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23 nov 2010

ENCUENTRO EN ÁLORA

El Pasado viernes tuve el gusto de pasar un buen rato con los alumnos y profesores del I.E.S. Las Flores de Álora. Podéis leer la notixia pinchando aquí. Me gustó visitar de nuevo aquel precioso pueblo de la provincia de Málaga en el que situé parte de la acción de mi última novela Regina angelorum.
Tras la lectura de fragmentos de mis obras, tomé una cerveza con Eloísa, la bibliotecaria del Ayuntamiento, quien me contó algunas costumbres muy curiosas acerca de los lagareños, que así llaman por aquellos pagos a los oriundos de la margen izquierda del río Guadalorce. Tanto me interesó el tema, que este domingo subí a la Ermita de las Tres Cruces, uno de los parajes referidos por esta inteligente mujer, situada en la cima donde confluyen los términos municipales de Álora, Pizarra, Cártama y Almogía.
Prometo hablaros en breve de todo ello, queridos seguidores de este blog,
Hasta pronto.

27 may 2010

Presentación en Marbella

El próximo viernes 28 de mayo a las 20:30, en el Museo Cortijo Miraflores de Marbella, la escritora Sasi Alami y yo tendremos el gusto de presentar la novela "La muerte tenía figura de mujer hermosa" de Andrés Fornells.

Os animo a asistir.

15 abr 2010

El trabajo definitivo sobre Omar Ibn Hafsún

Acabo de hablar por teléfono con Francisco Ortiz Lozano. He buscado su número para felicitarlo por su último libro, Bobastro, que lleva por subtítulo La ciudad de la perdición, gloria y refugio de la cristiandad. No conversaba con Ortiz desde los años setenta, creo yo. Aparte de haber sido compañeros en el bachillerato (de ahí que nos tratemos por el apellido, que era lo que estilaba entonces), nos veíamos casi a diario pues nuestras respectivas pandillas se obstinaban en una competición casi perpetua. La mía, el Club Zamarrilla, tomaba el nombre de la calle del barrio en la que solíamos vernos. La suya, el Club Olímpic, se congregaba en la calle de al lado. Antes hablé de competición casi continua, pero quiero que conste que se trataba de una competición sana a base de deportes de equipo inventados por nosotros mismos. El palitroque, por ejemplo, consistía en una variedad del jockey, aunque sobre cemento armado, sin porterías y unas normas tan flexibles que jamás se pudo determinar qué bando ganaba. En gigantes y enanos, demencial deformación de un baloncesto anárquico, sí que estaba claro que vencería la formación de los más altos ya que a ellos les pillaba más cerca el hueco de la base de la farola por la que había que "encestar". Manolo Patabolo, el más espigado de todos, siempre llevaba ventaja.
Pero aquellos sucedáneos de deportes quedaron relegados al olvido en cuanto la ciudad se desperezó hacia el oeste, ocupando las antiguas huertas de Bernardo Larios, y construyeron sobre la Pellejera (mencionada por Antonio Soler en varias de sus novelas) las infraestructuras de lo que hoy es la avenida de Andalucía. Ahora bien, tardaron tanto en edificar el primer bloque de pisos que el alumbrado, las vías, que luego serían calzadas, y las explanadas para los futuros aparcamientos permanecieron inútiles durante varios años. Rectifico: no tan inútiles. Los clubes Zamarrilla y Olímpic les dimos un uso extraordinario al construimos en uno de los llanos de asfalto una espléndida pista de tenis con sus medidas reglamentarias, su red, y sus líneas pintadas en blanco.
A la porra el palitroque y el gigantes y enanos. Tenis, tenis y más tenis. Espoleados por las primeras retransmisiones televisivas de la Davis, Olímpic contra Zamarrilla nos ajustábamos al formato de la célebre copa: dos individuales, un triples (modalidad que permite más jugadores que el dobles), y otros dos individuales. Eso sí, las pelotas eran caras. Así que jugábamos con las que desechaban en el Club El Candado o en el Parador de Golf. Y las apurábamos durante semanas, hasta mucho más allá de llegar a la alopecia absoluta. Adquirían entonces una especie de querencia hacia la estratosfera. Con semejante característica, una de las jugadas más peligrosas era el globo de servicio. Se sacaba apuntando al cosmos, para que la bola ganara mucha altura. Así, el bote en el rectángulo de recepción proporcionaba tal energía a la pelota que si el que restaba no se situaba bien, la pelota lo superaba por encima incluso saltando a la desesperada. La jubilación de la bola solo se producía si la extraviábamos entre el monte bajo de los alrededores de la pista. A veces nos pasábamos horas dando raquetazos a las ortigas, buscándola con el ansia de proseguir el partido, hasta que nos dábamos por cachi.
Pero me estoy enrollando con estas anécdotas de mi pubertad que quizás os aburran. Perdonadme, apreciados seguidores de este blog, si se me ha ido el santo al cielo. Lo que quería era alabar la última obra de Ortiz. Os la recomiendo, sin duda. En ella se narra la interesantísima historia de Omar Ibn Hafsún, personaje de finales del siglo IX y comienzos del X que, de haber contado con un poema en romance como el del Cid, habría conseguido la misma fama que el Campeador. Omar se fortificó en el fantástico e inexpugnable paraje de Bobastro, que ya describí en un spot hace algunos meses. (Si queréis releer aquella entrada, pinchad AQUÍ.) Tuvo en jaque a varios emires cordobeses durante en una época tormentosa que apenas si ha trascendido a los libros de historia ya que las principales fuentes hay que buscarlas en los textos árabes.
Ortiz, aparte de patearse palmo a palmo toda la comarca, realiza un estudio completísimo de aquellos extraordinarios episodios, localiza cada fortaleza, cada villa, cada baluarte, cada accidente geográfico, recompone la cronología algo desbaratada de los libros que han tratado el asunto y despeja incógnitas sobre las que pesaban muchas especulaciones. El libro, además, contiene una numerosa colección de esquemas, fotografías y planos. Un pormenorizado índice año a año facilita las búsquedas de datos. No se advierte el menor favoritismo en la crónica por ninguna religión o raza, como venía siendo habitual en las obras del XIX y primera mitad del XX. Y encima, está muy bien escrito. Apenas si he detectado erratas.
Lo dicho, amigos, os recomiendo que leáis Bobastro, de Francisco Ortiz Lozano.

7 ene 2010

Reportaje de Canal Sur

Esta tarde, Juan Carlos, uno de mis compañeros de la Sociedad Malagueña de Astronomía, nos ha enviado un e-mail a los socios comunicándonos que ha colgado de YouTube el reportaje que nos realizó hace meses Canal Sur y que se emitió en el programa Los Reporteros a finales del año pasado.

La verdad es que, aparte de algunas licencias científicas acerca de estrellas fugaces vistas a través de prismáticos, pero que solo pasan por delante de uno de los ojos, ha quedado un trabajo simpático y atractivo.

Podéis verlo en el enlace

http://www.youtube.com/user/astromalaga

Advertiréis que me encontraba aquella noche haciendo fotos astronómicas con mi equipo. Aquí os cuelgo dos de ellas:

Arriba a la izquierda, la nebulosa IC 5146 (Cocoon) y la derecha galaxia M74.

Y a ver si escampa de una puñetera vez y puedo salir de nuevo al campo. Vive Dios.

12 oct 2009

El Blog cambia de cara

Habréis observado, queridos lectores de este blog, que está cambiando algo su aspecto. Y es que un tándem integrado por dos profesionales, Hollie Kay y Luis Castellón, se ocupan es estos momentos de dar un diseño más atractivo e implementarlo sin perder el dominio.

Espero que os guste el resultado. A mí, que ya he visto algunos anticipos, desde luego que sí.

27 sept 2009

Me doy de baja

Conocí a Sasi Alami en un acto de Ediciones Irreverentes en el que José Manuel García Marín nos presentaba sendos libros. Después he coincidido con esta simpática escritora en algunos saraos literarios, e incluso fuimos compañeros de página en Microantología del microrelato. De estos encuentros se ha generado entre nosotros un trato muy cordial.

Sasi lleva varios años cosechando éxitos al frente de distintos programas en la radiotelevisión marbellí. Para la temporada que ahora comienza, dirigirá el espacio La vida es bella, un magazine para noctámbulos que se emite de lunes a jueves entre la media noche y las 2 de la madrugada. Podéis escucharlo a través de Internet en el enlace que he dejado atrás.
Pues bien, Sasi me telefoneó la semana pasada para pedirme que me hiciese cargo de una de las nuevas secciones fijas, en concreto, la titulada Me doy de baja. En ella se trata de darse de baja de alguna actividad, de negarse a colaborar en algo, en aquello que produzca indignación. Acepté encantado, ya que a mí me encanta indignarme. Cada día, con la lectura matutina de la prensa, dedico unos minutos a la indignación. Pero que conste que es una indignación sana. Nada más saludable que experimentar una rotunda indignación mientras se saborea el té del desayuno.
Así que, queridos amigos de este blog, ya lo sabéis. Podéis encontrarme, aparte de aquí, en el programa La vida es bella. Os espero.

31 jul 2009

Lean sus nombres, miren sus rostros

En relación a los últimos crímenes etarras, he recordado que hace dos veranos escribí un artículo que remití a la prensa local. En contra de lo acostumbrado, no lo publicaron. Entonces no supe si fue decisión del Redactor Jefe, pues en aquella época tal vez lo considerase inoportuno por haberse iniciado un proceso de negociación, o simplemente porque mi correo se perdió en la procelosa autopista de la Red.
He buscado aquel texto en mis archivos para colgarlo de este blog. Ahí va:

Anteayer, mientras hacía tiempo para uno de los conciertos del ciclo de música antigua que se interpretan en la Iglesia de San Agustín, reconocí desde calle Granada la carpa que la Guardia Civil ha montado en la plaza de la Constitución bajo el lema frente al terrorismo. Por la libertad y por las víctimas. Por supuesto que me animé a entrar pues me había llamado la atención el reportaje que se publicó hace poco sobre ella. Sobre todo, la reproducción del zulo en el que mantuvieron secuestrado a Ortega Lara durante 532 días. Sin embargo, no fue la visión de aquel agujero lo que más me impresionó. Ni el traje destrozado de un artificiero ni las imágenes de los funerales ni las manifestaciones ciudadanas ni los gráficos estadísticos sobre tan truculenta actividad criminal. Todo ello, aun hiriendo la sensibilidad del público, no me impactó tanto como el paisaje con el uno se encuentra justo después de la sala de proyecciones. Tras haber rememorado en una breve, pero dramática, filmación las terribles escenas que se sucedieron un instante después del atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza, se traspasa una cortina negra hacia el siguiente espacio expositivo. Allí, en el panel de la izquierda, se escriben a tres columnas los nombres de los paisanos fallecidos a causa de atentados contra la Guardia Civil, mientras que enfrentre del espectador, dispuestas en un mosaico gigantesco, se ordenan los rostros de los 236 guardias civiles asesinados por bandas terroristas. Entonces tuve que detenerme. No me pareció correcto continuar y dejar allí, inexistentes, irreales, a aquellos nombres y aquellos rostros. Leí uno por uno cada nombre. Miré uno a uno a cada rostro. Porque el nombre o el rostro de un muerto ya no es nada ni existe ni es real si no hay un lector que lo lea o un visitante que lo contemple. Es lo menos que se podía hacer por ellos: una vez que ya no viven ni existen ni son reales: leer sus nombres, mirar sus rostros… Nunca estuve en esos cementerios de guerra de los que se nutren los documentales, esos camposantos de tumbas trazadas con regla y compás sobre el que crece una parrilla de cruces, todas iguales, facsímil cada una de la siguiente, y que dibujan teselas de un puzzle macabro sobre la geometría del terror, pero la impresión debe ser comparable a la experimenté en la plaza de la Constitución. En ambos casos se trata de un homenaje o un recuerdo a quienes fueron unificados por la causa de su muerte, una sinrazón, una iniquidad, y quedaron distribuidos para siempre en pautas simétricas, cristalizadas, como una pieza arqueológica de la historia de la infamia. Además, estas caras lo miran a uno allá donde se ponga, bien a la izquierda, bien a la derecha, más cerca, más lejos... En su día fijarían la vista en el objetivo del fotógrafo, supongo que para el carné o el expediente. Todos con el mismo semblante oficial. Todos con idéntica asepsia del deber. Quién sabe con qué proyectos en sus mentes o con qué ilusiones para sus vidas. Unas instantáneas se adivinan más antiguas. Las delata el sepia del positivo o el peinado o un bigote pasado de moda. Otras, las más contemporáneas, se nutren del color o de la juventud. Pero una vez retratados, nos contemplan a nosotros los vivos desde su mundo bidimensional. Ahora sí que tienen cara de muertos, ahora, que sabemos que están muertos. ¿Acaso se vislumbra una pregunta en la cara de cada uno de esos muertos? ¿Acaso intuían que había que poner cara de muerto delante de aquella cámara que los retrató? Y todos juntos, mirándolo a uno como uno los mira a ellos, conmueven, emocionan, imponen… Da igual que se trate de doscientos o de trescientos o de quinientos o de cien. Están ahí. Y hasta que no se les ve a todos juntos no se adquiere la idea de la tragedia y de la estupidez humana. En estos tiempos en que la actualidad se alimenta de negociaciones y de pactos y de mesas y de compromisos y de desarmes, no quiero sugerir nada en ningún sentido, aunque tenga mi propia opinión sobre ello, porque no viene al caso. No. Es otra cosa la que quiero decir.
Y es que ellos están ahí, fotografiados, colgados de un panel de la carpa de la plaza de la Constitución. Y un puñado de nombres se escriben junto a la fecha de un asesinato. Vayan a verlos. Es lo mínimo que se puede hacer por ellos. Lean sus nombres. Miren sus rostros.

24 jun 2009

Miedo y literatura en "Paradigma"

Antonio Heredia, miembro del Consejo de Redacción de la revista Paradigma (editada por la Universidad de Málaga), me pidió que colaborase con un artículo. Tratándose de un monográfico sobre el miedo, me propuso escribir algo sobre el miedo en la literatura. Pues bien, el número 7 de junio del 2009 ya se ha publicado y se ha colgado en la red para su libre difusión. Podéis leerlo en Paradigma

22 may 2009

La sábana

Este martes me llamaron por teléfono José Antonio Moreno y el resto de simpáticos presentadores del programa La sábana de Canal Extremadura Radio para entrevistarme en directo. Pasamos un buen rato de charla. Si queréis escucharlo, aquí os dejo un enlace:

24 nov 2008

Letizia, Borges y el Infinito

En la pasada edición del Premio "Felipe Trigo" de Novela, coincidí con Manolo Pecellín actuando ambos como miembros del Jurado. En el transcurso de aquellas dos jornadas, mantuvimos muy interesantes conversaciones sobre temas diversos pues se ve que conectamos en nuestros puntos de vista y aficiones, pese a su profesión de filósofo, poeta y ensayista, y la mía de matemático-narrador. (No todas las disciplinas está tan compartimentadas como se piensa.) Por entonces me pidió Manolo que colaborase en el Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes con un artículo sobre literatura y matemáticas, pero que no llegase a asustar al lector. (Esto último no sé si lo he conseguido.)
Orgulloso de su ofrecimiento, resumí el contenido de un ensayo largo (150 páginas) que nunca llegué a mandar a un editor ya que otras tareas más urgentes me obligaban siempre a postergar el pulido definitivo del texto. Se trata de un examen del concepto del infinito, urdido a partir del inquietante relato La Biblioteca de Babel del inmortal Jorge Luis Borges. Con mayor concreción, el punto de partida es la nota a pie de página final en la que el escritor argentino atribuye a su amiga Letizia Álvarez de Toledo una errónea concepción de los cardinales infinitos aplicados a la Biblioteca.
El artículo Letizia, Borges y el infinito ha sido recientemente publicado en el boletín del año 2008 que puede leerse en el enlace

3 oct 2008

Entrevista en la web de Irreverentes

ENTREVISTA a Alberto Castellón

(Publicada en la página web de Ediciones Irreverentes)

. ¿Pero de qué va vestido, señor Castellón?, ¿de indio sudamericano?
Ja, ja..., ha dado en el clavo.

P. ¿Me dejará fotografiarle así?
Faltaría más: este es uno de los uniformes de Takiraris, mi grupo de música andina. ¿No se interesó usted por mi seudónimo, El síkuri? Pues esto es un siku. Y el síkuri es el que sopla el siku.

Para leer la entrevista completa, pinche aquí

11 sept 2008

Fotos madrileñas


Miguel Ángel de Rus me acaba de enviar estas fotos de cuando se presentaron a la prensa, en el café El Espejo de Madrid, las novelas Los viajes de Eros, de Pedro Antonio Curto, y Victoria y el fumador, mi segundo libro.

Obsérvese, arriba a la izquierda, el morbo literario con el que la interesante mujer de bufanda y abrigo contempla la escena. Quizá por eso acabamos disfrutando ella y yo de un cocido completo en una tasca de la capital.

31 jul 2008

La granizada


Entrevista realizada por Daniel Molina y publicada en la sección La Granizada del diario SUR el 29-07-2008
Para leerla completa, pinche en el titular.

Alberto Castellón, matemático, músico y escritor: «He llegado a actuar encima de un camión de verduras»
52 años/ Se define como un hombre todo terreno/ Es miembro del grupo Takirari/ Estudió Matemáticas por accidente / Planea ir andando hasta Almería/ Dice que cree en la suerte y no en el destino

UNA ENTREVISTA DE
DANIEL MOLINA

Opina Ver comentarios (14) ÁMBITOS. Alberto Castellón compagina su pasión por las matemáticas, la música y la literatura. / CARLOS MORET
Perdone que le diga pero me resulta extraño verlo con botas en pleno mes de julio y con este calor...
Las estoy domando, para ver por dónde me van a salir ampollas, porque el jueves me voy hasta Almería a pie y quiero probar el instrumento de trabajo.
¿Y ese viaje?
Pues se trata de un nuevo proyecto. A mí me encanta la literatura de viaje y siempre he tenido en mente abordar el género como escritor y éste es un viaje que siempre he querido hacer desde pequeño. Son unas carreteras que me parecen fascinantes y son las que eligen los publicistas para los anuncios de coches, las carreteras que van dibujando la 'M' de la muerte entre el monte y el mar y además que ahí han sucedido varios episodios históricos que la dotan de un carácter literario muy bonito. (Seguir leyendo...)

13 jul 2008

"Tarta noruega" en el "Patrimonio literario andaluz II"

