontecer con los comentarios almibarados y empalagosos de los locutores: &lt;em&gt;¿Se han fijado en cómo los príncipes celebran los goles? Ooohhh, qué estampa tan humana, qué faceta tan sencilla la de sus vidas tan sencillas. Ay, qué gustirrinín. Y cuando España marcó el primero, ellos han amagado un abrazo y se han contenido, pero con el segundo y el tercero ya se han abandonado al frenesí y la alegría con la mayor naturalidad. Aaahh, que se me cae la baba por la comisura derecha… Son nuestro talismán. Y cómo saludaron y desearon suerte a los jugadores con esos gestos asaz de campechanos… Oh, qué simpáticos. Y cómo se llegaron luego al vestuario a honrar con su presencia semi divina a nuestros gladiadores… &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puaggg. Si al menos los rusos no se hubieran cargado al Zar de todas las rusias, ahora podríamos comparar el papanatismo celtibérico con el estepario. Y luego escuché por televisión la guinda de los comentarios: &lt;em&gt;Todos lo festejan, desde el Príncipe en el estadio hasta el último de los españoles en su casa frente al televisor&lt;/em&gt;. Lo que me faltaba, vamos, que me llamen el último de los españoles. ¿Qué he hecho yo para merecer puesto tan bajo en el escalafón?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2) &lt;/strong&gt;Asombra cómo se transforma el escenario urbano en un proceloso bosque de banderas rojigualdas. Balcones, coches, mostradores, viandantes, motoristas, ventanas… Ya era hora de que se normalizase la situación. Bien con escudo constitucional, bien sin nada, bien con el exitoso logotipo de Osborne, esa noble silueta que recorta en vertical el paisaje de la piel de toro, parece ser que se desterró el uso vergonzante de la enseña por asimilación al facherío. Incluso debe dejar de asociarse el “aguilucho” (según tengo entendido, escudo de armas de Carlos III) con una opción política en decadencia.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3) &lt;/strong&gt;A falta de letra para el himno, la victoria empuja a los festejantes callejeros a entonar sustitutivos, desde el simple &lt;em&gt;chinta chinta&lt;/em&gt; que tatarea la partitura oficial, hasta el, no por pegadizo menos amenazante, ¡&lt;em&gt;A por ellos, oé&lt;/em&gt;!, pasando por desenterrar de excavaciones arqueológicas el ¡&lt;em&gt;Quevivaspaña&lt;/em&gt;! de Manolo Escobar, canción que se ha elevado de pasodoble verbenero a la categoría de mantra mágico-patriótico. Me parece muy bien. Qué queréis que os diga. Es un signo de originalidad el mantener un himno sin letra. Siempre afirmé que la música es expresiva de por sí, que no precisa de palabras. Además, estoy convencido de la imposibilidad vitalicia de ponernos de acuerdo en una letra. Téngase en consideración que aquí, en el transcurso de 100 años, nos hemos matado a gusto batallando nada menos que en 4 guerras civiles.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4) &lt;/strong&gt;Asomado a la terraza, contemplo el ir y venir de automóviles tocando el claxon. Hay quien guardaba unos cohetes para esta circunstancia. Los peatones que se dirijen a las fuentes rituales del centro saludan con los vítores reglamentarios a los conductores. Admito que, pese a mi escasa afición al fútbol, me contagio de esta alegría colectiva. Eso sí, falta mi perro. En ocasiones como esta también se uniría al jolgorio correteando de un extremo a otro del pasillo, saltando de un sofá al contiguo a velocidades relativistas, encogiendo su cuerpecito con cada ladrido, como queriendo decir &lt;em&gt;yo también estoy contento&lt;/em&gt;…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-3618701784962910053?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/3618701784962910053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/06/la-semifinal-rusia-espaa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3618701784962910053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/3618701784962910053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/06/la-semifinal-rusia-espaa.html' title='La Semifinal Rusia vs España'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2872370792750143119</id><published>2008-06-18T20:10:00.004+02:00</published><updated>2009-11-18T17:43:09.223+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Experiencias'/><title type='text'>Conversación telefónica con Telefónica</title><content type='html'>Dado su elevado interés antropológico, semántico e ideológico, transcribo a continuación la charla que acabo de mantener por teléfono con una mujer, de cuyo suave y pausado acento deduzco una indudable belleza física y espiritual:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Señor Alberto?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Buen día, le hablo de telefonica &lt;/strong&gt;(sin tilde). &lt;strong&gt;Compruebo que usted tiene contratada su línea con nosotros, pero el ADSL lo tiene en otra compañía. ¿Podría decirme la causa?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;No.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿No quiere decirme por qué?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No.&lt;br /&gt;(Silencio.)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Y le importa que le describa las ventajas del ADSL con telefonica?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Sí, sí me importa.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ah, ¿no quiere usted saber, señor Alberto, cuál es la oferta que telefonica tiene para usted?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;No, no quiero.&lt;br /&gt;¿&lt;strong&gt;Y puede usted decirme por qué no quiere hablar con Telefonica?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;No. Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ah. &lt;/strong&gt;(Se ríe.) &lt;strong&gt;Pues buen día &lt;/strong&gt;(aquí, sin embargo, son las 7 de la tarde)&lt;strong&gt;, y gracias…&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Gracias a usted.&lt;br /&gt;Mientras escribía esta entrada, volvió a sonar el teléfono:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Don Alberto Castellón?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Sí, soy yo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Buenas, mi nombre es &lt;/strong&gt;¿?? (no presté atención). &lt;strong&gt;Le llamo para explicarle la oferta de telefonía integrada de Jazztell, con 6 megas de conexión y rebajas en las tarifas&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Lo siento, no me interesa.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿No quiere usted más megas y mejores precios?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;No.&lt;br /&gt;El resto de la conversación, queridos lectores de este blog, os lo dejo como ejercicio intelectual.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37300100-2872370792750143119?l=albertocastellon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertocastellon.blogspot.com/feeds/2872370792750143119/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/06/conversacin-telefnica-con-telefonica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2872370792750143119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37300100/posts/default/2872370792750143119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertocastellon.blogspot.com/2008/06/conversacin-telefnica-con-telefonica.html' title='Conversación telefónica con Telefónica'/><author><name>Alberto Castellón</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://photos1.blogger.com/x/blogger/1967/4187/1600/939720/a_c_terraza.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37300100.post-2926180889703124475</id><published>2008-06-10T18:30:00.007+02:00</published><updated>2009-11-18T17:42:35.844+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Noticias'/><title type='text'>Presentaciones varias</title><content type='html'>Algunos de vosotros, queridos lectores de este blog, a la vista del texto de la presentación de "Regina angelorum" en Almería, me habéis pedido que cuelgue otras presentaciones anteriores. A ello me he puesto esta tarde. He buscado en mis directorios y algo he encontrado. Aquí incluyo unos enlaces ordenados por fechas para los interesados:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt
