13 jul. 2008

Un proyecto en marcha

Años hacía que un proyecto literario me rondaba por la cabeza: escribir un libro de viajes. Como lector, admito que siempre me atrajo este subgénero de la narrativa. Mi primer recuerdo creo situarlo en una obra de una colección infantil, En busca del país de la canela, de la que olvidé el autor, y que novela el descenso del navío de Francisco de Orellana por el río Amazonas. Muchos son los títulos de semejante tenor que abordé, desde el archiconocido Viaje a la Alcarria del universo Celiano, hasta la monumental Iberia en dos tomos con que Manuel de Lope recorre todas las regiones de España. Los últimos que he leído se desarrollan en el norte de la península, El Transcantábrico de Juan Pedro Aparicio, y El río del olvido de Julio Llamazares. Hasta tal punto me seduce este tipo de literatura que algunas veces he planeado mis vacaciones usando estos volúmenes como guías turísticas. La Al-Andalus medieval me fue susurrada al oído por José Manuel García Marín. Contemplé Coimbra con los ojos de Unamuno, el nacimiento del Ebro con los de don Camilo, o los campos de Níjar a través de las gafas de Juan Goytisolo. Sin moverme de mi casa, viajé por toda África con Kapuscinski de cicerone, pasé 7 años en el tíbet acompañado de Harrer Heinriche y di la vuelta al mundo varias veces persiguiendo a Julio Verne, a George Remi (Hergé) o a Blasco Ibáñez.
Con tales antecedentes, más tarde o más temprano debía abordar un libro de viajes como autor. Durante mucho tiempo he barajado dos proyectos, remontar el río Guadalhorce desde su desembocadura hasta el nacimiento, y recorrer a pie la carretera Málaga-Almería. En los últimos meses, la segunda de las opciones ha salido a relucir varias veces en mis conversaciones. Incluso me refiero a ella en una entrada antigua de este blog. He interpretado estas casualidades como signos del destino que han terminado por decidirme.
Llevo unos días planeando la singladura que acometeré a finales de este mes de julio. Constará de 9 jornadas de entre 18 y 25 quilómetros con dos breves trayectos en autobús. Ahora mismo me encuentro en la fase de recopilar documentación. La geográfica la llevo bastante avanzada. No menos interés despierta la de índole histórica, pues la carretera Málaga-Almería ha sido el escenario de terribles episodios que solo muy recientemente comenzaron a divulgarse. También habré de hacerme con información artística, cultural, industrial o arqueológica. Y otro foco de mi atención se centra en las costumbres, las supersticiones y las leyendas de las gentes que habitan las tierras por las que caminaré.
Si algunos de vosotros, lectores de este blog, disponéis de cualquier apunte sobre el particular, os agradeceré que me lo comuniquéis. Prometo tenerlo en consideración.

2 comentarios:

  1. Yo voy a hacer en Semana Santa "El río del Olvido". Estoy segura de que va a ser una experiencia sumamente enriquecedora y que no sólo no será, como el Curueño para Llamazares, del olvido, sino que permanecera en mi memoria para siempre.

    Te dejo mi fotolog:
    http://www.fotolog.com/m_albizua/

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  2. Espero que después de hacer ese atractivo viaje por el norte leonés, cuelgues unas fotos tan seductoras como las que he visto en tu fotolog.

    Buen viaje

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