El pasado jueves 10 de julio se presentó en el salón de actos de UNICAJA el libro Patrimonio literario andaluz II, en el que se incluyen 18 artículos de sendos investigadores sobre autores nacidos o radicados en Andalucía. Como sugieren el título y el ordinal, se trata del segundo volumen dedicado a estudiar a los escritores andaluces clásicos, ocuparse de los desconocidos, resucitar a los olvidados, y dar noticia de los nuevos. Así lo asevera en el prólogo, y no hay nada que induzca a dudarlo, su editor, Antonio A. Gómez Yebra. Me enteré del evento casi por casualidad, porque mi mujer lo escuchó en la radio, ¿sabes que hoy Antonio presenta un libro?, y me acerqué por allí sin saber siquiera cuál.
Conocía a varios de los asistentes. Aparte de Antonio, claro, al poeta Paco Ruiz Noguera, que firmaba uno de los estudios del volumen dedicado a Antonio Soler (no veía a Paco desde mi pertenencia al grupo “Banda de mar”), a Laura Olarte Stampa, antigua compañera con la que coincidí en el Instituto de Bachillerato Emilio Prados y que también suscribía otro de los opúsculos, y a Ramón Muñoz Chápuli, colega de la Facultad de Ciencias y de actividades narrativas, aunque él especializado en el cuento, género en el que ha obtenido excelentes frutos. Ramón concurría en calidad de consorte, pues su mujer también publicaba una colaboración.
Nada más saludar a Antonio, este me sorprendió con el hecho de que se iba a mencionar mi primera novela, Tarta noruega, que él mismo presentó hace 6 años en el salón de plenos de la Diputación de Málaga. Compartiendo mesa con la anfitriona, comenzó el acto con los agradecimientos entre ambos, no por reglamentarios, menos sinceros. Antonio resumía cada uno de los trabajos tocando las teclas justas para que despertara el interés por su lectura. Conforme describía el contenido de los artículos, calculaba en mi mente el orden en el que los afrontaría como lector. Por descontado que coloqué el primero, dada mi condición de, por qué no admitirlo, discípulo influenciado, el referido a Antonio Soler.
Y fue llegado el turno de su propia aportación, titulada Novela histórica en tres escritores andaluces, donde me vi, junto a los consolidados Jesús Maeso de la Torre y Antonio Prieto, compartiendo el portaobjetos del microscopio de Gómez Yebra. Sobre Tarta noruega, Antonio defendió su carácter de novela histórica, frente a la opinión de algunos críticos que no la consideran como tal. Confieso que en ese instante me enteraba de la existencia de una controversia que me era ajena. Normal. Una vez que el autor ha dado a luz su obra, son otros los encargados de adjetivarla con más derecho incluso que el que la escribió. Por otra parte, no creo que mi papel de examinado me permita comentar aquí nada más acerca del artículo de Gómez Yebra, salvo que me satisfizo bastante. Sé que es un tópico referirse a las novelas como hijas, pero es un tópico verdadero al fin y al cabo. Y qué padre no se siente orgulloso de que hablen bien de sus hijas. Pero el motivo que me inspiró esta entrada de mi blog se produjo más tarde, durante el turno de preguntas del público.
Un desconocido que se sentaba a mi derecha, barbudo, recio y de voz vehemente, finalizó su segunda intervención con unas palabras que recuerdo casi con exactitud: Quiero añadir que Tortilla noruega es un hermoso homenaje a las madres malagueñas. Antonio corrigió en seguida al señor barbudo de complexión recia y vehemente voz: Tortilla no, tarta, Tarta noruega, y sí, coincido plenamente en ello: más aún: Tarta noruega es un homenaje a una madre muy concreta. El autor está presente en la sala: si quiere decir algo…
Me moría de la vergüenza. Qué queréis que os diga, queridos amigos. Por supuesto que no abrí la boca ni moví un músculo de la cara ni articulé el menor gesto que indicase que era de mí o de mi madre de quienes hablaban. Y de quererlo, tampoco podría haber pronunciado más de una frase sin delatar mi emoción. Porque gracias a los lectores de Tarta noruega mi madre es algo más que un nombre escrito en un papel.
Lo cuento en la novela. Pocas horas antes de enterrar a mi padre, abrimos el periódico en el tanatorio para comprobar la publicación de la esquela. Allí estaban las dos, la nuestra, y la que le puso la academia. Y mi madre exteriorizó el sentimiento exacto que me amargaba desde la víspera: Un nombre escrito en un papel, repetía sin levantar la vista de aquella página impar, en eso quedan las personas, en un nombre escrito en un papel… Porque fue en la noche anterior, al acercamos al Hospital a hacernos cargo del cadáver, cuando me quedé consternado al leer el nombre de mi padre escrito a bolígrafo en una hoja de papel y adherida con Fixo al cristal que nos separaba de sus restos. Aquél fue el momento real de la muerte de (mi) padre, escribí entonces, la constatación por escrito del fin de su existencia, la lectura de su nombre escrito en un papel. (…) La fuerza de lo escrito moviendo más impulsos que lo hablado o lo archisabido.
Y conducía con mi esposa en el asiento de mi derecha por los carriles del cementerio, nunca he narrado esta escena, sumidos los dos en el silencio de las despedidas vitalicias, sin decirnos nada, encabezando por casualidad el convoy de dolientes, justo detrás del coche fúnebre, con la mirada fija en el ataúd que se vislumbraba tras su ventanilla trasera, mientras no dejaba de repetirme mentalmente que aquello no podía acabar así, que tenía que escribir algo, que debía vengarme de la desolación provocada por un nombre escrito en un papel escribiendo ese mismo nombre en más papeles.
Un par de años más tarde se publicó Tarta noruega. Allí, en sus hojas de papel crema, aparece escrito multitud de veces el nombre de mi padre, don Luis. Así lo conocía media ciudad. Mi madre también aparecía. Cómo no, puesto que le endosé el papel de narradora-protagonista.
Y luego fue precisamente Antonio Gómez Yebra quien presentó el libro en Málaga. Y en la fotografía para el Diario SUR se reconoce a mi madre al fondo. Y cada vez que el periódico ha tirado de archivo para ilustrar alguna noticia relacionada con mis obras y vuelve a publicar la instantánea, o cada vez que un investigador o un lector se ocupan de Tarta noruega, o cada vez que un desconocido barbudo de complexión recia menciona el asunto con su voz vehemente, ratifica que mis padres son algo más que dos nombres escritos en los papeles.

10 jun 2008

Presentaciones varias

Algunos de vosotros, queridos lectores de este blog, a la vista del texto de la presentación de "Regina angelorum" en Almería, me habéis pedido que cuelgue otras presentaciones anteriores. A ello me he puesto esta tarde. He buscado en mis directorios y algo he encontrado. Aquí incluyo unos enlaces ordenados por fechas para los interesados:

8 jun 2008

Miniautobiografía

Alberto Castellón
Publicado en el número de junio de MiLiteraturas.com

Mi madre (profesora) me trajo al mundo en su cama. Mi padre (también profesor) esperó mi alumbramiento en el cuarto contiguo. Al parecer, tuvieron que ayudarme a decidir si me quedaba o no en el mundo propinándome unos cachetes en las nalgas. A los 3 añitos me llevaron al colegio. Algo malo barruntaría de aquella emboscada pues fue necesario el concurso de 3 maestras para separarme de las piernas de papá, a las que me aferraba desesperado. (La intuición natural de los niños.) Desde entonces, 3 actividades han dominado mi existencia: la matemática, la música y la literatura. Cuando hago matemáticas, me sirvo de la literatura. Si escribo literatura, recurro a las matemáticas. En cualquiera de los casos, la música actúa de impepinable eslabón. Tras un puñado de años como alumno, me convertí, faltaría más, en profesor. Ay de mí, toda la vida yendo a la escuela, aunque ahora se llame la universidad...

4 jun 2008

Presentación de "Regina Angelorum" en Almería


En esta primaveral velada quiero haceros la invitación a la lectura de una novela de Alberto Castellón Se trata de uno de sus útimos relatos publicados, Regina angelorum, ganador del Premio de Novela Felipe Trigo en 2007, con el que está obteniendo además el reconocimiento de sus lectores y de la crítica. Alberto se reconoce a sí mismo como curtido en las lides de los concursos literarios, y lo cierto es que bien puede hacerlo, pues con ellos no sólo consigue esa experiencia-con la carga de incertidumbre que conlleva-, sino también los merecidos triunfos. Es así que ya su curriculum de escritor incluye, además del otorgado a esta novela, algunos más, además de alcanzar la condición de finalista en varios certámenes de narrativa de más prestigio. Los títulos de sus primeras novelas publicadas son Tarta noruega, (2002) o Victoria y el fumador. Algunos cuentos suyos han sido igualmente premiados y publicados en diversas antologías. Esto supone un entramado narrativo de producción literaria de considerable alcance, con el que Alberto se ha ido haciendo un hueco en el panorama de los narradores actuales cuya obra alcanza eco en la recepción de la crítica y de la difusión lectora.
En el bagaje personal de Alberto encontramos una peculiaridad que no se da a menudo entre los escritores de obras de creación: su dedicación profesional a la docencia universitaria de las matemáticas. Para los que somos netamente de “letras” , como antes se decía, provoca un cierto asombro, y con franqueza, una notable admiración, no desprovista de envidia, su conjunción de habilidades, el que se mueva con propiedad en este binomio, en este doble universo de los números y de las letras. Y aún más si a esto se añade que es guitarrista.
Para entender su afán de autor literario quizás nos ayude tener en cuenta lo que explicaba Vargas Llosa en sus Cartas a un joven novelista, donde sostiene que las personas desarrollan en su infancia una predisposición a fantasear; este es el punto de partida de la vocación literaria y quien la tiene debe considerarla su mejor recompensa.
En efecto, Regina angelorum parece fruto de una indudable vocación literaria, y en ella encontramos las inequívocas trazas de lo que se puede considerar calidad y rigor narrativos. Tales trazas proceden del acierto en la técnica narrativa, de la creación de personajes singulares que se mueven en un ambiente al que los lectores accedemos sin dificultad, gracias a la hábil prosa con que este mundo novelesco está erigido.
La novela nos sumerge en las cuitas de una joven malagueña, Noni, limpiadora en un hotel, quien junto con su amiga y compañera Encarni, recurre angustiada a los servicios de una echadora de cartas para que las oriente y auxilie ante una situación que las aterroriza. Se trata de la llegada al hotel en que ambas trabajan de una antigua amiga de la infancia, Cancú, lo que despierta en las dos un miedo cerval. La aparición de Cancú en la infancia de estas jóvenes, y de su grupo de amigos en su pueblo, envileció su niñez, y acarreó para todos trágicas consecuencias. Ahora, años después, reviven amargamente los episodios del pasado, al tiempo que las invade el pánico ante la posibilidad de volver a caer bajo el dominio maléfico de Cancú, o de ser víctima de sus devastadores poderes.
A esta línea básica de la trama se añade un cierto suceso infortunado, la desaparición de un niño, que conmociona a la Málaga de los cincuenta, ciudad entregada con fervor colectivo a las misiones, uno de los procedimientos con los que las autoridades eclesiásticas enardecían las prácticas religiosas en la España de posguerra.
La tonalidad predominante es la de las vivencias de la protagonista-narradora, Noni, en ese ir y venir de su presente angustiado hasta su infancia no menos atormentada; en este marco de sentimientos, la sexualidad –homo, o en menor medida, hetero- también hace acto de presencia en alguna ocasión.
En la creación de estos dos personajes centrales, Noni y Cancú, encontramos, en mi opinión, uno de los logros de la novela. El personaje de Cancú, en particular, está especialmente bien creado, en toda su abominable psicología. Irrumpe en la infancia de los niños de pueblo y, dotada de una inteligencia sibilina, les impone propuestas maquiavélicas tácticas de juegos; a partir de subvertir el inocente juego del Antón Pirulero, los arrastra a la humillación, la rebajación, o aún algo más siniestro. Si algo la identifica es la maldad y el sadismo. No son tan frecuentes los relatos en que los personajes centrales presenten tal grado de maldad, de iniquidad, tal capacidad para obtener satisfacción provocando el sufrimiento de los otros. Cuando he sabido que hay algún leve apunte autobiográfico en el personaje de Cancú, he experimentado una cierta preocupación, porque siempre he tenido a Alberto por persona cabal y decente; espero que ahora nos aclare si hay algo suyo que haya trasladado a esta diabólica criatura de ficción, para que nos tranquilice a todos confirmando que este personaje no es trasunto de las perversiones de alguien real.
Creo, en efecto, que el perfil del personaje de Cancú proporciona una de las notas características de la novela, y con ello se cumpliría lo que dijo Borges acerca de que sabemos cuándo en la ficción nos encontramos con un verdadero personaje: cuando éste existe más allá del mundo que lo creó.
Uno de los elementos que nos atrapan en la lectura es el modo en que la novela arranca; el inicio tiene el brío de los buenos relatos, y nos estimula a la lectura. Un narrador norteamericano actual, Raymond Carver, ha destacado cuán importante es el principio de la novela: “Los comienzos son muy importantes. Una historia cualquiera es bendecida o maldecida con sus líneas de apertura.”. Carver aclara hasta qué punto una novela avanza a partir de la primera frase, que para él es clave en el desarrollo y orientación que va a tener el resto del texto, y confiesa que, por ejemplo, escribió una historia a partir de una 1ª frase: “Me puse a escribir una historia, de la que su primera frase me dio la pauta a seguir: Él pasaba la aspiradora cuando sonó el teléfono. Sabía que la historia se encontraba allí, que de esas palabras brotaba su esencia. Sentí hasta los huesos que a partir de ese comienzo podría crecer, hacerse el cuento. Después de esa primera frase, brotaron otras frases complementarias para complementarla”.
En el caso de Regina angelorum, la 1ª frase (Hace ya bastante que ella se levantó, y todavía no ha terminado de disiparse la oscuridad de la noche ) parece prometedora, y en efecto las mejores expectativas se cumplen en las siguientes 6 páginas que inician la novela. En este estimulante preludio recoge Alberto la soledad cotidiana de una sexagenaria, a la que algo leído en prensa le hace urgar en sus recuerdos, y al remover en su memoria aún aflora el dolor por el espanto y los fantasmas del pasado. De ese flash back inicial toma su impulso la historia.
Las técnicas narrativas muestran también el dominio de Alberto en complejos aspectos de mecánica de la novela, como es la valiente elección por la segunda persona para la voz de la narradora. La 2ª persona narrativa es un procedimiento de la novela a partir de los 70. El narrador se dirige a sí mismo, la narración se convierte al tiempo en monólogo. Esta forma enunciativa reviste especial complejidad, y pocos narradores se aventuran en su empleo; las referencias que se pueden citar, en el ámbito hispano, son de la altura de Juan Goytisolo (Reivindicación del Conde don Julián), o del mejicano Carlos Fuentes.
Junto a esta singular voz narrativa, comprobamos cómo se ensambla con asombrosa facilidad la alternancia de tiempos, el paso del presente de esta camarera de hotel presa del pánico, al pasado, a la época de la que proceden sus terrores, la infancia en su pueblo. Es un doble hilo temporal de ejecución bien pautada a lo largo de los siete capítulos de la novela.
Todo ello se traba de forma cuidada con un lenguaje aquilatado, con un estilo bien timbrado, que se lee con gusto.
Pero creo que para hablar de éstas cosas, o de las que él desee, es ya el momento de que escuchemos a Alberto.
Almería, 29 de mayo del 2008

25 abr 2008

Regina Angelorum en Granada Digital

- www.granadadigital.com
libros
Alberto Castellón reflexiona sobre la crueldad infantil en la novela 'Regina Angelorum', ganadora del Premio Felipe Trigo
24/04/2008 - 14:14
EP
El escritor y matemático malagueño Alberto Castellón reflexiona sobre la crueldad infantil en la novela 'Regina Angelorum' (Algaida), ganadora del XXVI Premio de Novela Felipe Trigo. A través de Cancú, una niña de "extraordinaria inteligencia" y poderes adivinatorios, que ejerce una "profunda fascinación" sobre los que la rodean, Castellón construye una inquietante historia en la que queda patente cómo la infancia es territorio de la inocencia pero también de una "crueldad y sadismo ilimitados" que suele perderse con los años, explicó el autor a Europa Press.
Cancú, esta reina de los angelitos, o de los demonios, tiene la capacidad de sacar lo peor de cada cual. Pero, lo interesante es comprobar cómo los niños también disfrutan y experimentan cierto placer ante la maldad", indicó. Así, el autor señaló que los "malos" resultan "muy atractivos" y resulta "difícil" resistirse a ellos. Por ello, Castellón pone al lector en la tesitura de que "desee que el malo venza". "Puede ser que al final de la novela, el lector acabe queriendo a Cancú a pesar de su naturaleza fatal", apuntó.
En este sentido, opinó que en la actualidad se piensa "erróneamente" que los niños de hoy en día son "más crueles" que los de años atrás, cuando "si les diéramos un móvil y la posibilidad de colgarlos en Youtube, acabaríamos dándonos cuenta de que los comportamientos infantiles han cambiado muy poco".
Los angustiosos sucesos que experimentan los protagonistas de la novela en la infancia regresan a sus vidas de adultos y, con ellos, el temor a que vuelvan a producirse, con la aparición de Cancú y la sucesión de una serie de episodios "extrañamente" coincidentes con otros infortunios del pasado. Esta situación empuja a Encarni y Antonia, compañeras de clase en la etapa escolar de Cancú, a acudir a una adivinadora para que les preste auxilio, punto que sirve de hilo conductor entre los diferente capítulos y saltos temporales que experimenta la novela. En estas sesiones, se darán cuenta del "peligro" de los secretos y de la "magia" liberadora de las palabras y, sobre todo, de que "acaso la infancia no termine nunca".
Según aclaró el escritor, 'Regina Angelorum' surge de una ampliación de la obra del mismo nombre que el autor presentó a la pasada edición del Premio Felipe Trigo. "Me di cuenta de que la historia podía dar más de sí y le añadí un capítulo, uno de los centrales, por lo que tuve que revisar y reestructurar la novela", abundó.
Castellón, firmará ejemplares de su novela el 10 de mayo en la Feria del Libro de Sevilla.
Alberto Castellón (Málaga, 1956), es doctor en Matemáticas y Profesor Superior de Guitarra. Inició su andar literario en la ciencia-ficción y el género fantástico, cosechando el primer premio en el II Concurso de Relatos ASCII y publicando dos de sus relatos en las antologías 'El Pequeño librito de hojas color naranja' y 'Apuntes para un experimento'. Es autor de las novelas 'Tarta noruega', con la cual ganó el II Premio de Novela Corta Diputación de Córdoba y 'Victoria y el fumador'. También obtuvo el primer accésit en el XIII Premio Alfonso Sancho Sáez de Relato con 'Conversación en el Talgo' y ha sido finalista de certámenes como el Premio Ateneo de Sevilla de Novela en varias ediciones, el Premio Felipe Trigo de Novela, el Premio de Narrativa en Castellano Vicente Blasco Ibáñez, el Premio SUR de Novela Corta y el Premio Cáceres de Novela Corta, entre otros.

8 mar 2008



Alberto Castellón presenta su novela 'Regina Angelorum'
Algaida ha publicado la obra con la que el malagueño ganó el XXVI Premio Felipe
Trigo

Noticia aparecida en Málaga Hoy (07-03-2008)

Se puede ser doctor en Matemáticas, ser profesor superior de guitarra, dar clases en la Universidad de Málaga y publicar tres novelas. Al menos, Alberto Castellón (Málaga, 1956) lo ha conseguido. Ayer, dentro del ciclo Todo está en los libros, el escritor malagueño presentó Regina Angelorum (Algaida) en el salón de actos del Museo del Patrimonio Municipal, tras una introducción de Hipólito G. Navarro. Con Regina Angelorum, Alberto Castellón obtuvo el XXVI Premio Felipe Trigo de novela, pero ya antes había conseguido el Premio de Novela Corta Diputación de Córdoba, en su segunda edición. Antes de publicar la novela presentada ayer, Castellón había publicado otras dos: Tarta noruega (2002) y Victoria y el fumador (2006).Los comienzos literarios de Alberto Castellón fueron con los cuentos, de los que consiguió incluir algunos en diversas antologías: El pequeño librito de hojas color naranja, Apuntes para un experimento y Conversación en el Talgo.Regina Angelorum tiene como protagonista a Cancú, una muchacha que al recordar los sucesos de su etapa escolar con dos amigas toma conciencia de algunas extrañas coincidencias y unos hechos algo truculentos.

22 dic 2007

"Regina angelorum" presentada en Extremadura







La edición institucional de "Regina angelorum", obra con la que Alberto Castellón ganó el XXVI Premio "Felipe Trigo" de Novela, fue presentada el pasado jueves 13 de diciembre en la Casa de la Cultura de Villanueva de la Serena junto a "La importancia de que las abejas bailen", de Diego González, vencedora en la categoría de Narración Corta. El acto, al que asistió la Vicepresidenta de la Junta de Extremadura María Dolores Aguilar Seco, fue presidido por el Alcalde de la localidad, Miguel Ángel Gallardo, quien entregó los respectivos premios de 20.000 y 6.500 euros a los galardonados.

Tras la intervención de los autores, estos procedieron a dedicar sus libros a los más de 150 asistentes que llenaron la sala.

La edición comercial, también a cargo de "Algaida Ediciones", comenzará a distribuirse a comienzos de enero en las librerías.